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Conversos de oro y conversos de plomo (4)

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Iñigo Lizari

[Continuación de “Conversos de oro y conversos de plomo (3)“]

El Sr Haramburu nos  dice sin pestañear que “El socialismo vasco le gana al PNV en abolengo histórico y legitimidad democrática. El socialismo de Perezagua, Meabe, Prieto, Buesa y Onaindia tiene mejores credenciales históricas y democráticas que todas las cacareadas ensoñaciones del nacionalismo sectario (…).”

Es curisoso observar como el Sr Haramburu omite toda referencia a los más presentables que tiene el Partido Socialista el vasco vasquista y socialista moderado que fue Toribio Echeverria. Por el contrario, comprendemos las debilidades del Sr Aramburu por Perezagua. Facundo Perezagua como líder se destaco por el impulso de una política basada en radicalismo en una época en el que el seminario la “lucha de clases” era el organismo de expresión de los socialistas vascos. Miren si eran integrador este hombre. Meabe fue algo más moderado, casualidad de familia de origen nacionalista.

Indalecio Prieto que, sin duda fue un político de una gran talla y que sintió lo vasco como suyo aunque no fuera nativo. Indalecio Prieto estuvo implicado, como él mismo lo reconoció como su gran error, en aquella Revolución de 1934. Este movimiento estuvo alentado desde amplios sectores e importantes dirigentes del PSOE y la UGT, como Largo Caballero o Indalecio Prieto y de forma desigual por la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y el Partido Comunista de España (PCE). Los revolucionarios intentaron el asalto a la Presidencia del Gobierno y después de dos horas de disparos las fuerzas leales al gobierno dominaron la situación y encarcelaron a los dirigentes socialistas que la apoyaban. En Aragón, Andalucía y Extremadura los campesinos agotados por las huelgas que se habían producido durante los meses de marzo, abril y junio, no secundaron la huelga. Los principales focos de la rebelión se produjeron en Cataluña y en Asturias, aunque los sucesos más graves tuvieron lugar en esta última región. Los golpistas forman un “Ejército Rojo” con 30.000 hombres y deciden lanzarse al asalto de Madrid para tomar el poder, legítimamente en manos de la derecha. Dicho levantamiento armado se salda con 4.000 muertos, entre ellos 35 sacerdotes.

El PSOE ha sido por tanto también un partido Golpista cosa que el PNV no lo ha sido nunca. El PNV siempre ha sido un partido institucional. El PNV siempre ha respetado a legitimidad de quien gobernaba tras unas elecciones. El PSOE no siempre.

En la Guerra al PNV no se le puede  reprochar  ningún desmán. Al PNV en la guerra no se le puede reprochar el haber arrimado el hombre a los toros que siendo de ideología disintinta defendía a la república. Otros esta fidelidad las respondieron de esta forma: “Tres de la madrugada del 18 al 19 de junio de 1937. Heridos y abatidos, rotos por el dolor de ver su tierra humillada y mancillada, cruzan los puentes del Nervión, antes de ser volados, los últimos héroes vascos. Entre aquellos vascos pululan algunos españoles, de mal agüero: “Cuando acabemos con los fascistas, iremos a por vosotros”. Frase, textual, pronunciada por un miliciano del Batallón Pablo Iglesias nº42, 6º del PSOE/UGT, a un combatiente del Batallón nº54 “Malato” (PNV) de Euzko Gudarostea.”

El PNV fundo la Democracia Cristina y democracia cristina hizo posible esta europea. Fue Konrad Adenauer el que se acercó a la Sede del Gobierno Vasco en París para estampar su firma junto con la del Lendakari Agirre. El Partido Socialista Obrero Español no ha sido ninguna referencia a nivel europeo.

El Sr Haramburu sigue sin pestañear: “Basta ver, (…), la herencia que el PNV nos deja en lo político: una sociedad dividida en la que la violencia abertzale ha logrado entronizar sus quimeras en el seno del resto del nacionalismo. (…)Pero la peor de las herencias que el nacionalismo nos deja es la miseria moral y ética en que la sociedad vasca se halla inmersa. La tremenda desolación que las víctimas del terrorismo nacionalista de ETA han padecido hasta ayer es una evidencia que clama la pobreza moral de un nacionalismo que para mayor sarcasmo lleva en sus siglas el nombre de Jaungoikoa. La Historia habrá de juzgar a quienes desde el poder hicieron la vista gorda al terror y al fanatismo, y que incluso en algún momento los utilizaron en beneficio propio. La cobardía moral de quienes callaron ante la barbarie jamás tendrá justificación ni acomodo.”

La violencia de ETA en absoluto es achacable al PNV. El PNV preexiste  a la violencia de  ETA en más de 70 años. La ideología de ETA es contraria a la ideología de  tradición PNVista y  y por el contrario la ideología de ETA se corresponde con la defendida en otros tiempos por gente como el Sr. Haramburu con su ideario comunista. Al PNV la existencia de ETA no le ha beneficiado en nada. Lejos de ellos la existencia de ETA le ha perjudicado más que ha ninguna fuerza política, ya que con la excusa de ETA y la vergonzosa utilización de las víctimas los partidos unionistas se han permito crecer de la forma en que de no existir ETA nunca hubiesen crecido. ¿Quién gana con la existencia de ETA? El PNV desde luego no y el resto de la fuerzas del  nacionalismo vasco democrático tampoco. El PNV jamás ha hecho la vista gorda ante la violencia de ETA, nunca ni en tiempos del Franquismo, pues se sabía que había detrás. Gentes con ideales revolucionarios como el Sr. Haramburu no solo no hacían la vista gorda sino que la celebraban.

El Sr Haramburu sigue: “En lo económico, la herencia es la de un país empobrecido donde la Administración pública alcanza unas dimensiones grotescas por su tamaño y su ineficacia. (…) La crisis económica no hará sino acentuar las graves carencias estructurales de la economía vasca.

Las Administraciones autonómicas de dimensiones más grotescas son las gobernadas desde siempre por las del PSOE con Extremadura a la cabeza en gasto tal y como lo señalaba la La Vanguardia.

La crisis económica no ha hecho sino acentuar  al ventajas estructurales de la economía vasca frente a la española, y poner a prueba la bondad de la política industrial pactada aquí frente a la que prendida por el partido socialista cuyo ideal de política industrial era aquella política industrial inexistente.

El Sr Haramburu dice: “La tan cacareada bonanza económica de los vascos ha de contrastarse con el ‘lucro cesante’ que ha supuesto la ensoñación abertzale. Si a Euskadi le ha ido bien en lo económico, lo ha sido a pesar del nacionalismo y gracias al trabajo e impulso de sus ciudadanos más emprendedores que han tenido que sortear la inercia nacionalista.”

Hace falta tener poca vergüenza para decir estos: oiga dígame a qué han tenido miedo los empresarios, a las Ikurriñas, a las poxpoliñas, al Gora ta Gora, o al impuesto revolucionario, los comandos anticapitalistas, las gentes que como el Sr Haramburu soñaban con un pais sin empresarios no ya explotadores, sino empresarios cualquiera que fueran, porque había que acabar con ellos para colectivizarlo todo…. Y la figura del empresario burgués había que desterrarla para siempre

Esta es la gente para que la que todo era burgués y había que ponerlos patas arriba, sí, todo. La familia, la empresa, las relaciones laborales, la cultura los museos,  la iglesia y la religión que no era sino el opio del pueblo etc…. Y que todo tenía que ser sacrificado en aras al ideal colectivista, ¿esta gente de qué va ahora.?

Esta gente debían de ir por la vida de penitentes, tener insertado permanentemente un cilicio para que con sus llagas que este les produjera pudieran recordar el daño que han hecho a esta sociedad con su ideario deslegitimador de todo nuestro entramado institucional que ha servido de base  justificatoria a la violencia revolucionaria.

Qué duro es sin embargo entonar un mea culpa. Qué duro es saberse alguien que nada de bueno ha aportado a la historia, y cuyas pretensiones la historia se ha encargado de situarlas en mal lugar. No todo esto no es por lo que ellos  quisieron que fuera, todo esto es por otra cosa, por el nacionalismo. Todo sea por encontrar un chivo expiatorio, todo sea para que no se diga que fueron ellos la semilla del cáncer de esta sociedad. Que se diga entonces que la culpa es del nacionalismo, aunque el nacionalismo vasco del PNV sea el mismo tipo de nacionalismo patriótico que alaban los ilustrados escoceses, y que se base en la defensa de unos fueros que garantizaban unas libertades que los mismos liberales vascos defendían, y que contaban con la base teórica de antecedentes ilustrados que ha dado nuestra propia tierra.

(Continuará…)

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