Posteado por: aberriberri | noviembre 24, 2020

El relato maniqueo de la serie alardea (II)

Mikel Arriaga*

Hay un problema enquistado que lleva más de veinte años sin una solución. A cualquier foráneo esto le podría parecer una broma por lo exagerado de la durabilidad en el tiempo de este asunto. Pero, ¿Cuáles son las verdaderas razones para que esto no se solucione? ¿Cuál es el quid de la cuestión que queda enmascarado y oculto a los ojos y los análisis de muchas personas? Lo que hace que sea un problema de estas características es su enrevesado planteamiento: es un asunto de naturaleza A, se intenta mostrar como si fuera de naturaleza B; los jueces solucionan el problema de naturaleza A; y los medios de comunicación muestran e intentan convencernos (por manipulación e imposición de una parte o de lo políticamente correcto) que el problema de naturaleza B todavía persiste y no se ha solucionado. El asunto A no es políticamente correcto, pero estaría resuelto en base a derecho; el asunto B no está resuelto y si se soluciona de forma políticamente correcta es una imposición de corte totalitario. Complejo, ¿verdad?

El asunto es un problema de convivencia que los jueces ya lo han resuelto, ya hay una sentencia al respecto. Una parte no está conforme e intenta, manipulando los medios de comunicación, transmitir que es un problema de derechos universales y de discriminación de género (y por supuesto, políticamente correcto). Se debería aceptar la resolución judicial, pero no se acepta, y se intenta imponer una opción totalitaria haciendo presión en la opinión pública. Como ya lo dije anteriormente: “…se ha puesto en marcha toda una maquinaria publicitaria para intentar hacer ver a la opinión pública la injusticia, la marginación y el agravio que sufre un grupo minoritario de partícipes en una compañía mixta con la intención de embaucar a los medios de comunicación y, así forzar al estamento político a una solución dictaminada desde los despachos correspondientes, haciendo caso omiso a una Sentencia del Tribunal Supremo antes citada, la cual deja claro que ningún Alarde actualmente existente es excluyente o discriminatorio. Además, el que solo exista un único Alarde paritario y homogéneo, no es un acto de justicia y libertad, sino más bien una manipulación y perversión del derecho a la libertad de cada individuo. El reclamar el derecho a participar en un evento, y además poder ejercerlo, no debe restar derecho a otras personas a poder hacerlo en otro evento de diferente forma.”

El problema es más parecido a por qué unos practican una religión y otros otra, cuando se debería permitir la práctica libre de cualquier religión. No tiene nada que ver con derechos básicos fundamentales, como el sufragio universal, o el derecho al trabajo o a la vivienda; es más parecido a practicar esta o aquella religión, o de si se puede practicar este deporte o este otro. La respuesta es clara, todos tenemos derecho a practicar cualquier deporte o cualquier religión sin estar vetados a la hora de la elección. Yo no puedo impedir que se practique o se vea el futbol si a mí me gusta el baloncesto. ¿Pero a los demás por qué les gusta el futbol y no el baloncesto? No hay respuesta correcta, solo hay práctica correcta: se pueden practicar los dos, uno de los dos o ninguno. También ocurriría lo mismo si habláramos de la práctica de cierto tipo de religión. ¿O es que acaso todo el mundo tiene que ser católico, apostólico y romano? A mi ciertamente esto me suena a tiempos pasados y desgraciadamente ya conocidos y sufridos. Totalitarismo puro y duro.

Del modo que no se puede obligar a nadie a practicar esta o aquella religión, por poner un ejemplo, a nadie se le puede imponer que participe o deje de participar en una representación ritual. La justicia está en promover las diferentes opciones y después dejar que la gente escoja y elija qué y cómo participar. Esto contrasta con la actitud de las representantes de la compañía Jaizkibel que salieron entrevistadas en el making off que se proyectó al término del último capítulo de la serie. La actitud de estas representantes era el de estar ante una lucha de género, y planteaban el desfilar en el Alarde tradicional como si fuera el derecho al sufragio universal. ¡Esto es pura demagogia! La práctica de un ritual jamás ha sido un derecho básico universal como lo es el derecho a votar de todas las personas. Lo hemos repetido muchas veces, hay una sentencia del TSJ (1) que dicta, que el Alarde tradicional no paritario en ningún caso es discriminatorio y que de ninguna forma vulnera derechos fundamentales de nadie.

Una vez más la manipulación mediante el engaño y la mentira. Lo de siempre, cuando se parte de premisas falsas, cualquiera de las conclusiones a las que llegue serán falsas.

Nadie está en posesión de la verdad. Los derechos fundamentales tienen que procurar que se puedan practicar todas las religiones, o cualquier deporte, o formas de vivir y de festejar los rituales que cualquier persona sienta oportuno: uno, dos, los que sea o ninguno. Lo que no se puede plantear es que tal religión (por ejemplo) tiene más derecho que otra a la hora de ser practicada. Por eso, en el fondo es un problema de convivencia, en realidad el derecho fundamental es el posibilitar que todas las opciones sean viables para su práctica.

En el making off de la serie, después del último capítulo, se afirmó que cuando se sentaron las dos partes a negociar fue una (la tradicional) la que se levantó de la mesa. ¡Falso! Por lo menos, en los dos últimos intentos, la parte que se levantó de la mesa fue la de la compañía Jaizkibel, que no admite una solución intermedia para que ambas partes puedan desfilar y expresar su visión del acto de desfilar en el Alarde.

Con estos mimbres de mentira y falsedad se ha creado la serie. Sus intenciones no son arrojar luz al problema o buscar una solución, sino todo lo contario: su objetivo es manipular la opinión pública con un relato intencionado. Y luego, nuestra TV pública, ETB, se presta a ello. Es una vergüenza que nuestra televisión se utilice para minusvalorar la opinión de la mayoría de un pueblo y una comarca. Una auténtica vergüenza. Habría que volver a recordar que ya hay una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (1), que dice en resumidas cuentas, que un Alarde no paritario ni es discriminatorio, ni vulnera los derechos fundamentales de nadie, y se ajusta perfectamente a derecho.

Es un problema de convivencia, y parece que nadie quiere hacerle frente, nadie quiere enfocar el problema desde esta vertiente o punto de vista. ¿Por qué?

Déjenme aventurarme a dar una posible versión. Desde mi punto de vista solo se quiere enfocar el tema a partir de la ideología de género, porque solo desde este punto de vista la parte del alarde mixto obtiene réditos y beneficios, puede posibilitar el favorecimiento de una de las partes por ser más políticamente correcta (la del alarde mixto), y además es parte de un movimiento más global de ingeniería social que tiende a manipular a las personas y a las sociedades, incluso vulnerando sus derechos más básicos. De todo esto, la serie no habla nada, ¡por supuesto! Y ETB, tampoco se preocupa de que no se vulneren estos derechos. ¿Se imaginan que desde ciertos poderes, apoyados por ETB, se fomentara la práctica de una religión respecto a otra? Esto sería flagrante, cosa que ya ocurre con el tema del Alarde.

Otro punto a tratar, sería también la manipulación de los jóvenes, y niños y niñas que se está haciendo en ciertos colegios públicos. Se trata este tema como un tema transversal, como si fuera el de Seguridad Vial, el de reciclaje, o el de la sexualidad. Ahora bien, siempre que es tratado el tema del Alarde, se trata de forma totalmente parcial, sesgada y manipuladora. Incluso se llama a gente de fuera del centro (de ciertas asociaciones feministas bajo el auspicio de Emakunde) para que den su visión (o mejor dicho, doctrina) sobre el tema. ¿Gratis? ¡No, claro que no! Diversas instituciones tienen jugosas partidas de gratificaciones económicas para este tipo de actividades. Sí, el tema de los beneficios económicos que también salen a la palestra. También existe un interés económico en el asunto, y cuando alguien intenta indagar qué partida económica hay para estos temas desde esta o aquella institución, el panorama de repente se vuelve opaco. ¿O es que nos creemos que esta serie se ha creado de la nada y gratis? En fin, está claro que ninguna institución se posiciona, ni siquiera con ayudas económicas con el Alarde tradicional.

Es grave que en un asunto tan serio se plantee el problema como un tema de discriminación de género, cuando en realidad no es más un problema de convivencia. Esto lo afirma y lo confirma una de las instituciones encargadas de respetar dichos derechos como es el TSJ. Efectivamente, sin embargo, ahora no interesa, entonces se intenta tapar y enmascarar todo lo relacionado con esta sentencia. La solución es fácil, si Emakunde, si la Diputación de Gipuzkoa, si la compañía Jaizkibel, y demás organismos y asociaciones, piensan que se vulneran derechos fundamentales, que se lleve ante la justicia y que sea esta la que resuelva el problema o entuerto. ¿Nadie se ha preguntado por qué no se sigue esta vía? Si es un asunto de leyes, ¿por qué en vez de llevarlo ante la judicatura se lleva a la política y a los medios de comunicación?

Lo grave de este asunto es plantear como derecho básico universal el que un sector de una población pueda obligar e imponer sus criterios al resto de la población (que además en este caso es la inmensa mayoría), e intentar mostrarlo de forma tramposa y torticera a los medios de comunicación, para de esta forma manipular una opinión mayoritaria en la sociedad vasca y así obligar al poder político a tomar cartas en el asunto de forma parcial e interesada. Son tácticas totalitarias para imponer una opinión. Repito, ¿por qué no se lleva el asunto ante la justicia y punto?

Bien, la solución es corta y clara: la judicatura ya se ha pronunciado, y ha sentenciado que no se vulnera el derecho de nadie.

De todo esto, no aparece ni una sola mención, ni una sola palabra en la serie. ¿Acaso no es extraño esto?

*(Profesor e investigador)


Responses

  1. Lo de siempre, una tremenda retaila para justificar la discriminación por sexo. Y mira que es cansino. ¿No hay nada más original? Seguimos leyendo las reflexiones de este Señor carpetovetónico, que le gusta justificar discriminaciones por razones de sexo. La realidad discurre por otros derroteros. Biden está ya en la Casa Blanca, parece que todo tiende a normalizarse. ¿Hasta cuando los Alardes discriminatorios en el Bajo Bidasoa?

  2. Otro boltxe que no se entera de nada, y que no se ha leído la primera parte del artículo. Cada vez queda más en evidencia la ignorancia del sector que defiende el alarde mixto, paritario y totalitario. No se puede imponer nada a nadie por muy políticamente correcto que nos parezca. Totalmente de acuerdo con el autor del artículo. Y si hay alguna duda sobre el asunto, que se lleve a juicio el problema en discordia. Gora askatasuna! Gora dibertsitatea!!


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