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Los Mitos del Nacionalismo Vasco y las mentiras de José Díaz Herrera (8)

José Díaz Herrera

José Díaz Herrera

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El PNV mató a Manolete

Continuando con la serie de artículos sobre el libro Los Mitos del Nacionalismo Vasco del periodista canario José Díaz Herrera, hoy traigo una cita del libro donde el autor “acusa” a los nacionalistas de ser responsables de decenas de asesinatos en la retaguardia republicana:

Cita:

“Impacientes por unirse a los suyos, siete carlistas se fugan la noche anterior y salen al encuentro de los libertadores (sic).
Sorprendidos en Iraeta por una patrulla del PNV, que se había apoderado del monasterio de Loyola instalando allí el cuartel de Eusko Gudarostea, son pasados por las armas. El pacto de no agresión suscrito días antes con los nacionalistas, ante el cura Joaquín Azpiazu “por profesar ambos la religión católica”, no les salvó del piquete38

Varias decenas de carlistas, cuyos datos ha omitido el PNV, fueron asesinados en varios pueblos de Guipúzcoa y no “unos pocos”, “menos de una decena” como se refleja en sus libros. Para que no queden en el olvido y las tropelías de los nacionalistas no eludan el juicio de la historia, insertamos sus nombres a pie de página39.”

Nota:

                  39“Aunque la lista es incompleta, he aquí los nombres : Pablo Lasquibar Irazusta, Ignacio Aristizabal Echevarría, Miguel Feo, Antero Murillo, Miguel Mediavilla, Felipe Nava Aguirre, Juan Sanchís Carrillo, Carlos Larrañaga Olaizola, Francisco Anitua Alberdi, Ruperto Elcoro Arburu, Gabino Arnalde Zubiarrain, José Durán Velarde, José Embid Tablares, Germán Yanguas Fernández, José Alcibar Gorostola, Carlos Abia Azpuru, José Alexandre Belenchana, Mariano Alfaro Iturriaga, Jesús Ayestarán Gasturriense, Antonio María Escales Legarraga, Juan Gragera Marín, Joaquín Solves González, Lucio de la Cruz Basaldúa, Manuel García Corral, Lino Mandaras Elustondo, Felipe Goena Urquía, Serafín Achotegui Urreiztieta, Ciriaco Bendito Mateo, José María García Fuentes, José Aebal Iñigo, Martín Aldaco Carmelo, Francisco Alvarado Larrañaga, Paulino Astigarraga Alberdi, Manuel Banús , Gregorio Baza del Campo, Joaquín Galindo Garcés, Inocencio Gárate Beguiristain, José García Benítez, Hauxine Harmens, Rufo Andonada Artazco, José Burgui Goizueta, José Caballero Orcolega, Pedro Caballero Orcolega, Victoriano Gaya Gómez, Gabriel Herraz García, Patricio Maruzabal Pagadizabal, Eulogio Núñez Pérez, Julián Portu Labermosa, José Raguán Zulbeldia y Antonio Zunzunegui Aramburu, entre otros. En Álava, pese a estar en manos de Franco, desde los primeros momentos la casi totalidad de la provincia, fueron ejecutados: Vicente Cabanas, Bruno Otaola Ibarrola, Francisco Padura Aldama, José María Viguri Berganza, Guadalupe Viguri Mesa(13 años), Basilio Lasaga, Santos Apodaca Figuri, Víctor Cámara Barredo, Leandro Esnarriaga Angulo, Benito Jáuregui Zubimendi, José Medía Menoyo, Maximino Menoyo Robina, Leandro Palacio Echevarría, Gregorio Ramírez Murguía, Félix Iturbe Múgica, Víctor Perea Basabé, Juan Abascal, Félix Aguirre Doñabeitia, Esteban Albistegui Mandiola, Antonio Arguinzoniz, Esteban Azcárate, Pedro Bengoa Urquiza, Feliciano Beobide, Fernando Ibarrondo, Raimundo Larrar Arribas, María Rico, José González Zubillaga, Francisco Biza Calzada, Ángel Meléndez Gómez, Julián Valmaseda García, Fermín Acha y otros”.

“Los Mitos del Nacionalismo Vasco”-Pág-158/159-José Díaz Herrera
Los Mitos del Nacionalismo Vasco y las mentiras de José Díaz Herrera

De la trola sobre la autoría de los fusilamientos de los “siete carlistas” en Iraeta y su nota a píe de página nº38 ya hemos hablado en el cuarto artículo de la serie Los Mitos del Nacionalismo Vasco (4) No insistiré en él. He incluido el texto para demostrar que José Díaz Herrera no da un párrafo de respiro al lector a la hora de intoxicarlo con mentiras, medias verdades, calumnias, etc…

He de reconocer que en la primera lectura del libro me quedé conmocionado. Según el relato de José Díaz Herrera el PNV no solo no asesinó a nadie en la retaguardia, como afirmaba mi padre, sino que llegaron a asesinar a niñas de 13 años.

Tan conmocionado me quedé que comencé a comprobar las afirmaciones más contundentes del periodista chicharrero. Este fue el motivo de que iniciara esta serie de artículos.

El párrafo de la nota nº38 ya está contestado en mi cuarto artículo sobre el libro. En el caso de la nota nº39, tomé la lista e investigué nombre a nombre todas las muertes.

En algunos casos no encontré la autoría o cómo murieron; en otros el “cómo” si, pero no la autoría; y en otros encontré ambas cosas. En la mayoría de ellos la autoría está bastante clara o los indicios no apuntan al PNV.

Si somos estrictos en la lectura, José Díaz Herrera no dice que las víctimas de este largo listado fueran asesinadas por los nacionalistas. Sin embargo, después de leer cómo los gudaris de Azpeitia supuestamente “asesinan a siete carlistas” y, sobre todo, leer la frase “para que no queden en el olvido y las tropelías de los nacionalistas no eludan el juicio de la historia” no creo que a muchos de los incautos lectores de Los Mitos del Nacionalismo Vasco les quede la más mínima duda de que todas estas personas fueron asesinadas por los jelkides.

En cualquier caso, en el listado aportado por José Díaz Herrera se incluyen diversas inexactitudes. Ni todos son requetés, ni todos fueron asesinados en Gipuzkoa y Araba, y ni siquiera todas son víctimas de la Guerra Civil. Tal cual.

Pero lo más importante: es mentira que los gudaris del PNV participaran en esos asesinatos.

Veamos varios ejemplos de la lista aportada por el autor:

Hay que reconocerle al pueblo finlandés un grandísimo espíritu integrador. Según José Díaz Herrera la esposa del cónsul de Finlandia en San Sebastián, Hauxine Harmens (incluida en el listado), formaba parte de las filas carlistas.

La señora  Harmens está considerada una de las primeras víctimas de la Guerra Civil en Donostia. Se unieron varias fatalidades y muchísima mala suerte en el desenlace de su triste muerte.

Al oír los tiros de las primeras escaramuzas en San Sebastián, Hauxine se asomó a su balcón de la Avenida de la Libertad para ver lo que sucedía y recibió un disparo. La mala suerte se cebó con ella. La ambulancia que la llevaba al Cuarto de Socorro (Calle Easo), cerca del choque entre militares y anarquistas (Calles Urbieta y Larramendi), fue alcanzada por varios disparos. Y uno de ellos fue el que acabó definitivamente con ella y con la criatura que llevaba en el vientre. Estaba embarazada.

Según el periodista chicharrero Hauxine Harmens es uno de los carlistas “víctimas de las tropelías de los nacionalistas”. Por supuesto, no aporta ni la más mínima prueba ni testimonio que impliquen al PNV en el suceso.

La razón es tan sencilla como contundente: José Díaz Herrera sabe mejor que nadie que no los hay porque es consciente de que su acusación es falsa.

Nadie sabe de dónde partieron las balas que asesinaron a Hauxine.

Lo que sí sabemos es que el 22 de Julio, fecha de su muerte, el PNV era la fuerza política con menos armas y efectivos en las calles de San Sebastián. El PNV, todavía sin el estatuto en sus manos, no había decidido hasta qué punto se implicaría en la Guerra y sus aliados republicanos se quejaban de su débil apoyo.1

Entre los nombres aportados por el autor destaca por la edad el de la niña de 13 años (12 años según la fuente) Guadalupe Viguri. El asesinato de Guadalupe junto a su padre es uno de los sucesos más miserables de toda la Guerra Civil en Euskal Herria.

Dejando de un lado la tendencia política de los autores y el agravante de la violación, es un crimen muy parecido al de Maravillas Lamberto de 14 años de Larraga. Maravillas fue violada y asesinada por requetés y falangistas. Su “pecado” consistió en que ni la niña navarra, ni la alavesa, quisieron dejar solos a sus respectivos padres cuando los que serían sus asesinos los llevaban detenidos.

A pesar de que El historiador Iñaki Egaña responsabilizó a los franquistas de la muerte de los Viguri, hay muy pocas dudas de que fueron milicianos republicanos. De lo que no hay ni el más mínimo atisbo de duda es que ningún nacionalista estuviera implicado en el crimen.2

En 1945 el sacerdote y ex preso en las cárceles republicanas, José Echeandia, publicaba un libro sobre la Guerra Civil en el País Vasco (“La Persecución Roja en el País Vasco”). En él contaba sus experiencias en la cárcel y desgranó el primer listado de víctimas de la represión republicana.

Una referencia para cualquier historiador y sin duda para José Díaz Herrera; ya que el listado de Echeandia contiene varios errores ortográficos en los apellidos de las víctimas. Tanto el periodista como yo los hemos transcrito tal cual estaban. Es decir, la mayor parte de los nombres, si no todos, tienen como origen esa lista.

José Echeandia, después del preámbulo y prólogo, dedica el primer capítulo del libro al relato de los asesinatos de José María y Guadalupe Viguri, titulado “el Crimen de Amurrio”. La responsabilidad del crimen se la adjudica a los milicianos.

Hay que recordar que José Díaz Herrera aporta este libro como parte de la bibliografía de su libro Los Mitos del Nacionalismo Vasco (Pág 146). El canario conoce perfectamente la versión de Echeandia y la verdadera autoría del doble homicidio.3

Este es uno de los primeros casos de crímenes republicanos en juzgarse en Álava y donde los culpables fueron sentenciados y fusilados tras un juicio en el que la viuda y madre de los Viguri declaró como testigo. Según la “justicia” franquista, los responsables fueron un miembro de la UGT y dos socialistas del pueblo. Para entonces ya habían fusilado un miliciano de Soria y un policía foral.

La viuda incluso acusó de encubrimiento a un carlista, aunque finalmente este quedó exonerado. Los coletazos del caso llegaron hasta 1944, cuando se fusiló a otros dos milicianos comunistas de origen cántabro.4

La única intervención nacionalista en este lamentable hecho, fue la dimisión del vocal jelkide de la Junta de Defensa de Amurrio, en protesta por los asesinatos de padre e hija.5

Me llama la atención que el periodista chicharrero haya incluido en la lista a Carlos Larrañaga Olaizola. En este caso, el autor de Los Mitos del Nacionalismo Vasco nos propone un viaje en el tiempo, que nos trasladaría al 5 de Octubre de 1934, fecha en el que Olaizola fue asesinado por varios revolucionarios de izquierdas en Eibar. Dos años antes de la Guerra Civil. Sin comentarios.6

En ese grupo de personas están los fusilados de Blaya (Irún), los prisioneros de Tolosa y fusilados en el Paseo Nuevo de Donosti, los sacerdotes asesinados en Orio y Pasajes San Pedro, etc. La autoría de la mayoría de los asesinatos de este listado está bastante clara. Y cuando no, nadie acusa al PNV de estas muertes.

No he encontrado ni en la Causa General franquista, ni en el listado de víctimas de Echeandia ni en ningún otro lado nadie que responsabilice a los miembros del PNV de esto.

Sin duda, José Díaz Herrera tampoco. Pero para el periodista canario esto no supone el más mínimo obstáculo para acusar al PNV de todos ellos.

Teniendo en cuenta que el periodista chicharrero llega a afirmar nada menos que el PNV impidió, entre otras cosas, la muerte de Hitler, poco antes del hundimiento de Alemania(Pág494). Solo le faltaba acusar a los jeltzales de la muerte de Manolete.

Lo que no nos cuenta en ningún lado es qué hacían esos “recios carlistas” y sus aliados en esa “España mejor”, como los define el periodista. No nos aporta la lista de víctimas de la Guerra Civil en la retaguardia franquista en Euskal Herria “para que no queden en el olvido”.

Probablemente porque la lista es tan larga que se habría quedado sin papel.

P.D:

Después de tanto embuste, la frase” Para que no queden en el olvido y las tropelías de los nacionalistas no eludan el juicio de la historia” como que chirría.

Precisamente son las mentiras las nos hacen “olvidar” la verdad y a los culpables eludir el juicio de la historia. Y con tal de demonizar al PNV, José Díaz Herrera, cuyo rostro es más duro que el granito, no duda en mentir a sus incautos lectores y a los familiares y descendientes de esas víctimas.

1 “El cenetista y miembro de la Junta de Defensa (de San Sebastián) Miguel González de Inestal opino sobre el PNV: «Se mostraba irremediablemente hostil hacia todo cuanto amenazaba con cambiar la situación política y social. Aunque no había tiempo ni oportunidad de colectivizar nada, desde el principio teníamos al enemigo encima. Pero a los nacionalistas vascos les preocupaba mucho más proteger a los derechistas y a las iglesias y combatirnos a nosotros que defender los intereses de la Republica…».”

“La Gesta Traicionada. La participación anarquista en la Guerra Civil en Euskal Herria, Julio 1936-Junio 1937”-Pág87-Alfredo Núñez Velasco (habla sobre la actuación del PNV en la primera fase de la Guerra en Donostia).

2“El escritor Iñaki Egaña da por muertos a manos de los franquistas a Basilio Lasaga Cortabarría, José María Viguri y a su hija Guadalupe. En el primer caso, quizá, sus apellidos sonaban “a vasco” y resultaba inconcebible que fuera un dirigente tradicionalista de Aramayona.”

“Matar, purgar, sanar. La represión franquista en Álava”-Pág-141-Javier Gómez Calvo

3Los milicianos partieron escaleras abajo. En medio de ellos, apresado, entre fusiles, bajaba Viguri, sereno y pálido. Sabía que marchaba a la muerte.”

“La Persecución Roja en el País Vasco”-Pág32-José Echeandia

4“…Teófilo Andaluz (miliciano soriano del batallón comunista “Leandro Carro”), acusado por la viuda de Viguri de participar en el crimen que finalmente fue fusilado.”

“Para entonces un Policía Foral de Vizcaya también había sido ejecutado por los hechos y un cabo del mismo cuerpo había fallecido en la cárcel mientras esperaba condena.”

“La instrucción fue extremadamente meticulosa-las diligencias practicadas se extendieron hasta el punto de alcanzar casi las mil páginas de sumarísimo-y en la misma quedaron desvirtuados los cargos contra José Yarritu, un labrador republicano enemistado con el asesinado, y contra Modesto Aldama, simpatizante carlista, al que la viuda consideró encubridor de los asesinatos. Marcelino Fernández, de la UGT, habría sido el delator y los autores materiales dos milicianos socialistas del pueblo.

Por presiones de la viuda se sentenció a otros cinco sospechosos, que a su vez, acabaron acusando a tres milicianos del batallón comunista “Leandro Carro”. Los cinco primeros fueron absueltos y dos de los milicianos comunistas (Joaquín y Antonio Quirce) fueron fusilados (1944). El tercero, Ramón Gandarias, se libró porque estaba preso en el campo de concentración de Gurs (Francia).

“Matar, purgar, sanar. La represión franquista en Álava”-Pág-277/278-Javier Gómez Calvo

5“En Amurrio, Luis Baraño (PNV) dimitió de su cargo como vocal del Comité de Defensa, en protesta contra el asesinato del tradicionalista José María Viguri y de su hija Guadalupe, de trece años, que no quiso dejar solo a su padre cuando unos milicianos vinieron a detenerlo.”

“En tierra de nadie. Los nacionalistas vascos en Álava”-pag262-Santiago de Pablo

6“Fue el primer mártir de la Revolución en Eibar. Cuando volvía de la iglesia parroquial, cuyas puertas vio cerradas, y adonde acudió, según costumbre, a oír una de las primeras misas, un grupo de libertinos, apostados sobre el pretil del puente de la calle Ardanza, le echó el alto y le disparó por la espalda.”

“La Persecución Roja en el País Vasco”-Pág318-José Echeandia
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