Conversos de oro y conversos de plomo (3)

Iñigo Lizari

[Continuación de Conversos de oro y conversos de plomo (2)]

El Sr Haramburu Altuna afirma en su artículo «Votos de otro y votos de plomo» que «El PNV desde luego, ha instaurado un régimen en Euskadi. (….) El nacionalista piensa que su voto tiene un plus de valor, del que carece el del ciudadano normal. Por eso hablan de votos de oro quienes precisamente debieran de hablar de sufragios de plomo.» Son sin duda muchas afirmaciones juntas que resultan una sarta de falacias y por eso me he propuesto contestar a este artículos de manera sistemática, lo que me temo que me dará para más de 3 artículos.

Entre nuestros principales valores está la defensa de la democracia y el déficit democrático que subyace en las afirmaciones del Sr Aramburu es terrible. Vayamos con la primera que es gravísima, que «el PNV ha instaurado un régimen». Es decir si el PNV ha gobernado durante esto 30 años lo ha sido siempre por la fuerza política a la que más votos le ha otorgado la sociedad vasca, incluso en los momentos en que padeció una terrible escisión y siempre en condiciones de libre concurrencia de cualquier fuerza política sin exclusión de ningún sector de esta sociedad. Pues bien es este resultado de la libre elección de la sociedad vasca durante 30 años le llama régimen.

Este resultado sólo ha sido posible porque esta vez se ha conseguido que más 100.000 votos no sean ni de oro ni de plomo,  sino votos ingrávidos para un sistema electoral que ha alterado gravemente una reglas de juego, y al informe de la ONU sobre la Ley de partidos me remito. Este resultado sólo ha sido posible porque se ha engañado al electorado al que se le ha prometido por activa y por pasiva que no se iba a reproducir aquella alianza antinacionalista del 2001 entre PSOE+PP. Que estas cosas se consigan en un país en donde los jueces que trata de estás causas se van de cacería con los ministros que las promueven y que todo la prensa des este movimiento esté en manos de quienes apoyan a estos partidos si que empieza a parecerse más a cierto régimen.

«En esto, el nacionalismo tiene un evidente déficit democrático, porque cuando formula su «nosotros» no hace distinciones entre los votos de quienes apoyan que se aniquile al oponente político y los suyos propios. Según su ideología política los votos de quienes amparan a los que asesinan en nombre de la Euskal Herria soñada son tan válidos como los de cualquier otro ciudadano. No se apercibe de que es inmoral hablar de una mayoría política y sociológica si ésta incluye los votos vicarios de ETA.»

Ojála que en esta sociedad no hubiera 101.000 vascos dispuesto a dar su votos a una fuerza como D3M que no condena la violencia de una ETA con 839 muertos a sus espaldas entre 1968 hasta 2008, y ojalá que todos esos votos fueran a otros partidos como Aralar. Ojalá que en esta sociedad no se dieran 145.000 votos a un partido como PP que a día de hoy se niega a condenar al Franquismo como lo demuestra entrevista dos páginas a Mayor Oreja en la Voz de Galicia de 14/10/2007, cuando en la Guerra Civil Española y en la dictadura Franquista (1936 a 1975) los muertos son 810.000. Cuyas victimas no tiene derecho a la justicia y ni tan siquiera se les está haciendo efectivo el derecho a la verdad pública de lo acontecido, ni a la digna sepultura de sus familiares victimas de asesinato y homicidio.

Pero ambos votos existen, y deben de tener su cauce de expresión política en un parlamento que debe de representar a las distintas sensibilidades de esta sociedad, entre otras cosas para que quienes huimos de los extremos seamos más conscientes de la necesidad de estar unidos en la defensa de la los valores democráticos y de la libertad por encima de nuestras respectivas adscripciones nacionales.

No voy a entrar entre la diferencias entre ambas violencias, voy a entrar entre la diferencia de actitud del PNV y de otras formaciones frente a ambas violencias. El PNV siempre opto por la legitima defensa en tiempos del «alzamiento» para lo que organizó su ejercito Euzko Gudarostea. Producida la victoria del frente fascista con Franco optó por la política internacional y por la espera a los acontecimientos mientras preparaba una red social de impuso a la cultura vasca por cauces asociativos. Gente de la «talla» de Haramburu queríanotra cosa, la revolución, y otros compañeros de estos aprovechar una respuesta armada a la represión que es de donde surgió ETA para conseguir dicho fin. Después de ganada la democracia, el PNV combatió a ETA desde los instrumentos del Estado Derecho y desde la deslegitimación política (cuya suficiencia podrá ser discutida pero que siempre se dió de forma rotunda). Otros a los que Haramburu ahora defiende optaron por una serie de atajos ilegales, y más adelante otros se han prevalido de una serie de atajos legales cuyo respeto a la Carta Europea a los Derechos Humanos está aún por juzgar.

«Lo que ocurre, en el fondo, es que el nacionalista piensa que no todos los ciudadanos son iguales. Piensa que un ciudadano vasco que habla euskera no vale igual que el que no lo habla. Piensa también que quien posee una larga ristra de apellidos autóctonos no vale igual que quien se apellida López o García, a secas. Piensa, sobre todo, que el voto de quien se ‘siente’ nacionalista no vale igual que el del ciudadano que no lo es.

Afortunadamente vivimos en una sociedad política donde rige el principio de que el voto de todos los ciudadanos posee el mismo valor. Un hombre, un voto. Es el axioma que nos hace ciudadanos iguales y libres. La democracia parlamentaria, y nuestra democracia lo es, se basa en el principio de que todos los ciudadanos son iguales ante la ley, que la identidad no es un criterio político.»

Haramburu todavia no se ha debido enterar que desgraciadamente vivimos en una sociedad en la que el voto de los ciudadanos no tiene en mismo valor, y esta vez no hablo de los votos nulos sino a los votos devaluados frente a los votos sobrevaluados, y me refiero a los votos de los alaveses que valen 4 veces los votos de los vizcaínos. Porque por eso va a ser posible «el cambio».

(Continuará…)

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5 comentarios en «Conversos de oro y conversos de plomo (3)»

  1. Los que defiende Haranburu Altuna, tenían simpatía por ETA en los 70, aunque no defendiesen sus métodos. Pero no nos olvidemos que ETA se nutrió de mucha gente de izquierdas que, una vez «desengañados», se volvieron a la izquierda y siguieron, como siempre, atacando al PNV.

  2. Hau que añadir que en estos tiempos se ha cerrado un peridico en euskera Egunkaria.

    ¿En que lugar de Europa se ha hecho esto?

    Creo que Putin hizo algo parecido con algún medio de comunicación, y causalmente sus politicas convergen con la de España en Kosovo. ¿Casualidad? Más bien cusalidad pues traen su causa en la misma concepción política de las cosas.

    Cuales son regímenes? los dle PNV? o más bien estos que favorecen este tipo de exclusiones?

  3. Pido un poco de memoria por favor:

    que la gente se acuerde que gente como Haramburu llamabasn al PNV partido burgues, acomodatacio y pusilanime frente al régimen de Franco.

    Los asesinatos de ETA en el Franquismo siempre los consideraron asesinatos la gente del PNV, y ahí está la frase de Ajuriaguerra, mientras otros los celebraban con champan.

    ¡Que está gente no vengan a dar lecciones de ética! Manda huevos…..

    Le recordaré la próxima vez al Sr haramburu como además algún conocido alto dirigente socialista celebró lanzando la chaqueta al aire el fallecimiento por causa natural de Indalecio Prieto porque le parececía moderado.

    A Haramburu hay que leerle la cartilla. Nos estamos dejando pisar y no puede ser.

  4. “Lo que ocurre, en el fondo, es que el nacionalista piensa que no todos los ciudadanos son iguales. Piensa que un ciudadano vasco que habla euskera no vale igual que el que no lo habla. Piensa también que quien posee una larga ristra de apellidos autóctonos no vale igual que quien se apellida López o García, a secas. Piensa, sobre todo, que el voto de quien se ’siente’ nacionalista no vale igual que el del ciudadano que no lo es».

    Dice el mentado. Lo que hay que tener en cuenta es que este tío además de fan de la izquierda cuaternaria es un pesetero de narices que claro que ahora quiere reirles las gracias a los nuevos dueños del cotarro para seguir manteniendo en marcha sus empresas editoriales a golpe de subvención. Lo del apellidismo y lo del euskara sólo lo puede decir un fan de Rosa Díez. Jaramburu sabe que todo eso no es cierto, pero sabe que hay mentes españolas dispuestas a creérselo.

  5. Esta plaga hay que combatirla: Haramburu, Juaristi, etc……

    ¿Quien se ha creido esta gente para dar lecciones de nada?

    Espero que sigais contestando a esta gente. La cuestión es que cada vez tenemos menos medios.

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