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Buenos tiempos para la prosa de un ensayo político intachable

Iñigo Lizari

He tenido oportunidad de leer en Erikenea, (atinada  calma en esta inacabable racha de sequía de realismo) que no son tiempos para “la épica” de nuevas aventuras que supongan la reedición de otras que “nos ha dejado fracaso y frustración” a riesgo de adentrarnos en el género de la tragedia. Sin embargo, con su permiso, me gustaría profundizar la métafora en sincera complicidad, puntualizando que tampoco creo que sean tiempos para la lírica de unos juegos florales, pues en las próximas elecciones está en juego el mismo Gobierno Vasco y no hay tiempo para florituras.

Después de escuchar las acertadas palabras de Urkullu en el Forum Europa – Tribuna Euskadi creo que son tiempos de dificultades que necesitan del sosiego de una lectura pausada, de una prosa afinada, pero accesible a todo el mundo. Prosa con la que sepamos tejer un discurso evocador  que haga memoria de nuestros más brillantes pasajes, para combinarlo a su vez con otro que nos reconforte con unos buenos augurios para un futuro. Y con dicha alquimia poder elaborar un gran ensayo político y no una novela de ficción.

Señores, Think Gaur Euskadi 2020 está muy bien. Con él se da contenido a aquel eslogan electoral del “Hay Que Hacer”, con el que desafortunádamente obtuvimos unos resultados ciertamente negativos. Pero con el Think Gaur Euskadi 2020 no basta si no queremos que nos digan basta, su tiempo ya ha pasado y retírense.

Es necesario reconstruir un discurso que nos permitan presentarnos como aquellos que hemos sabido recuperar nuestros valores, pues serán estos valores los que devuelvan la credibilidad que, a la vista de los últimos resultados, parece debilitada ante nuestra sociedad.

Esto no se hace en 2 días y esto no se hace con 2 personas. Esto requiere la capacidad de mirar atrás para analizar el camino andando, para mirar de nuevo adelante y acertar en el camino. El éxito de los caminos que supimos recorrer e incluso construir, pues se hace camino al andar, nos guiaría a la hora de emprender nuevos caminos. Aprendimos en las lecciones del pasado que hay caminos que no nos llevan a ninguna parte y la apuesta del nacionalismo es saber que para conquistar la cima de un monte hay que bordearlo.

La recuperación se tiene que basar en un rearme ideológico, moral, ético y estético que nos permita devolver al nacionalismo democrático vasco su imagen, su identidad. Volver a ser pioneros en un momento difícil.

No tenemos que “inventar” nada. Sólo recuperar y actualizar aquello que nos hizo grandes: principios, discursos, valores y actitudes. Reubicarnos en la siempre cambiante y huidiza centralidad, saber situarnos a la altura de las circunstancias de cada momento y seguir el sentido del realismo. Siempre con una dirección maestra firme definida en objetivos a largo plazo. Una tradición renovada. En esto reside nuestra fortaleza.

Hoy con más urgencia que nunca se hace necesario recuperar el espíritu de aquellas gentes que desde un humanismo nos hablaban de una humanidad de la que se formaba parte y a la que había que contribuir como comunidad vasca, gentes que buscaban conectar nuestro valores locales con los valores universales. Gente de valores inquebrantables. Se hace imprescindible servirse de la referencia de lo que aquellas grandes personas supieron hacer en sus respectivas circunstancias, para ser vanguardia y sacar adelante la difícil empresa del Partido Nacionalista Vasco. En una palabra, convertirnos en RetroVanguardia.

Esto es lo que desde este blog hemos defendido desde su creación y plasmado en el documento de debate y ponencia. Por ello, creo que después de haber recibido múltiples sugerencias y comentarios, debemos expresar más exactamente dichos principios través de un cambio de titulo desde la Refundación Necesaria a la Recuperación Necesaria.

Volviendo a la metáfora inicial, “Malos Tiempos para la Lírica” era una canción de los Golpes Bajos en aquellos años 80 y me viene a la mente aquella otra perla ochentera de Radio Futura, que decía aquello de “Hace falta valor, hace falta valor, ven a la escuela de calor”. Pues sin el valor necesario para la recuperar nuestros valores sólo encontraremos el frío de un duro invierno.

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