Cincuenta sombras del terrorismo de ETA

Pedro Ereña Etxeberria

Estamos en plena batalla, la batalla por el relato de los años más negros de nuestra historia reciente.

No debe bastarnos con recordar que ETA mató; deberíamos recordar también, qué ocurrió alrededor de sus asesinatos, qué se defendió, qué puentes se quisieron conservar y hasta dónde llegó el relativismo moral de algunos dirigentes políticos.

 El 22 de febrero del 2000, ETA asesinó en Vitoria-Gasteiz a Fernando Buesa y al ertzaina Jorge Díez Elorza, su escolta. Al día siguiente, con la sociedad vasca conmocionada,…alguien declaró:

«El camino recorrido durante el último año y medio (durante la tregua) ha arrojado frutos y valores positivos». Y defendió no «romper puentes» con Euskal Herritarrok y preservar «los frutos del camino recorrido en el Pacto de Lizarra». 

Al día siguiente, otra voz política pronunció:

 «En tiempo de desolación, no hacer mudanza», y defendió mantener el «diálogo sin exclusiones», considerando el asesinato un ataque contra lo construido en Lizarra. 

Omito la autoría… que las busque el lector, que acuda a las hemerotecas y compruebe quién pronunció aquellas incalificables palabras, en qué fecha y qué acababa de suceder.

Los cuerpos de Buesa y de su escolta todavía estaban calientes; sus familias estaban viviendo el horror y la prioridad política expresada entonces era preservar los frutos de un proceso y no romper los puentes construidos con el espacio político del MLNV.

Ese dato me da pie, para entender hasta donde llego el olvido y abandono del principio moral mas basico de la actividad politica; la subordinacion de la accion politica al desarrollo de la dignidad humana, legado que nos llego por medio de Agirre, Irujo y Ajuriagerra.

 Lizarra no fue simplemente un intento fallido de alcanzar la paz; fue un experimento político que subordinó al nacionalismo democrático a un espacio político el del MLNV mientras ETA socializada el sufrimiento.

Se sustituyo ‘defender la dignidad humana ante cualquier cosa’ por ‘alcanzar la paz’.

Se toleró, que una estrategia política terminara difuminando una frontera moral que debía haber sido infranqueable.

ETA rompió la tregua, volvió a matar y Lizarra fracasó. Y al final no tuvimos ni paz ni dignidad.

¿Aprendimos realmente la lección?

El terrorismo tuvo muchas sombras: la del asesino, la del que justificó o la de quienes desde la autoría ideológica, utilizaban el terror.

Todas esas responsabilidades forman parte de nuestra historia y por ello, habría que recordar también el clima político que permitió que determinados discursos relativizaran lo que estaba sucediendo.

Más de veinte años después, ¿cómo puede extrañarnos que muchos jóvenes desconozcan quiénes fueron Fernando Buesa, Jorge Díez o Montxo Doral?

Para quienes nos reconocemos en la tradición Nacional Vasca, Euzkadi no necesita repetir Lizarra para avanzar. Podemos dialogar, podemos pactar, podemos construir mayorías y auto determinar nuestro futuro permanentemente, pero jamás podemos volver a subordinar la ética a la estrategia de un modelo totalitario de control social con una hoja de ruta pre-establecida.

La incorporación democrática de quienes han abandonado el pasado violento es una cuestión importante ; la amnesia sobre ese pasado es una cuestión fundamental, y no son equivalentes.

No afirmo que estemos ante una nueva Lizarra; afirmo que Lizarra es un precedente que obliga a mirar con extrema atención cualquier nuevo entendimiento político con el espacio heredero del MLNV.

Cambiar los nombres, las siglas o el lenguaje no cambia la historia. Antes de aceptar cualquier nuevo acuerdo habría que preguntar qué se ha rectificado, qué se ha reconocido, qué se ha condenado y qué lugar ocupan las víctimas.

Desde mi perspectiva, el pueblo vasco, su sociedad civil, no pueden volver a recorrer un camino, con sus mismas piedras.

La construcción nacional vasca no necesita relativismo moral.

Necesita democracia, memoria y principios.

Necesita recordar que ninguna mayoría, ningún acuerdo y ningún proyecto político pueden estar por encima de la dignidad de las personas.

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27 comentarios en «Cincuenta sombras del terrorismo de ETA»

  1. Sabes que te digo Pedro Eraña,me acabo de encontrar con un cargo sicialista en 35 años,con escolta y diabluras ,en 25 años,por lo menos,la vida imposible le hicieron.
    Bueno pues para el BULDU,es un aliado demócrata,está de acuerdo con que sean sus máximos aliados.
    Que perdona y olvida,y que estamos en democracia.
    Osea que atera kontuak.
    También era contrario a Lizarra,como tú,pero ha cambiado.

  2. Comparto buena parte de la preocupación que plantea el artículo, especialmente la necesidad de no olvidar, de mantener clara la frontera moral frente a la violencia y de preguntarnos críticamente por algunos errores cometidos durante aquellos años. Pero su lectura me suscita también algunas reflexiones complementarias.

    Quizá, además de preguntarnos qué hicimos mal y qué no debemos repetir, deberíamos preguntarnos también qué hicimos bien y qué terminó prevaleciendo.

    Porque la tradición democrática vasca no fue solamente una tradición que en determinados momentos pudo equivocarse en su estrategia o dejarse llevar por expectativas que después se demostraron erróneas. Fue también una tradición que resistió durante décadas, mantuvo las instituciones, defendió el autogobierno y contribuyó decisivamente, junto con muchos otros sectores de nuestra sociedad, a que la violencia terminara siendo política y socialmente derrotada.

    Por eso creo que no basta con extraer una lección de Lizarra. También debemos recordar desde dónde se construyó finalmente la salida: desde la defensa de la vida y los derechos humanos, las instituciones democráticas, la resistencia cívica, las víctimas, la Ertzaintza, los movimientos pacifistas y una sociedad plural que se negó a aceptar que ETA pudiera decidir mediante la violencia el futuro de este país.

    También matizaría la contraposición entre paz y dignidad. Buscar la paz nunca fue indigno. Otra cuestión es que determinadas estrategias, condiciones o expectativas pudieran resultar equivocadas. Precisamente la paz que finalmente hemos podido construir solo podía asentarse sobre la dignidad, la libertad, la memoria y la desaparición de cualquier forma de coacción.

    Y hay otra cuestión que me parece importante: quizá deberíamos procurar que el MLNV, incluso cuando analizamos críticamente su pasado, no continúe ocupando el centro de nuestro relato. La tradición democrática vasca no puede definirse permanentemente en función de lo que haga, diga o rectifique la izquierda abertzale. Tiene una trayectoria, unos principios y un proyecto propios.

    La superación de la violencia tampoco exigía levantar una frontera política permanente, sino una frontera democrática y moral muy clara: todos pueden participar en democracia, pero ninguna violencia puede proporcionar legitimidad, ventaja política ni derecho de tutela sobre la sociedad.

    De ahí que, mirando hacia adelante, la cuestión no sea únicamente impedir que se repita Lizarra o vigilar la evolución de quienes proceden del MLNV. Tenemos también que ser capaces de formular una vía propia: unión democrática, acuerdos transversales, autogobierno, memoria crítica y construcción nacional abierta.

    Una unión, además, en la que la pluralidad no sea una concesión táctica, sino un principio estratégico.

    Porque, al final, aquella tradición democrática no fue simplemente superviviente de una derrota. En un sentido mucho más profundo, terminó prevaleciendo: ETA no consiguió imponer su proyecto ni tutelar el futuro de la sociedad vasca, y hoy podemos decidir nuestras diferencias mediante la política y convivir desde la pluralidad.

    Por eso, junto a la pregunta que plantea el artículo —qué no debemos repetir—, añadiría otras dos: ¿qué principios nos permitieron superar aquella etapa y cómo los actualizamos para construir el futuro?

    Tal vez ahí esté una de las claves para no seguir interpretando nuestro presente únicamente desde el conflicto anterior y empezar a construir un marco nuevo.

  3. Bueno en este aspecto Pello,la mayoría de los vascos y vascas estabamos por los derechos humanos contra la violencia.
    Ahora bien,ahora también estamos los vsscos-as,la mayoría,a favor de la violencia en Ucrania,la guerra,una guerra muy cara,que nos está costando un riñón.Suemore hay guerras y hay que tomar partido,como en la guerra de Palestina,o estás con Hamás o estás con Israel.od vascos desde 1.939 que ganó Franco,no hemos tenido guerras entre nosotros,las guerras son en otro lado .

  4. Bat, yo me refería a otra cuestión. No estaba hablando de las guerras que se producen en otros lugares, sino de la violencia política que durante décadas condicionó la convivencia entre nosotros y de qué podemos aprender de aquella experiencia.

    Y precisamente una de esas lecciones es que no siempre tenemos que aceptar la obligación de elegir entre dos bloques enfrentados. Ni entonces todo se reducía a estar con unos o con otros, ni creo que deba ser así ahora.

    Mi reflexión iba en otra dirección: qué principios permitieron a la sociedad vasca superar aquella etapa y cómo podemos actualizarlos para construir nuestro propio futuro desde la libertad, la pluralidad y la convivencia democrática.

  5. Bueno aquella etapa se supero con persecución policial,vía judicial sumario 18/98,pacto de Lizarra,y caserío Txillarre de Elgoibar.
    A la mayoria de la sociedad ETA,no le hacía ningún caso.

  6. Bat, estoy de acuerdo en que la acción policial y judicial fue fundamental, y también tuvieron su importancia otros procesos políticos. Pero creo que reducir el final de ETA a esos factores deja fuera una parte importante de lo ocurrido.

    ETA no fue solamente una organización armada que había que desarticular policialmente. Fue también la vanguardia de un movimiento político y social más amplio, el MLNV, con una estrategia que pretendía condicionar mediante la violencia el rumbo político de la sociedad vasca.

    Por eso, su derrota tampoco fue solamente policial. Fue también política y social. Fracasó la pretensión de que la violencia otorgara una posición de vanguardia, una legitimidad especial o un derecho de tutela sobre el futuro del país.

    Y ahí sí tuvo mucho que ver esa mayoría social que tú dices que «no le hacía ningún caso». Precisamente porque la sociedad vasca continuó votando, construyendo instituciones, desarrollando el autogobierno, movilizándose contra la violencia y manteniendo su pluralidad, ETA no consiguió imponer su proyecto.

    La policía y la justicia derrotaron a la organización armada; pero la democracia, las instituciones y la resistencia de una sociedad plural derrotaron también su pretensión de dirigir políticamente este país. Esa segunda derrota me parece tan importante como la primera.

  7. Bueno eso es una apreciación de Vd.la mía difiere el.mivimiento MVLN,por mi parte lo veo muy fuerte,en implantación social y en votos también.
    Como ejemplo,le va a ganar al PNV,en varias ciudades villas pueblos y capitales.
    También va a tener más votos en más de un territorio,al norte y al sur de los Pirineos.

  8. Bat, no niego en absoluto que hoy la izquierda abertzale tenga una importante implantación social y electoral, ni que pueda superar al PNV en determinados lugares. Pero eso no contradice lo que digo.

    Cuando hablo de derrota no estoy hablando de una derrota electoral. Estoy hablando de la derrota de una estrategia y de una pretensión histórica. ETA no fue solamente una organización armada; fue la vanguardia de un movimiento político y social que pretendió alcanzar mediante la violencia y la ruptura unos determinados objetivos políticos y condicionar desde esa posición el futuro de la sociedad vasca.

    Eso fue derrotado. ETA desapareció sin conseguir imponer su proyecto y sin obtener mediante la violencia ninguna legitimidad especial ni derecho de tutela sobre este país.

    Y Euskadi ha continuado avanzando por otra vía. Yo la llamaría la vía Agirre: democracia, instituciones, negociación, autogobierno, respeto a la pluralidad y construcción nacional paso a paso. Una vía que no necesitaba una vanguardia armada ni la ruptura para avanzar.

    Hoy las reformas y los avances políticos se negocian desde las instituciones, con el PNV y con las demás fuerzas democráticas; no con el Ejército ni con aquellos “poderes fácticos” que durante tantos años se presentaban como el obstáculo que había que derribar. Quien quiera transformar este país necesita votos, mayorías, acuerdos e instituciones.

    Y resulta también significativo que hayan tenido que guardar buena parte de sus antiguos referentes y recurrir a símbolos, figuras y tradiciones políticas que no proceden de su propia trayectoria.

    Por eso, tener hoy muchos votos no convierte retrospectivamente aquella estrategia en vencedora. Sería como salir a ganar la Bandera de La Concha, no conseguirlo, terminar disputando otra regata y proclamar que, como esa sí puedes ganarla, nunca fuiste derrotado.

    Claro que hoy pueden ganar elecciones, gobernar instituciones e influir incluso decisivamente en la política del Estado. Pero pueden hacerlo precisamente porque compiten en el terreno democrático e institucional.

    Y ahí está la paradoja: quienes pretendieron superar aquella vía mediante la ruptura han terminado necesitando transitar por ella para tener capacidad política real.

    Por eso sigo hablando de derrota. No electoral, desde luego, sino histórica y estratégica: la ruptura no prevaleció. Prevaleció la vía democrática e institucional, la vía Agirre.

  9. Yo la pregunta que me hago es porque no se levantó del escaño el grupo nacionalista cuando accedió Corina Machado al Congreso y el PNV LE ninguneo de una forma descarada y alarmante.
    Esa no es la vía que Vd.dice que yo sepa
    Fíjese que era un aplauso simbólico de mucho peso mediático.

  10. Bat, podemos discutir perfectamente si el PNV debió levantarse y aplaudir a María Corina Machado. La vía Agirre no significa que todo lo que haga el PNV sea acertado ni que haya que justificar cada una de sus decisiones. Si algo es criticable, se critica.

    Pero estamos hablando de otra cosa. Cuando hablo de la vía Agirre me refiero a una tradición política: democracia, derechos humanos, instituciones, negociación, autogobierno, pluralidad y construcción nacional paso a paso, frente a la pretensión de alcanzar los objetivos políticos mediante la violencia y la ruptura.

    Podemos discutir sobre Venezuela, sobre Machado y sobre la posición concreta del PNV. Pero nada de eso cambia el hecho histórico que estábamos debatiendo: ETA desapareció sin conseguir imponer su estrategia de ruptura y quienes proceden de aquel movimiento desarrollan hoy su acción política mediante votos, parlamentos, gobiernos, negociación y acuerdos.

    Precisamente ahí está mi argumento: podemos discrepar sobre cómo se utiliza esa vía, pero la cancha en la que hoy se juega es esa.

  11. Bueno Pello vamos a hablar del lendakari,el firmaba como Aguirre y Lecube.
    Pues bien se criticó durante la guerra entre los vascos y españoles,que las democracias con GB y Francia,formaron el comité de no intervención,para no apoyara los republicanos,y por ende favorecer a los demócratas.
    Bueno entonces,también criticaban otros que Aguirre defendía a estalinistas,anarquistas,socialistas y marxistas,los cuales no defendían los derechos humanos siendo además enemigos de la ideología humanista cristiana.
    Osea Pello,Aguirre no fue perfecto,y fue criticado en aquella época ,también tenía personas que le defendían.
    Debe ser cierto que En Álava y Navarra hubo gentes del PNV que apoyaron el alzamiento contra el marxismo comunismo.
    Ni todo es blanco ni todo es negro .
    Creo que lo que hizo fue principalmente por crear una autonomía con gobierno autonómico en derecho jurídico administrativo,es decir un precedente un antecedente legal en la descentralización del estado.
    Pero se tuvo que tapar la nariz y mirar para otro lado en más de una ocasión,

  12. Bat, en eso podemos estar de acuerdo: Agirre no fue perfecto, ni yo pretendo convertirlo en una figura intocable. Y gobernar en plena guerra obligaba necesariamente a acuerdos, decisiones y contradicciones muy difíciles.

    Pero precisamente ahí está una parte de lo que yo llamo la vía Agirre. Agirre era un nacionalista vasco, demócrata y humanista cristiano, y fue capaz de presidir un Gobierno plural con nacionalistas, socialistas, republicanos y comunistas. No porque compartiera todas sus ideologías, sino porque entendió que había algo anterior: la defensa de la democracia, de las instituciones vascas y de la libertad frente a un alzamiento militar.

    Eso no es “taparse la nariz” sin más. Es asumir que una sociedad plural obliga a acordar con quienes piensan diferente sin renunciar a los principios propios.

    Y tampoco reduciría su obra a crear un precedente jurídico-administrativo de descentralización. Aquello fue bastante más: constituyó un Gobierno Vasco, desarrolló instituciones propias y convirtió el autogobierno en una realidad política que tuvo continuidad incluso durante décadas de exilio.

    Por eso hablo de vía Agirre. No como culto a una persona ni como afirmación de que Agirre acertara siempre, sino como una tradición política: avanzar mediante democracia, instituciones, acuerdos entre diferentes, autogobierno y construcción nacional paso a paso.

    Y volvemos así al origen de nuestra discusión. Frente a esa vía apareció después otra que pretendió que una vanguardia, mediante la violencia y la ruptura, podía acelerar la historia y marcar el camino al conjunto del país.

    Una desapareció derrotada en su estrategia. La otra, con todos sus errores, contradicciones y transformaciones, sigue siendo el terreno sobre el que hoy construimos y discutimos nuestro futuro.

  13. Si efectivamente la vía Aguirre es la vis democrática,pacto con los fascistas italianos la rendicion,después de salvaguardar la industria de Bilbao,sus «amigos»,algunos demócratas otros no,le pusieron a caldo maggy,y dijeron que fue una traición a la republica segunda.
    Para mí Agirre hizo bien con la industria,protegiéndola,se tenía que haber rendido antes,pues las condiciones hubieran sido más ventajosas y se hubieran evitado muertes de ambos bandos.
    Dices que ha triunfado la vía Aguirre,en detrimento de la violencia, pero no se que hubiera hecho Aguirre con esta democracia ,la presente,adulterada,de mala calidad,corrupta y falseada.Con medios de comunicación manipuladores,del pensamiento único,sincronizados para buscar votos y con políticos asquerosos que no hacen más que tratar de dividir a la sociedad en provecho propio.
    En tiempos de Aguirre la democracia también era muy corrupta y violenta,con con pucherazos y golpes de estado,asesinatos por doquier,políticos chorizos llamando a la guerra como Largo Caballero,y asesinando al jefe de la oposición.
    Tal vez Aguirre hoy cimo el Pnv,no sería cristiano y tal vez se abrazaría al globalismo WOKE.

  14. Bat, estamos abriendo ya demasiados frentes y corremos el riesgo de perder el hilo. Solo una precisión histórica: Agirre no firmó el Pacto de Santoña. Lo firmó Juan Ajuriaguerra, en representación del PNV, con el mando italiano.
    Dicho esto, yo no he presentado a Agirre como un hombre perfecto ni a la democracia de su tiempo como una democracia perfecta. Tampoco afirmo que hoy Agirre pensaría esto o aquello sobre cada uno de nuestros debates actuales. Eso sería imposible saberlo.

    Cuando hablo de la vía Agirre hablo de algo bastante más sencillo y, a mi juicio, más profundo: una manera de construir Euskadi desde la legitimidad democrática, las instituciones, el autogobierno, el acuerdo entre diferentes y el avance paso a paso, sin atribuir a ninguna vanguardia el derecho a imponer su proyecto al conjunto de la sociedad.

    Precisamente Santoña demuestra también que hacer política significa enfrentarse a situaciones límite, negociar incluso con adversarios y tomar decisiones difíciles para salvar vidas y preservar lo que pueda preservarse. La democracia no consiste en vivir en un mundo perfecto ni en relacionarse únicamente con quienes piensan como uno.

    Y vuelvo al origen de nuestra discusión. Cuando digo que prevaleció la vía Agirre no estoy diciendo que haya triunfado una democracia perfecta. Digo que fracasó la alternativa que pretendía sustituir esa construcción política por la ruptura dirigida por una vanguardia armada.

    Hoy seguimos discutiendo sobre más autogobierno, relaciones con el Estado, derechos nacionales o el futuro político de Euskadi. Pero lo hacemos mediante votos, instituciones, negociación, pactos y mayorías.

    Podremos criticar —y debemos hacerlo— la calidad de nuestra democracia y a los partidos que la gestionan. Pero incluso para cambiar una democracia imperfecta necesitamos más democracia, no una vanguardia que decida por la sociedad.

    Eso es, en el sentido en que yo la utilizo, la vía Agirre.

  15. Bueno Pello decía Vd,que para corregir está democracia imperfecta,hace falta más democracia.
    Bien,le voy a poner algunos ejemplos recientes,la vicepresidente del gobierno llama a los ciudadanos a manifestarse contra el gobierno,inaudito
    Otra,los sindicatos que van a intentar hacer huelga general,dicen que no es contra el gobierno,que es contra el legislativo.
    Otra el Presidente del gobierno dice que el congreso no representa al pueblo.
    Otra a la del gobierno catalán,condenada por corrupción por el juez,le mandan a un cursillo para que aprenda a no ser corrupta.
    Los decretos de Mari y Carmen,los quieren aprobar por la Diputación,una vez han sido tumbados ambos por lo que representa la soberanía nacional.
    Todavía hay más,dese luego reivindican a Montesquieu,sin haberle leído.
    Las cloacas de Sánchez,al estar su hermano imputado ,juzgado y condenado,se descubre que a la juez le han intentado amedrentar y asustar y amenazar como la mafia.
    Esto no es una democracia imperfecta,no se engañe,no tiene solución creo yo.
    No se cómo vd,lo combatiría con más democracia como dice.
    Estamos gober no Ados por una clase política en la que hay muchos,bastantes canallas.
    Perdone que discrepe con Vd.,pero está es mi opinión.

  16. Bat, dos apreciaciones a lo que planteas.

    La primera: no deberíamos supeditar la política vasca a la corrupción, los enfrentamientos y la polarización de la política española. Debemos estar atentos a lo que sucede en Madrid, denunciar lo que corresponda y actuar cuando sea necesario, pero sin quedar atrapados en esa dinámica. Nuestra prioridad debería ser fortalecer una política vasca propia, centrada en nuestra sociedad, sus problemas y su futuro.

    La segunda tiene que ver con Agirre, del que venimos hablando. Hace más de ochenta años dejó escrita una reflexión que sigue siendo plenamente pertinente: «Los demócratas, y no la democracia, son los que han fracasado».

    Es una distinción fundamental. Los abusos, la corrupción y los errores de quienes gobiernan no invalidan la democracia; exigen responsabilidades, regeneración institucional y mejores demócratas.

    Y precisamente por eso creo que merece la pena recuperar y actualizar la vía Agirre, en lugar de dejarnos arrastrar por una confrontación política que no es la nuestra.

  17. Pello,el reñidero o escupidera madrileña,es algo de lo que no se pueda Vd.abstraer,se lo digo porque todos los partidos de «nuestra sociedad’,como dice Vd,está participando de manera muy importante en el desaguisado,incluido BIldu,con su contribución a esta porrusalda de forma muy activa como el PNV.
    La consecuencia puede ser que los votantes del pnv se vayan al PSOE o al PP,o a la abstención.
    Han apoyado a un gobierno sin presupuestos,fíjese que está fue la escusa para descabezar la alcaldía de Pamplona y encumbrarle a BIldu,porque el Ayuntamiento no aprobó un presupuesto,uno,en un año,pues el GOBIERNO DE LA NACION,no ha aprobado NINGUNO,con la aquiescencia de los partidos abertzales y con Decreto ómnibus a porrillo.
    Por favor Sr Pello dejesede historias,no sea utópico no nos cuentes fábulas .
    El reñidero madrileño les viene muy bien a los partidos abertzales,por eso lo apoyan con esmero y reiteradamente.
    Saludos

  18. Bat, no he dicho que debamos abstraernos de Madrid. Sería absurdo: muchas decisiones que afectan a Euskadi se toman allí y los partidos vascos tienen que intervenir. Pero una cosa es estar en Madrid para defender nuestros intereses y otra muy distinta quedar atrapados en su dinámica de confrontación.

    La cuestión, por tanto, no es si los representantes vascos deben estar o no en Madrid, sino para qué van. Pueden equivocarse, y sus acuerdos y decisiones deben examinarse críticamente. Pero debemos preguntarnos si acuden para entrar en la confrontación con el enemigo de clase o para conseguir avances concretos para Euskadi. No pretendo justificar ninguna actuación concreta ni dar por bueno todo lo que hacen. Tampoco creo que debamos medir la política vasca exclusivamente por su posición respecto al Gobierno español.

    Ahí está precisamente nuestra responsabilidad: disponer de un proyecto propio, con prioridades propias, y aprovechar la presencia en Madrid para desarrollarlo, sin subordinarnos a las disputas entre bloques españoles. Madrid es un ámbito necesario de intervención, pero no puede convertirse en el centro de nuestra política ni en el criterio principal para valorar nuestras decisiones.

    Y eso no es contar fábulas, Bat. Es preguntarnos qué política necesita nuestra sociedad y cómo podemos construirla. Si renunciamos a esa perspectiva, terminaremos discutiendo permanentemente sobre Sánchez, Feijóo o sus respectivos aliados, mientras dejamos en segundo plano los problemas y las aspiraciones de Euskadi.

    La vía Agirre que venimos comentando consiste precisamente en mantener un proyecto democrático vasco propio, negociar con quien corresponda desde esa posición y responder ante nuestra sociedad por los resultados.

  19. Bueno Pello,ayer hablé del desmadre madrileño,pero hoy me voy a ceñir a la agenda vasca.
    Dice un proyecto propio con prioridades propias y aprovechar la presencia en las Cortes
    Quiero ser realista,y ello me lleva a ser esceptici una vez más,y me explico,cuantas veces se han reunido en el Parlamento Vasco con ponencias de autogobierno,estatuto,autodeterminación,derechos históricos etc.Le diría que innumerables,total para nada,mucho rollo mucha intervención ,mucho periódico y televisión,en balde todo.
    Cuantas horas malgastadas,cuanta comedia l,teatro y palabras grandilocuentes,todo cae en saco roto.
    La desunión es latente,clama al cielo,le voy a poner un ejemplo,Ibarretxe,700.000 votos,y va y se lo cargan los del pnv que se cargaron a Arzalluz,Imaz,Esteban,Ortuzar,el lehendakari que le sustituyó también, osea Urkullu todo el lobby del PNV
    También se lo cargo HB,al cincuenta por ciento,está clarísimo.
    Mi conclusión es que en España algunos vivimos muy bien,nadie habla de independentzia,solo Otegi a veces.
    Los partidos están más ocupados en tratar de acceder a los gobiernos,que en sacar los bigotes a Madrid.
    Sus deseos son legítimos pero olvides de de un proyecto común de País,aunque es cierto que hay pequeños acuerdos,concierto,ETB,ertzanitza,Osakidetza ,gestión pura gestión,por eso acuerdos PNV PSOE ,y BILDU PSOE.
    Cambiar esto es casi imposible,aunque hay acuerdos y pactos grandes,el de Ajurianeay Lizarra por ejemplo,pero no eran de todo el País,el más amplio es el pacto de Txillarre,pero tampoco es unánime .
    Saludos,le agradezco el tono respetuoso.

  20. Bat, esta vez creo que planteas una cuestión de fondo que merece la pena discutir.

    Comparto parte de tu diagnóstico. Hemos dedicado demasiadas energías a debates sobre el autogobierno que no siempre han producido los resultados esperados. También es cierto que las disputas internas, los intereses de partido y la lucha por el poder han dificultado acuerdos más ambiciosos. No tengo ningún interés en justificar esos errores.

    Pero discrepo de tu conclusión. Creo que confundes la ausencia de unanimidad con la imposibilidad de construir un proyecto de país.

    Tampoco me parece justo reducir a mera gestión lo conseguido. El Concierto Económico, la Ertzaintza, Osakidetza, la educación o nuestros medios públicos no son simples instrumentos administrativos. Forman parte de nuestra capacidad de autogobierno y de construcción nacional.

    Pero añadiría algo que considero todavía más importante: el dinamismo de la sociedad vasca no puede medirse exclusivamente desde la política. Es posible que todo tenga una dimensión política, pero la política no lo es todo.

    La historia de nuestro país no se explica solamente por las decisiones de sus gobiernos ni por los acuerdos y desacuerdos de sus partidos. También se ha construido desde la sociedad: el cooperativismo, el movimiento cultural y educativo, el euskera, el asociacionismo, la iniciativa económica, el auzolan y tantas experiencias de organización y solidaridad comunitaria.

    Y esa vitalidad social no es simplemente una consecuencia de la política institucional. En muchas ocasiones ha sido su impulso, su fundamento y también su conciencia crítica.

    Por eso, cuando hablo de recuperar y actualizar la vía Agirre, no estoy pensando únicamente en un nuevo acuerdo entre partidos o en otra ponencia parlamentaria. Estoy hablando de recuperar una relación viva entre sociedad, instituciones y proyecto de país.

    No necesitamos que todos pensemos igual ni que compartamos idénticos objetivos nacionales. Necesitamos identificar aquello que podemos construir juntos, desde nuestra pluralidad, y volver a poner a la sociedad vasca en el centro de ese debate.

    No creo que sea utopía, Bat. La utopía sería esperar que desaparezcan nuestras diferencias para empezar a construir. La política democrática consiste precisamente en hacerlo a pesar de ellas.

    Y, sobre todo, no confundamos la historia de Euskadi con la historia de las disputas entre sus partidos. Nuestro país es mucho más que su política, y su futuro dependerá también de la capacidad de su sociedad para seguir siendo protagonista de su propia historia.

  21. Comenta vd Pello de la vitalidad social,y dinamismo de la sociedad vasca.
    Pues mire si observa nuestra sociedad,pues efectivamente hay un asociacionismo importante,a nivel deportivo,cultural,gastronómico, social,LGTB,ideología de género,antinuclear ,sntimolinos de viento,de viento,ecologistas,defensores de la fauna,proRGI,proemigracion etc.Vamos que un océano de siglas.
    Es cierto,tan cierto que nosotros la sociedad,de aquí,estamos sometidos a unas campanas de intoxicación de la publicidad consumista ,todos queremos más pasta,el mejor y más llamativo coche nuevo,la insolaridad es alarmante,el individualismo no hace sino crecer,tenemos umbrales de pobreza o necesidad,que hace años no veíamos pur aquí,hogares que no pueden calentar la casa,sueldos con una rebaja del poder adquisitivo bajando y bajando,con impuestos indirectos que son un atraco ,el litro gasolina 326 pts.
    La sociedad para algunos es un montón de clientes,un mogollón de consumidores de telefonía móvil .
    En definitiva que nos soy tan optimista como vd.,creo que soy más realista,me gusta el Netflix,me abstraigo de los tertulianos políticos charlatanes a sueldo y de los programas de cocina
    A pesar de todo lo a sociedad existe y está en marcha,veremos que pasa con las manifestaciones pro derecho a la vivienda.
    Esto se arregla con subvenciones ,para obtener una CIERTA Paz Social.

  22. Bat, creo que en esta ocasión estamos más cerca de lo que parece. No pretendo presentar una sociedad vasca idealizada, ajena al individualismo, al consumismo, a las desigualdades o a las dificultades que atraviesan muchas familias. Todo eso existe y merece una atención mucho mayor de la que a menudo recibe.

    Pero reconocer esos problemas no significa negar la vitalidad de nuestra sociedad. Precisamente porque existen dificultades, tiene especial valor que haya personas y colectivos que se organicen, emprendan iniciativas, defiendan derechos, creen riqueza, promuevan cultura o trabajen por mejorar la vida de los demás.

    Y no reduciría ese dinamismo a un océano de siglas ni a una actividad sostenida por subvenciones. Detrás de muchas de esas experiencias hay compromiso personal, trabajo voluntario, capacidad de cooperación y responsabilidad comunitaria.

    La sociedad vasca, como cualquier otra, tiene sus contradicciones. Conviven en ella el individualismo y la solidaridad, el consumismo y el compromiso social, la indiferencia y la participación. La cuestión es qué tendencias queremos fortalecer.

    Por eso insisto en que es posible que todo tenga una dimensión política, pero la política no lo es todo. Una sociedad no se construye solamente desde los gobiernos, ni sus problemas se resuelven exclusivamente con leyes, presupuestos o subvenciones. Necesitamos instituciones que respondan, desde luego, pero también una ciudadanía que tome la iniciativa y asuma responsabilidades.

    Y aquí enlazo con nuestra conversación sobre la vía Agirre: no se trata de confiar ingenuamente en que todo irá bien, sino de confiar en la capacidad de las personas para organizarse, cooperar y construir un futuro compartido.

    Por cierto, las movilizaciones por el derecho a la vivienda que mencionas pueden ser también una expresión de esa vitalidad social. Pero creo que, además de reivindicativas, tendrán que ser propositivas. La vivienda es un problema demasiado complejo para resolverlo únicamente desde la confrontación. Necesitamos implicar a las instituciones, los promotores, los propietarios, las cooperativas, los agentes sociales y, especialmente, a quienes tienen dificultades para acceder a una vivienda.

    Más que una dinámica de enfrentamiento entre unos y otros, necesitamos una dinámica de colaboración, sin renunciar a la crítica ni a la exigencia de responsabilidades. Porque no basta con señalar los problemas: hay que construir soluciones viables y compartidas.

    Ese es precisamente el dinamismo social que reivindico: una sociedad que no se limita a protestar o esperar respuestas de las instituciones, sino que también se organiza, propone, coopera y asume su parte de responsabilidad.

    Quizá nuestra diferencia, Bat, no sea entre realismo y optimismo, sino entre dos maneras de mirar una misma realidad: tú subrayas sus carencias y yo intento no perder de vista las capacidades que tenemos para superarlas.

    Porque el realismo no consiste únicamente en reconocer lo que funciona mal, sino también en reconocer las fuerzas sociales capaces de transformarlo.

  23. Pello debería Vd ser político,pero no le auguro un buen futuro,porque es demasiado sincero,y muy critico aunque constructivista.
    Si la botella está medio llena o medio vacía,es una opinión que depende de las circunstancias,del contexto,de la psicología de cada uno y del partido que vota,entre otras cosas .

  24. Bat, plazer handia izan da zurekin eztabaidatzea. Eskerrik asko iritziak errespetuz partekatzeagatik, desadostasunak desadostasun.

    Agirreren bideari buruzko artikulu bat prestatzen ari naiz, eta laster argitaratuko da. Ea eztabaidarekin jarraitzeko aukera ematen digun.

    Bitartean, elkarrekin defendatuko dugu euskal etxea, bakoitzak bere ikuspegitik, baina etxe bera partekatzen dugula ahaztu gabe.

    Besarkada bat!

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