Posteado por: aberriberri | abril 5, 2018

Auzogintza, lógica tradicional y convivencia moderna (7)

Joxan Rekondo

INFLUENCIA DE LA TRADICIÓN HISTÓRICA EN LA INNOVACIÓN SOCIAL

Reconstruir lo común día a día, sobre el terreno que pisamos en nuestra vida cotidiana, sin someterse a las disciplinas y designios de las grandes construcciones utópicas, no es renunciar a nada. Tal y como hemos visto, lo que se ha deducido del estímulo que la colaboración vecinal ha tenido a lo largo de la historia son actitudes sociales proactivas, que conllevan implicación, emprendimiento, reciprocidad. Cuando Adam Ferguson reivindica la sociedad civil cita a Epicteto: “Si queréis servir mejor a vuestra ciudad no pongáis vuestros cuidados en alzar edificios soberbios, sino en exaltar el alma de vuestros conciudadanos”.

La historia importa e influye, sin lugar a dudas. Influye de manera muy importante en la configuración de la subjetividad moral bajo la que nos desempeñamos. El relato histórico-tradicional produce una subjetividad que puede contribuir a consolidar o innovar las relaciones sociales que necesitamos. Dice Robert Putnam que no es lo mismo tener tradiciones cooperativas que no tenerlas: “los ciudadanos de las comunidades cívicas encuentran en su historia ejemplos de relaciones horizontales fructíferas, mientras que los de las regiones menos cívicas encuentran, en el mejor de los casos, ejemplos de sumisión vertical”.

En este sentido, en el encuentro sobre Gobernanza colaborativa organizado por la Universidad vasca y la Diputación Foral de Gipuzkoa el año 2016, el experto canadiense Rod Phillips ensalzaba nuestra larga historia de compromiso comunitario, que nos ofrecía una extraordinaria perspectiva de futuro si lograramos gestionar con acierto “ese sentimiento histórico de comunidad [y proyectarlo] a la problemática actual”.

Ciertamente, la narrativa histórica nos transmite enseñanzas útiles para resolver problemas. Del viejo manantial histórico no deja de fluir un enorme caudal de experiencias válidas para ayudarnos a encarar el futuro en las mejores condiciones, con una convivencia sana articulada en torno a un proyecto común, que podría desplegarse en un proceso de herrigintza resurgido, que nos exigiría:

  • desarrollar hoy esta convivencia más allá de lo exigido formalmente, para sentir y asumir la vecindad y sus responsabilidades.
  • levantar nuevas realidades sobre el suelo perenne del Auzolan, trabajando las relaciones, contactos y colaboraciones que sean necesarios con el objeto de desarrollar actividades socialmente valiosas para la vida en común.
  • organizar la vigilancia común (sociedad e instituciones, en interrelación democrática y colaborativa) sobre todas aquellas amenazas que, provengan de imperium o de dominium, puedan erosionar o destruir las redes de integración social.

En definitiva, la tradición del auzolan alienta un futuro protagonizado de nuevo por una sociedad empoderada, emprendedora y cooperativa, que seguro será capaz de asegurar por sí misma la calidad de la vida humana y la solidaridad interna que necesita una convivencia sostenible. Necesitamos la reciprocidad de antaño para vigorizar el músculo social y afianzar nuestras instituciones. Buscar la transmisión de los valores de nuestra tradición es poner la inteligencia del pasado a disposición del presente y del futuro, para capitalizar toda la potencialidad que contiene la vida social vasca.

Contra lo que puede parecer, el pasado sigue marcando una referencia ineludible, y la innovación social más sólida solo puede brotar desde la fecundidad de nuestra baratza social. Joan Subirats y Rubén Martínez citan a SINGOCOM –Social Innovation, Gobernance and Comunnity Building-, red conformada por académicos y activistas sociales europeos que ha deliberado sobre innovación social, gobernanza y construcción de la comunidad, y cree que “la innovación social tiene que entenderse vinculada a la perspectiva histórica y al contexto social y cultural de un territorio específico”.

Hoy en día, ya hay experiencias vivas que están manejándose bajo esos parámetros, a la vez continuadores e innovadores. De ellas se derivan interesantes expectativas. Y podrían constituir, de acuerdo con la brillante expresión de Imanol Zubero, la simiente que necesitan las “prácticas ancestrales [para seguir estando] cargadas de futuro”.

La antigua cultura del Auzolan, abierta a los medios de la era tecnológica en la que vivimos, sigue siendo la savia que, mediante relaciones cara a cara, vivifica la iniciativa y el dinamismo social que ya está caracterizando a la sociedad guipuzcoana. Hay que reconstruir el auzo, a partir del ‘alma’ de sus habitantes. El espíritu comunitario del auzo le puede aportar al auzokide ánimo de colaboración, le prepararía para compartir el esfuerzo, en el cumplimiento de las obligaciones que le vinculan con el grupo y el entorno, y al mismo tiempo le puede facilitar autonomía para escapar del cuadro de rutinas en el que le mantiene atrapado la vida moderna. Pero, no se puede reconstruir el auzo dando la espalda a los hogares, a los etxe/sua, que nos siguen proveyendo del sentido y los vínculos primordiales que caracterizan nuestra naturaleza social.

Sin embargo, no puede desdeñarse que, en el marco de la intensa movilidad social característica de la sociedad moderna, ese espíritu comunitario que queremos recrear plantee en algún momento dialécticas sociales que será preciso resolver en una dirección integradora. Sin duda, que la lógica prevalente en la cultura tradicional esté articulada en torno a la realización de la dignidad humana, a través de la libertad sin imposiciones y la reciprocidad vecinal, podría contribuir a ese objetivo integrador.

Entendamos, por lo tanto, que las tensiones de carácter horizontal (entre personas adscritas a grupos culturales rivales) y los choques verticales (Administración pública-iniciativa social) que se puedan producir habrán de gestionarse de manera constructiva, evitándose la irrupción de posicionamientos antagónicos y resolviéndose los conflictos buscando, con la mentalidad concreta y pragmática de la que hacían gala nuestros antepasados, ‘convergencias viables’ ante las demandas y necesidades comunes.

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Responses

  1. Me está pareciendo una serie enriquecedora por los valores que aporta, que siendo tradicionales no dejan de ser actuales.

    En el artículo 2 plantea una cuestión que es de antes como de ahora: “¿Cómo se resuelve la contraposición entre persona individual y la comunidad para que pueda establecerse esa integración vinculante entre ambos y lograr el resurgir de la vecindad solidaria?”

    Y la respuesta dada -desde la lógica tradicional- está enfocada desde una perspectiva del deber: “La regla de oro es entender lo social en todos sus ámbitos como comunidades vertebradas en torno a la asunción libre y responsable de deberes que nos vinculan con los demás”.

    Esta contraposición o contradicción es de carácter general, porque se daba antes, se da ahora y se dará en el futuro, ya que el ser humano tiene una doble dimensión: ser individual y ser social.

    Observamos que, en la actualidad, la forma de plantear dicha contradicción depende de la consideración que demos a ambos aspectos.

    Si predomina el aprecio individual, el resultado es una sociedad individualista carente de lazos comunitarios.

    Si predomina el aprecio social, el resultado será una sociedad colectivista, sin personalidad individual.

    Pero si apreciamos ambos valores, el resultado será un equilibrio complementario regulado por deberes recíprocos.

    Si pretendemos desarrollar la idea del País del Auzolan y su contenido social, debemos plantear y defender que la contradicción individual-social puede resolverse de forma complementaria y no antagónica.

    Un saludo.

  2. En nuestro modelo de organización económica y social contamos; con un sector “privado” siendo su papel fundamental crear riqueza, con un sector “público” que se ocupa de la tarea de redistribuir la riqueza y donde no llegan estos sectores la sociedad civil se articula en forma de organizaciones no gubernamentales sin ánimo de lucro. Es un error buscar una integración social articulada en torno a ejes de antagonismo, todos los sectores compartimos la sociedad. Sería bueno que los tres sectores, que el conjunto de la sociedad, “la intensa movilidad social característica de la sociedad moderna, ese espíritu comunitario que queremos recrear plantee en algún momento dialécticas sociales que será preciso resolver en una dirección integradora”.

    “La solidaridad es la clave y hasta, si queréis, el secreto atómico llamado a revolucionar toda la vida social. La colaboración es el secreto de la verdadera vida social y la clave de la paz social” (D. Jose María Arizmendiarrieta)

  3. Es interesante, en la discusión persona-grupo-sociedad-masa, tomar un poco de distancia porque el recurso grupal es también una forma de manipular personas recurriendo al instinto gregario que, aunque se habla poco de él, es de los más fuertes del ser humano y el que más ayuda al manejo de las masas.

    Las sociedades modernas no son grupales ni comunitarias, son gregarias y masificadas. Sociedades de masas en las cuales se ha hecho una extraordinaria inversión en ingeniería social para destruir o capturar todas las asociaciones naturales a las cuales podía agarrarse el individuo para defenderse del poder. El Principal objetivo a “deconstruir” fue y es la familia tradicional. El objetivo sa ha cumplido en gran medida y la Doctrina de la Fe ciega del Género lo está ahora remachando en el sistema escolar por leyes que desde la Comisión y el Parlamento Europeo convierten este adoctrinamiento en Obligatorio.

    Las ideologías comunitaristas e identitarias también actúan así, como formas de control social, y lo hacen precisamente en un momento histórico en el cual el colapso de la civilización occidental es tan patente como su empobrecimiento económico paulatino.

    Lo que se enseña y se escribe sobre esto es poco. Bastante menos que en la primera mitad del siglo XX y en español hay muy poco traducido. Trotter, Röpke, etc son autores casi desconocidos incluso en el entorno académico. Entre otras cosas porque los académicos actuales son funcionarios vigilados muy de cerca por si se salen del guión.

    Personalmente desconfío de cualquier cosa que provenga “de arriba”.

  4. “Plantea la comunidad cívica como causa del éxito de la democracia y del bienestar de las regiones, Putnam establece la dualidad norte-sur en términos de la posesión o ausencia de la virtud cívica. Las regiones del norte son aquellas poseedoras de la virtud cívica, en tanto en aquellas del sur la ausencia virtuosa se traduce en la presencia del ‘familismo amoral’. La cultura cívica se caracteriza por relaciones horizontales de reciprocidad, donde predominan los sentimientos de solidaridad, confianza y tolerancia –a pesar de las tendencias fundamentalmente opuestas que puedan tener sus miembros– mientras que el familismo amoral se construye en oposición a los fundamentos de lo ‘cívico’”

    “Si bien, la comunidad cívica se encuentra estrechamente vinculada a mejores niveles de desarrollo económico y social, los resultados del análisis histórico expuesto en el texto demuestran que los patrones de largo plazo de continuidad y cambio institucional no son consistentes con ningún determinismo económico. Por el contrario, Putnam revierte el análisis postulando la posibilidad de que “la cívica ayude a explicar la economía y no al revés”. Siguiendo esta línea analítica, el capital social, propio de las comunidades cívicas, no solo condicionaría las actividades económicas y procesos productivos, sino que incidiría en mejorar el funcionamiento de la democracia. Las tradiciones cívicas, según los resultados de la investigación, son un predictor de los niveles de desarrollo socioeconómico y del bienestar público de las regiones observadas. En resumen, las tradiciones cívicas pueden influir fuertemente en el desarrollo económico, el bienestar social y en el desempeño institucional, al mismo tiempo que son un factor causal de las diferencias que se presenta entre las regiones del norte y las del sur.”

  5. Auzolan – Auzogintza – Burujabetza
    Los artículos que nos brindas JA Rekondo, sobre esa cuestión reafirman el potencial / recorrido que tiene a nivel nacional – euskeria – y desde luego a nivel – herbestea.
    En la medida que seamos capaces de desarrolar hacía el infinito esa tarea podremos “contagiar” a nuestros vecinos europeos y mas allá.
    Siempre conscientes que hispanistan por ejemplo no está ni estará para labor ya que le puede su esencia jacobina ultra-nacionalista (escudada en el “constitucionalismo”).
    No hay mas que ver los capítulos de ridiculez que está desarrollando en Europa con la cuestión catalana. Ahora tensionando las relaciones con Alemania. Siguen no entendiendo nada, el hecho consustancial de los “land” que ha permitido junto con otros ingredientes llevar a Alemania a su posicionamiento tanto “land”, europeo y como no mundial.

  6. ‘Der Spiegel’ confirma la voluntad de Alemania de intervenir en el caso catalán vía @elnacionalcat_e https://goo.gl/9HnTS4

    A la espera del Auzolan celestinesco del honorable lehendakari sr.Urkullu nos fiaremos más de los alemanes


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