Jon de Urbia
Lo correcto no se deriva del eje de las izquierdas ni de las derechas, se reconoce en algo anterior : en las convicciones éticas y morales prepolíticas. Sócrates ya lo formuló con una claridad difícil de superar cuando defendía que es peor cometer una injusticia que sufrirla…. La degradación del alma pública precede siempre a la degradación del sistema. Esa es la raíz de cualquier democracia que aspire a ser algo más que una aritmética de poder.
Como nacionalista vasco, me sitúo en una tradición democrática, humanista y socialcristiana. Una tradición que entiende que las instituciones están al servicio de la persona, que la dignidad humana es el fundamento de la convivencia y que el poder sólo es legítimo cuando se ejerce dentro de límites morales claros. Precisamente por eso observo con estupor los acontecimientos que rodean al Gobierno de Pedro Sánchez y al PSOE.
La cuestión no es únicamente judicial y Española , sino un episodio grave de equilibrio geopolítico y de seguridad europea.
Resulta particularmente grave la sucesión de informaciones que apuntan hacia dinámicas de poder incompatibles con los estándares exigibles en una democracia avanzada. Si estas evidencias , terminaran siendo acreditadas, no estaríamos ante episodios aislados, sino ante una erosión profunda de la credibilidad institucional. La verdadera paradoja , es que quienes hicieron de la regeneración democrática un discurso recurrente parecen hoy incapaces de someterse al mismo nivel de exigencia que reclamaban a los demás.
Pura justicia poética .
La corrupción, en cualquiera de sus formas, es siempre grave. Pero existe algo aún más corrosivo : su sistémica normalización social y política. El problema no es únicamente interno.
Durante años, José Luis Rodríguez Zapatero ha validado , una sesgada visión geopolítica que ha generado una gran conmoción , en el marco europeo y atlántico. Una visión contrastada por analistas independientes , la determinan como próxima o condescendiente con determinados regímenes autoritarios como el Bolivariano , señalados internacionalmente por vulneraciones del derecho internacional , de los derechos humanos, dinámicas de represión interna o comportamientos incompatibles con los estándares democráticos occidentales .
En un contexto en el que Europa ha tenido que redefinir su posición estratégica ante la invasión de Ucrania, la presión de China y la inestabilidad en Oriente Medio en guerra entre Chiíes y Sunníes , esas posiciones han sido interpretadas por muchos como una forma de complicidad política difícilmente compatible con el nuevo tiempo histórico. Occidente ha entrado en una fase en la que la neutralidad moral deja de ser neutralidad y pasa a ser » otra cosa » .
Y es en ese marco donde , el proyecto político asociado al eje Zapatero-Sánchez aparece como intelectualmente perverso y agotado , no por nueve derrotas electorales consecutivas en el Estado Español sino por su desconexión progresiva con la nueva realidad geopolítica que se ha impuesto. Frente a ello, Europa está corrigiendo el rumbo, reordenando prioridades y revalorizando principios básicos de seguridad, democracia y soberanía. Y es aquí donde se abre la cuestión decisiva para un Vasco .
No alcanzo a comprender la posición del PNV.
Un partido con una trayectoria de seriedad institucional, centralidad , pragmatismo político y compromiso democrático debería interrogarse sobre el sentido de sostener una legislatura que ha perdido toda , su credibilidad social y política.
Desde una perspectiva nacionalista vasca, democrática, humanista y socialcristiana, la estabilidad institucional sólo es valiosa cuando se apoya en la confianza ciudadana.
Sin esa confianza, la estabilidad deja de ser virtud y se convierte en inercia y Tactismo .
Para concluir este pequeño análisis , simultáneamente , nos encontramos obviamente frente a dinámicas evidentes de acumulación de fuerzas de signo pseudo-progresista , pergeñadas por personajes como Ivan Redondo y otros pequeños Rufianes, rebañando restos de ciclos políticos Sanchistas agotados y combinaciones ideológicas de difícil coherencia , incluso evocadas por analistas como intentos de reedición de viejas fórmulas de entendimientos fallidos como Lizarra-Garazi o Pruceses varios , hasta concluir en proyectos periféricos soberanistas por la III Republica Española (Socialista por supuesto) , se pretende configurar por tanto un escenario que, a juicio de quien esto escribe, resulta más performativo que real.
Frente a ello, sólo cabe la firmeza democrática, la defensa del principio de realidad y la afirmación de la democracia representativa frente a cualquier deriva de ingeniería política desconectada de la ciudadanía. Por ello, los gestos importan, y el gesto de los demócratas vascos debiera ser la retirada del esperpento madrileño.
Es por esto , que considero , ha llegado ya , el momento de plantear una decisión excepcional ante una situación excepcional: la retirada de Madrid. La retirada del Congreso de los Diputados y del Senado hasta la convocatoria de unas nuevas elecciones generales y la constitución de unas nuevas Cortes plenamente legitimadas por la soberanía popular. No como gesto de ruptura sino como última línea de resistencia ética, afirmación de la democracia, regeneración y asunción del principio de realidad en clara clave de diferenciación y confrontación política con el MLNV.
El artículo parte de una preocupación legítima por la degradación de la política española, pero da la impresión de que sigue tomando Madrid como centro de gravedad del análisis. Más que preguntarse qué necesita Euskadi y cómo debe actuar desde sus propios intereses y responsabilidades, se pregunta cómo debe reaccionar Euskadi ante una crisis española.
Con preocupación, queramos o no formamos parte del Estado. Si la deuda de España queda relegada a bono ultrabasura, la de las autonomías, ayuntamientos y demás no andará lejos, puede variar algo, pero poco.
Si se considera al Estado como un sitio donde no invertir, no andan mirando las zonas ni nada, meten todo a la nevera.
Si consideran al Estado como un sitio corrupto, no andan separando en zonas ni en nada.
Resumen, un inversor de Texas, Singapur, Japón u otros sitios no anda mirando todos los gobiernos de todos los ayuntamientos, diputaciones, autonomías, regiones, concellos, ni leches en vinagre, su tiempo lo pierde en analizar las cuentas de las empresas y la viabilidad, el gobierno analizará el del Estado y como mucho el Autonómico… asi que si la imagen del estado es semejante mierda gorda, pues la de aquí no andará lejos, además que si analizaran bien también verían a nuestro podemos vasco, tampoco creo que diferencien el pse del psoe… como yo no diferencio quien manda en las zonas de corea o si tienen ayuntamientos o comarcar o lo que tengan.
Antxon, creo que mezclas dos cuestiones diferentes. Nadie discute que una crisis grave del Estado tendría consecuencias económicas para Euskadi. Lo que me llama la atención es que el artículo plantea una cuestión ética y política, y la respuesta vuelve a situarse en el terreno económico.
Además, la relación entre deterioro político y «bono basura» no es tan automática. Los mercados suelen valorar muchas más variables que el clima político del momento, y Euskadi dispone además de instrumentos institucionales y fiscales propios que también son tenidos en cuenta.
Mi observación iba más por otro lado: incluso cuando hablamos de ética, democracia o representación política, seguimos mirando la realidad desde Madrid. Mi pregunta es si no deberíamos empezar a pensar más desde Euskadi, desde nuestras propias necesidades y prioridades, y analizar después cómo nos afecta lo que ocurre en el Estado.
Es difícil centrarnos sólo en lo nuestro cuando la legislación básica de determinadas materias es competencia del Estado.
Quiero decir, la diputación de gipuzkoa, por ejemplo, ¿puede establecer el tipo cero en el irpf? pues ya te digo yo que no. Que lo recurrirían y ganarían el juicio aludiendo a la legislación básica y al propio concierto económico, el cuál dice lo siguiente;
«»»Artículo 3. Armonización fiscal.
Los Territorios Históricos en la elaboración de la normativa tributaria:
a) Se adecuarán a la Ley General Tributaria en cuanto a terminología y conceptos, sin perjuicio de las peculiaridades establecidas en el presente Concierto Económico.
b) Mantendrán una presión fiscal efectiva global equivalente a la existente en el resto del Estado.
c) Respetarán y garantizarán la libertad de circulación y establecimiento de las personas y la libre circulación de bienes, capitales y servicios en todo el territorio español, sin que se produzcan efectos discriminatorios, ni menoscabo de las posibilidades de competencia empresarial ni distorsión en la asignación de recursos.
d) Utilizarán la misma clasificación de actividades ganaderas, mineras, industriales, comerciales, de servicios, profesionales y artísticas que en territorio común, sin perjuicio del mayor desglose que de las mismas pueda llevarse a cabo.»»
Es decir, debemos centrarnos solo en lo nuestro, ni de broma. Vamos con un cordón umbilical atado a España, ¿que yo quiera que se rompa? si, ¿que vayamos a lograrlo? no, ¿cuánto ha dado el psoe de transferencias? entre poco y menos. ¿hemos conseguido treviño? jajaja ¿navarra? jajajja
uso cosas económicas, pero bueno, por poner otra, ¿quién regula que estudia un médico, como, donde y cuanto tiempo, materias, etc? pues lo mismo, el estado aparece al fondo y pone condiciones. ¿Euskadi puede decidir poner el año que viene cuatro clases de medicina en euskera con 100 alumnos por campus vasco? tengo mis dudas, yo creo que tendría que negociar con madrid, con la propia universidad, que le aprueben algo de calidad para el control, cumplir con la materia que se fije estatalmente y pedir permiso ministerial.
Antxon, creo que tu respuesta confirma precisamente la reflexión que hacía. Nadie niega que exista un fuerte vínculo jurídico, económico e institucional con el Estado, ni que muchas decisiones dependan todavía de Madrid.
Pero una cosa es reconocer esa realidad y otra convertirla en el centro de nuestra forma de pensar. Tu planteamiento pone el foco casi exclusivamente en las competencias, las leyes y los límites administrativos. Yo creo que una comunidad política es algo más que su marco competencial.
Euskadi no se construye solo desde las instituciones y lo que Madrid permite o no permite hacer. También se construye desde la sociedad, la cultura, la educación, la economía y los proyectos colectivos.
De hecho, creo que esta diferencia de enfoque ayuda a entender una parte importante de la política vasca actual. EH Bildu tiende a interpretar el avance de Euskadi principalmente en función de los cambios que puedan producirse en el Estado y de las correlaciones de fuerzas en Madrid. Yo, sin embargo, creo más en fortalecer la comunidad vasca desde abajo, ampliando su capacidad de organización, cohesión y autogobierno, incluso dentro de los límites existentes.
Por eso mi pregunta sigue siendo la misma: más allá de los condicionantes reales que existen, ¿pensamos desde Euskadi o seguimos pensando principalmente desde Madrid?
Mi opinión es que la cuestión no es si hay que mirar a Madrid o no. Hay que mirar a Madrid porque muchas decisiones siguen tomándose allí. La cuestión es desde dónde se mira. Un nacionalismo vasco maduro debería intervenir en Madrid para defender los intereses de Euskadi, no convertir la política española en el eje de su proyecto político. Y precisamente por eso, la degradación de la política española no parece un argumento suficiente para abandonar ese espacio, sino más bien para actuar en él con una agenda propia y diferenciada.
Uno de los éxitos de Sánchez y por extensión de este PNV que no es capaz de distanciarse de él ( a saber por qué razones) es que en la actualidad tenemos en contra a USA e Israel, contamos con la indiferencia de Alemania, de Francia y de los países Nórdicos. A esto le añadimos la indiferencia del Vaticano, aumentada después de los intentos de boicot en Cataluña. ¡Qué mal hacemos siguiendo sus seguros caminos de fracaso en vez de recorrer los nuestros!…