¿Qué puede hacer el lehendakari? (I)

Iñigo Lizari

No este un articulillo que pretende decirle al Lehendakari Ibarretxe lo que tiene que hacer. Nada más lejos de la intención de quien escribe, quien ni siquiera se siente capaz de vaticinar el alcance de los malos tiempos que nos acechan a quienes militamos en el nacionalismo democrático vasco. Es sin más una reflexión sobre las posibles salidas que ofrece una realidad complicada por unos compromisos que se han asumido a través de diversos planes que con distintos nombres han sido presentados a la sociedad a lo largo de los últimos tiempos y que tenían una denominación compartida por ser todos ellos “Planes A” que a su vez contaban con una personalidad común autosuficiente que no necesitaba de la compañía de los “Planes B” y menos aún de los “Planes C” y “D”.

Somos un pueblo y tenemos derecho a decidir. De hecho decidimos cada cuatro años la composición de nuestro parlamentos nacionales, el de Euskadi y de la Navarra subpirenaica, y lo digo por el otro Parlamento de Navarra que está en Pau. Como los navarros tienen derecho a decidir si Navarra se incorpora a Euskadi han decidido votar mayoritariamente a aquellas fuerzas políticas como UPN y PSN que no abogan por la unión. Como tenemos derecho a decidir al igual que en Kosovo el declarar unilateralmente la independencia (otra cosa es que la comunidad internacional nos la reconozca aquí como allí) los votantes en Euskadi se han independizado EA y apenas le han dado votos esta vez.

Como tenemos derecho a ser consultados para hacer posible la normalización de este pueblo, en la última consulta ha ocurrido lo que nunca en nuestra historia, que la gente ha normalizado su voto y le ha dado la victoria en todos los Territorios Históricos al PSE-PSOE aún sin que éste haya hecho los deberes consistentes en transitar hacia un vasquismo real y no de la fachada de hormigón como la del Odón. Otra cosa será ver si semejantes resultados se repiten en unas autonómicas. Pero polarizaciones a nivel Estatal la has habido mayores todavía en otras ocasiones.

Como vemos los pueblos deciden. Por eso confío que no tengamos que decidir en consulta si tenemos derecho a decidir, porque imagínense la paradoja: Si decidimos que no tenemos derecho a decidir la decisión no sería válida porque no tendríamos derecho a decidir. Pero como tenemos derecho a decidir, y de hecho y de derecho decidimos cosas importantes, en el 2001 este pueblo decidió que no se iba a dejar a avasallar por unos que pretendían identificar a todo lo vasco con el terrorismo de unos pocos que dicen actuar en nombre del pueblo vasco para en realidad mancharlo sirviéndolo en bandeja para que se lo puedan comer, por eso al nacionalismo democrático le otorgó unos votos que en otras circunstancias no hubiera recibido. El nacionalismo democrático elaboró un Plan conocido por el nombre de su adalid, Ibarretxe, que se decidió apoyar legítimamente en el Parlamento Vasco para que fuera apoyado por el Parlamento Español por cuanto se trata de una alteración de un pacto bilateral que no puede ser alterado unilateralmente, y allí, legítimamente no fue apoyado muy a nuestro pesar.

A continuación, dicho proyecto fue sometido a una revalida plebiscitaria a través de unas elecciones anticipadas en el 2005, el pueblo decidió no otorgarle el clamoroso apoyo que se solicitaba. Ibarretxe decidió con todo la legitimidad que le corresponde presentarse para ser reelegido Lehendakari por el Parlamento, que no por el pueblo, porque no es el nuestro un sistema presidencialista, y el Parlamento Vasco con toda la legitimidad democrática del mundo le nombró Lehendakari por 3ª vez consecutiva para huir así de la estela de Aznar que había decido que con 2 mandatos eran la medida.

Y como la ausencia de clamor no es un obstáculo, y no es necesario esperar al estruendo de las masas pidiendo un “beste bat” para dedicarles unos bises con temas que ya le hemos tocado y cantado, con toda la legitimidad del mundo tenemos un plan bis que no es un Plan B con el que para más INRI hemos decidido expresarle a nuestros oyentes la sucesión de los tiempos en que cada tema se abordará a través de algo al que llamamos hoja de ruta. No entiendo mucho de música, sólo sé que andamos buscando un concierto y todo lo que tenemos es un desconcierto . ¿La cuestión no es qué hacer cuando la música la montamos en PlayBack y el disco se nos ha rayado? Aquello les sucedió aquellos guapetones llamados MiliVanili y tiene precedente. La cuestión es: ¿Qué hacemos cuando intentamos cautivar el público con una voz que no es la nuestra y encima no vendemos suficientes discos?

(Continuará…)

8 thoughts on “0

  1. En estos momentos lo que no puede hacer el lehendakari es apoyarse en los votos de EHAK en el Parlamento Vasco para sacar adelante su hoja de ruta, aceptando que la famosa frase de ” en ausencia de violencia” no se va a cumplir y que como ahora dice el Lehendakari tiene que continuar con su hoja de ruta porque la violencia no puede parar el proceso. Pienso que lo que tiene que quedar meridianamente claro es que el nacionalismo democratico no comparte ni fines ni medios con la izquierda radical y por lo tanto sus votos en el Parlamento no pueden ser utilizados por el nacionalismo , que debe buscar el acuerdo con el resto de partidos, sin incluir a EHAK.

  2. Yo insisto en que no es el lehendakari quien debe decidir qué hacer sino el partido. La legislatura toca a su fin y por tanto, los partidos que sustentan al gobierno deben decidir qué hacer con la iniciativa gubernamental. Sobre todo, deben decidir si la iniciativa va a tener influencia más allá de la legislatura, pues deben ser los partidos quienes vayan la estrategia fundamental.

    El lehendakari ha hecho su hoja de ruta y esa hoja de ruta se enmarca dentro de la ponencia política. Por lo tanto, cuenta con el respaldo de los partidos en tanto que los partidos no decidan cambiar su eestrategia política. Como la hoja de ruta abarca más de una legislatura (se habla de consulta “referendum” en 2010) los partidos deben acordar una estrategia a más largo plazo que hasta Octubre.

    Para refrescar la memoria, pego la hoja de ruta del lehendakari, de forma que podamos “explicar mejor” (en palabras de Urkullu) lo que se pretende. Una vez comprendido, tenemos que ver si lo estamos cumpliendo, en qué parte y quién lo incumple. Y si se considera que la hoja de ruta debe cambiarse por los acontecimientos electorales u otros, deberemos decir si queremos cambiar las fechas, los pasos o cambiar la totalidad de la hoja de ruta. En la hoja se puede ver que el paso que el único paso que requiere un cese de la violencia por parte de ETA es el paso 4 (referéndum resolutivo). Ahí va:

    PASO 1. OFERTA DE PACTO POLÍTICO AL PRESIDENTE DEL GOBIERNO ESPAÑOL. Junio de 2008.

    Ibarretxe propondrá a Zapatero un “Pacto Político entre Euskadi y España” basado en un principio “ético” (rechazo a la violencia) y otro “democrático” (respecto a la voluntad de la sociedad vasca).

    Permitiría abordar el final dialogado de la violencia según las condiciones establecidas por el Congreso en 2005 y abrir un proceso de negociación entre todos los partidos vascos “sin exclusiones” para definir un “nuevo futuro de relación política”.

    PASO 2. PARLAMENTO VASCO. Junio de 2008.

    A partir de aquí la propuesta tiene dos caminos posibles:

    * Caso A) El Parlamento vasco ratifica el Pacto con el presidente del Gobierno español y autoriza una “consulta ratificadora” que sería “jurídicamente vinculante”.

    * Caso B) Si no hay Pacto entre Zapatero e Ibarretxe, el Parlamento vasco autorizaría una “consulta habilitadora” para abrir un doble proceso de diálogo hacia el “final definitivo de la violencia” y la “solución del conflicto político”.

    Si la cámara no aprobase ninguna de esas opciones, el lehendakari la disolvería y convocaría elecciones.

    PASO 3. CONSULTA. 25 de octubre de 2008.

    En función de lo decidido por el Parlamento Vasco se celebraría:

    * A) Una “consulta ratificadora” del pacto alcanzado con el presidente del Gobierno español. Según Ibarretxe sería “jurídicamente vinculante” y la convocarían “conjuntamente el presidente español y el lehendakari”.

    * B) Una “consulta habilitadora” con la que la sociedad vasca haría un doble mandato: a) al Gobierno y ETA para que inicien un proceso de diálogo que lleve al fin definitivo de la violencia para lo que ETA debe mostrar su “voluntad inequívoca de abandonar el terrorismo”. Y b) a todas las fuerzas política “sin exclusiones” para que logren un “acuerdo de normalización política” sobre el “derecho a decidir” del pueblo vasco y la “territorialidad” -las relaciones con Navarra-.

    Esta “consulta habilitadora”, según Ibarretxe, no sería jurídicamente vinculante pero tendría “plena validez política, social y democrática”.

    Tras cualquiera de las consultas, Ibarretxe disolvería el Parlamento y convocaría elecciones.

    PASO 4. NEGOCIACIÓN Y REFERÉNDUM. Segundo semestre de 2010.

    Tras el resultado positivo de la consulta anterior, ETA “estaría obligada a realizar una manifestación inequívoca, creíble y demostrable de su voluntad de poner fin a la lucha armada”.

    ETA y el Gobierno abrirían una “mesa de diálogo” y las fuerzas políticas “sin exclusiones”, otra. En esta segunda mesa no podría haber vetos ni bloqueos.

    El proceso culminaría con un “referéndum resolutivo” que plasme el derecho del pueblo vasco a “decidir libremente su propio futuro” en el segundo semestre de 2010.

  3. ¿Podría desautorizar el Partido al lehendakari? Este debate es el mismo que el del año 1984, aunque el debate entonces se producía en un contexto de fortaleza social y liderazgo política del nacionalismo. Hoy la situación no es la misma. Si la historia se repitiera, se cumpliría el conocido aforismo marxista: lo que en el 86 se vivió como una tragedia, hoy (2008) no podría vivirse más que como farsa.

    Pero, bueno, si el Partido -o sus órganos máximos de decisión- decidieran cambiar el rumbo del programa del lehendakari, ¿podrían hacerlo sin él? ¿Es decir, podrían desautorizarlo?

    Entiendo que la auténtica legitimidad democrática para autorizar o desautorizar al lehendakari, para elegirlo o hacerle caer, reside en la Cámara que lo aupó al cargo, ante la que sometió su programa y la que le debe tomar cargo de su acción de gobierno. Ante esto, de plantearse un cambio de rumbo el partido podría buscar convencer al lehendakari sobre la necesidad de hacerlo y compartir con el mismo un esquema de transición no traumática, podría intentar someter al lehendakari a través de la partitocrática disciplina de voto (que podría aceptar con mayor o menor resignación o no) o podría retirarle la confianza a través de su grupo parlamentario (de los parlamentarios que aceptaran este cambio de rumbo y, además, que no pusieran reparos a esta jugada).

    En todo caso, el coste de un cambio de rumbo sin el lehendakari me parece mayor que el que supondría continuar al menos hasta junio con el plan. A partir de ahí, sería otra cosa.

  4. Vosotros lo que queréis es cargaros al lehendakari! ¿Por qué no lo decís claramente? No podéis porque las bases están con el lehendakari antes que con el actual presidente del EBB. Los michelines que no quieran seguir el camino abertzale que se aparten y que dejen de boicotear.

    Aurrera Juanjo!

  5. Los más grave konstsutatzaile es que desde dentro algunos quieren cargarse al PNV responsable de siempre.

    lo más grave es que algunos desde dentro del PNV quieren desdibujar su identidad, forzar a que se vaya a la oposición, para según elllos, obligarnos defintivamente a integrarnos en una gran coalición.

    Esta es mi impresión.

  6. Kontsultazale,

    Te veo nervioso. Aquí estamos discutiendo lo que el lehendakari puede hacer con la hoja de ruta, de forma que pueda cumplir (más o menos) lo que se dice en la hoja de ruta, evitar un adelanto electoral que sería fatal y no parecer que queda desautorizado por el partido.

    Txiri,

    Una desautorización del grupo parlamentario o de la asamblea nacional, estilo Garaiko, sería una imagen paupérrima. Luego nos encontramos que como a Ardanza no le votan algunos parlamentarios del PNV en la investidura. Vaya imagen. Yo creo que el lehendakari, si ve que no puede llevar a cabo su hoja de ruta o ve que le quieren boicotear desde dentro, anunciará que no se presentará a la reelección, seguiría con su hoja de ruta hasta provocar que EHAK no lo apoyara, de forma que cumple con lo prometido y queda como un señor y puede disolver el parlamento, si no inmediatamente, sí como para que las elecciones fueran a final de año, de forma que hubiera tiempo para encontrar un nuevo candidato (que eso sí que puede provocar una movida tremenda).

    Repito, esto en caso de que se sintiera desautorizado, cosa que no parece a tenor de las palabras de Urkullu, que no tiene otra que seguir el mandato de la ponencia y seguir con la hoja de ruta. Eso sí, es posible que quiera ir a la posibilidad de que el parlamento no apoye la consulta, de forma que el desgaste termine en Junio. Y después, yo creo que Ibarretxe va a repetir como candidato salvo que él mismo crea que es suficiente con 3 legislaturas o que un futuro pacto con el PSE no le motive demasiado.

    La respuesta la tendremos en pocas semanas.

  7. Komo huele esto del lenda. Xo si llevamos ya años con los planes p’arriba y p’abajo y la gente se cansa ya d tnto cuento. No sabeis k’el aceite de girasol ha subido 1 40%, la harina 1 28% y la leche 1 23%? Eso si k le importa al populatxo. Ande esta el autogobierno vasco xa parar este abuso de intermediarios? Xa k nos sirve el autogobierno si las cosas suben igual k’en España y en teoria tamos en 1 mercado unico con Europa?

  8. Ayer vimos al lehendakari en ETB. Me preocupó su tono. Se defendió bien, pero sólo se defendió. Se sacó el conejo de Loyola de la chistera y sugirió que, de esa dialéctica, aflorarían las contradicciones de Zapatero y el PSOE. Creo que la propuesta del lehendakari de septiembre de 2007 contrae un coste importante: de haber sido presentado como proyecto de normalización para una generación del país baja a ser un movimiento estratégico, casi hasta una estratagema, de búsqueda de ventaja posicional. Del pacto y diálogo se pasaría al retrato, al revelado de la instantánea en la que se descubre el doble rasero de Zapatero. El sí a ETA y no al lehendakari. Esto, que está bien para un ‘toma y daca’ estratégico, ‘desenmascarar’, creo que fue la palabra, no es lenguaje de pacto, no es un lenguaje de diálogo. En fin, el lehendakari planteó una buena defensa, un línea de catenaccio que creo tiene más interés electoral que normalizador. Pero, el lehendakari defraudó a los que esperabamos un ‘jogo bonito’ ilusionante, a los que deseábamos de él gesto simpático, a los que creíamos que todavía podría desplegar expectativa en la opinión pública, y no sólo en la nacionalista.
    Me huelo que esta es la estrategia compartida con los partidos -especialmente con el EBB- para la ‘ciaboga’. El lehendakari busca sin disimulo un ‘portazo’ de Zapatero y que la ‘hoja de ruta’ quede empantanada (incluso en el Parlamento), para que las elecciones subsiguientes sean una confrontación entre el ‘sí’ del tripartito y el ‘no’ de los demás. Estamos, pues, en lo electoral. Y, lo electoral siempre postergará la reflexión sobre el fondo y su necesaria adecuación.
    Es ignaciano el nacionalismo: ‘ante la tempestad no hacer mudanza’

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