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Basagoiti y “el fin y el final de ETA”


Jose Ángel Iturriaga

Así titulaba el popular Antonio Basagoiti un artículo el pasado día 4 de abril en el diario EL CORREO donde el Presidente del Partido Popular en el País Vasco desgranaba las claves para la derrota del terrorismo de ETA. El artículo comenzaba bien, con un título sugerente pero las primeras claves empezaban a denotar ciertos “errores” en lo que el propio autor definía como corrección en el dignóstico. Comenzaba  Antonio diciendo que:

“Los éxitos policiales, las reformas legales, el hartazgo de la ciudadanía y la unión de los principales partidos políticos democráticos en la derrota del terrorismo han llevado a ETA a una situación de dificultad límite. En el inicio del 2010 la banda terrorista tiene menos apoyos que hace una década y todo parece indicar que no puede atentar tanto como quisiera.”

En este primer punto surge una gran duda, al no tener claro el lector si el nacionalismo vasco en general, y el principal partido político, democrático y comprometido en la lucha contra ETA, como es el Partido Nacionalista Vasco, en particular, son incluidos dentro de la categoría de “principales partidos políticos democráticos en la derrota del terrorismo”. En el supuesto de hallarse excluido, desconocemos si lo ha sido por no ser principal partido, por no ser democrático o por no hallarse comprometido con la lucha contra el terrorismo; o quizá, por todo ello al mismo tiempo. En cualquier caso, el apoyo social a ETA en la actualidad, en comparación con el que disponía hace una década, es algo más que discutible y a analizar en profundidad, lo cual dejaremos para otra ocasión, pero esta supuesta mejor situación en el 2010, excluido el PNV, Don Antonio parece atribuirla en exclusiva, al último año tras el pacto entre otros dos partidos. Añade el articulista que

“Para acabar definitivamente con el terrorismo es necesario hacer un diagnóstico correcto de ETA y aprender de los errores del pasado. No hay que olvidar que los integrantes de la banda no son meros delincuentes; son fanáticos con pretensiones políticas, que tratan de destruir los marcos de convivencia del Estatuto de Gernika y la Constitución de 1978 para alcanzar su mítica Euskalherria socialista.”

Hasta aquí todos estamos de acuerdo, y suscribimos que la actividad terrorista de ETA tiene como objetivo principal la destrucción del actual modelo democrático, para lo cual ha de destruir el actual marco estatutario y disputar el liderazgo al nacionalismo vasco histórico, que el verdadero proyecto de ETA y el conjunto del MLNV es el establecimiento de un Estado socialista de carácter totalitario (en los términos de KAS, Estado Vasco Independiente, Socialista, Reunificado y Euskaldun), la eliminación del modelo de democracia representativa, y su sustitución por lo que ellos denominan la “democracia participativa”.

También se puede compartir el párrafo en el que afirma que “por eso claman por una negociación. Con mediadores y vendiendo el posibilismo de los otegis, pretenden lanzar todos los anzuelos posibles para una negociación que les reavive y les acerque a sus metas. Por ello, ahora más que nunca, tenemos que complementar el exitoso trabajo policial con la deslegitimación del terrorismo y el descrédito de sus objetivos.”

Y si Otegi permanece encarcelado, son los propios medios de comunicación quienes presentan a Don Rufino Etxebarria o al mismísimo Don Floren Aoiz, como nuevos “posibilistas” y sustitutos de los anteriores, olvidando la dureza y crudeza de su histórica militancia. No creo que ninguno de estos dos hayan renunciado a sus objetivos estratégicos, ni (por ahora) a los medios para conseguirlos. Pero ciertamente y absolutamente de acuerdo con Basagoiti, ahora más que nunca, tenemos que complementar el trabajo policial, con la deslegitimación del terrorismo y el “descrédito a sus objetivos”, entendidos éstos, tal y como se han explicado en el los párrafos anteriores.

Pero el “desliz” de Don Antonio, surge cuando al final del artículo viene a definir y precisar el epicentro de los éxitos de la lucha contra el terrorismo, donde sitúa claramente a cada una de las partes en el tablero político y es aquí donde destapa la verdadera “pretensión” de ETA, cuando afirma que

“El acuerdo firmado hace ahora un año entre el PSE y el PP vasco tiene precisamente ese objetivo: desacreditar los medios y también los fines de ETA. Y para eso hay que trabajar mucho en educación, en realzar los valores democráticos, en el prestigio del Estatuto. Por eso citamos expresamente en el texto frases como la derrota de todas las pretensiones de ETA o que la violencia jamás dará réditos o ventajas políticas.” Añade, “Ese es el camino. Los deseos de independencia son respetables, pero se tienen que atener al Estado de Derecho y jamás pueden estar por encima de las libertades ciudadanas”.

Es decir, que el PNV y el nacionalismo vasco quedan definitivamente excluidos de la fórmula de solución del problema terrorista, confirmando las peores hipótesis de las dudas formuladas al inicio de este artículo. Pero además, echa por tierra uno de los principios esenciales para el destierro definitivo del problema del terrorismo, al errar gravemente en la definición de un “diagnóstico correcto“, al “confundir” los objetivos de la banda, que pasan de pretender crear un estado socialista, a desear simplemente la independencia. Además de “los medios” (el terror), son también “los fines” (la independencia) los que han de ser “desacreditados“, tal y como queda específicamente pactado entre el “PSE y el PP vasco”. ¿Por qué queda excluido el conjunto del nacionalismo vasco y el partido democrático más importante de este país?, Pues porque, según Basagoiti, los objetivos de ETA y los del nacionalismo vasco quedan entremezclados: la independencia.

Y aquí viene la solución del problema; la gran fórmula, basada en tres pilares: “El final de ETA es posible, podemos ganar al totalitarismo y abrir definitivamente el camino a la libertad. Se necesita insistir en el trabajo policial, en mejorar la ley, y en mantener la unidad de los principales partidos políticos en la derrota de las pretensiones de la banda terrorista”. En definitiva, más acción policial, legislativa y judicial, y unidad; no la unidad de los demócratas, sino sólo la unidad de dos partidos, el PSOE y el PP; los dos principales partidos políticos “en la derrota de las pretensiones de la banda“, ya que el PNV se halla enfrente,“coincidiendo” precisamente con las pretensiones de la banda.

Basagoiti, además de situar al nacionalismo vasco en el campo del enemigo y coincidente con los objetivos de ETA, incurre en otro grave error, al creer que la solución y la derrota de la banda llegará cuando “desaparezcan las pretensiones de la banda“. ¿Cuando desaparezca la pretensión independentista de Euskadi, desaparecerá el terrorismo?

Alguien dijo en una ocasión, que para establecer una línea política correcta, era necesario realizar un diagnóstico o análisis correcto. Pues, mal andamos.

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