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ABIAN (2): Lucha interna

Imanol Arrizabalaga, ORIXE taldearen izenean

ZUTIK (2010) quiso levantar Euskal Herria. A partir del documento ZEH! (Zutik Euskal Herria!), se quiso establecer una completa recomposición del movimiento revolucionario vasco. Seis años más tarde, el tiempo transcurrido justificaría sobradamente por sí mismo el abordaje de un proceso de revisión de la hoja de ruta entonces dibujada. Sin embargo, el nuevo proceso de debate viene sobre todo justificado por la evolución negativa de la línea de activación popular determinada en aquel documento.

Por lo tanto, al ser la intención de ABIAN (2016) volver a afirmarse en la resolución de poner en marcha a una Euskal Herria a la que ya se demandó ponerse en pie y movilizarse en 2010, el fracaso de la izquierda abertzale está reconocido desde la misma convocatoria de un proceso que no es nuevo. La dialéctica entre la formulación teórica de ZEH! y la realidad práctica se ha vivido como un desgarro profundo entre algunos sectores, hasta el punto que puede conllevar la ruptura de la unidad formal del antiguo MLNV.

Por eso, el propósito de ABIAN también es salir al paso de esa oposición que se ha hecho extraordinariamente visible en la izquierda abertzale, con el objetivo de que el enfrentamiento interno no acabe debilitando al movimiento. De esta manera, la lucha ideológica también se manifiesta en el frente interno, buscando diferenciar dialécticamente el tratamiento de las contradicciones que son solubles en el seno de la organización de las que son insolubles. La ponencia reconoce que “hay que saber diferenciar bien lo que son desacuerdos y preocupaciones y lo que son actuaciones saboteadoras/escisionistas”.

Con los primeros se quiere reintegrarlos a la unidad orgánica, y a ese objetivo está dirigida toda la parte autocrítica que se formula de una manera explícita en el documento, que llega a reconocer que “la propia Izquierda Abertzale ha tenido grandes carencias y ha cometido errores evidentes”. Con los segundos se pretende una clarificación que llevará a dejarlos al margen (división) del universo de la izquierda abertzale: “Ha habido un intento de escisión desfigurando el debate político sobre la amnistía… algunas de esas críticas y acusaciones ya se han convertido en inadmisibles”.

Conviene que no nos despistemos con esta situación. Con naturalidad dialéctica, a través del método de la crítica y la autocrítica se desarrolla la dinámica interna del movimiento revolucionario que supera el dilema UNIDAD frente a DIVISIÓN. “Egitura berri batek ez du ezker abertzalea espazio soziologiko moduan zatituko”, dicen abiertamente los que llaman escisionistas. La actuación combinada de la UNIDAD y la DIVISIÓN permite un mayor despliegue de fuerzas, una mayor versatilidad programática, llegar a más sectores sociales y cubrir más frentes de lucha con una mayor dotación de medios. Lo que podría concluir en una mayor eficacia en la lucha, importante cuestión que aquí apuntamos y abordaremos con mayor profundidad en el siguiente artículo.

La autocrítica de ABIAN reconoce fracasos en los ámbitos más sensibles que había previsto el programa de trabajo de ZEH!:

  1. El bloqueo en el proceso de resolución de conflictos, que debería haber llevado a la izquierda abertzale a una posición de liderazgo político en Euskal Herria. La IA “no ha sabido hacer una lectura correcta del significado del bloqueo, o por lo menos no lo ha hecho a tiempo”. La crítica merece el calificativo de ‘severa’. Es el Estado (el enemigo inmediato) el que ha ganado la posición principal en este proceso. La incapacidad que la dirección de la izquierda abertzale ha mostrado para afrontar esta situación salta a la vista. Ha sobrevalorado la ventaja que el marco de Aiete (2011) podría proporcionar a su estrategia, un marco aquel con el que el Estado (sobre todo, a raíz de la llegada del PP) nunca se comprometió.
  1. La falta de enganche de la cuestión social con el proceso político. Se dice que “no se consiguió un acuerdo sindical que lo posibilitase, la palanca del proceso se situó en la actividad institucional y no supimos trasladar la nueva estrategia a la nueva dialéctica entre el ámbito institucional y la lucha social-sindical”. La clave del fracaso del ‘acuerdo sindical’ (entre LAB y ELA) tiene una doble lectura. Ante el acceso en 2011 de Bildu a una importante cuota de poder, ELA temió que la mayoría sindical con LAB podría convertirle en una mera correa de transmisión del nuevo poder institucional de la IA. En el ámbito laboral, ELA se ha negado a entender que lo social estuviera inserto en proceso político global (tal y como entiende este proceso la izquierda abertzale), y su estrategia se ha basado en focalizar el conflicto colectivo en las empresas.
  1. La falta de un discurso articulado en clave estratégica. La IA reconoce haber caído en la trampa de un debate político en el que se salta “de un tema a otro (paz, soberanía, modelo social y/o denuncia de la corrupción), sin poder integrarlos todos al servicio del proceso popular y el proceso político”. Es una crítica de carácter muy sustancial. El reconocimiento de que la dirección de un movimiento político revolucionario que plantea una alternativa sistémica (el Socialismo) se ha perdido en demandas fragmentarias y no ha sido capaz de englobar las críticas y reivindicaciones populares en un discurso articulado es una clara autoconfesión de incompetencia.
  1. A lo que se añade la afirmación de que “el modelo organizativo, las formas de actuación, las maneras de estructurar la práctica política… [forman parte de] un debate político de primer nivel que debíamos haber abordado en base a la declaración “Zutik Euskal Herria”. Y que, como efecto de no haberlo abordado, ha derivado en la “falta de capacidad estratégica” que queda acreditada en el escenario general de la autocrítica que se expone en el documento ABIAN.

¿Disputa estratégica o táctica? Este es el contexto que marca la lucha interna de la izquierda abertzale. Teniendo en cuenta que ZEH! no puede ponerse  en cuestión, podríamos preguntarnos de qué naturaleza es la discusión interna que se desarrolla (o son las contradicciones que se enfrentan) en ABIAN. ¿Es un debate de carácter estratégico o táctico?

Es cierto que no tiene mucho sentido hacer pedagogía sobre una cuestión que no tiene una definición concluyente. De acuerdo con el materialismo dialéctico, los aspectos estratégicos y tácticos forman parte de la programación del proceso revolucionario, y actúan como unidad de opuestos en una relación dinámica.

Hay una definición maoísta que, adaptada al caso ABIAN, puede simplificar la respuesta a esta cuestión. La estrategia sería lo que se necesita hacer para que el proyecto propio (el de la izquierda abertzale, la independencia socialista) se imponga a los proyectos de todos los demás. La estrategia se materializa a base de pasos y avances tácticos. Y la táctica es todo aquello que le serviría a la IA para liderar el agrupamiento y la movilización de adversarios políticos para vencer al enemigo principal del momento.

¿De qué se discute en el proceso ABIAN? De estrategia y táctica, sin duda. Hay diferencias internas evidentes en relación con lo que hay que hacer para que el avance del proyecto de independencia socialista del movimiento revolucionario vasco sea victorioso. Y se manifiestan también diferencias claras en cuanto al tratamiento que merecen las amistades que comparte la izquierda abertzale a través de la fórmula electoral de EH Bildu. A lo largo de los artículos que seguirán a este, trataremos de que se vayan clarificando todos estos extremos.

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