Iñigo Lizari
La localidad de Getxo, que apenas es conocida como tal más allá de sus habitantes, ya que lo gente conoce son las Arenas, Neguri y Algorta como si de unidades independientes se trataran, ha sufrido recientemente una de las peores inundaciones que se conocen. Dichas inundaciones han sido a su vez consecuencia del desbordamiento del río Gobelas.
¿Alguien conocía la existencia del Rio Gobelas? Yo digo que no. Yo digo además que estas inundaciones son consecuencia del olvido y de la desconsideración a la que ha sido sometido este río que hace las veces de ría junto con otros que confluyen en la ría del Nervión. El Río Gobelas es un problema, pero el río Gobelas es ante todo una oportunidad. Me explicaré.
De Bilbao conocemos su Ría, el Nervión con su ancho cauce en algunas zonas. Pero es justo donde acaba el Término Municipal de Bilbao y se prolonga la ciudad de la Ría a través de otros desarrollos que pertenecen a otros Términos Municipales, donde se nos presenta como un límite natural, a un lado y otro de la ría, dos afluentes que constituyen dos rías. La del Cadagua en la margen izquierda limitando Bilbao de Barakaldo y la ría de Asúa limitando Bilbao de Erandio. Son espacios fluviales de gran potencial tanto desde un punto de vista paisajístico como para generar espacios de esparcimiento.
En el caso de la ría de Asúa debido a su falta de desarrollo de sus márgenes y la existencia de una ruina industrial de una antigua gran factoría puede ser objeto de un desarrollo urbano sostenible que realce aún más la belleza de sus meandros y con la construcción de senderos de madera que se apoyen sobre pilotes se pueda disfrutar de todos el esplendor de la naturaleza recuperada que puede habitar en su vegetación palustre.
La Ría del Bilbao es el eje vertebrador de la ciudad de la ría, del Gran Bilbao, pero a este columna vertebral se unen sus miembros, en la margen izquierda Barakaldo, Sestao, Portugalete y Santurtzi, en la margen derecha Erandio, Leioa y Getxo a través de extremidades fluviales, como los ya mencionadas Rías de Cadagúa y de Aúsa a la que hay que añadir las Rías del Udondo y del Gobelas que limitan Leioa y Getxo y la Ría de Galindo que limita Barakaldo de Sestao.
Estos espacios fluviales no pueden seguir siendo tratados como si de cloacas se tratarán. No son alcantarillas son cursos naturales que recogen el agua de las precitaciones y necesitan que se les dote de zonas de inundabilidad de la que han sido privados, que a su vez, pueden constituir zonas de urbanas de recreo dotadas de paisaje abierto que constituyen demarcaciones espontáneas que sirven para identificar las distintas ámbitos en la que se divide la ciudad de la Ría.
Darle a estas rías que confluyen en la ría de Bilbao el tratamiento que merecen puede evitar futuras inundaciones con el consiguiente evitación de unas pérdidas cuantiosas en términos económicos. Pero dar a estas pequeñas Rías el tratamiento que merecen significa generar grandes espacios continuos en donde articular paseos que contribuyan a incrementar notablemente la calidad de vida de sus habitantes.
Y que al estar conectadas con ese gran eje central que es la Ría de Bilbao, contribuye a la formación de un sentido de pertenencia a un único espacio que incremente y potencie una identidad conjunta y compartida de la ciudad de la Ría. Una identidad que en términos de integración social de sus habitantes tiene una enorme importancia por su capacidad para generar una sinergias que trascienden del aspecto meramente social e intervienen notablemente a potenciar su valor turístico hasta alcanzar lo económico en términos de posicionamiento.