Aberriberri bloga

Lehendakari Agirre (17): Por la Europa de la libertad

Read Time:8 Minute, 39 Second

Ion Gaztañaga

Si en el anterior capítulo el Lehendakari Agirre describía los pormenores del incipiente proceso de unión europea de la posguerra mundial, en esta parte Agirre detalla el proyecto de la Comunidad Política Europea, que iba a convertirse en una unidad política mucho antes de la Unión que hoy conocemos con Maastricht. Sin embargo, lo que más interesa conocer son las razones por las cuales el Lehendakari está entusiasmado con el proyecto y las debilidades y peligros que observa en cuanto a los principios democráticos y los países dictatoriales que pretenden adentrarse en la aventura europea aprovechando el clima de la guerra fría. Así ocurría con la España franquista y sus acuerdos con los norteamericanos y la Portugal de Salazar con el Pacto del Atlántico. Es precisamente por esta reflexión sobre la importancia de la base democrática en todo el proceso de construcción europea la que nos aporta lecciones para el futuro, debido a las crecientes incorporaciones y peticiones de nuevos países.

Agirre lo tiene claro: no a la debilidad de la línea moral frente al utilitarismo, rechazo a dar cabida por motivos puramente defensivos en el seno de sus organizaciones a los países dictatoriales o sin libertades y el derecho de los vascos a ser europeos en plena igualdad con los demás continentales. Comenzará esta segunda parte con la descripción del proyecto de Comunidad Europea para a partir de él, entrar en las consideraciones de línea moral y política que el Lehendakari cree imprescindibles subrayar:

El (…) Estatuto de la Comunidad Política europea, del que tengo un ejemplar en mis manos (…) nació (…) en las sesiones de la Asamblea de Estrasburgo (…). Decidieron emprender la fase política de una Europa unida y encargaron (…) la redacción de una Constitución política de Europa (…). Terminó su trabajo para (…) 1953. Como veis son episodios acaecidos hace aproximadamente un año. (…)

El primer artículo (…) dice que “está fundada en la unión de los pueblos y de los Estados, en el respeto a su personalidad y en la igualdad de sus derechos y obligaciones”. La Comunidad, tiene entre otras finalidades (…) la de contribuir a la salvaguardia en todos los Estados miembros de los derechos del hombre y de las libertades fundamentales (…), no sólo (…) libertad de expresión, de prensa o de asociación, sino otros (…) al fin consagrados como la libertad de enseñanza y elecciones libres. Supera esta carta a la acordada en su día por las Naciones Unidas. (…)

¿Cuáles son sus instituciones? (…) Establece una organización inequívocamente democrática. Sus instituciones son: El Parlamento europeo, el Consejo ejecutivo o Gobierno de Europa, el consejo de los Ministros Nacionales, con una función de enlace y ejecución (…) y finalmente, la Corte de Justicia. Establecen (…) la forma en que estas instituciones han de sustituir a las especiales de la Comunidad del Carbón y del Acero y a las de la Defensa, que desaparecerán fundidas en la nueva organización política europea que ejercerá todas sus facultades.

El parlamento europeo se compone de dos cámaras; la primera se llama Cámara de los Pueblos y la segunda es el Senado. La Cámara de los Pueblos está compuesta por diputados “elegidos por sufragio universal, igual, directo y secreto de todos los hombres y mujeres”. (…) El Senado, (…) por representantes elegidos por cada uno de los países (…). En el Senado existe discriminación nacional, en la Cámara de los Pueblos se acentúa el carácter europeo por ser más directo (…) su representación. (…). Comprenderéis la actitud de franca hostilidad con la que los totalitarios de toda clase han recibido los proyectos europeos y la especial del franquismo y de su prensa controlada, que no oculta su disgusto. (…)

Así como la Comunidad del Carbón y del Acero es una realidad y el Tratado de (…) Defensa ha sido ratificado por cuatro Parlamentos y (…) tengo esperanzas  (…) de que el francés también lo apruebe (…), el Tratado de Comunidad Política que examino está hoy en manos de los Ministros de Negocios Extranjeros.(…) La principal discrepancia obedece que los belgas y holandeses propugnan la implantación rapidísima del mercado común europeo, mientras los franceses defienden una política prudente y evolutiva. (…) Son problemas técnicos llenos de dificultades que (…) requerirán tiempo para que un acuerdo se produzca. Tienen relación con estos problemas otros como el del pasaporte europeo y el importante de la seguridad social al que quizá luego me refiera.

He hablado con los textos en la mano. (…) Europa está en marcha, porque Europa o se une o perece. ¿Que la Unión Soviética se opondrá tenazmente? (…) Es lógico. (…) Le interesa (…) que haya muchas fronteras, muchas berreras, muchos impedimentos y hasta, si me apuráis un poco, bastantes dictadores, para que los hombres se acostumbren a obedecer a uno, y renuncien a la dignidad de hombres libres. (…) Esa posición está dentro (…) de su filosofía política. Pero nosotros demócratas tenemos que adoptar una posición bien diferente.

¿Qué es lo que se está constituyendo en Europa, es una federación es una confederación? Antes hice alusión a una frase (…) de M. Bidault: “Ni una cosa, ni otra; es el control democrático de las grandes facultades que se van cediendo (…) a la organización supranacional”. (…) Recuerdo que hablando con el Ministro de Estado belga, M. Heysman, que (…) nos explicaba la forma en la que se estaban estudiando otras materias y facultades que más tarde se irán integrando a la Comunidad europea. Se refería concretamente a la Seguridad Social. “Es un estudio apasionante – nos decía -. Tratamos de fundir todas las fórmulas de la seguridad social existentes en Europa (…), pero las diferencias son importantes; (…) entre el progreso (…) por los escandinavos (…), y el retraso (…) de otros países. (…) Estamos creando una nueva época (…); existen posibilidades inmensas de prosperidad social”. (…) Habían tenido que aceptar un denominador común modesto (…) dejando en libertad a los países más progresivos para que completen con las medidas y beneficios que estimen conveniente. (…)

Lo más importante es el control democrático, doctrina comúnmente aceptada por los hombres de las más variadas ideologías (…). La Comunidad Política con su Parlamento elegido por sufragio universal, tiene por finalidad actualmente, servir de cobertura, (…) a las facultades o grandes funciones que se vayan cediendo a la Comunidad Europea. Por ahora es la Comunidad del Carbón y del Acero, mañana la de Defensa, más tarde la Seguridad Social, los transportes, etc. (…) Ya veis cuál ha sido la naturaleza del triunfo de los funcionalistas: vayamos federando al Continente – dijeron – poco a poco, no sea que Europa no pueda digerir una federación establecida desde el principio. Creo que si la Comunidad de Defensa es aprobada por Francia, se puede decir ya que la Comunidad Política será aprobada también (…)

¿Pactos con Norteamérica? ¿Por qué no si pertenecemos al occidente? (…) Hemos de seguir, señoras y señores, una política clara y prudente. Yo no soy partidario de escribir fácilmente y de lanzar, como vulgarmente se dice, los pies por alto ¡Cuidado!. Porque espero que nosotros volvamos a nuestro país (…) y por eso, entre otras razones, debemos ser prudentes con lo que ahora digamos y hagamos (…). De modo que los pactos o concordatos con Franco, para nosotros no existen, sin perjuicio de que el día de mañana, restablecidas las condiciones de dignidad y al pueblo hablando por sus órganos de representación auténtica, se acuerden los pactos (…) que ese poder representativo del pueblo pueda y deba comprometer. Esta es nuestra actitud, leal y claramente expresada. (Grande aplausos)

Y voy más lejos todavía (…). Yo no digo (…) que esta solución europea explicada sea “nuestra” solución, es decir “la” solución (…) de nuestros problemas, pero sí afirmo que es uno de los grandes caminos por donde puede discurrir o beneficiarse la solución de nuestro problema. Y ante esta situación es menester, ante todo, tener una política. (…)

¿Qué hará América, repito ante una Europa unida? ¿No parece conveniente que establezcamos desde ahora una política que persiga colocar nuestros problemas y reivindicaciones sobre bases sólidas coincidentes con (…) demócratas europeos y americanos? (…) Todos estos países de Hispano-América con los que tantos vínculos de afecto y tradición nos unen, cuya amistad y apoyo hemos de aumentar cada día trazando con ellos una gran política de aliento futuro (…).

Ahora bien para entrar en Europa es preciso (…), que los países integrantes estén democráticamente constituidos. El planteamiento de nuestra legítima reivindicación de libertad puede ser presentada en consecuencia sobre nuevas bases (…) que añadan a la razón permanente de nuestra lucha, nuestro derecho a ser europeos, (…) con las mismas prerrogativas que el resto de los continentales.

Un peligro amenaza sin embargo a toda esta construcción democrática. Me refiero a la frecuente debilidad occidental dispuesta por motivos puramente defensivos a dar cabida en el seno de sus organizaciones a los países dictatoriales. Portugal pertenece al Pacto del Atlántico (…). El Mariscal Tito ha mostrado una actitud favorable para el ingreso de Yugoslavia en la Comunidad de Defensa de Europa. (…) ¿Dónde está en Yugoslavia la oposición? ¿Dónde los periódicos de oposición? (…). No nos engañemos.

Si queremos protestar contra los norteamericanos que en Caracas, se han opuesto a la moción de (…) extender la condena de la Asamblea Panamericana a todos los regímenes totalitarios y no reducirse sólo a un anti-comunismo (…) debemos seguir la misma conducta (…) enfrente de todos los regímenes que nieguen la libertad. (…) Yo temo que, a causa de las debilidades occidentales, se deje la puerta abierta otra vez para que entren en la Comunidad de Europa regímenes dictatoriales si (…) se rompe la línea moral por consideraciones utilitarias.

Por eso pregunto otra vez: ¿No creéis que es necesaria una política vigorosa y coordinada que nos coloque en frente unido con los (…) amantes de la libertad que son nuestros amigos y constituyen la mayoría en el mundo?. Porque, no lo dudéis, los McCarthys y sus congéneres, que son un reflejo de la indecencia política de estos tiempos turbados, desaparecerán a su vez, porque yo creo que la mayoría del pueblo norteamericano no estará jamás con McCarthy, sino con los elementos de espíritu cristiano, liberal y humano de aquella gran democracia.

(El presidente Aguirre fue ovacionado calurosamente al final de su conferencia).

Es una lástima que el proyecto de Federación Europea se retrasara tanto, y que aún esté lejos de las propuestas que entonces se manejaban de Defensa y Seguridad Social común, con un euroescepticismo creciente y alejado de las personas, incapaz de ofrecer una imagen de fuerza importante en el mundo. Sin embargo, el ejemplo de Agirre nos muestra la importancia de la participación vasca en la construcción de un Estado-Civilización, Europa, luchando por establecer unos valores comunes de libertad que nos permitan seguir disfrutando de ella.

Salir de la versión móvil