Imanol Lizarralde

Cuando muchas veces los afiliados a EA escuchamos los comentarios de otros afiliados en el sentido de que no hay que salir a la prensa con las cuestiones del partido e incluso por esa razón (como es mi caso) eres llevado a los tribunales internos, uno siente el regocijo de que el presidente honorario de nuestro partido, Carlos Garaikoetxea, salga a los papeles casi a calzón quitado (El País, 6-2), tocando todos los temas que afectan a EA y al nacionalismo sin complejos. Este es el camino y por esa senda le seguiré y muchos le seguiremos.

Lo que no quiere decir que no tenga discrepancias con lo que Garaikotxea dice en esta jugosa entrevista. Los que conocemos al presidente honorario en sus intervenciones habladas podemos dar cuenta de que es un especialista en echar las culpas de todo a factores que el llama «exógenos». Aquí no coarta esa tendencia. Referido al varapalo electoral de EA, nos habla del asesinato de Isaías Carrasco, de la bipolarización en los dos líderes, del papel de ETA y de su brazo político en el sentido de que «su influencia en unas autonómicas o en otras elecciones es enorme». Pero es incluso capaz de plantear los propios problemas del nacionalismo, que, según Garaiko, «está desajustado (respecto a la sociedad) porque (…) el derecho a decidir y el plan Ibarretxe que no acaba de materializarse, termina por convertirse en un planteamiento endémico, un mensaje un poco aburrido y sin esperanza». E inmediatamente, como queriendo pasar el mal trago de tener que contar estas miserias, relativiza «Pero esto es circunstancial, porque las autonómicas son distintas».

Resulta difícil de creer que la falta de calor social que produce la consulta de Ibarretxe en sus diversas formas sea una cuestión «circunstancial». Esta ha sido nuestra alternativa política en los últimos años e incluso un responsable de la ponencia política del último congreso de EA decía que sin tal consulta no se le hubiera ocurrido que escribir. El diferente carácter de las autonómicas no va a conseguir soslayar lo que tan agudamente señala Garaiko, en tanto que es «un planteamiento endémico» que «no acaba de materializarse». ¿Qué es lo que daría credibilidad a cualquier propuesta nacionalista? La posibilidad real de un acuerdo con el Gobierno español (lo que no significa que este vaya a bajarse del burro; pero, está claro, hay que hacer un nuevo planteamiento antes de seguir aburriendo a las ovejas con el mismo balido).

Es también de destacar que Garaiko alude a los errores del «nacionalismo» pero en ninguna parte menciona que Eusko Alkartasuna haya cometido error alguno, ahora que tras las elecciones estatales nuestro partido está rozando su desaparición electoral. Pues preguntado por el escaño perdido en las estatales repite algo que repite cada vez que a EA se le citan malos resultados electorales: «los partidos relativamente jóvenes, de los que nosotros somos un ejemplo de supervivencia, nos movemos en esa línea de difícil presencia institucional». No parece recordar lo que ya dijeron nuestros dirigentes sobre el resultado de las anteriores municipales, que, según ellos, era nuestro suelo, que en estas estatales hemos excavado con nuevas pérdidas. Pero, como Ziarreta, se consuela con el buen tiempo de las futuras autonómicas sin inquietarse por la tendencia descendente que es de tumba abierta.

A continuación entra en la cuestión de las peleas internas. Ante la pregunta de que «EA está dividida entre quienes prefieren tener una alianza con la izquierda abertzale o con la derecha nacionalista», Garaiko se muestra taxativo: «en nuestro partido no hay nadie que esté propugnando acuerdos con ese mundo». Uno que ha escuchado a líderes de EA como Sabin Intxaurraga y a Martín Aranburu defendiendo una alianza y un acercamiento a la izquierda radical (y que contempla con dolor a Begoña Errazti y a Rafa Larreina adornando las ruedas de prensa de «ese mundo»), no le queda menos que decir; ¿tan poco te enteras, Garaiko, de lo que pasa en el partido que fundaste? ¿No sabes que todavía estamos dentro del Nazio Eztabaidagunea, organismo de la izquierda radical dirigido a la creación de una nueva alianza política? ¿Que nuestros jóvenes de Gazte Abertzaleak comparten mesa y mantel con la ilegalizada Segi en otro organismo como Euskal Herriko Gazteriaren Kontseilua? ¿Qué hemos dado la alcaldía de Azpeitia a ANV-Batasuna sin que haya ocurrido nada a aquellos que desobedecieron el mandato de la ejecutiva nacional? ¿Qué uno de tus burukides de EA favoritos, Rafa Larreina no deja de aludir a la necesidad de la unidad de una «izquierda abertzale» de la que también sería parte EA?

(Continuará…)

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4 comentarios en «A vueltas con Garaiko (I)»

  1. Garaiko, con lo q fuiste. Cuando llenaste polideportivos d solidaridad cuando t hicieron dimitir. Cuando Retolaza y Arzalluz decían que te habías auto-pinchado el teléfono para ir de mártir. Es 1 lástima pero cada día t pareces + a Juan de Etxano. Al final EA se ha convertido en lo que criticó del PNV. Paradojas de la vida. Hay q saber estar y hay q saber no estar.

  2. Depués de terminar con «Así fue» de Arzalluz, estoy leyendo la autobiografia de Garaiko. Hay unas perlas muy interesantes sobre la «radicalidad» de EA tanto en el aspecto nacional como en el aspecto ético. Una mención a la ética que se repite mucho a lo largo del libro.

    Si EA hubiera podido pactar con EE y PSE en aquellas elecciones en vez del pacto PNV-PSE, seguramente la historia del pais hubiera sido diferente, porque hay que tener en cuenta que la sigla pesaba mucho y que Garaiko se fue a un partido nuevo. Si hubiera sido al revés, seguramente Arzalluz no hubiera sacado ni 4 votos.

    Pero la historia historia es. Se hizo una apuesta (EA) y la apuesta ha ido perdiendo fuelle y adeptos a gran velocidad. Hay que ver dónde están ahora Arzalluz, Guevara y otros ilustres de la época. Por no hablar de Joseba Arregi, que demostró que más vale saltimbanqui con lentejas que acróbata con hambre.

    Con esto se podría hacer un culebrón mejor que «Sin tetas no hay paraíso», Goenkale y «Bea la fea» juntos.

  3. Mis amigos de EA me dicen que si en el 84 se hubiera pringado en la pelea la mitad de lo que hace ahora tratando de mangonear a EA, la historia sería diferente. Pero es verdad que ahora cada vez más se parece a Juan de Etxano. O como decía un amigo (sobre Arzallus y Garaikoetxea), son como los dueños jubilados de una empresa que no dejan de entrometerse hasta que la hunden.

  4. A Garaiko y Arzalluz les pasa como a Gonzalez, k kieren estar en la sombra moviendo los hilos. Al principio puedes hacer algo pero luego el titere se te subleba.

    No tiene suficiente Arzalluz con la jubilazion y la secre y el txiringito de Izaronews para divertirse? A lo mejor habria k pensar lo mismo para Garaiko. X k no le invitais a participar komo articulista en Aberriberri? O mejor, x k no se reune en Izaro con su amado Xabier y se dan un abrazo estilo Oteiza y Chillida?

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