Pedro Ereña Etxeberria
En EAJ-PNV todos los afiliados somos iguales en derechos políticos internos, incluido el derecho a opinar públicamente con plena legitimidad, como usted mismo lo hace desde su responsabilidad institucional. Desde ese principio básico de democracia interna, esta carta se emite en ejercicio legítimo de libertad política dentro de la organización.
Ansola Jauna :
Sus últimas declaraciones no constituyen una simple toma de posición dentro del debate democrático. Constituyen un síntoma evidente de deriva política: la consolidación de un discurso frentista, simplificador y de corte marcadamente jacobino, donde la complejidad de Euzkadi queda subordinada a una lógica Española de bloques rígidos y moralizados .
Ese desplazamiento no es menor. Supone un abandono progresivo de la tradición política vasca basada en la centralidad, el pacto y el equilibrio institucional , ha sido sustituida por una narrativa importada de confrontación permanente, donde el adversario en una democracia representativa, deja de ser legítimo para convertirse en una categoría homogénea sin matices.
En ese marco, su discurso incurre en una peligrosa indiferenciación de los adversarios políticos principales del Nacionalismo Vasco , el MLNV , que borra diferencias sustanciales entre trayectorias, responsabilidades históricas y realidades presentes.
Esa indistinción no es un error retórico: usted ha incurrido en colaborar con maquinaria política que alimenta la polarización y debilita la autonomía estratégica del nacionalismo vasco democrático .
Resulta especialmente grave la ausencia de una elaboración política y ética clara del pasado doloroso de Euzkadi, sometida durante casi medio siglo a la violencia y la coacción derivadas de un proyecto de ingeniería social impulsado desde posiciones de extrema izquierda revolucionaria. Pretender que esa experiencia histórica ocupa hoy un lugar secundario en la reflexión política vasca constituye un ejercicio de amnesia selectiva incompatible con cualquier reivindicación seria de centralidad humanista. No puede haber memoria parcial ni condenas a conveniencia. La democracia exige la misma exigencia moral frente a todos los extremismos.
A ello se suma una política de alianzas en Madrid que, desde una lectura crítica ampliamente extendida, refuerza la dependencia estructural del PNV respecto a un eje estatal donde convergen dinámicas del PSOE y espacios heredados o reconvertidos del antiguo MLNV. Esta situación ha sido descrita por muchos militantes y simpatizantes jeltzales como una auténtica OPA política hostil sobre el espacio institucional vasco, al condicionar su margen de decisión y diluir progresivamente su identidad propia.
El resultado es un progresivo vaciamiento del proyecto político de Euzkadi como sujeto autónomo, sustituido por una lógica de acompañamiento a mayorías ajenas y Españolas .
Esa deriva se agrava cuando se renuncia a diferenciar con claridad al adversario político, cayendo en una indiferenciación que impide construir una posición propia reconocible y estable.
En paralelo, los incumplimientos reiterados de proyectos estratégicos para Euzkadi —singularmente el Tren de Alta Velocidad—, la incapacidad del Gobierno de Madrid , para aprobar presupuestos con normalidad y la creciente sensación de agotamiento institucional , además de infinitos casos de corrupción sub judice , deberían constituir motivo suficiente para una profunda reconsideración de los apoyos parlamentarios que hoy sostienen al actual Ejecutivo .
No se puede obviar que la mayoria parlamentaria en Cortes que derribo al corrupto gobierno de Rajoy , se sustento sobre una premisa de caracter moral. Esa misma decencia moral ante situaciones injustificables es la que usted , deberia esgrimir ante actos de igual o peor naturaleza que aquella corrupcion como los que observamos hoy .
En el plano internacional, tampoco puede ignorarse el enorme deterioro reputacional provocado por determinadas posiciones y relaciones del Gobierno español con regímenes como Irán, Venezuela, China o Rusia.
Un escándalo geopolítico de alcance internacional que una fuerza política de tradición humanista y europeísta debería contemplar con mucha más preocupación de la que actualmente expresa .
Asimismo, la ausencia de una política firme en materia de seguridad ciudadana y gestión ordenada de la inmigración está dejando espacios de desconfianza que otros extremos políticos aprovechan con creciente eficacia. Conviene recordar que la extrema derecha no surge en el vacío; se alimenta, entre otras cosas, de los problemas que los gobiernos son incapaces o se niegan a afrontar.
En conjunto, lo que se observa es una pérdida de centralidad política real del nacionalismo vasco institucional, sustituida por una dinámica de subordinación táctica dentro del tablero estatal.
Los problemas de Euskadi están en la economía, en la competitividad de las empresas, en la demografía, en la conectividad con centros de desarrollo económico, en la articulación global de lo vasco, en la gestión positiva de la emigración,….
¿Pero en la extrema derecha?
Esto es jugar a Sánchez, sacar un fantasma del armario para distraer al ciudadano de la realidad. Es polarización, populismo y corrupción política.
¿Necesitamos esto para seguir liderando?
¿Tan mal estamos que necesitamos contenido español para mantenernos vivos en Euskadi?
La cuestión de fondo es clara y no admite evasivas: si el nacionalismo vasco quiere seguir siendo el sujeto político autónomo por excelencia , de centralidad humanista en Euzkadi, o en cambio , acepta su transformación en fuerza auxiliar de una lógica de bloques estatal , ajena a su tradición política.
Usted es libre de sostener públicamente sus posiciones.
Yo también.
Y precisamente porque ambos compartimos los mismos derechos como afiliados de EAJ-PNV, considero legítimo expresar una discrepancia profunda ante una deriva política que, a mi juicio, aleja al nacionalismo democrático vasco de sus mejores tradiciones y lo aproxima peligrosamente a dinámicas de confrontación, dependencia e indiferenciación política.
Una deriva que, lejos de fortalecer la centralidad del nacionalismo vasco, alimenta la polarización de la sociedad, profundiza la disonancia política con una parte fundamental de su propio electorado y dificulta la construcción de un espacio verdaderamente autónomo, humanista y democrático para Euzkadi.
Atentamente,
Pedro Ereña Etxeberria
JEL Pean