Limitaciones vascas endógenas y su superación

Iñigo Lizari

Desde los inicios de este blog no hemos hecho otra cosa que advertir de la necesidad que tenemos de asumir nuestras propias limitaciones, las que parten de nosotros, a la hora de realizar cualquier planteamiento de país. Esta limitaciones las hemos llamado limitaciones endógenas.

Las limitaciones vascas exógenas son imputables a agentes externos, las divisiones impuestas entre dos Estados. Son los límites que impiden el libre ejercicio de nuestra voluntad e incluso su expresión. Por el contrario, son limitaciones vascas endógenas la incapacidad que es imputable sólo a nosotros. Y nuestro nacionalismo vasco siempre anda a vueltas con aquellas, no queriendo darse cuenta que las limitaciones más acuciantes son las endógenas. Es nuestra incapacidad para sumar voluntades dentro de nuestra sociedad tanto a efectos de soberanía como de territorialidad. Es nuestra incapacidad para desarrollar voluntades alternativas que sean capaces de generar más adhesiones y no aburrir con el monotema y el victimismo. Asumir estas limitaciones endógenas y desenvolverse es hoy por hoy el mayor reto del nacionalismo democrático vasco.

Que planteamiento de país puede encajar dentro de nuestras limitaciones endógenas? ¿Qué planteamiento de país puede suscitar más adhesiones que cualquier otro que está sobre la mesa? Una respuesta a este pregunta requiere, en nuestra compleja tesitura nos gusto o no, una aclaración previa, ¿de qué país estamos hablando?

Si hablamos del País Vasco o Euskal Herria que es el nombre de nuestra nación cultural en su doble dimensión de pueblo y de país (que no dimensión política) y que representa a una realidad actual que tiene unos límites difusos y que se extiende sobre distintas realidades políticas como la CAV, partes que se consideran vascas de la CFN y la parte que se conoce como País Vasco Francés. En este caso sólo podemos hablar de una nación cultural vasca integradora. Esto pasa por integrar todo lo otro que nos separa, en esto que nos une: significa admitir la existencia de dos estados y tres lenguas dentro de una comunidad transfronteriza vascohablante.

Pasa por admitir que al sur existen dos comunidades políticas diferenciados la CAV y la Comunidad Foral Navarra que libremente ha optado por no integrarse y que no desea perder ni ver disuelta las señas históricas de su viejo Reino en Euskadi. Esto pasa por admitir la existencia de una Comunidad Foral Navarra donde la parte de la ribera siente mayoritariamente lo vasco como algo ajeno y en donde la Rioja o Aragón son tenidas por más próximas según para qué.

A nada que pretendemos desterrar cualquiera de estos elementos que nos separan no hallaremos nunca tal integración y el resultado será una mayor desintegración. Y mi pregunta es si ayuda a la mejora de las relaciones la Disposición Transitoria 4ª de la Constitución, ahora que existen formulas superiores para la cooperación desde el respeto a la diferencia y con un componente transfronterizo como puede ser una Eurorregión Vasco-Navarra, desde el estricto respeto a la separación de las comunidades políticas constituidas.

Si hablamos de Euskadi: Sabino Arana la define como “La patria de los vascos”, que se constituiría a mediante un proyecto confederal de los territorios forales a través de la libre adhesión de los mismos. Afortunadamente, Euskadi ha pasado de ser un proyecto a ser una realidad política. La Euskadi actual no agrupa a todos los vascos pero agrupa a todos los vascos que así lo han querido porque Euskadi es el resultado de ese acto de voluntad de una buena parte de los vascos de construir una nación política, producto de una concepción filosófico-romántica como patria para todos los vascos.

Euskadi es ante todo una realidad democrática, y una realidad abierta no sólo a los otros territorios sino a los otros ciudadanos de los otros territorios. Euskadi si bien todavía no ha alcanzado su idea originaria, ha servido para reintegrar la Foralidad de las tres provincias vascongadas y además ha sido capaz de concebir una institución semi-estatal común. En este caso la solución pasa por hablar de una nación política vasca integradora. Una nación que lo podemos hacer entre todos y para todos y no de unos frente a otros. Se trata de una nación en la que asumamos la diferencia que nos separa en origen en distintos aspectos identitarios pero que nos permita a su vez vislumbrar la posibilidad de compartir una identidad común unos valores compartidos.

Quiero pensar que todos podemos hallar un punto de encuentro en una cultura vasca de valores: La que más allá de las manifestaciones culturales tales como la lengua, deportes… el sentir y hacer de los vascos y que se traducen en cuestiones tales como sentido de la palabra, lealtad, deber, trabajo, igualdad ajena a la cultura de clases, libertad… Por un recelo secular por el autogobierno y por el principio de proximidad gubernativa. Estos valores tienen una trascendencia única y son los que nos han permitido destacar como pueblo.

Estos principios han tenido su correlativa plasmación en nuestro Derecho Histórico. Las Leyes Históricas Vascas que conforma los distintos Derechos históricos Vascos de cada Territorio, son nuestra Constitución material y han merecido admiración de personalidades extranjeras destacadas, incluso por los propios constitucionalistas españoles.

Los territorios vascongados, cuando fueron separados del Reino de Navarra no se quedaron quietos. Supieron negociar el respeto a su fueros y valerse de cuantos resortes les ofrecía el ordenamiento del que pudieron valerse para profundizar su autogobierno y el garantizar el peso del pueblo en las decisiones gubernativas. De estos territorios Bizkaia supo destacar como ninguna, constituirse en vanguardia vasca hasta el punto de ser la mayor y más reciente expresión de lo vasco que ha sabido alcanzar las mayores cotas en términos de burujabetza. Burujabetza entendida como autogobierno en libertad y democracia con una prosperidad económica sin igual, ejemplo de una República Democrática Europea.

Para superar estas limitaciones endógenas, y como un paso más hacia nuestra burujabetza, hagamos un acuerdo entre vascos sobre los valores compartidos de una República Foral de Euskadi, basado en la bilateralidad con el Estado y plenamente integrada en la arquitectura europea, donde nos jugamos nuestro futuro. Será la recuperación de estos valores vascos y su coordinación con nuevos instrumentos como la eurorregión Vasco-Navarra, donde podamos alcanzar nuevas cotas de autogobierno y prosperidad. Un proyecto que todos los vascos en nuestra diversidad sintamos como nuestro.

7 thoughts on “0

  1. ¿Que es la libertad y como se materializa politcamente respecto a una entidad como Euskadi?

    Quiero pensar que cabe una respuesta abierta y no una respuesta univoca.

    Creo que en este momento a cualquier consideración debemos de anteponer la siguiente:

    Necesitamos ante todo una Euskadi cohesionada social y politicamente, y la cuestión es que estamos aún más lejos de este ideal que de cualquier planteamiento de libertad en consideración a las cotas de autogobierno existentes.

    Esa es la prioridad ahora UNA EUSKADI COHESIONADA SOCIALMENTE Y POLITICAMENTE

  2. ¿Republica foral de Euskadi?…..

    Sere yo, pero cuando leo estas cosas me quedo atonito.

  3. LA-7, se alegra 1 d sabr k amas tanto est blog k sigues eskribiendo dsd la diaspora. Kuidado k el neokarlismo tampoko entiend d fronteras!

  4. Ya sabes, uno se conecta y toma un poco la temperatura de lo que deja lejos por estos medios. La verdad es que a veces irse lejos conforta….y eso que tenemos un pais muy bonito, pero con estas ostias, a veces cuesta volver.

  5. ¿República Foral de Euskadi? Joder, qué bueno. Se os va el bolo JELtzales

    Valores de la cultura vasca:

    Palabra, lealtad, deber, trabajo, igualdad ajena a la cultura de clases, libertad… y también bajeza, deslealtad, desidia, ignorancia, clasismo, violencia y soberbia, mucha soberbia.

    Lo del vasco noble y leal es una patraña ¿No lo sabíais?

  6. Lo de la república foral es un ideal de antaño que ya lo defendía el padre larramendi. A los no-jeltzales no se os va el bolo por que véis las cosas con las anteojeras de la historia de España. Esa si que si una historia de masacres y explotación ajenas.

    Tu es que tienes la historia y el carácter vasco muy desmitificados, no sé por influencia directamente española o por que te tragas las bolas históricas del MLNV.

    Los mitos y los estereotipos son expresión de algo real o de la voluntad de ser algo. El vasco noble y leal es simplemente un ideal que a ti no te debe gustar. Te gustará más el ideal del Lagartijo y Pepe Candelas, o mismamente el del Che.

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