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El bufón escarlata

Ion Gaztañaga

“La princesa está triste… ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

(Ruben Darío “Sonatina”
)

Los momentos de melancolía son de gran creatividad. Si ya Lizarralde nos cantó los ecos de la nostalgia en Txiberta Blues”, el trovador Zallo, en un poema dominical en Deia titulado Los de Lizarra se suicidan… y Patxi López ni se lo cree”, nos declama la sonatina de la princesa abertzale que está triste porque el dragón ha secuestrado a su amado príncipe lizarriano. Así comienzan sus versos:

“Visto en el tiempo, aquellos polvos han traído estos lodos. (…) La desbandada de los otrora firmantes de Lizarra-Garazi acumula en el ínterin experiencias variadas: el ascenso de la Izquierda Abertzale (IA) (…); la victoria agónica de Ibarretxe en 2001 (…); los preacuerdos de Loiola (…); la eterna pugna entre las dos almas del PNV  (…); la apuesta de una inmadura ETA por destrozar a la propia IA y (…)… y aquí estamos.”

Vuelve el Anillo Único Lizarriano, aquella magnífica oportunidad perdida que hace llorar a la princesa abertzale porque el principe lizarriano no tiene visos de volver, y esa es la razón por la cual el malvado príncipe Patxi cabalga triunfal hacia palacio:

“Y todo ello ante un atónito Patxi López que sólo ha tenido que esperar sentado a ver pasar los cadáveres de sus enemigos. (…) Patxi podría llegar a aupar a su partido a fuerza minoritaria-mayoritaria y gobernar con apoyos puntuales del PP en la primera parte de la próxima legislatura, e incluso de otros en la segunda.”

Por culpa de “todos”, en lugar de una “alianza soberanista” de Lizarra hoy “son cuatro nacionalismos más un partido de izquierda compitiendo todos entre sí”. Impresionante testimonio: ahora se nos revela que los ejércitos del PNV compiten por los mismos territorios sociológicos de Aralar y EB (ejércitos de masas, vertebradores y líderes donde los haya).

“¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
¡Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal!

(Ruben Darío “Sonatina”)

La princesa abertzale es pues, cautiva del autonomismo palaciego, presa de los oros estatutarios, con sus guardas transversales que le vigilan y le espían para el colosal dragón español. Por eso los suspiros se escapan cuando piensa en su gran coalición  liberadora pro-derecho a decidir:

“Cuando se pelean o no se avienen a mínimos comunes a la altura de las circunstancias es una alforja que desmoviliza y desmoraliza a una sociedad que sí cree en el derecho de decisión. Lo menos que se puede decir es que la blandita campaña de apariencias respecto a la Ley de consulta no ha estado a la altura del órdago parlamentario. Y desmoralizará a una parte del electorado que es todo menos tonto.”

Quizás por ello clamaba el rimador Zallo en sus anteriores poemas para que en las cruzadas electorales españolas se constituyera la real tetra-coalicion de caballeros. Coalición que como bien sabemos intrigas y emisarios del enemigo subvirtieron. ¡Y de ahí que el dragón ZP dejara humeantes con sus llamaradas las urnas del reino!

Quizás por ello el vulgo y la princesa abertzale se demovilizaron y no tuvieron fuerzas para celebrar la feria medieval de las letras aéreas. Rapsoda Zallo, ¿cómo pudimos estar tan ciegos? La sabia plebe abertzale castigó la falta de audacia de los innobles caballeros abertzales votando al dragón. Oh, poeta, ¡Cuán sabias palabras!

La princesa no gana para disgustos, porque si la cruzada no tuviera ya problemas con los guerreros desencantados y desmovilizados, los bandidos anti-lizarrianos, los templarios templados, los arqueros posibilistas y otros aguafiestas, el hechicero Eusko Alkartasuna ha traicionado al lírico Zallo:

“Lo más llamativo es la presunta falta de coherencia del anuncio de EA. Renuncia a ir con el PNV porque le critica su deriva “autonomista”, pero si fracasa Ibarretxe lo probable es que éste se vaya a casa y empiece la deriva de verdad. (…) En cambio, si el partido de Ibarretxe fuera con EA y obtuvieran mayoría, lo probable es que la ola soberanista afectara a la composición del propio aparato del PNV (…).”

Ni Saruman el Blanco ni Gandalf el Gris podrían provocar la “ola soberanista” que iba a provocar el mago EA, que iba a poner patas arriba el generalato jeltzale. Tampoco vamos a contradecir al hechicero Zallo, especialmente cuando pasa de la poesía a la matemática y nos hace unos sencillos números que nos quitarán cualquier duda:

“En suma, probablemente, dos (PP-PSOE) no podrían con cinco si éstos fueran tres: una candidatura de masas (PNV-EA); una lista blanca de la Izquierda Abertzale mayoritaria; y una candidatura de izquierda soberanista o de soberanismo de izquierda: (EB-Aralar). (…) Desde ahí sí es posible una marea decisionista… a gestionar sabiendo lo que hay aquí y en Madrid. ”

He ahí el conjuro de los cinco que a falta de ser uno se hacen tres, para limpiar esta tierra corrompida, primero con la “ola soberanista” y después con la “marea decisionista”.

Y es entonces, abrumado con tanta épica, mareado por tanta“ola” y tanta “marea”, cuando empiezo a pensar que quizás el problema de la princesa abertzale no esté en el dragón de la guarida, en los templarios templados, los bandidos anti-lizarrianos, ni en los arqueros posibilistas. Más bien en las fantásticas leyendas, que día tras día, consejo tras consejo y artículo tras artículo, nos intenta vender nuestro bufón escarlata.

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