Ander Muruzabal

nariz-pinochoMuy curiosa, cuando menos, la reacción del Ministerio que sigue dirigiendo Montoro, para desgracia de los españoles, ante la más que justificada medida del Consejero Aramburu de acabar con el cachondeo descontrolado en que se ha convertido la negociación del convenio para el período 2015 -19. Negociación que, por otra parte, debió de dejar cerrada, empaquetada y con lazo la administración Barcina y que como con casi todo lo demás dejó los deberes sin hacer. Algún día habrá que preguntarse a qué demonios se dedicó el gobierno Barcina en sus cuatro interminables años de inacción, a parte, claro está, de a liquidar Cajanavarra, que es el único logro visible de su gestión.

Pero digo curiosa porque el adjetivo sería un buen eufemismo para una reacción que solo puede calificarse de Kafkiana. Acusa Montoro, o quien le escriba los  discursos, al Gobierno de Navarra de tomar medidas unilaterales y minar la confianza necesaria para abordar una negociación bilateral. Habría que recordarle que el convenio a renovar es el correspondiente al quinquenio 14 -19 y que si las campanadas de la Puerta del Sol no estuvieron muy influenciadas por el modelito de la Pedroche ya hemos entrado en el 17 que es, si las matemáticas y el modelito no me nublan el cerebro, el ecuador de su periodo de vigencia.

Dejando al margen la cuestión espacio-tiempo, lo más unilateral de todo este asunto parece la decisión del Ministerio de aplazar sine die la negociación del convenio agarrándose a una cláusula especialmente beneficiosa para el Gobierno Central y gravosa para Navarra, amparándose en que parece que los intereses de Barcina en Madrid estaban más ligados a pasear palmito por la caverna mediática madrileña que a afrontar sus responsabilidades como presidenta de Navarra, y supeditándola a los intereses electorales de Mariano.

Tan unilateral, al menos, como la decisión de no pagar los 45 millones de euros que la Administración central debe a Navarra del adelanto sufragado por el gobierno foral de las obras del TAV, adelanto, este sí, que debemos a la capacidad negociadora del zorro corellano que queriendo imitar a la CAV nos regaló el peor acuerdo que ha firmado Navarra desde la paccionada, y eso que ya ha llovido desde entonces.

Pero si lo de la unilateralidad produce asombro, lo de la confianza es ya directamente hilarante, diría que de descojono pero mi mujer me tiene prohibido usar palabras malsonantes cuando escribo.

Confianza pide un gobierno que tiene diez y siete leyes del Parlamento Foral recurridas al Constitucional, un gobierno que nos chantajeo a todos los navarros con el famoso IVA de la Wolksvagen, un gobierno que desde 1839 no ha tenido otra obsesión que ir laminando y recortando los derechos forales, un gobierno que intento suprimir el convenio en 1892 y al que solo la movilización popular de los navarros hizo dar marcha atrás, un gobierno que se ha constituido en base a un acuerdo con un partido como Ciudadanos que directamente pide la supresión del convenio.

En fin, que recordando el título de aquella película… ¿Por qué le llaman confianza si quieren decir sexo?

Como bien dice Aingeru Epaltza en su columna de Diario de Noticias

#GamazoLevantateYAnda

Aunque no sé yo si va a hacer falta con tantos imitadores que le han salido en Moncloa y, lo que es más grave, en la Plaza Príncipe de Viana.

 

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2 comentarios en «Unilateralidad y confianza»

  1. Y dale con que una administración funcionarial le debe dinero a un territorio. Cómo sois en la caverna periférica! Todo lo convertís en una parodia.

  2. Si un estado central ineficiente quiere robar a una adminstración periférica eso es lo que pasa y no otra cosa. Como sois los españoles a la hora de defender a vuestros chorizos administrativos hispánicos.

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