José Manuel Bujanda Arizmendi

“Pertur”: He decidido por cuestiones personales varias dirigirme a ti de esta manera, por carta, y por última vez. Léela por favor pues con máxima atención y cariño posible. Ciertamente sucede, es obvio, que van cayendo uno tras otro calendarios en la historia de esta nuestra Euskadi de amores y desamores, y paralelamente en las nuestras propias y particulares vivencias, nos estamos haciendo mayores poco a poco (mira Pertur pronto Eki mi tercer nieto cumplirá 8 meses, es el tercero después de dos preciosas nietas, Noa y Natale) pero a pesar de ello créeme, que nunca jamás olvidaré que hubo un momento, hace ya casi medio siglo, en que nuestras vidas mucho más jóvenes se cruzaron intensa, inexorablemente y para siempre en uno de los cruces de la historia.

Permíteme “Pertur” permíteme Eduardo Moreno Bergaretxe, que te escriba pues estas líneas con un punto de emoción a ratos muy difícilmente contenida. Tu aita y tu ama ya han fallecido, la última relativamente reciente tu ama, Marta,  los dos se han ido de este mundo sin saber ni dónde están tus restos ni qué te sucedió realmente. Cuánto dolor injusto, cuánto sufrimiento y cuántas lágrimas. Un informe hecho público por el “Instituto Vasco de la Memoria” fechado en 2017 asegura que nada se sabe de lo que te aconteció ese mediodía del 23 de julio después de que Apala y Pakito te llevaran en coche desde San Juan de Luz a Behobia y te dejaran cerca de la frontera. Pienso y deseo que algún día se esclarezca el pasado porque para construir el futuro debe arrojarse luz sobre lo acontecido.

Te quiero decir que a mis 67 años observo que lejanía temporal y cercanía personal se me enzarzan en un intrincado nudo de nostalgia, nostalgia que se agudiza al límite al mirar el movimiento continuo, periódico y eterno de las olas del mar cuando a la altura del Kursaal Donostiarra pugnan incansables e inasequibles, con mayor o menos fragor, por entrar y abordar por las bravas el cauce del río Urumea. Te quiero manifestar que a estas alturas de mi vida suelo reflexionar sobre la certeza que supone que desde el mismo primer latido del corazón que asoma a la vida, desde el propio alba de su existencia, todo ser humano marcha, lucha, conquista, progresa, trabaja, ríe, ilusiona, sufre y llora. Y así, cae y levanta, pelea, vive y muere, convive con contradicciones superables e insuperables, virtudes y defectos, fortalezas y debilidades.

«Pertur», siento que 45 años más tarde de tu desaparición nos sigues doliendo y que por encima de cualquier otra consideración 540 meses después del estupor seguimos acordándonos de ti. El pasado está ya escrito, y podemos describirlo, pero ya no podemos cambiarlo, el futuro, en cambio, es el mejor regalo que podemos dar a nuestros hijos y nietos, está por escribir, es nuestro único patrimonio intacto y nuestra esperanza. Y a aquellos que creen que no pueden cambiarse tendencias ni rumbos torcidos, tenemos que decirles que sí vale la pena sembrar, que cierto es que muchas semillas no germinan nunca, pero hay sólo un fruto que nunca se recoge, el de la semilla que no se haya tenido el coraje vital de plantar. Y con el viento del norte, la lluvia mojando y el olor penetrante a salitre viejo deseo más que nunca que la dignidad y la condición del ser humano se anteponga en Euskadi a cualquier otra consideración ideológica o política. Para siempre.

Llevamos años ya sin violencia terrorista, sin amenazas, chulerías políticas ni extorsiones, ETA hace años que, vencida definitiva e inapelablemente por la democracia y el principio de realidad, declaró el alto el fuego unilateral, y posteriormente procedió a su desarme y disolución definitiva…cuánto tiempo perdido, cuánto dolor injusto, cuántas lágrimas, cuánta ética aplastada, cuánta vulneración de DDHH cuánta imbecilidad colectiva, cuánta vergüenza! Demasiados años tarde, el mundo de la llamada izquierda abertzale decidió en una mezcla de cordura y trabajada habilidad, conveniencia y quizás convicción, la asunción práctica de la hasta entonces denostada legalidad española vigente y el principio de la realidad democrática.

Y así, sus detractores la comenzaron a acatar incluso con entusiasmo, empaquetaron casi a escondidas su hasta entonces supuesta pétrea coherencia y asumieron con cierto adanismo el celofán justificativo del imperativo legal. Ayer no, hoy sí, otros no, ellos sí, lo anteriormente sospechoso de colaboracionismo mendigante con el opresor pasaba a ser necesario, acertado, inteligente e incuestionable para el buen futuro de los vascos. Quienes en su bucle del pasado de auténticos resistentes repartían en otros tiempos, felizmente superados, avales de buen y honesto vasco teorizan ahora sobre el descubrimientos de nuevas oportunidades. Antes no, ahora sí, otros no, ellos sí. Paradojas de la vida.

Rectificar es de sabios, y es duro. Espero que esa rectificación aborde más pronto que tarde una asignatura aún pendiente que tiene por nombre autocrítica. Autocrítica que supone asumir que el dolor causado fue injusto, que matar estuvo mal y que aquello fue un tremendo y patético error y horror.

Hoy y aquí, «Pertur», estarías de acuerdo en afirmar que es tarea de todos arrimar el hombro, que es un reto colectivo de toda la sociedad, que sin ira y por el futuro de nuestros hijos e hijas es hora y obligación de conquistar definitivamente la convivencia.

Tenías razón, siempre la tuviste. El discurrir de los años, 45 años largos años, han confirmado, larga, machacona y tozudamente tu lúcida, arriesgada y valiente apuesta política por la Política, con mayúsculas. Te asesinaron. Y de paso asesinaron, también, expectativas inteligentes y necesarias, fotografías superadoras y compartidas incluso con posibles futuros esperanzadores. Porque negar que todos los humanos somos iguales, nos lleva a la crueldad de arrancar la vida y la conciencia, y a la incapacidad de descifrar el enigma de lo que significa negar el ser a otro ser en un acto de violencia sin vuelta atrás, no rectificable ni modificable, definitivo, de vergüenza y escalofrío. Banalizar la violencia en aras de alcanzar objetivos políticos fue un tremendo error y horror que nunca debió ocurrir.

Sí, es de sabios rectificar, quizás (como dice una bella canción) nos equivocamos desde el mismo comienzo, sí. Aunque también hay que reconocer que no es fácil mirar con objetiva proyección y gafas del presente democrático resistencias antifranquistas y activos compromisos políticos de lucha y oposición en contextos de sistemática represión y cruel dictadura. Se dice que es difícil ser profeta en la tierra de uno, a ti te costó la vida, te la arrebataron fanáticos o mercenarios, lo hicieron de un zarpazo diabólico. Maldigo a tus asesinos, estúpidos iluminados o mercenarios canallas. Mataron tu cuerpo, lo hicieron desaparecer, pero sigues vivo en muchos corazones, y ojala que, estés donde estés, lo hayas podido percibir de alguna manera.

Siento que 45 años más tarde nos sigues doliendo «Pertur», quiero decirte que muchos y muchas pensamos que fue una gran suerte haberte conocido y que nos marcaste para siempre. Y cuando la finitud inspira y provoca a esa vocación de vivir más intensamente lo que tenemos, y de pasar de tener una idea -y aferrarse a ella- a pasar a la imperiosa necesidad de tener que buscar la capacidad de relacionarlas, entonces, con el viento y al alba te deseo en este bisoño verano, que la tierra, próxima o lejana donde yaces, estés donde estés, te siga siendo leve.

Hoy, cuarenta y cinco 23 de julio más tarde, te recuerdo, lloro y escribo.

Agur Pertur, beti arte, ez adiorik.

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6 comentarios en «A «Pertur»»

  1. JELen agur

    Se le puede tener cariño a cualquiera. Pero, no sé, un líder marxista-leninista de la época añorado, pues me parece muy triste.
    Acepto tambien que en su época ciertas ideologías estaban de moda.
    Creo que no solo es bueno tener carisma, tambien hay que tener un mínimo de criterio ideológico, racional.

  2. Monzón tenía carisma y bien q se aprovechó de él el movimiento comunista vasco para fundar Herri Batasuna, hoy está Sortu como principal cabeza .

    El frente popular anda como el perro que, por muchos collares que le cambiemos sigue siendo el mismo perro.
    Yo tampoco puedo sentir cariño por Pertur, rabia y tristeza si.

  3. La historia la podemos interpretar como estimemos conveniente, pero algunas interpretaciones se caen por si mismas, sobre todo, cuando no tienen nada que ver con la historia y si con otros conceptos, que van desde asuntos personales hasta ideológicos.

    Tener una máquina bien engrasada que capta toneladas de militantes nacionalistas vascos, que ignoran que van a tirar su propia vida por la borda, para intentar convertirles en bolcheviques, asunto con el que no tienen nada que ver y desconocen por completo, aprovechando el fervor patriótico de la época, es algo que se hizo y desgraciadamente se intenta seguir haciendo.

    Pero esa actitud no es precisamente la mas adecuada para que se escriban panegíricos loando la defensa de la democracia, fundamentalmente, porque aquella actitud intentaba por la puerta de atrás, precisamente todo lo contrario, engañando a ingenuos, unicamente aprovechando su edad y su nacionalismo.

    Los más escépticos, pueden consultar edades y apellidos de los detenidos de la época y después, intentar buscar argumentos para justificar lo injustificable.

  4. En el artículo yo diferenciaría dos planos:

    El ideológico, que se puede analizar desde un punto estático, (que es donde lo quisieron dejar los que criminalmente decidieron acabar con su vida) o como el autor, que desde su propia experiencia, lo hace de una forma dinámica.

    El otro plano el ético, el prepolítico, que también se abarca en el escrito, es donde mejor se percibe la crueldad humana de unos supuestos “liberadores”

  5. Siempre es loable recordar la amistad, pero el plantemiento ético-político de Bujanda está en las antípodas del de Pertur.

    Por una parte Pertur, en la ponencia Otsagabia, planteaba el desdoblamiento político/militar, acción que se llevó a cabo luego con ETApm/EE (y luego con ETAm/HB). Esta «apuesta política» nada tiene que ver como una apuesta política para dejar atrás la violencia, sino la continuación de la guerra por los medios legales e ilegales («bietan jarrai»).

    La reflexión de Bujanda es de crítica y reconocimiento de que la violencia estuvo mal, la de Pertur es que no sólo la violencia es necesaria, sino que debe complementarse con la lucha legal. Y esa diferencia es vital

  6. No sé si Bujanda estará de acuerdo con el punto de vista anterior, yo sí. Pero en la evolución posterior de muchos de los responsables, de la creación y puesta en marcha de la lógica del desdoblamiento político/militar, han sucedido cosas muy extrañas, mudanzas, que son incomprensibles sin “ traicionar” ese planteamiento revolucionario.

    El artículo se sitúa, fundamentalmente, en el plano ético (el político-ético es otro plano distinto) : “(…) nos equivocamos desde el mismo comienzo, sí”, “ la dignidad y la condición del ser humano se anteponga en Euskadi a cualquier otra consideración ideológica o política. Para siempre ”

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