Los alardes de Irún y Hondarribia: breve entrevista de Igor Zulueta (y II)

Igor Zulueta nos remite a la redacción de Aberriberri esta autoentrevista acerca del problema de los Alardes teniendo en cuenta los acontecimientos que giran este año en torno al Alarde de Hondarribia. Zulueta considera en este caso que es una forma más clara y pedagógica para transmitir la información; además, es importante teniendo en cuenta posibles acontecimientos no deseados que pudieran ocurrir este año el día 8 de setiembre.

Pero volviendo otra vez al principio de la cuestión, o al origen de la discordia, ¿por qué no se pudieron poner de acuerdo con unos mínimos para formar un único Alarde?

Los inicios fueron convulsos y de mucha tensión. Se agitaron mucho, demasiado diría yo, los ánimos y las conciencias. Luego, todo eso ha tenido que ir apaciguándose para llegar a un reposo templado adecuado para analizar y empezar a hablar. Hay que promover la distensión, el respeto y la escucha. Atender a todas las partes sin exclusión, estar muy atentos, y sobre todo posicionarse siempre con actitud y talante constructivo y edificador. Y no es lo que ocurre en estos momentos.

Entonces, después de casi 30 años de desacuerdo y desafección, ¿cuál crees que podría ser una solución práctica para satisfacer ambas posturas? ¿Crees que la administración, Gobierno Vasco, Diputación o en el caso más cercano el Gobierno Municipal de Hondarribia, están actuando de forma razonable y responsable en aras de buscar una solución que contente a la mayoría de la ciudadanía de Hondarribia?

No, para nada. Simplemente están dejándose llevar por lo que dictan los medios de comunicación. No se guían por un análisis que sea conciliador y oiga a todas las partes implicadas. Hacen lo más fácil, y en este caso estas tendencias nos llevan a parcheos y a posturas que se cierran siempre en falso. Yo recomendaría seriedad y profesionalidad. Escuchar a todas las partes, a todas las sensibilidades, y a partir de ahí intentar satisfacer a todas y cada una de ellas sin perder el respeto por ninguno de los derechos de todas ellas, es decir, buscar una suma, una conciliación, pero sin mezclas enredadas, sin que la solución sea una mezcolanza deslavazada de las peticiones de cada parte. El punto medio en este caso no es una mezcla, no es como un múltiplo común denominador. En realidad, hay que sumar dos elementos, no hay que mezclar futbol y baloncesto, si no al final no tenemos ni futbol ni baloncesto. Hay que dar paso al futbol, y luego al baloncesto, o al revés. Cada uno por su lado.

En cuanto a la primera cuestión, la solución va implícita en la pregunta, simplemente hay que satisfacer ambas posturas. Es imposible llegar a un punto medio ya que las dos posturas son inmiscibles. Lo dicho antes, hay que posibilitar dos Alardes, y eso sería labor del Ayuntamiento. El Ayuntamiento debería organizar de forma ordenada, asincrónica y ecuánime dos recorridos con dos horarios que no se superpongan. Facilitar ambas posturas sin que se molesten entre sí.

En el caso de Hondarribia, ¿cómo consideras que se podría conseguir un acercamiento de ambas posturas?

Difícil lo veo. Es imposible por definición. La única solución es que existan dos Alardes. Los marcos y contextos de cada parte son diferentes. Y mientras que el Alarde Tradicional aboga por separar ambos actos, el Alarde Mixto aboga por hacer una mezcla de ambos, desde mi punto de vista esto último es erróneo e imposible. La solución la tiene que dar la administración teniendo en cuenta la Sentencia del Tribunal Supremo.

El otro caso es el de Irún. En este municipio parece que hay más tolerancia o tranquilidad a la hora de admitir los dos Alardes. ¿Es esta la fórmula mágica para la solución del problema? ¿Crees que la gente admite y entiende en este caso la visión o postura contraria y así tolera la alternativa?

Casi 30 años con esta solución. No es mágica, pero sí la más plausible, y parece que es la solución del problema, a la vista de cómo está el asunto en Hondarribia. La tolerancia ya se ha conseguido en Irún. El admitir la visión contraria está llegando con el tiempo en Irún, habiendo hecho una clara diferenciación de las dos posturas. La tolerancia pensamos que es simplemente admitir, pero en realidad es entender y admitir, aunque no sea compartir. También es verdad que no siempre es así. Decía Spinoza que la tolerancia es soportar, concretamente le confiere el significado etimológico de “soportación” paciente de una adversidad.

Particularmente pienso que esto ya se ha logrado de facto en Irún. Y con el tiempo, las generaciones futuras no soportarán, y en cambio sí conseguirán admitir la visión contraria a la suya, a la vez que entenderla.

En casi 30 años, parece ser que la opinión de Mikel Arriaga desde el enfoque o la visión antropológica ha sido una de las pocas expresadas y extendidas, por no decir la única hasta hace muy poco tiempo. ¿Por qué esta peculiaridad para que no se tenga en cuenta una visión antropológica?

Debido a la tiranía de lo woke y lo políticamente correcto. Se impone el mainstream, es decir, la corriente principal, aquello que es popular, masivo y aceptado por la gran mayoría de la sociedad. Y si no estás en esos parámetros te tachan de cualquier cosa, incluso de fascista. Aunque argumentes correcta y ordenadamente, y cites autoridades de gran calado a nivel mundial, te caerá el san Benito, sin duda. La tiranía actual en este mundo de la posverdad y la falta de criterios es impresionante. Te cancelan a la mínima, y si no te tachan de fascista, o las dos cosas a la vez. Además, sin ninguna razón, prueba o argumento que valga. Como no está de moda esta postura, pues borrón y tachado. Así funciona en casi todos los ámbitos, incluso en el académico. Ya existen numerosos casos registrados, el caso más famoso e icónico fue aquel en el que un profesor terminó fuera de una universidad estadounidense tras un conflicto directamente ligado al activismo identitario o a la cultura woke. Este caso fue el de Bret Weinstein en el Evergreen State College (estado de Washington).

¿Estás diciendo que el análisis que se hace en general de este caso para ofrecer un diagnóstico es parcial o inexacto?

Efectivamente. Incluso diría que al hacerlo de este modo -sin tener en cuenta el análisis antropológico- termina siendo sesgado y tendencioso. Es completamente necesario definir el marco y el contexto. Incluso diría más, habría que añadir el objetivo de cada opinión o del grupo humano que sustenta esta opinión. Tenemos entonces tres pilares fundamentales para comenzar el análisis de un acto humano o antropológico: el marco, el contexto y el objetivo. Curiosamente esto también se utiliza en psicología, es decir, analizar los problemas psicológicos definiendo Marco y Contexto. Es más, en el ámbito de la antropología partiría siempre definiendo y teniendo muy en cuenta lo que es el ethos de una comunidad social, que no es más que el conjunto de rasgos, costumbres, valores y modos de comportamiento que forman la identidad y el carácter colectivo de ese grupo. Así habría que actuar, definir bien los diferentes ethos del grupo o grupos a analizar en cuestión, y después clasificar cada uno de ellos en base a sus distintos Marco, Contexto y Objetivos.

Anteriormente ya he comentado cuales son el Marco y Contexto de cada postura. Nos queda definir el Objetivo para los diferentes casos. El Objetivo para el Alarde Mixto sería conseguir un Alarde paritario; y en el caso del Alarde Tradicional, sería rememorar un hecho histórico y unos votos para afirmar o reafirmar el ethos de la comunidad.

Entonces esos tres conceptos son fundamentales en el momento de definir un asunto o problema humano: marco, contexto y objetivo.

En efecto, esto es imprescindible. Si no lo hacemos así, partiremos con un ángulo de derivación, mayor o menor, pero que nos irá desviando poco a poco del verdadero diagnóstico, y esto nos llevará a conclusiones equivocadas, y, por ende, a soluciones erróneas y abocadas al fracaso.

Por ello, resulta tan dispar y a veces incluso chirriante, cuando con diferentes Marco, Contexto y Objetivos se intenta razonar desde una parte argumentando y dando respuestas hacia la otra parte del conflicto que tiene un Marco, Contexto y Objetivos diferentes. No suele encajar NADA, es más, los argumentos de una parte no tienen sentido para la otra, y viceversa. Concretemos; los argumentos y respuestas desde el Alarde Mixto tienen su razón de ser y su por qué. En cambio, NO encajan para nada en el Marco-Contexto-Objetivos del Alarde Tradicional. ¿Qué pasa entonces? ¿Están trastornadas la mayoría de las personas de Irún y Hondarribia? ¿Concretamente las mujeres de Irún y Hondarribia están subyugadas como en la Edad Media a los varones de estos municipios como señalan desde el entorno del Mixto? No, absolutamente falso. Simplemente el Marco-Contexto-Objetivos del Alarde Mixto no coincide para nada con el Marco-Contexto-Objetivos del Alarde Tradicional. Por ello, todo el argumentario de una de las partes carece de sentido para la otra y viceversa. Pero claro, desde los medios de comunicación esto no se ha captado, o no ha interesado que fuera captado, y literalmente hay un linchamiento continuo, sobre todo desde prensa hacia el Alarde Tradicional. Ni más ni menos, y que dura casi 30 años. ¡Ahí es nada!

No hay una única PERCEPCIÓN correcta de la realidad. Hay diferentes VISIONES desde diferentes puntos de vista. Lo que sí es preocupante es que haya actitudes impositivas, es decir, que una de las formas de entender el Alarde intente imponer su visión a la otra. El problema son las ACTITUDES, no las percepciones del hecho antropológico en sí, o del acto conmemorativo en cuestión. Cada hábito o acto humano, repito, viene regido por un Marco-Contexto-Objetivos muy concreto y definido. Y en el caso del Alarde Tradicional y del Alarde Mixto no coinciden en nada. En el fondo es como si fueran dos asuntos totalmente diferentes. En otros casos esto suele ser evidente, y no hay disputa. Por ejemplo, el Marco-Contexto-Objetivo de un partido de pelota no tiene nada que ver con el Marco-Contexto-Objetivo de una sesión en el congreso de los diputados. Así de distantes se encuentran el Alarde Tradicional y el Alarde Mixto.

Llegados a este punto, podríamos pensar que hemos aclarado que hay dos Marco-Contexto-Objetivos diferentes, bien claros y diferenciados, muy distintos el uno del otro. Sin embargo, ¿por qué persiste el conflicto?

El motivo por el que el conflicto persiste es que una parte quiere anular el Marco-Contexto-Objetivos de la otra parte, y pretende imponer su Marco-Contexto-Objetivos sobre la otra parte enfrentada. Aquí está la razón de que el problema persista. La raíz del problema es que tenemos diferentes Marco-Contexto-Objetivos, pero el que no se llegue a una solución es por el afán de una de las partes -la del Mixto- en no reconocer a la otra y querer imponer sus criterios, sí o sí, creyendo estar en posesión de la verdad única.

No hay que caer en esa trampa, sobre todo teniendo en cuenta que se pueden expresar los diferentes Marco-Contexto-Objetivos con respeto y tolerancia. Simplemente es un ejercicio de voluntad, de ahí que el problema sea de convivencia y no de identidad de género.

Y en tu opinión, ¿quiénes son los responsables de que esto persista? ¿O de que no se aclare para llegar a esa opción de separación y tolerancia?

En primer lugar, la izquierda abertzale-Bildu. Ella activó este problema a mediados de los 90 y por corresponder a su agenda política woke mantiene viva la llama del conflicto bajo el pretexto de la bandera del feminismo y la igualdad. Ahora es su escisión, Abotsanitz, la que ejercitando un fraude electoral, es decir, engañando al pueblo de Hondarribia, pretende culminar esa agenda, imponiendo el Marco-Contexto-Objetivos de una parte sobre la otra. En segundo lugar, sin duda, los medios de comunicación. Su mensaje no ha sido en ningún momento el de difundir las diferentes visiones y decir que hay dos Marco-Contexto-Objetivos distintos y diferenciados. Solo observan como real y lógico, dentro del mainstream imperante, el Marco-Contexto-Objetivos del Alarde Mixto, y no difunden, ni respetan, el Marco-Contexto-Objetivos del Alarde Tradicional. Luego, lo que están haciendo es aumentar la brecha de NO entendimiento, fomentando la crispación general, y promoviendo la imposición de una de las visiones sobre la otra. De esta manera se perpetúa el problema aún más en el tiempo, de forma que las diferentes posturas no intentan admitirse entre ellas.

¿Qué te parece la última noticia que nos dice que AHOSE se ha levantado de la mesa de negociación donde estaba junto al Ayuntamiento y a Jaizkibel Konpainia?

Me parece lo correcto. No olvidemos lo que nos recordó David Mamet y que está recogido en los apéndices de la 2ª impresión en la página 144 del libro Reflexiones sobre los Alardes de Irún y Hondarribia, y si no también en la página 99 del mismo documento que se encuentra en Academia.edu. David Mamet, adalid de la reacción serena contra la cultura woke, nos dice en su último libro Himno de retirada, concretamente en el capítulo 35, que la parte más activa en un conflicto -en este caso Guztion Alardea y Jaizkibel Konpainia- sugiere el diálogo como estrategia sin costos. Quien tome esta táctica de falsa bandera sin llevar la iniciativa y acepte la sugerencia de reunión, ya habrá sido derrotado.

Y AHOSE ha evitado esta trampa y se ha levantado de la mesa. Me parece muy acertado. La solución que respeta las dos posturas es la de los dos Alardes. Sin necesidad de una mesa de negociación. Una solución que ya se práctica en Irún, y que no subordina una opción sobre la otra. Lo que el Ayuntamiento de Hondarribia hoy día y Jaizkibel Konpainia pretenden es hacer desaparecer el Alarde Tradicional, y AHOSE lo detecta y se retira. Un acierto, sin ninguna duda.

De todas formas, los medios de comunicación ya lo están presentando como una ofensa o como un gesto de no querer solucionar nada. Es justo lo contrario. En aras de la convivencia no hay que entrar en esa trampa y en ese marco. Este problema de convivencia no se soluciona planteando un trágala a una de las partes, en nombre “de no sé qué derecho humano”, inventado por supuesto. No es un problema de identidad o de género, es un problema de convivencia, y el Ayuntamiento de Hondarribia no está haciendo lo correcto.

De cara a este próximo 8 de setiembre, ¿qué se podría hacer? ¿Qué solución o soluciones se podrían tomar?

Ante todo, debería de prevalecer la calma y no dejar que la crispación se apoderara de nuestros sentimientos.

Asimismo, antes del día del Alarde habría que pedir al Ayuntamiento un Pleno Municipal abierto para pedir información de lo que está ocurriendo, sobre las medidas que tomará el Ayuntamiento ante eventos no deseados, y sobre las formas que tiene intención utilizar para proceder y evitar posibles enfrentamientos.

¿Qué piensa hacer el Ayuntamiento para que los dos Alardes -el Mixto y el Tradicional- puedan desfilar sin problemas? ¿Qué medidas piensa tomar para evitar enfrentamientos, y para que los dos desfilen no se crucen entre ellos? Esta sería una de las cuestiones más importantes que la ciudadanía debería saber y tener en cuenta. El Ayuntamiento es opaco en ello y mantiene conscientemente la incertidumbre. Lo que no augura nada bueno.

El Ayuntamiento tiene que ser claro, justo y diáfano, y velar por el interés y seguridad de TODA la ciudadanía. Sin trampas ni subterfugios, el Ayuntamiento gobierna para todos y todas. Y tiene que rendir cuentas transparentemente ante toda la ciudadanía.  Pero mucho me temo que tal cosa no va a ocurrir. Me da la impresión que Abotsanitz quiere pasar a la historia con un gigantesco acto de imposición que puede crispar al pueblo. Es una pena que haya políticos que creen problemas en vez de resolverlos.

El problema reside en la concepción ideológica de Abotsanitz que deriva de la Izquierda Abertzale. Su objetivo es marcar la “hegemonía”. No voy a entrar a definir este vocablo, pero a grandes rasgos supone la imposición de una visión del mundo de tal manera que nadie pueda objetarla sin ser objeto de escarnio y marginación. La actitud del Ayuntamiento ha sido en todo momento plantear una lucha ideológica con folletos y con declaraciones (vamos a “deconstruir” el Alarde decían) con la intención de preparar el terreno para lo que se avecina: la imposición del Marco-Contexto-Objetivos de una de las partes sobre la otra. Es lo que nos tememos.

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