Lehendakari Agirre (6): La lucha de un pueblo por sus subsistencia

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Ion Gaztañaga

Gu, gaurko euskaldunok, gure aitasoen illezkorren oroipenean,
bildu gera emen gure legea gorde nai degula erakusteko

El lehendakari Agirre, entre otras virtudes, era un estudioso de la historia vasca, historia que citaba profusamente en sus discursos. Quedó inconcluso su ambicioso proyecto de Historia del Pueblo Vasco pero nos quedan los testimonios de sus conferencias para observar cómo el sentido histórico de Agirre era fundamental en su pensamiento, pues es la fuerza del tracto histórico de la defensa de la libertad y de las leyes vascas la que va a marcar de forma fundamental el pensamiento y la acción política del Lehendakari.

Tomando prestadas los apuntes ofrecidos por Joseba Agirre Zabala, no me gustaría dejar de decir que el Lehendakari «sabía que el conocimiento de la historia propia desarrolla en los pueblos la conciencia nacional y da asimismo al dirigente político una perspectiva de lo que pasa al presente y cierta previsión del futuro». Por eso mismo, es en este momento histórico donde más debilitada se encuentra la percepción por parte del nacionalismo de la formación y conocimiento de la historia donde el ejemplo de Agirre puede servir para superar esta debilidad que nos hace permanecer en clara desventaja con todos los adversarios que desde el jacobinismo español o vasco quieren «normalizarnos» hacia sus posiciones.

Por eso, he querido seleccionar y editar de sus Obras Completas el resumen de la conferencia que pronunció en Caracas en Marzo de 1950, con motivo de la inauguración del nuevo edificio del Centro Vasco. En esta conferencia el Lehendakari Agirre subraya la principal fuerza de las reinvindicaciones vascas. No era el hecho de la estatalidad pretérita del Reino de Navarra, ni haber dispuesto de Fueros particulares: muchos pueblos tuvieron Reinos y Fueros y muchos los perdieron, los abandonaron, o les fueron arrebatados. Lo que realmente trasciende de los vascos es su continua lucha, pacto o negociación para conservar e impulsar su obrar y sentir mediante la defensa del autogobierno, utilizando para ello los mecanismos jurídicos que cada situación de cada momento histórico ofrece y la correlación de fuerzas e intereses con los pueblos vecinos permite. Pues lo que mantiene al pueblo en el camino de la libertad libre no es sólo el hecho de haber sido libre, sino el deseo de continuar siéndolo, el imperativo moral de mantenerse, como decía Agirre, «leal a la historia de mis padres, defendiendo aquello que gozamos por ser nuestro y que por una traición artera de la monarquía el año 1839 nos fue arrebatado en contra de todos los fueros de nuestra patria y de la humanidad”. Y así explicó en tierra venezolana este defensor de la libertad vasca y universal, la lucha de un pueblo por su subsistencia:

***

El gran milagro del pueblo vasco es el de su persistencia a través de los siglos. (…), cuando las legiones romanas avanzaron rio Ebro arriba, encontraron ya en nuestro territorio a las tribus vasconas, con las que primero lucharon y después pactaron; desde entonces será idéntica la acción vasca, lucharán contra quien les ataque en son de conquista, y serán leales al pacto concertado con quien les tienda la mano en señal de amistad. (…)

Durante tres siglos guerrean sin descanso los vascos contra la presión incesante de los pueblos bárbaros (…). En esa lucha, a veces, también los vascos se alían con pueblos vecinos, hasta constituir el Ducado vasco-tolosano y el Ducado vasco-aquitano, para mejor resistir el empuje franco. Romanos y bárbaros pasan. Y el pueblo vasco persiste.

(…) En general, las relaciones entre vascos y árabes fueron buenas, salvo algunas incursiones, y llegaron también a la alianza (…). Por esta época los vascos intervienen en dos grandes sucesos históricos. Uno es la batalla de Poitiers, en la que el duque vasco Eudes, aliado al caudillo franco Carlos Martel, cierra el paso para siempre a la oleada árabe que amenaza introducirse en Europa. Otro es la batalla de Roncesvalles, en la que los guerreros vascos destrozan el segundo ejército de Carlomagno, como sanción a la destrucción de su capital por el monarca franco (…).

(…) El poderío carolingio les obligaba a replegarse hacia el Pirineo, y el año 824 se constituye el Reino nacional vasco de Nabarra, cuyo primer monarca es Eneko Aritza (El Roble). Durante cuatro siglos se sucederán los monarcas de esta dinastía euskeldun. Todavía no se ha estudiado bien la sagaz y enérgica política internacional seguida por ellos para mantener esa persistencia del pueblo vasco. (…) Para comprender bien los sucesos de la Alta Edad Media es preciso acabar para siempre con el mito de la cruzada religiosa entre moros y cristianos; la lucha es política, y en ella han de aliarse más de una vez monarcas cristianos y árabes contra otros monarcas cristianos con ímpetus imperialistas.

(…) El rey Sancho III el Mayor, que no sólo reúne bajo su cetro absolutamente todos los territorios vascos desde Laburdi a la Rioja (…); su testamento revela su concepción política vasca cuando distribuye entre sus hijos los territorios que había adquírido personalmente, pero pasa íntegro todo el territorio vasco a su primogénito.

El reinado de los monarcas Sancho VI el Sabio y Sancho VII el Fuerte pudo marcar nuevos rumbos (…) por la alianza con los monarcas ingleses. Se inicia esta política cuando la amenaza militar del rey castellano aconseja a Sancho el Sabio de Nabarra acudir al arbitraje del rey inglés; este proceso es la mejor prueba documental de las vicisitudes del reino nacional vasco. (…) La alianza es tan estrecha que, mientras este monarca marcha a la Cruzada en Palestina, (…) el futuro Sancho El Fuerte, (…) capitanea sus ejércitos en el Sur de Francia (…).

Hacia 1200 se producen acontecimientos decisivos en suelo vasco. (…) el rey castellano ataca, corta el territorio vasco de Sur a Norte y consigue la sumisión de los valles de Gipuzkoa, que le aceptan como Señor en un pacto que mantiene sus instituciones políticas y libertades. (…) se desgajan del tronco nacional (…) y poco a poco van ligándose al rey castellano en un pacto (…): el monarca castellano es también Señor de esos pequeños Estados vascos, pero éstos conservan su parlamento, su gobierno, su derecho, su libertad. Años después logrará lo mismo el propio Reino de Nabarra, aun después de su conquista militar el año 1512 (…). De esta manera el pueblo vasco consigue persistir una vez más.

El régimen confederal con la corona española durará hasta el siglo XIX, y en él colaboran los vascos en empresas universales (…) tras la guerra carlista se quiebra este pacto, y el año 1841 se aplica en suelo vasco la primera ley española. La República española vino a rectificar en gran parte esta linea; porque, en frase de su presidente Manuel Azaña consideraron sus hombres que era preciso volver al régimen confederal del siglo XVI con las libertades individuales modernas. El Estatuto (…) no satisface todas las aspiraciones vascas, pero fue un gran paso en ese camino de tolerancia y pacto que los vascos han aceptado siempre, a condición de que se respete su vida como tal.

¿Cuál ha sido la posición de los vascos a lo largo de la Historia (…)? Su posición ante el problema del hombre ha sido siempre el de respetar la dignidad humana. Los Fueros Vascos consagran el principio de libertad recogido (…) por el BiIl inglés llamado de «habeas corpus»; según nuestros documentos escritos ya desde el siglo XV, nadie podía ser detenido sin mandato de juez competente; y la casa era inviolable sin mandato del juez. Estaba prohibido el tormento y regulado con minuciosidad el régimen carcelario. La misma ley que declara por igual nobles a todos los vascos fue la mejor defensa de su universal igualdad.

Ante el problema de la Iglesia, los vascos han separado rotundamente lo religioso de lo político. Los vascos rechazaron toda intromisión eclesiástica en su vida pública. La Inquisición no existió en suelo vasco. Las bulas papales no podían ser leídas sin previa autorización de sus Juntas. Y (…) los bizkainos rechazaron la autoridad del obispo por tratar de inmiscuirse éste en asuntos que no le competían; (…) cuando uno de ellos osó penetrar hasta el árbol de Gernika en la comitiva del rey Fernando V, que iba a jurar sus Fueros, los apoderados de la Junta General le ordenaron retirarse y después barrieron cuidadosamente los lugares que había pisado, y arrojaron el polvo al mar.

Ante el problema de los pueblos (…) la Historia vasca muestra evidentemente su lucha por la libertad y su espíritu de cooperación cuando otro pueblo se ha acercado en plan de amistad. El vasco exige que le dejen serlo; garantizada esta personalidad, no tiene inconveniente en pactar con otros pueblos y colaborar en empresas comunes. Así hemos llegado hasta hoy, con el mismo espíritu y la misma voluntad de persistir. (…)

Euzkadi (Caracas), marzo 1950.

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16 comentarios en «Lehendakari Agirre (6): La lucha de un pueblo por sus subsistencia»

  1. Para que luego cada 20 años nos empiecen a «descubrir» el laudo arbitral como si hubieran descubierto américa. O la conquista de Gipuzkoa por parte de Castilla, o…. Lo que pasa es que como tenemos memoria de pez, cada pocos años aparece alguien con algún «descubrimiento» sin par.

    Por cierto que yo sobre el estado «nacional» navarro pongo todas las interrogantes necesarias. La voluntad popular inequívoca se manifiesta con la Bascongada de Amigos del País y las Conferencias de las diputaciones, que no olvidamos que entre nosotros lo vascos, también hemos andado a sablazo limpio, especialmente con Navarra, aunque después todo evolucionó hacia la cooperación.

    Yo me quedo con la última frase:

    «La Historia vasca muestra evidentemente su lucha por la libertad y su espíritu de cooperación cuando otro pueblo se ha acercado en plan de amistad. El vasco exige que le dejen serlo; garantizada esta personalidad, no tiene inconveniente en pactar con otros pueblos y colaborar en empresas comunes. Así hemos llegado hasta hoy, con el mismo espíritu y la misma voluntad de persistir»

    Los vascos han pactado con las más poderosas potencias mundiales y así debe ser, de lo contrario de eliminan de la faz de la tierra, que queda muy romántico pero muy poco práctico. Lo que pasa es que actualmente España es lo que es, así que hay que ir caminando con el pacto con Europa con los menos intermediarios posibles.

  2. ¿Qué dices que es esto, una historia o una mitología? Por favor, ¿por qué no pones los apellidos de los Sanchos, especialmente de ese mito, Sancho el Mayor? Un visigodo llamado Sancho Jimenez Sanchez, o algo así. Y por qué no habla de todos los demás “pueblos” que también convivían en el viejo Reino de Navarra, que apenas durante 60 años incluyó a Vizcaya, Alava y Guipuzcoa. Por no hablar de tantas otras etnias que también había en estos territorios.

    En realidad bajo la apariencia de ideología o de Historia en el nacionalismo sólo hay un sencillo cuento. Los nacionalistas son más guionistas que ideólogos. Se dedican a novelar la realidad y deducir de ella un relato. La verdad histórica les importa un bledo, pero ellos son siempre fieles a su ficción.

    Es curioso, también el marxismo hace algo parecido: convertir History en Story, la historia en Relato. Y también Hitler era un narrador extraordinario. Organizaba la sociedad con un relato imaginario que se autogestionaba de forma espontánea. Les contaba a los alemanes quiénes eran, en qué momento del relato se encontraban y lo que había que hacer para llegar a un futuro inevitable. Así deducían su identidad de ese relato. La identidad es siempre un relato. Herlz, inspirador de Hitler, también era un escritor de realidades y ahí está el Estado de Israel, fundamentado en un título bíblico, como producto de su relato, como prueba de la fuerza de estás épicas de pueblos. El propio Sabino plagia la narrativa del pueblo judío. La fuerza de Marx no se debe a su condición de filósofo, ni a su teoría de las plusvalías, ni de la alienación, ni del materialismo histórico, sino a su condición de narrador y a convertir la historia de la humanidad en un relato del que el hombre se sentía protagonista por su pertenencia a una clase. El marxismo es una religión. Marx, al igual que Sabino, creó un relato con un protagonista colectivo, una identidad social trascendente, otro Nosotros, la clase social proletaria, enfrentado a un ellos: los burgueses. (Aunque ideológicamente marxismo y nacionalismo no tengan nada que ver, desde un punto de vista narrativo son muy similares. Los dos regalan trascendencia a través de un protagonista colectivo, de una clase uno y de una etnia el otro. Marxismo, Nacionalismo y Progresismo, los tres tienen los mismos elementos narrativos y los tres buscan dar solución al mismo tipo de necesidades religiosas del hombre. Así parece más coherente la cantidad de gente que ha pasado del catolicismo al nacionalismo pasando por el marxismo.)
    De cualquier forma, me gusta esa obsesión por buscar una continuidad a lo que no lo tiene. Si hay continuidad quiere decir que no morimos. Sobrevivimos gracias al cuerpo colectivo del que, como individuos, sólo somos células. Religión pagana, ni siquiera vasca, la germánica de los tiempos primitivos. Un sucedáneo de inmortalidad. Ah, la religión, el hambre del hombre por el sentido. Pero, señores, búsquenlo en algo menos barato. Bisutería identitaria.

    Buen finde

  3. «Marxismo, Nacionalismo y Progresismo, los tres tienen los mismos elementos narrativos y los tres buscan dar solución al mismo tipo de necesidades religiosas del hombre»

    No t olvidemos d apaña y el nacional-katolicismo k era fascismo, y sus antecesores centralistas. En tierra vaska en nombre d dicha «mitologia» se han matado mil veces + k kon la mitologia vaska. Klaro k xa eso, hay k kitarse las gafas d apañol k llevas inkrustadas.

  4. Egun on.

    Primeramente agradecer a ARRANOBERRI sus palabras de ánimo. Siempre viene bien que nos pasen la mano por el lomo amistosamente; y más cuando alguien ha intentado darnos en el lomo hasta hartarse.

    Los temas los vamos enlazando o tal vez están en el aire o nos leemos unos a otros y los traemos a colación.

    Es curioso, porque ayer, a raíz del dominut vascones hice algún comentario, luego matizado y enriquecido por las aportaciones de KATUBELTZ y ARRANOATZAPAR y el caso es que resulta hasta gracioso que fuera el propio lehendakari Agirre, nada menos que en 1950, el que viene a decir cosas muy parecidas a las que yo decía.

    Básicamente, recopilando eran:

    1) Las relaciones entre vascones y romanos, primero, e hispano-romanos, después, fueron para aquellos tiempos muy buenas. Excelentes.

    2) Los visigodos en el sur, y los francos, en el norte, eran pueblos bárbaros que habían tomado el poder suplantando a Roma y habían sometido a los hispano-romanos y enfrentándose a los vascones.

    Es deciir, resumiendo, no existe un «nosotros» y un «ellos» tan evidente; sino que hay muchos ellos y muchos nosotros. En ese mundo exterior romanos, hispano-romanos, cántabros, astures, visigodos, suevos, francos, Numancia no eran uno, no eran Hispania, no eran Rodríguez Zapatero. Y los vascones, Eneko Aritza, el PNV, los txapelgoris no son ETA.

    Por eso no me gustó el «domuit vascones» de visigodos sobre vascones, referido a una hipotética negociación con final de ETA, siendo Roddriguez Zapatero el rey visigodo de turno.

    3) Es verdad, porque lo oí ayer en Radio Intereconomía, y no me pasó desadvertido algo así como que «los visigodos reinaron durante xxx años», con lo cual es verdad que algunos basan el nacionalismo español en una continuidad de los visigodos y de los cristianos contra los musulmanes.

    Ya dije ayer que discrepo y que los visigodos eran tan invasores o más que los musulmanes. Ya que estos parece ser gozaron de las simpatías de la mayoría de la población, incluidos vascones.
    ¿O es que no propició el moro Muza, con quien estaban emparentados, la subida al trono de Eneko Aritza y el establecimiento de un reino vascón?

    No olvidemos, que el pueblo vascón sufrió las furias en Iruña de los francos por no apoyarles cuando quisieron atacar a los musulmanes de Zaragoza. Y posteriormente, les atacaron en su retaguardia en RONCESVALLES.

    Bueno, que me alegro que sea el propio lehendakari Agirre el que dijera más o menos lo que yo dije ayer sesenta años antes.

    Por cierto, creo que es evidente la resistencia o ganas de permanecer como pueblo, del pueblo vasco. Eso está claro. Y de querer gobernarse a sí mismo. Eso también está claro. Lo que es más discutible es que el tradicionalismo, las costumbres, etc. per se, hoy en día sean adecuados o buenos. Ahí podemos discutir.
    Y siempre hay que evolucionar. No hay más que ver las fotos de no hace tanto de las señoras de nuestros pueblos que se asemejan más a las inmigrantes islámicas que tanto nos molestan con sus sorkis, con sus pañuelos, con sus hiyabs, se asemejan más a ellas que a nuestras mujeres de hoy en día.

    Por tanto, el que las mujeres no vayan tapadas con mantas con 40 grados es un avance. Y es un atraso lo contrario, lo traigan los inmigrantes que vienen del desierto o sea una costumbre nuestra que ha pervivido 1000 años.

    Y como eso, lo que, aunque relatado en Estellerri, podíamos haberlo situado en alguna de sus variantes en el Goierri o Arratia o cualquier otro lugar. Fue porque el señor Iñigo Lizari nos habló de Eraul, que elegimos esa demarcación geográfica. ya lo dijo ARRANOBERRI, muy acetadadmente. Esa sociología es extrapolable a muchos puntos de Euskal Herria. No se trataría sino de la manipulación tremenda ejercida por los padres con sus hijos.

    Nos asombraríamos de la cantidad de padres euskaldunes que teniendo hijo e hija, beneficiaron al hijo y la hija para atenderles, para cuidarles, y a ha hora de la herencia, pues toma herencia.

    TREMENDO.

    En sus numerosas versiones eso oculta una soberbia y un pensar que los hijos te pertenecen a tu antojo, que choca frontalmente con una mentalidad moderna y abierta.

    La ideología, ya sea tradicionalista, ya sea nacionalista, también la transmiten y resulta curioso la defensa que hacen de ella sus propias víctimas. Así quien es víctima de la tradición en Tierra Estella será de UPN a muerte; y quien ha sido tratado como un txotxongilo toda su vida por sus padres y le hacen la judiada, seguirá siendo nacionalista, como aita.

    PENOSO.

    Besarkada bat denoi.

  5. Congratulations Neo jauna, necesitamos que nos cuenten la historia de verdad, sin transformistas, porque así como pueblo de Euskalherria, perduraremos más en el transcurso del tiempo.

    De todas formas Neo, berria, tenemos que entender que haya personas que sobrevaloran el ser vasco, es normal ocurre en muchos sitios y no solamernte en la politicfda, creo que nosotros le hacemos mas favor a nuestro pueblo que estos exagerados.

    Describes muy bien la sociedad rural en declive en esas tus tierras, por el mero hecho del paso del tiempo y las transformaqciones sociales, pero es que a mi me gustaría que un tierraestellano que vote a psn o a upn o a pp, sea consciente de la historia de la merindad, QUE SEGURAMENTE LO SERÁ, y que no renuncia a su pasado cultural tambien euskalduna, NAPAR-EUSKALDUNA.

    Saludos, gora gu ta gutarrak.

  6. No se ha hablao en este blog, de forma clara, sobre la GUERRA CIVIL, en Euskalherria, 1.936 A 1.937, y la intervencion del VATICANO.

    No se ha hablado del informe antifranquista del padre Onaindia al vaticano, sobre su financiacion, etc.No se ha hablado del OFRECIMIENTOS DEL BANDO NACIONAL al PNV.

    Lo que esta totalmente claro es que una vez caído Bilbao. el VATICANO apoya claramente a Franco.

    No se ha hablado de como oos republicanos, censuraban los correos de Agirre con Roma.

    Si Agirre es un icono, y le tocaron tiempos dificiles.Agirre estaba en contra de Fraqnco y creo que tambien estaría en contra de la prosoviertica, comunista estalinista de DOLORES IBARRURI, con el tiempo, no se que hubiera preferido Agirre una dictadura de Franco o de la Dolores. Franco tuvo en Euskalherria muchos adeptos, muchisimos.

    Yo me pregunto porque las democracias europeas abandonaron a Agirre, EN LA GUERRA, y despues, tal vez pensaban que era peor un regimen comunista en el sur de Europa, tipo la URSS.

  7. No lo dudes, arrano, Agirre estuvo en kontra d todo totalitarismo, inkluido el sovietiko, el nazi y el apañol. En kontra d todo akel k estuviera en kontra d la libertad del hombre.

  8. Mi buen Igo

    Sí, a lo largo de la historia se ha matado mucho. El problema es que se sigue matando. Y los que ahora lo hacen todos sabemos en el altar de qué Nosotros ofrecen sus muertos.

    Historia no, los cutres melodramas autotrascendentes de algunos.

  9. Se te olvida mencionar el totalismo vuestro. No lo quiero llamar vasco. Yo lo soy, y no tengo nada que ver con vuestra vasquidad de TBO. Tan teatral que basta ver lo bien que la impostan los apañoles.

  10. Si bueno Benjamintxo echábamos de menos tus vacías magnilocuencias, tu absoluta falta de argumentos, ese tono patibulario que parece sacado de las Flechas y Pelayos.
    Cambiando de tema por que el tema no te interesa por que claro una personalidad positiva, vital y democrática como la de José Antonio Agirre pues es normal que te eche patrás.

  11. Benja:

    A mi me interesa las matemáticas y las estadisticas.

    ¿Cuantos muertos ha cuasado en tierra vasca el nacionalismo unionista español?

    ¿Cuantos vascos ha causado el separatismo nacionalista vascos?

    Haz la resta, aunque te aseguro que yo me niego a considerar nacionalista los ETA, pero incluso asumiéndolo.

    Te pido que pienses quienes han sido capaces de dar un golpe de estado y crear una dictadura de 40 años y quines a pesar de todos sus muertos nunca han sido capaces de subvertir el sistema.

    Insisto, haz la comparativa, y no me vengas con metaforas, y me digas que una alma encierra también el valor de miles etc..

    Cuantos y cuantos, y a partir de entonces hablamos de quines necesitan educación para la paz y para la conviencia democrática., porque los del PP se niega a condenar el franquismo y entiende que se vivió con placidez.

  12. Unai, ya basta de utilizar las muertes ocurridas hace 70 años para perdonar los asesinatos del presente, me parece una balanza inmoral. Es que cada vez que los defendéis tanto, no sé, parece como que tenéis algo que ver con ETA… y una cierta mala conciencia. (-Uy, eso sí que no, conciencia, no usamos de eso.)

    De cualquier forma tus códigos binarios son fraudulentos. Me gustaría una comparativa de las bajas en el País Vasco ocasionadas por Nacionales españoles, carlistas y falangistas navarros, alaveses, vizcainos y guipuzcoanos, como el padre de Arzalú… y las ocasionadas por milicianos, gudaris, anarquistas… etc. En esa cuenta no sé, de verdad, en qué bando imaginario meter a ETA, y mucho menos sé en cual meter a De Juana Chaos, que tiene 25 en su haber. Tampoco sé cuántas bajas os son atribuibles por vuestros mangoneos santoñeros.

    Tampoco sé por qué Arzalú, que es hijo de chivato y fascista cunetero tiene la caradura de atribuirse la continuidad de una identidad colectiva victimista cuando el fue hijo de victimario, y tampoco sé por qué yo, que soy nieto de víctimas nacionalistas se me asigna una identidad colectiva victimaria. Hay algo muy podrido en todo esto.

    En fin, lo que en definitiva me descojono es de la continuidad tan forzada de vuestro sujeto, del protagonista de vuestra epopeya, de vuestra vuestra identidad imaginaria, vuestro Nosotros. Qué homogeneidad más falsa.

  13. JEDWABNE (Casi una Sinopsis)

    Hay un libro interesante sobre las transformaciones sociales. Se llama “Vecinos – Jan T. Gross”. Cuenta como, en un tiempo record, los acontecimientos de la segunda guerra mundial hicieron que muchos pueblos polacos pasaran a ser soviéticos (pacto Ribbentrop-Molotov de reparto de Polonia), luego nazis, (Operación Barbarroja) y de nuevo soviéticos (contraataque). Vamos, que allí donde nosotros tuvimos una transición ellos tuvieron 3 y en condiciones bastante más dramáticas. El libro no sistematiza muy bien lo que cuenta porque hace más hincapié en el drama judío que en las motivaciones de los “gentiles”, pero aún así se puede leer entrelíneas y extraer unas reglas de la fisiología de las conversiones colectivas en una estructura social piramidal. O sea de cómo una sociedad con una determinada estructura se modifica radicalmente a sí misma en tales circunstancias y cómo lo hace para que todo siga igual, para que la jerarquía social siga siendo exactamente la misma.

    El autor nos cuenta como ocurrió todo en el pueblecito de Jedwabne.

    La primera conversión fue sencilla, los poderes fácticos del pueblo, para continuar siéndolo, se hicieron soviéticos. Los primeros en modificar su apariencia ideológica fueron los que más tenían que perder, los más interesados en que todo siguiese igual. Cambias unas frases hechas, modificas el audio que te acompaña por palabrería comunista, te pones un pin, llamas camarada a todo el mundo, le pones un poco de pasión a esta comedia y hala.

    La segunda conversión, cuando los nazis tomaron el pueblo fue algo más exigente. Las mismas personas ahora tenían que hacerse perdonar su militancia comunista. Tampoco es muy complicado, “no hemos tenido más remedio, bla bla bla”… pero como no les pareció suficiente, para epatar más con los nazis y asegurarse no sólo su supervivencia, sino su posición, decidieron linchar, el viejo truco, a los designados como chivos expiatorios por los nazis: los judíos. Los metieron en un granero y los quemaron vivos. 1700 muertos. Todo para convencer a los nazis de su propio nazismo y hacerse perdonar su reciente comunismo. Extraña forma de penitencia en cuerpo ajeno. Muy habitual, por otra parte.

    Una vez tomado el pueblo de nuevo por las tropas soviéticas, la tercera conversión tampoco les resultó muy complicada. Vuelta al pin con la estrella roja, al camarada de rigor y a la liturgia comunista. Más pasión y más convencimiento en la exteriorización de los nuevos marcadores identitarios. Matas unos cuantos alemanes en retirada para convencer a los nuevos poderosos de tu fe comunista y ya está. Misión cumplida.

    Por eso, cuando en 1956 las autoridades de la Polonia comunista decidieron enjuiciar los hechos se encontraron con que todos los responsables del pogromo eran los más convencidos miembros del Partido Comunista. Por supuesto.

    Lo asombroso es que, a lo largo de toda la secuencia, la estructura social del pueblo no varió un ápice. Especialmente los poderes fácticos, el sector público y los que contrataban con la administración pública. O sea, los más parásitos y comodones. Hubo gente que no perdió su dignidad. Pero no fueron, desde luego, los poderosos. Empresarios liberales que sí perdieron sus ingresos y su posición social. Gentes humildes sí protegieron a los judíos y pagaron con su vida. Pero el armazón social permaneció inamovible. Todo ello daría lugar a una farsa negra y extraordinaria, en la que los personajes no evolucionan mas que en apariencia, o sea en su disfraz ideológico.

    Es gracioso ver cómo la exteriorización de un anticomunismo visceral sirvió a los comunistas para permanecer en sus puestos de poder. Como luego el antinazismo sirvió a los mismos que hasta entonces habían sido nazis para hacerse perdonar y ser tomados por comunistas. Igual que ahora el antifranquismo sirve a los franquistas en esta transición apañola, más casera, más miserable. Más nuestra.

    La verdad es que los franquistas lo tienen todo atado y bien atado con el antifranquismo. No deja de tener su punto.

  14. Merry, a mí me gusta mucho la figura de Aguirre. Me parece un tío pasional, cabezota, incorruptible y que creía en lo que hacía. No sé qué pensaría ahora de la «espiritualidad» de tanto peneuvero. Ni del maravilloso fenómeno de la asimilación, el mismo fenómeno al que Lizari no quiere someter a sus hijos… y de muchas cosas más. Aguirre, como Sabino, era, sobre todo, católico. No lo olvidemos.

  15. Pero bueno Benjamintxo la continuidad del sujeto es evidente, es la creación de un marco institucional que es el marco democrático vasco, el derivado del estatuto que restaura el autogobierno destruído por el franquismo y la legitimidad del Gobierno Vasco de la guerra civil. Ese marco que tanto los peperos como los del MLNV rechazaron y que sin embargo gracias al PNV salió adelante.
    Hablar de los muertos y las torturas de Franco no es condonar los asesinatos de ETA, Benjamintxo, es que claro tienes costumbre de pasarte y aquí te pasas por que claro es que Franco fue peor que ETa aunque ETA sea mala.
    Por cierto que los gudaris y los nacionalistas vascos se distinguieron por hacer respetar las garantías ciudadanas y no tomaron parte en los desmanes de tanto republicanos como nacionales españoles. Esos son datos reales que seguro que los sabes pero que seguro que los ocultas por que ahí se ve la desproporción entre la sangre y la matanza entre un bando y otro.
    Quieras o no eso es verdad, que los gudaris y el PNV podrá mirar orgullosa su trayectoria en esa coyuntura mientras que los españoles de izquierda y derecha os quedáis con la morralla de una visión fratricida de la historia, que es también un poco la tuya, con esa gana de encontrar chivos expiatorios.

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