Josu Markuleta
Continuamos con los comentarios a las opiniones del Alarde de Hondarribia sobre la búsqueda de una solución. El alcalde dice que va a promover el diálogo y veta a Hondarribiko Emakumeak en la mesa de negociación. No es seria esta actuación, y tiene su definición concreta en la RAE. No toma para nada en consideración los dos análisis hechos por José Ramón Uriz y recientemente por Igor Zulueta en favor de los dos Alardes. Pero sigamos en este espacio con el análisis de Igor Zulueta.
Su propuesta concreta es, por tanto: dos Alardes, cada uno por separado, dentro de un mismo marco de convivencia. Y propone algo bastante específico para el Ayuntamiento: dos recorridos y dos horarios que no se superpongan, organizados de manera ecuánime y sin interferencia mutua.
Lo más interesante en su artículo es que introduce “Marco + Contexto + Objetivo”
Esto me parece especialmente relevante respecto a nuestra exposición. Zulueta dice que para analizar un conflicto de esta naturaleza habría que empezar siempre identificando tres variables:
Marco — Contexto — Objetivo
Y añade una cuarta categoría antropológica que me parece aún más interesante: el Ethos.
Define el ethos como el conjunto de rasgos, costumbres, valores y modos de comportamiento que constituyen la identidad y el carácter colectivo de un grupo (algo que ya hemos planteado y repetido desde este foro).
Por tanto, su esquema podría representarse así:
| Alarde Tradicional | Alarde Mixto | |
| Marco | Antropológico | Ideológico |
| Contexto | Ritual / étnico-simbólico | Reivindicativo |
| Objetivo | Rememoración histórica, votos, reafirmación del ethos | Alarde paritario |
| Resultado que propone | Preservar su estructura | Preservar su estructura |
| Relación entre ambos | Diferenciación | Diferenciación |
| Solución | Dos Alardes | Dos Alardes |
Esto es bastante distinto de decir simplemente “cada uno que haga lo que quiera”. Su argumento es que la propia naturaleza de los actos exige que no se intente asimilarlos. Posición contraria a la del alcalde: “Llevamos muchos años dialogando –dice-, buscando espacios para que podamos celebrar, toda la ciudad junta y unida, este día”; que en última instancia podría incluso admitirse como beligerante teniendo en cuenta las conclusiones que esta postura acarrearía.
Pero hay otra cosa importante: no propone simplemente separación. Aquí creo que está la parte más interesante de su planteamiento.
Zulueta dice que el objetivo debe ser tolerancia, respeto, convivencia y entendimiento, y que con el tiempo podría alcanzarse una cierta cohesión social.
Y pone como ejemplo Irún, donde, según él, casi treinta años de celebración separada habrían permitido alcanzar un cierto grado de tolerancia hacia la visión contraria. Hace una distinción interesante:
Tolerar no sería simplemente soportar al otro, sino llegar a entender y admitir su existencia, aunque no se comparta.
Esto conecta muchísimo con lo que estábamos hablando antes.
No propone esto: consenso sobre el significado; y, consenso sobre la coexistencia.
Su idea podría formularse antropológicamente así (y aquí ya me separo de la literalidad de Zulueta para interpretar su propuesta):
No existe la obligación de producir un consenso cultural para producir una convivencia social.
Es decir:
- A puede seguir creyendo que el Alarde es X.
- B puede seguir creyendo que el Alarde es Y.
- No necesitan transformar X e Y en Z.
Lo que necesitan es acordar las dos partes, y para ello añade Zulueta: “Podemos existir simultáneamente sin que ninguno tenga que convertirse en el otro.”
Esto es, precisamente, lo que se pregunta cuando hablábamos de preservar dos rituales inmiscibles. Pero hay una cuestión que yo distinguiría de Zulueta. Aquí creo que conviene ser intelectualmente cuidadosos.
Su descripción de los marcos y objetivos es su interpretación del conflicto, no un hecho antropológico neutral demostrado.
Por ejemplo, afirmar que el Alarde Mixto tiene exclusivamente un “marco ideológico” y que su objetivo último es hacer desaparecer el Tradicional es una atribución que Zulueta hace desde su propia posición; no deberíamos presentarla como una conclusión antropológica establecida. En su exposición llega a afirmar precisamente que el objetivo del Mixto sería hacer desaparecer el Tradicional.
Para un análisis académico serio habría que hacer algo simétrico, como, por ejemplo, preguntar al Tradicional cuál es su Marco–Contexto–Objetivo–Ethos y preguntar exactamente lo mismo a Jaizkibel. Y después comparar. Ahí veo una posible evolución de su propuesta.
Si tomamos en serio el propio método de Zulueta, podríamos construir un modelo todavía más riguroso:
Paso 1 — Etnografía de cada comunidad.
Preguntar separadamente:
- ¿Qué es el Alarde para vosotros?
- ¿Qué elementos son irrenunciables?
- ¿Qué significa participar?
- ¿Qué significa ser espectador?
- ¿Qué memoria se está representando?
- ¿Qué objetivo tiene el ritual?
- ¿Qué cosas NO estáis dispuestos a cambiar?
Paso 2 — Identificar el ethos.
- No solamente qué dicen que defienden, sino qué forma de pertenencia comunitaria produce el ritual.
Paso 3 — Identificar los puntos realmente incompatibles.
- No todos los elementos tienen necesariamente la misma importancia.
Paso 4 — Construir un acuerdo de coexistencia. Separar ritual de convivencia.
- Esto es fundamental: ¿Qué necesitamos preservar del ritual y qué necesitamos transformar de la relación entre los grupos?
Paso 5 — Construir un acuerdo de coexistencia real, sana y clara.
- No: “Acepto tu interpretación del Alarde.”
- Sino: “Acepto que exista tu interpretación del Alarde.”
- Ahí estaría el verdadero punto de encuentro.
Y esto explica por qué la propuesta de Zulueta no es exactamente “dos Alardes y ya está”
En su segundo texto publicado en Aberriberri de hace unas semanas, Zulueta afirma que dos Alardes no son una solución mágica, pero considera que es la opción más plausible y pone como referencia la experiencia de Irún. También insiste en que el Ayuntamiento debería actuar de manera ecuánime y garantizar que los dos puedan celebrarse sin interferencias. Cosa que el actual alcalde de Hondarribia no hace.
En un artículo anterior, después de la celebración de 2022, llega incluso a presentar los dos Alardes como una experiencia de diversidad e integración social, porque se celebraron por separado y sin incidentes.
Por tanto, su modelo podría resumirse en:
Diferenciación ritual → no imposición → coexistencia → tolerancia → entendimiento progresivo → cohesión social.
No pretende conseguir primero la cohesión para después permitir la diferencia. Propone prácticamente lo contrario: permitir primero la diferencia para que pueda aparecer, con el tiempo, la cohesión.
Y esto, desde el punto de vista de la antropología del conflicto, es probablemente la parte más interesante de su planteamiento.
No obstante, sería importante tener una cautela importante.
Zulueta emplea también en sus textos un lenguaje político muy marcado —por ejemplo, al hablar de “ideología de género”, woke, medios de comunicación, Bildu, Abotsanitz, etc.— y hace afirmaciones causales y políticas que no deben confundirse con sus categorías antropológicas.
Si el objetivo es construir un análisis académico, yo separaría cuidadosamente:
- su modelo analítico: Marco + Contexto + Objetivo + de
- sus valoraciones políticas del conflicto.
Eso permitiría rescatar lo más potente de su propuesta sin asumir necesariamente todas sus conclusiones políticas.
Desde el Ayuntamiento y la mesa de negociación, ¿por qué no plantean estas dos cosas en vez de no admitir y segregar al grupo Hondarribiko Emakumeak? El Ayuntamiento debería promover una mesa de negociación completa y real, con todas las partes implicadas en el conflicto. Por lo tanto, lo recogido en el artículo del Diario Vasco es completamente falso.
Seguramente será el paso del tiempo quien hable de manera más diáfana y justa sobre lo que está ocurriendo en Hondarribia en estos momentos.
Gracias por el texto.
Efectivamente, el punto de encuentro sería «Acepto que exista tu interpretación del Alarde.»
Desde los partidarios del Alarde sin mujeres soldado, es algo que ha sido asumido desde hace ya muchos años.
Sin embargo, es necesario comprender que eso no será nunca aceptado por parte de quienes reivindican la participación de la mujer como soldado en base a la corriente feminista predominante actualmente, que es la heredera del pensamiento de Simone de Beauvoir. De Beauvoir lo explica con claridad en su obra paradigmática «El segundo sexo», cuando expresa que «hay que plantar el bosque de una sola vez». Es decir, ese pensamiento no acepta la coexistencia de dos interpretaciones. Únicamente acepta una.
De hecho, aunque la solución de Irun con los dos Alardes es puesta en valor, no debemos olvidar que quienes dirigen el Alarde con mujeres soldado en Irun nunca han renunciado al objetivo de un único Alarde, que sería con mujeres soldado. Podéis repasar todas y cada una de las declaraciones a lo largo de los años. Cosa distinta es que muchos de los participantes en esa forma de Alarde sí aceptan la coexistencia de las dos interpretaciones, pero se trata generalmente de personas que simplemente quieren participar en una fiesta, sin interés en profundizar sobre otras cuestiones.
Quienes dirigen y organizan el Alarde con mujeres soldado enmarcan su reivindicación en un anhelo de sociedad andrógina basada en el modelo masculino. Es decir, la vía Simone de Beuavoir. De ahí la importancia otorgada a la participación de la mujer como soldado, y la poca o nula importancia que otorgan a la participación del hombre como cantinera.
La situación de los dos Alardes no sería más que una fastidiosa transición hacia el objetivo final de un único Alarde con mujeres soldado.
En definitiva, hay que comprender que desde el pensamiento feminista de la igualdad heredero de Simone de Beauvoir —que no es el único feminismo, sino el predominante hoy día sobre el feminismo de la diferencia, por motivos que no caben en pocas líneas—, nunca se aceptará una interpretación del Alarde que no sea la suya. Así se entienden mejor las decisiones y declaraciones tanto del alcalde de Hondarribia, como de tantas instituciones a lo largo de los años, pues todas están fuertemente condicionadas por esa visión del feminismo heredera de Simone de Beauvoir. Una visión que tiene muchas debilidades, como describo en mi trabajo.
Es muy importante entender y asimilar esto para abordar este asunto.
Kaixo Joserra.
Eskerrik asko por tus aportaciones, siempre interesantes y enriquecedoras.
Todo lo que sea sumar va en buena dirección, y yo estoy completamente de acuerdo con lo que dices.
Desgraciadamente, ese futuro con la versión de Beauvoir que anuncias y que parece que persigue una gran mayoría de los participantes de los Alardes mixtos, no auguran convivencia, tolerancia y respeto. Así no se conseguirá un acuerdo duradero y será, si ocurre, un cierre en falso en el problema que hoy día nos atañe.
Habrá que estar atentos y alerta.
Mila esker Joserra.
Besarkada bat,
Josu Markuleta.