Joxan Rekondo

Si nos preguntáramos cuál de las demandas de la actual agenda de la paz podría resultarnos más útil de cara al futuro, muchos contestaríamos que lo importante es afianzar una memoria bajo la que pudieran instruirse las nuevas generaciones de vascos. Memoria que habría de ser democrática, ya que en ella deberían tener un lugar de honor las luchas democráticas contra todas las formas de intimidación y terror que han buscado obstruir el proceso político vasco.

La indiferencia por constituir tal memoria sería un fracaso, un signo claro de renuncia colectiva al aprendizaje democrático. De producirse este escenario, lo que se mostraría sería además un estado de resignación social ante la violencia injusta que hemos padecido y una injustificable dejación ante la obligación de reparar los sufrimientos provocados por el sectarismo violento. Desde mi punto de vista, carecería de sentido llamar memoria a algo que no transmite ninguna enseñanza moral ni interpela a la conciencia colectiva de la sociedad.

Creo que el llamado Foro Social Permanente no se mueve en esa dirección. No hace tanto que este colectivo planteó que la clave de la nueva convivencia vasca es el consenso ante una hoja de ruta que integre a presos, víctimas y memoria. En un artículo de sus portavoces más conocidos (Agus Hernán y Teresa Toda), este Foro plantea que la resolución de las dos primeras cuestiones es determinante para la construcción de la memoria, actividad que quedaría para un momento posterior.  Chocantemente, sin embargo, se demanda el derecho de todas las víctimas a la verdad, justicia y reparación. Y en lo que se refiere a los presos, se busca el cambio de la política penitenciaria y preparar la reintegración social de los ahora encarcelados a través de un consenso triangular que implicaría a estos junto con los gobiernos y la sociedad civil.

Realmente, la memoria más reciente no espera para constituirse a la resolución de otras cuestiones o a los consensos entre diversos agentes que está muñendo el Foro de Hernán y Toda. Las memorias de la injusticia ya brotan como erupciones dolorosas de la piel social. A la espera de integrarse en un marco de sentido colectivo, las diversas memorias se comienzan a reconocer en torno a la expresión ‘fue injusto’, que también ha sido usada por el lehendakari Urkullu en el Día Europeo de las Víctimas y que busca reparar el daño causado mediante una restitución que es, aunque simbólica, indubitable. Ahí se sitúan las conclusiones de Glencree o Eraikiz, que rompen con los clichés que clasificaban el sufrimiento en función de quién lo había provocado.

En la clave de buscar un nuevo suelo convivencial, en este marco no se puede eludir la realidad del conflicto, representada hoy mismo por victimarios encarcelados y víctimas. La relación entre ambos ha sido productiva cuando se ha celebrado bajo los términos de la Justicia Restaurativa, que implica la disposición a subsanar el daño injustamente causado a la víctima.

Ciertamente, la legislación no obliga a los reclusos a acudir a encuentros restaurativos con sus víctimas. Y estas no tienen ningún derecho a intervenir en el itinerario penitenciario que habrán de cumplimentar sus victimarios. Desde este prisma, que el consenso triangular sobre la política carcelaria que propone el Foro Social incluya a Gobiernos y representantes de los presos, y que no cuente con el punto de vista de las víctimas, es lo natural.

Pero, el Foro Social se equivoca cuando propone el mismo tratamiento para el abordaje de la reintegración social. La aceptación del derecho a la justicia y la reparación del sufrimiento de las víctimas no es compatible con los recibimientos con honores a presos excarcelados. Por la misma razón, la resocialización de los presos vascos que han participado en las acciones de ETA será muy complicada si no se logra que participen en la construcción de una memoria que sea autocrítica. En ese punto, el testimonio de las víctimas puede ser decisivo.

Pese a ello, esa autocrítica que hoy piden la inmensa mayoría de la sociedad vasca y sus representantes no existe en las cínicas palabras de Kubati, responsable de presos del partido Sortu, que afirma que reconocer el daño causado solo es decir lo que has hecho porque “el revolucionario ha de ensuciarse las manos si quiere cambiar el Statu quo, y reconocer eso no te quita recursos revolucionarios o ideológicos”. El EPPK está en esta misma línea. Es decir, toda relación posible con las víctimas pasaría, según transmitió Olarra Guridi al propio Foro Social, por marcos en los que se eviten reproches o emplazamientos a la autocrítica. Así se entiende el rechazo frontal de la izquierda abertzale a que el Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo se celebrara bajo el lema ‘Fue Injusto’. ¿Qué dice la hoja de ruta del Foro Social Permanente ante esto?

Es cierto que, en el ámbito de la vida corriente, la mayoría de los vascos quiere recuperar cuanto antes el mejor tono de la convivencia, integradas las víctimas y los presos que progresivamente vayan siendo excarcelados. No obstante, es un error concluir de esto que la mayoría social quiere renunciar a ajustar cuentas con el pasado. Hay hechos, experiencias y comportamientos sectarios que deben integrar nuestra memoria social para que podamos evitar su reaparición en el futuro. No tiene sentido, por lo tanto, hablar de hojas de ruta de paz y convivencia, de cuestiones pendientes, como si estuviéramos ante un expediente carente de requerimientos morales y políticos.

La obligación de los que hemos vivido la época de las violencias injustas es hacer que la verdad de lo ocurrido, con toda su significación moral, penetre en esa memoria, que puede trasmitirse con eficacia a través de una estructura narrativa. Por eso, la importancia que los líderes políticos y sociales están concediendo a la llamada batalla del relato es reveladora. En esta línea, importa no arriar la enseña del ‘fue injusto’.  Como en todo proceso en que se dilucida una lucha cultural, se llegará a imponer una memoria social dominante, fruto de una dialéctica social y política incesante. Finalmente, si se busca una verdad sin encubrimientos, al margen de la responsabilidad en la que incurren los perpetradores materiales, la confrontación por el relato debería concluir también con un pronunciamiento muy severo con los legitimadores intelectuales del terror.

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17 comentarios en «Foro social y memoria»

  1. Vaya cinismo el de los organismos satélites de la IA; sino se mintió, sino fue injusto, sino se deterioro, por qué demanda el derecho de todas las víctimas a la verdad, justicia y reparación?

  2. ..la concatenación de «sinos»…no se entiende , y una pregunta , qué entiendes por «todas las víctimas » ?
    y una Afirmación de Juan xxiii «La paz es producto de las justicia»…

  3. Tu preocupación por la corrección ortográfica del idioma español me llega al alma, espero que no separar el “sino” no te ocasione insomnio, Cuando no sabes que contestar, te enredas en cuestiones formales, pero es no quiere decir que no lo entiendas, lo que pasa es que no tienes una contestación de fundamento.

    Aquí hablamos de todas las víctimas por acciones de violencia injusta. Lo que afirmo es que es cínico acudir a los homenajes de personas asesinadas, si no se considera que su muerte fue injusta.

  4. ..sigues sin entender , no es corrección ortográfica es incomprensión por que es ininteligible , te obnubilas…
    ..estoy dispuesto a intentar entenderlo si lo redactas de forma coherente…

  5. EH Bildu consideró que la frase del lema «fue injusto» no era «inclusivo» y había gente que podía “sentirse excluida», por lo que decidieron no acudir al homenaje de Bilbao.

    Si el Foro Social quiere reparar a las victimas y pide justicia desde la verdad, debiera de decir que lo sufrido por las mismas fue injusto.

    Quien no lo haga estará por la mentira, la injusticia y la no reparación.

  6. Todo es mentira. Las victimas importan un comino. Lo importante es que sean utilizadas en el debate político para apuntalar políticas propias o, mejor aún, para atacar las ajenas. Pero ni una pizca de sensibilidad hacia ellas.
    Hoy es el día en el que se esta confundiendo a las familias de, por ejemplo, Pardines o tantos otros servidores del régimen franquista a quienes se les hace creer que murieron sirviendo a la democracia. Si queremos un proceso de memoria sincero pasa por sentar a todos en una mesa y quien sea que mató a por ejemplo Manzanas les diga a sus familiares porque lo hizo en qué circunstancias se hizo… doloroso?. Seguro. Pero es que todo esto ha sucedido en un contexto que quiere ser hurtado por quienes como Rekondo no quieren avanzar en un relato veraz y quieren seguir montado en una noria de buenos y malos.

  7. El señor Victor nos quiere ofertar como terapia al dolor causado por decenas de años de contencioso el poner al asesino al frente de la víctima y que este explique sus razones de porque mató al asesinado. Quiere redoblar la tortura de las víctimas. A eso le llama relato veraz.

  8. Me parece que no es de recibo aludir a Manzanas o a Pardines cuando la mayoría de los asesinatos de ETA ocurren tras el franquismo y los objetivos de la organización son cogidos a voleo, por ser militares, ertzainas, policías, empresarios o mismamente militantes del PP o del PSOE.

    La división entre buenos y malos la establecen los propios hechos que nos dicen que ETA mató durante su historia a más de 800 personas. Las justificaciones a esos crímenes diciendo que todos muy malos cuando ningún agente social cometió semejantes barbaridades durante eso tiempos es simplemente querer intoxicar.

  9. Gortari, es la opcion que tomaron en Sudafrica e Irlanda del Norte. Una opcion mucho mas sincera que la de la continua manipulacion del relato por politicos con todo tipo de intereses personales y/o partidistas.
    Mejor dar la voz a los protagonistas. A todos ellos.

  10. Lo que dices sería sangrante si la derrota de ETA y la rechifla acerca de sus militantes encarcelados no fuera algo generalizado. En todo caso, es demostrativo de la voluntad de aquellos que hicieron el mal, que ese mal tenga razones positivas. No es manipular el relato decir que hay una gente, como tu mismo Victor, que justifican los asesinatos. Dar la voz a los protagonistas, me temo, que en tu caso significa dar la voz a las víctimas y a los verdugos. Menuda justicia.

  11. La “rechifla” sobre los prisioneros vascos que dices generalizada te la metes por el recto Gortari y cuando veas que no cabe más empujas. Por lo demás, no se a que hostias respondes, si a estas alturas vamos a descubrir que ETA contaba con apoyo social me pregunto donde andabais escondidos los últimos cincuenta años.
    Y si, lo has pillado perfectamente, dar voz a todos.

  12. Victor, no te pongas así. Es una verdad que a los vascos la suerte de los presos de ETA simplemente le trae al pairo y en cierta medida se entiende que gente no arrepentida de sus crímenes apechugue con condenas centenarias.

    La forma con la que la Izquierda Abertzale ha pactado que sus dirigentes no vayan a la cárcel mientras milímetro a milímetro ha impedido que los presos de ETA hagan acopio de beneficios penitenciarios es también algo bochornoso. Demuestra que en la IA hay una clase de privilegiados y otros que son simple carne de cañón.

    ETA claro que tenía un apoyo social, lo que pasa es que no le apoyaba el pueblo vasco, sino unos vascos y algunos españoles también. A mi también me parece muy bien dar la voz a todos, con la condición que cuando Ignacio de Juana o Santi Potros hablen se diga claramente: «está hablando un verdugo».

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