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Las mociones de la derrota democrática

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Imanol Lizarralde

Ante el espectáculo de una embarazada Carmen Chacón ruborizándose rodeada de militronchos, o el propio Zapatero, exultante por la enésima escenificación de lo políticamente guay, y la perspectiva de la división de casi todos sus contendientes políticos, cualquiera diría que el dicho acerca de la buena suerte de este presidente socialista es algo real. Acercarnos al último pleno de Mondragón, donde la “moción ética” fue derrotada y los líderes socialistas (incluyendo al jeta de Eguiguren) se encontraron rodeados de batasunos (totalmente desmelenados a escasas semanas del asesinato de Isaías Carrasco), nos da una visión bastante diferente de la cosa.


El PSOE acarició la sensación de la derrota definitiva del PNV cuando vio que las contradicciones de este partido saltaban a costa de la moción de Arrasate. Quizá sea esa visión prematura, con dosis de oportunismo y frivolidad habituales, la que le han llevado a incidir en esa línea. Se piensan seguro que esto va a ser una buena campaña pre electoral.

Pero lo que principalmente viene siendo es un rearme de ETA y de sus valedores políticos a costa de un asesinato perpetrado por la organización armada. El escándalo del espectáculo continuado de la división democrática (que llega al esperpento y a lo bufo; y viene propiciado también por la torticera intención de los socialistas de extender el desastre) no puede ser más que un acicate para la gente de la izquierda radical. Como lo está siendo. El MLNV está aprovechando estos plenos para movilizar a su gente y para seguir amedrentando a los cargos políticos que están en los ayuntamientos. Y las mociones (que amenazan con presentarse en otros seis pueblos los próximos 15 días) van a seguir siendo derrotadas en medio del esfuerzo movilizador y amedrentador del MLNV.

Decía el secretario de los socialistas vascos, Patxi López, que quiere que “los partidos se retraten” en los ayuntamientos todavía gobernados por ANV. Resulta grotesco que sabiendo (o debiendo de saber) que ETA utiliza sus asesinatos como una forma de provocar contradicciones en el enemigo, los socialistas quieran ir de la mano de esa teoría, dejando a la vista el desastre democrático. Del que los socialistas son responsables en una muy primera instancia, pues vivimos la situación que ellos crearon junto con la izquierda radical a raíz del fiasco del proceso de paz.

A mí se me ponen los pelos de punta pensando en los plenos que van a pasar los Ayuntamientos en los que el PSOE está emperrado en seguir dando la nota con la dichosa moción. Está claro que todo eso no va a servir sino para que el MLNV siga movilizando a sus simpatizantes con intención clara de rearme moral. Un rearme moral que, después de que ETA asesinara a un militante socialista, el PSOE les ofrece en bandeja.

Mezclar la ética con la política puede ser un desastre ético y político. El PSOE ha conseguido aupar a ETA (desplazándola del centro de atención), dividir aun más a los demócratas y autorretratarse como un partido que no para en mientes a la hora de tratar de eludir sus vergüenzas y trasladárselas al adversario político. Aludía ayer el periodista de El País Ander Landaburu, e hijo del gran líder nacionalista, Francisco Xabier de Landaburu, del “espectáculo esperpéntico” de las mociones contra ANV: “Se ha facilitado la justificación de la violencia y el fanatismo asesino. Es un triste ejemplo”. Sin ninguna duda.  Quien iba a pensar que el asesinato de Isaías Carrasco iba a ser tan útil para aquellos que lo cometieron.

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