Cuestión de memoria, orgullo y dignidad

Jon Inchaurraga

Ocurre muchas veces que queremos ocultar nuestro pasado por vergüenza. Nos gustaría, realmente, no haber incurrido en aquel error que cometimos. Es por eso que juramos no volver a hacerlo y que aprendemos la lección. Es, además, ese amargo arrepentimiento el que nos libera de la carga pesada de la culpa. El “Perdón” lo puede simbolizar. Además, buscamos resarcir a la víctima porque sentimos que le hemos hecho un daño irreparable que nos perseguirá durante nuestras vidas. Es humano. Pero ocurre otras veces en el que deseamos olvidar nuestro pasado para poder afrontar el presente. Necesitamos una amnesia que pase por encima de nuestros errores y nos coloque a la misma altura que los que actuaron bien. Aun así, por mucho engaño y vuelta al principio, la naturaleza incorruptible de las cosas hace que, en los peores momentos, aflore la bestia que llevamos dentro. Algo así ocurre en el Partido Popular cada vez que se toca el tema del franquismo. Los populares claman al cielo y piden que no se vuelva a abrir “esa caja de Pandora” que fueron tres años de Guerra Civil gracias a un Golpe de Estado y cuarenta años de Dictadura gracias a la colaboración de los nazis y los fascistas. Ahí no es nada.

El “Caso Garzón” no es más que otra de las caras del despertar de la “España negra”. Las denuncias de Manos Limpias y Falange y Libertad e Identidad no son hechos aislados. La negativa del Partido Popular a sancionar la Dictadura y la tendencia a “pontificar” la Transición y a “equiparar” las atrocidades que acometieron ambos bandos han servido de caldo de cultivo para que los franquistas sin careta denuncien al juez Garzón. De hecho, el Partido Socialista Obrero Español nunca ha sido tan duro con estos elementos de extrema derecha hasta que no han atacado al Juez Garzón. Cabe recordar que cuando Mayor Oreja afirmó que “el franquismo fue una época de placidez” nadie levantó la voz ante esta perversión. Que un antiguo ministro de Interior haga apología del fascismo es un hecho grave, al igual que el segundo partido de España sea el heredero directo de los golpistas del 36. Su presidente y fundador: Manuel Fraga Iribarne fue ministro del Dictador y nunca se ha mostrado arrepentido. Es más, cada vez que se insinúa algo sobre su pasado franquista, Fraga saca a relucir los “Crímenes de Paracuellos”, como si la matanza de Paracuellos del Jarama justificase que firmase la pena de muerte de Francisco Puig Antich o que cargase contra los obreros encerrados en la Iglesia de Vitoria el 3 de marzo de 1976.

La obligación ética no es comportarse mejor o peor que los demás; sino comportarse y ser fiel a uno mismo. Nadie mejor que uno mismo va a juzgar sus propios hechos y acusar a los demás de incurrir en el mismo error es cobarde y evasivo. La Transición española fue un cierre en falso del franquismo. Temporalmente pudo servir, pero a largo plazo se ha mostrado débil y sus estructuras se resquebrajan. No hay respuesta a lo que pasó antes del 78. Nadie explica que los que realmente perdonaron fueron, de nuevo, los que perdieron la guerra. No se explica de otra manera que aceptasen una democracia en la que partían en desventaja y en la que arriesgaban su vida por una incertidumbre, y sin juzgar a quienes dieron un Golpe de Estado y les reprimieron y humillaron durante cuarenta años.

Resulta imposible hablar de igualdad con la ley de Amnistía, ya que sacó a unos de la clandestinidad y de la cárcel y dio a los franquistas otra oportunidad sin pagar sus crímenes. Es difícil hablar de una democratización “estructural” cuando las mismas estructuras políticas, administrativas, jurídicas o comunicativas siguieron en pie. Los medios de comunicación franquistas no desaparecieron, se transformaron al igual que el propio Estado franquista. Hoy día, estos siguen dando lecciones de democracia sin haberla aceptado más que como “mal menor” y escondiendo su pasado como El Correo Español del Pueblo vasco. El hombre es libre por naturaleza y las constituciones y leyes sólo reflejan este hecho. La Constitución española no es un favor; sino un deber ético, por lo que nadie les debe un homenaje “Padres Constitucionales” que venían del franquismo. En todo caso, son ellos los que debían 40 años de vida.

A fin de evitar que estas situaciones se repitan, la educación ética es infalible. Hay que ser claro: es lícito mostrar los crímenes de ambos bandos, pero resultaría injusto compararlos. Sería una perversión ética equiparar a los que defendieron a la democracia y pasaron cuarenta años de exilio y persecución, y a los que dieron un golpe de Estado y se lucraron gracias a expoliaciones y represión. Sería injusto porque, aunque los hechos en sí son reprochables, comparables y castigables, el contexto y el número los hace diferentes. Además, los republicanos y nacionalistas periféricos ya pasaron cuarenta años de humillación, secuestro y exilio.

Hace tiempo, ojeando en la biografía de Manuel de Irujo realizada por Martín Ugalde, encontré que cuando el navarro trató de negociar con los franquista un canjeo de presos; los republicanos ofrecían jefes de la Falange Española y los golpistas los cambiaban por familiares. Es una imagen de la clemencia de los “cruzados”. Además, no hay más que escuchar a un franquista y a un antifranquista; los primeros siguen anclados en un odio legitimado durante cuarenta años, mientras que los otros apostaban por el “Perdón” y clamaban ante el asesinato de Melitón Manzanas que “aquello no era propio de vascos”. Son dos formas diferentes de ver la vida. Es una pena que este antagonismo sólo aparezca cuando a la izquierda española le conviene, porque los nacionalistas vascos llevamos muchos años sufriendo al posfranquismo con su complicidad.  Es cuestión de memoria, pero también de orgullo, dignidad y es un derecho.

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6 comentarios en «Cuestión de memoria, orgullo y dignidad»

  1. Para tener dignidad, hay que tener un mínimo de vergüenza. En el caso del socialismo, sea revolucionario baturro o ladrillazo zetapeico, no se cumple esa condición. Por eso están todos los días intentando darnos lecciones de democracia y ética los que se han saltado todas las reglas mínimos y los derechos humanos, via gatillo fácil y pluma aún más fácil, terroristas de ayer y plumíferos de hoy, e impostores-abertzales que nos han sumido en un agujero como país.

    Claro que hay que comparar las cosas. No es lo mismo un homicidio en defensa propia, que el gulag de Stalin. Precisamente los que quieren «igualar» dispersión de presos con bomba lapa y los que quieren olvidar los cientos de miles de muertos del franquismo son los que comparan mal o simplemente, no comparan.

  2. Eskerrik asko Jon.

    Tenemos que hacer memoria frente a desmemoriados entre nuestras filas y desmemorizadores y manipuladores de los males que ha padecido y padece esta sociedad que existen en filas ajenas.

    No se puede dar por superada, nada que no se esté dispuesto a reconocer nin a condenar. Que no se quiera recordar, que no se quiera condenar es la prueba palmaria de la inmadurez democrática de quienes tanto se prestan a dar lecciones de ética y democracia.

  3. Lo más grave es que el partido no está haciendo nada al respecto con el tema de la «educación para la paz y la convivencia democrática?.

    Para estos desmemoriados del partido solo ha sido un problema el GAL y Batallón Vasco Español aparte de ETA claro!.

    El franquismo y sus miles de crimenes son cientos de miles de represaliados y perseguidos por ejercicio de libertad de expresión por lo visto no existen!

  4. Siempre me he preguntado como es posible que uno de los argumentarios fundamentales del nacionalismo vasco sea la equiparación de los actos actuales de los terroristas vascos con los actos preteritos de los franquistas.

    España es un país complicado, eso lo sabemos todos, y su Historia lo demuestra.

    El franquismo fue un resultado, una conclusión lógica a décadas de decadencia moral y caos social. El caldo de cultivo era propicio y lo que pasó fue algo completamente inevitable.

    Es una pena que ésto sucediera, es una pena que España perdiera el tren del progreso que otras naciones si tomaron a su debido tiempo.

    El franquismo fue algo muy negativo, pero totalmente lógico y hasta cierto punto necesario. Eso lo entendieron muchos españoles que de alguna forma colaboraron al mantenimiento del régimen durante casi 40 años.

    Entre esos españoles, nuestras familias. La mia y la de todos los que escriben en éste foro, y si no reto a cualquiera a que me demuestre que en el seno de su familia nadie comulgaba con Franco.

    Que tenemos que hacer? Tenemos que pedir perdon todos por los pecados de nuestros abuelos, padres, tios o hermanos?

    Yo niego que mis familiares fueran criminales.

    ¿Ustedes?

  5. Davichu, ¿se podría cambiar la palabra «franquista» por «etarra»? Por cierto, no es lo mismo tener un familiar «franquista» (yo también los he tenido) que otros «pistolero franquista». Lo siento, pero es diferente.

    Por cierto, revisa tu ética; es bastante parcial. Los franquistas deben pedir perdón por lo que hicieron, al igual que los nazis. Si te portas mal, debes disculparte. Es lo que hay.

  6. «El franquismo fue algo muy negativo, pero totalmente lógico y hasta cierto punto NECESARIO…»

    Yo afirmo, sin dudarlo, que el criminal eres tú

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