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La dicotomía del profesor Casquete

Imanol Lizarralde

(Imagen tomada del blog “Mi Mesa Cojea”)

El profesor de la UPV y miembro del colectivo Bakeaz Jesús Casquete pone en la palestra el debate sobre la naturaleza del MLNV en un artículo de Vocento (23.03.2010) . El MLNV, ¿es izquierda o es nacionalismo radical? La dicotomía ya muestra la omisión del profesor de filosofía sobre los debates, durante los 60 y los 70, acerca del ajuste entre el nacionalismo y la izquierda o las reflexiones sobre el marxismo y la cuestión nacional.

ETA en su V Asamblea de 1967-68, en la Asamblea en la que ajusta teoría y práctica y comienza a planificar asesinatos, aprueba el término de “nacionalismo revolucionario”, que es la adaptación de la concepción de Mao Zedong del ajuste marxismo-cuestión nacional en el que, como decía uno de los principales ideólogos de la V Asamblea, Federico Krutwig, “la lucha de clases toma la forma en Euskadi de lucha por la liberación nacional”.

¿Cuál es la respuesta a la dicotomía izquierda/nacionalismo radical de Casquete desde el punto de vista de los presupuestos fundacionales de ETA? La respuesta es que el MLNV es tanto izquierda como nacionalista radical. Pero el ajuste entre el componente de izquierda (lucha de clases) y el componente de nacionalismo radical (lucha por la liberación nacional) se da desde el marxismo (existe un mundo con un antagonismo basado en la contradicción Capital-Trabajo) y desde la comprensión marxista de la cuestión nacional (la cuestión nacional es la manifestación local de la contradicción Capital-Trabajo).

En este sentido, el profesor Casquete no entiende la “izquierda” más que desde el punto de vista de partidos políticos como los demás sólo que se diferencian en su programa político, en tanto a “política fiscal, inmigración, globalización, laicismo, política de viviendas, mercado laboral, aborto, violencia de género o educación”. Hay una izquierda que, en efecto, basa su identidad en las propuestas diferenciadas en esos campos y que asume el juego político de la democracia parlamentaria. Pero hay otra izquierda que está en contra del sistema de representación política y del sistema de producción. Casquete no establece la diferencia entre izquierda reformista e izquierda revolucionaria. Por tanto, su concepción de la “izquierda” es reduccionista e históricamente falsa, al prescindir de una de las dos grandes tradiciones que entran dentro de ese campo semántico.

ETA nace en los años 60, en la última década de florecimiento del mito revolucionario, del mito del Che Guevara y de los profetas armados. Y es apoyada por próceres de la izquierda revolucionaria mundial, como Jean Paul Sartre y Michael Foucault. La perspectiva de ETA y del MLNV es, a la vez, global y local, como lo ha sido la perspectiva de la izquierda revolucionaria transformadora. Por ello, el MLNV establece una línea de antagonismo a nivel mundial, la que enfrenta los pueblos y las clases oprimidas de la tierra contra “el Capital”; y a nivel local, la que enfrenta al MLNV contra el Estado español. Jesús Casquete no tiene en cuenta esta doble perspectiva, que ya arrancaba del Manifiesto Comunista de Marx y que el MLNV actualiza en 1968. Volveré sobre esta doble perspectiva, pero antes quisiera detenerme sobre los razonamientos de Casquete.

El primero de los supuestos es el de considerar que la supuesta ideología revolucionaria-comunista del MLNV no se corresponde con el electorado que le vota:

“nos encontraríamos ante una verdadera anomalía en las leyes de la sociología electoral en las democracias liberales del siglo pasado y presente, a saber: que habitantes de medios rurales y semirrurales den su voto libre y de forma reiterada a formaciones con un programa revolucionario de izquierdas. Por lo demás, en algunas comarcas de fuerte arraigo del nacionalismo radical votan al ‘comunismo’ los nietos y biznietos de los que no hace tanto tiempo se sumaban con entusiasmo al requeté. Algún agudo analista habló de carlismo-leninismo para referirse al trasvase de adhesiones tan ‘sui generis’ y no le faltaba razón”.

Jesús Casquete, desgraciadamente, cita este tópico (el del voto rural del MLNV) sin plantear una verificación. El sociólogo del MLNV, Justo de la Cueva, señalaba en sus trabajos que Herri Batasuna-Batasuna no sólo disputaba al PNV el voto rural sino también al PSOE el voto urbano. Los reductos más importantes del MLNV son, precisamente, núcleos urbanos industriales como Hernani, Ondarroa, Lezo, Pasajes, Andoain, etc, donde la marca electoral del MLNV disputa su hegemonía con los socialistas. Por otro lado, la sociología rural puede cambiar de forma cualitativa. De esa manera los campesinos de la Ribera de Navarra que en 1876 eran carlistas pasan a ser en 1936, comunistas, socialistas o anarquistas. En ese espacio de tiempo se da un cambio que para la mentalidad de Casquete puede parecer milagroso pero que es real. Finalmente, la mayoría de los vascos somos nietos o biznietos de carlistas. La pluralidad política vasca actual se nutre de esa raíz. El PNV también se nutre del carlismo, UPN y PP se nutren del carlismo, incluso el PSOE en Navarra se nutre del carlismo, y el MLNV también se nutre del carlismo.

La sociología del profesor, presentado en otras ocasiones por Vocento como “experto en movimientos sociales de la UPV”,  tiene muchos agujeros y no se sostiene. El segundo argumento se refiere al carácter de las movilizaciones de masas del MLNV. Según Casquete:

“Si nos fijamos en las manifestaciones de carácter ‘nacional’ (para entendernos, aquéllas que habitualmente arrancan de la plaza Aita Donosti de Bilbao), comprobaremos que decenas de miles de personas han desfilado tras pancartas exigiendo la independencia, la democracia para Euskal Herria (otra forma de demandar la independencia) y el uso exclusivo de la ikurriña o expresando solidaridad con los presos de ETA. Nótese lo siguiente: no existe ni una manifestación multitudinaria al hilo de reivindicaciones universales que podamos asociar a la izquierda”.

Casquete asimila, aquí, el colorido y la estética de una manifestación con el objetivo político de la misma. Las ikurriñas y la gente vasca de las manifestaciones son así iguales al objetivo político. Es el propio profesor, sin embargo, quien señala, muy justamente, que el MLNV es “un movimiento que rechaza de plano el entramado institucional derivado de la Constitución española”, metiendo ahí también el marco estatuario, así como que “el pilar principal de la práctica política del nacionalismo radical durante las últimas décadas ha descansado en la ocupación física de la esfera pública”. Ocupación física de la esfera pública más rechazo al entramado institucional son las dos características de izquierda revolucionaria que Casquete, sin nombrarlas e incluso sin reconocerlas, atribuye al MLNV. Luego en la ocupación física del espacio público para reivindicar a los presos o para proclamar la independencia el factor principal es el primero, el de la ocupación física, que es la forma de lucha en contra del entramado institucional, estableciendo una nueva legitimidad, la legitimidad de la praxis de las masas. Esto es lo que se denomina “democracia popular” o directa, también otra característica de la izquierda revolucionaria. Las movilizaciones son la expresión de la política de alianzas del MLNV y también de sus organizaciones sociales, el “pueblo” que Mao y Althusser reconocen, que es la expresión de la masa en marcha y en lucha.

La ideología del MLNV es el equivalente de su forma de organización y de su forma de actuar. Una cosa son los eslóganes y los símbolos (entre los cuales también abundan los símbolos típicos revolucionarios) y otra cosa la forma de actuar, de ocupar el espacio público. Esto es una praxis revolucionaria aplicada al contexto vasco, donde la lucha de clases toma la “forma” de lucha por la liberación nacional. Las movilizaciones son la expresión publicitaria del modelo de sociedad del MLNV porque representan aquello que el MLNV considera que es “pueblo” (el mismo movimiento en sus diversas modalidades más aliados coyunturales). El MLNV vota con los pies, dota de legitimidad a ese sujeto que el mismo movimiento conforma en cada ocasión. Y como ese sujeto es contrario a la representación institucional, se da un binomio entre institución y sujeto revolucionario. El MLNV divide en dos el espacio político, y para ello hace un uso de la problemática nacional.

Dice el profesor Casquete al principio de su artículo que  “no negaré, sólo arrojaré dudas razonables y razonadas en tanto no se ofrezcan a la opinión pública argumentos clarificadores al respecto su condición de partícipe de la plural tradición de izquierdas”. Esta aparente concesión al carácter de izquierda del MLNV se ve velada por la ausencia de una teoría que mantenga unidas en una pintura reconocible la izquierda y la cuestión nacional. Ambas cosas no son los cachivaches de una canasta, están enlazadas con la simetría de una ideología. Es por ello que el MLNV apela a la cuestión nacional vasca y también a la lucha global contra el capitalismo. No sólo lucha en Euskadi sino que a nivel global también establece una línea de antagonismo. El MLNV se reconoce dentro de un sujeto global revolucionario al contemplar una contradicción planetaria entre opresores y oprimidos.

La reciente información acerca de la colaboración de ETA con las FARC y el carácter de país hospitalario por parte de la Venezuela de Hugo Chávez para los militantes de ETA, muestran que el MLNV plantea una operatividad conjunta con una serie de fuerzas que conforman un frente internacional. La relación con la guerrilla colombiana de las FARC data desde 1993, pero según un reportaje de El País (José María Irujo, Así entrenó ETA en Venezuela, 7-3), tal colaboración se había intensificado desde la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela. El reportaje da diversos datos acerca de la colaboración y entrenamiento que recibían y daban militantes de ETA en los seis campamentos venezolanos de las FARC. Según el reportaje, los militantes de ETA, expertos en explosivos, señalaban que “su venida era fruto del intercambio derivado de una lucha compartida (…) Que ETA iba a estar muy pendiente de las necesidades de las FARC y que la intención era globalizar la lucha. Querían asesinar en Madrid al ex presidente colombiano Andrés Pastrana y a otros altos cargos”.

Aquí vemos como la expresión de la lucha global contra el capital funde a dos organizaciones armadas distantes pero hermanas en ideología y en organización. El eje internacional del MLNV responde a una forma de ver los antagonismos mundiales que nada tienen que ver con el nacionalismo vasco y si con la tradición de los movimientos de liberación marxista-leninistas, de los cuales ETA es un temprano ejemplo. Y de ello se derivan dinámicas como el alineamiento ETA-FARC junto con el eje bolivariano, como un bloque emergente en contra de los viejos diablos capitalistas.

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