Posteado por: aberriberri | octubre 13, 2021

Abertzales y Ciclistas. Cuando Goebbels entra en el “relato”

J. Javier Goñi bere blogean

Del Respeto por Antonio Rivera a la Preocupación

Siento respeto intelectual por Antonio Rivera, a quien sigo con interés en sus intervenciones en ese debate público sobre “relatos político-sociales” acerca de la sociedad vasca postETA. Acabado el debate sobre “quién no ganó la guerra”, parece que ahora lo importante es “ganar el relato de la paz, y delimitar eventuales culpabilidades y responsabilidades”. Rivera está en esa competición, y le respeto desde mi profunda discrepancia porque no lo esconde y habla clarito. Como en estas dos piezas magistrales:

En ambos artículos Rivera describe con precisión e increíble crudeza las diferentes intenciones y diferentes objetivos de dos centros memoralísticos en Euskadi. Y a su vez nos muestra su propia mirada política sobre el “relato”. “Dos miradas y estrategias claramente diferenciadas“:

GogoraInstituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos.– Radicado en Bilbao y de iniciativa del Gobierno Vasco.
” Tiene una intención comunitarista y moral, rechaza genérica y generalizadamente todas las violencias políticas, presenta a la sociedad vasca como comunidad sufriente a lo largo de la historia, y pretende establecer un recuerdo del pasado a partir de la síntesis de diferentes memorias grupales e individuales.”

Gogora se inscribe en la misma óptica ética y comunitaria de la Memoria Integral desarrollada por la Dirección de Paz y Convivencia impulsada por el Gobierno de Navarra de Barkos y continuada por el de Chivite. Una visión crítica del pasado en la que se sientan las bases del suelo ético y de las violencias ilegítimas e injustas de origen político.

Centro Memorial para las Víctimas del Terrorismo.- Radicado en Vitoria-Gasteiz y de iniciativa del Estado Español.

“Al contrario (que Gogora), la mirada y estrategia del Centro Memorial es claramente política. Coloca como valor a preservar la democracia y el Estado de Derecho, que constituyen los objetivos finales que busca el terrorista al atentar contra cada víctima. La intención no es recomponer el lazo comunitario, sino denunciar la deriva violenta de aquellas miradas binarias que entienden la realidad solo en blanco o negro, bueno o malo, amigo o enemigo, nosotros o ellos, y que, en consecuencia, tienden a negar el valor de la vida a sus víctimas instrumentales o la posibilidad de vivir sociedades no homogéneas. Enfrenta a la sociedad vasca con sus responsabilidades, y distingue claramente entre memoria e historia. Su denuncia de los terrorismos se hace en un territorio donde en los últimos decenios un porcentaje notable de ciudadanos ha respaldado un determinado terrorismo y una mayoría social no le ha hecho ascos o no lo ha enfrentado hasta muy tarde. Si se me permite el símil grosero, es como abrir un Memorial del Holocausto en Berlín en 1947: posiblemente no sería la visita más simpática para la mayoría de la población alemana.”

(los subrayados y negrita son nuestros, el resto -en cursiva- es literal de Rivera)

Esta es la visión de Rivera de las dos formas (¿relatos?) de abordar la violencia

Arrepiéntete

EL CORREO 10/10/2021. POR ANTONIO RIVERA

Los antaño partidarios de ETA llevan peor el reproche de sus cercanos nacionalistas que el de los entonces tomados por enemigos e incluso eliminables. La insistencia jeltzale, táctica o no, acabará por reiteración naturalizando esa exigencia hasta conseguirlo, con lo que se habrá hecho un adecuado aporte a la recuperación moral del país. Nunca es tarde si la dicha es buena. Si ahora el tacticismo juega a favor de los valores positivos, de necios sería desdeñarlo.

En todo caso, obsérvese cómo lo agrio de la disputa no enfría la relación política en otros temas tenidos de superior importancia por nacionalistas y abertzales. Me refiero a las políticas de euskaldunización, ahora cuestionadas en su profunda eficacia, que son respondidas al unísono con un «más madera» de tinte marxiano. En lo de la violencia se puede mostrar flaqueza, en el sentido que sea, depende de las modas de la opinión, pero en lo del euskera no se lo puede permitir ninguno. De manera que acordarán para seguir dando en el culo (y en el futuro vital) de esos vascos sedicentes por la razón que sea con el idioma nacional.

(Párrafos literales del artículo “Arrepiéntete”)

En esta sección de “Opinión Opinada” reflexionamos hoy francamente preocupados sobre las ideas centrales del artículo “Arrepiéntete” de Antonio Rivera. Un auténtico salto cualitativo en la escalada de “relatos” postETA, que proliferan y proliferarán todos estos días precisamente en el marco del décimo aniversario de “Aiete” y el proceso del fin de ETA. Un artículo -el de Rivera- que vierte “más madera de tinte grouchomarxiano” (y no “marxiano”, como dice el propio Rivera) a esta escalada para “ganar el relato de la paz, después de la guerra”.

Abertzales y Ciclistas. Cuando Goebbels entra en el “relato”

Siempre me ha fascinado el efecto perverso en el agitprop y la comunicación del mensaje transparente. Goebbels está intentando explicarle a Hitler una campaña que van a poner en marcha por toda Alemania, consistente en empapelar las calles con carteles donde se ve a una persona montando en bicicleta. Debajo de esa persona, el cartel muestra una única frase: “La culpa de los males de Alemania la tienen los judíos y los ciclistas”.

  • ¿Por qué los ciclistas? – pregunta Hitler extrañado.
  • Ésa es, exactamente, la pregunta que quiero que todos se hagan al ver el cartel – responde Goebbels.
    Es la técnica de comunicación en agitprop conocida del “mensaje transparente”. Se utiliza el mensaje cebo (”la culpa es de los ciclistas”) para hacer que la capacidad crítica de la audiencia se centre en ese cebo, de modo que acepte sin cuestionarlo el mensaje falso que se pretende transmitir (”la culpa es de los judíos”).

El agitprop estructurado (tanto el militante como el financiado por el Estado) ha ido construyendo la idea básica de que “el nacionalismo identitario y radicalizado es el humus del que nació ETA y la violencia sufrida por nuestra sociedad”. Los tópicos del “ETA nació en un seminario”“el árbol y las nueces”, etc, se acaban sumando a trabajos de mayor calidad percibida de “especialistas” y propagandistas como Gaizka Fernández Soldevila o el emblemático socialista vasco Ramón Jáuregui, que no dudan en calificar al sustrato ideológico de ETA como “aranismo” y “etnicista”; aunque ni un solo asesinato de ETA haya sido reivindicado en nombre de Arana, sino de otra orientación política concreta. Relatos más elaborados sobre esa misma tesis del humus nacionalista, le permite a determinada izquierda que “tardó” en condenar a ETA el poder distinguir entre “aquel” antifranquismo de contexto y “ese nacionalismo excluyente continuador en su violencia”.

En última instancia el plato más fino vendría a “identificar el uso de la violencia de ETA con el abertzalismo como apoyo directo, y el nacionalismo como consentidor”. En expresión del propio Rivera en su artículo “Tan incómodo como necesario”:

En los últimos decenios un porcentaje notable de ciudadanos ha respaldado un determinado terrorismo y una mayoría social no le ha hecho ascos o no lo ha enfrentado hasta muy tarde.

Lo que deriva en una culpabilidad social de esa mayoría social vasca, que debería por tanto “desnacificarse” como los alemanes. Y así lo concibe Rivera para el Memorial de Gasteiz, como filas indias de ciudadanas y ciudadanos vascos pasando a ver avergonzados el terror ante el que no se rebelaron:

Si se me permite el símil grosero, es como abrir un Memorial del Holocausto en Berlín en 1947: posiblemente no sería la visita más simpática para la mayoría de la población alemana

En este agitprop estructurado (militante y/o financiado) de identificar el uso de la violencia de ETA con el abertzalismo como apoyo directo, y del nacionalismo como consentidor, uno ya no está seguro de quién es “el ciclista de Goebbels”, si el nacionalismo democrático o la propia mayoría social vasca, a la que se “alemaniza” y se le achaca una enfermedad social . Una vez afianzada esta idea del nacionalismo como humus e ideología sustento de la violencia de ETA, el salto cualitativo que da el académico exvicerrector de la UPV, exanarquista y exparlamentario del PSE-PSOE Antonio Rivera ya no nos permite distinguir quién es “el ciclista de Goebbels” de su relato, si el nacionalismo democrático o la propia mayoría social vasca , en el nuevo escenario sobre el que alerta y llama a combatir que dibuja que hay que combatir:

  • Por una parte, en un alarde literario en el que no se distingue la ironía del cinismo, Rivera sugiere al nacionalismo democrático que “aunque sea por razones tácticas” contribuya a “la recuperación moral del país” (recuerda: lo moral era de Gogora, lo político es de Rivera y el Memorial), insistiendo en que “los que apoyaron a ETA se arrepientan”(“Arrepiéntete” se titula el artículo). ¿Por qué? Porque “los antaño partidarios de ETA llevan peor el reproche de sus cercanos nacionalistas que el de los entonces tomados por enemigos e incluso eliminables“. O sea, el nacionalismo democrático son “sus cercanos nacionalistas” y sólo el resto eran “enemigos e incluso eliminables” (¿Ud. también, sr Rivera, y yo mi entorno p.e no éramos eliminables?). Y lo pretendidamente gracioso es que “usted no lo desdeñaría, porque lo contrario sería de necios”. Brutal y ofensivo, de verdad Sr. Rivera. ¿O se trata de un malentendido por mi parte? Me gustaría, de verdad.
  • Por otra parte, y esto es lo peor, Rivera da por supuesto que la estructura neuronal de la persona demócrata y nacionalista o abertzale “le da al euskera un rango superior a la vez que flaquea en lo de la violencia”. Es tan ofensivo que preferimos ponerlo textual de su puño y letra.

En todo caso, obsérvese cómo lo agrio de la disputa no enfría la relación política en otros temas tenidos de superior importancia por nacionalistas y abertzales. Me refiero a las políticas de euskaldunización, ahora cuestionadas en su profunda eficacia, que son respondidas al unísono con un «más madera» de tinte marxiano. En lo de la violencia se puede mostrar flaqueza, en el sentido que sea, depende de las modas de la opinión, pero en lo del euskera no se lo puede permitir ninguno. De manera que acordarán para seguir dando en el culo (y en el futuro vital) de esos vascos sedicentes por la razón que sea con el idioma nacional.

Es francamente insultante y aberrante para quienes, militando en el abertzalismo o nacionalismo (para un abertzale democrático ambas expresiones son lo mismo en dos idiomas), hemos estado sin ninguna duda contra la violencia ilegítima e injusta de ETA. Por razones éticas y por razones políticas; y seguramente desde bastante antes que el propio Antonio Rivera.

Y, como con otros actores de este agitprop estructurado y financiado, nos seguimos preguntando dónde se sitúa Antonio Rivera:

1) ¿Cree de verdad lo que está expresando? ¿Cree que el nacionalismo democrático se ha ido entendiendo por acción u omisión con ETA y el MLNV durante los años de plomo? ¿Tenemos que pensar que Rivera, Gaizka Fernández, R. Jáuregui o Mayor Oreja no saben, no conocen, no han estudiado los orígenes y desarrollos ideológicos y éticos del nacionalismo democrático, de los hijos e hijas ideológicas de Agirre y/o Irujo, y no saben, no conocen, no han estudiado los orígenes, desarrollo y ética de ETA y el MLNV? ¿Es un problema de conocimiento?

2) ¿O no es un problema de conocimiento, sino de espuria manipulación? Porque usted ha leído o investigado, y conoce -se supone- las diferencias ideológicas y éticas del nacionalismo democrático y la ideología y ética de ETA y MLNV. Y entonces ya hablamos de otra cosa, sr. Rivera ¿Está ud. alimentando un hipotético frentismo identitario, lingüístico, nacional, euskaldun, que se intuye como supremacista con respecto a la “otra” parte de la sociedad vasca? ¿Para qué, por qué? ¿De verdad merece la pena llevar a la vida política vasca a esa guerra político-cultural sobre bases premeditadamente falsas?

¿De verdad piensa dar el salto cualitativo de construir su “relato” en dos tiempos?
A) El “relato” del triunfo del Estado de Derecho ESPAÑOL (no “el Estado de Derecho”; sino el ESPAÑOL porque si no, no es Estado de Derecho al parecer). Ese Estado de Derecho ESPAÑOL que liberó a “esa mayoría social vasca (¿nacionalista?) que se escondía bajo el silencio cómplice con ETA”
B) O sea, “quienes han derrotado al terrorismo desde el Estado de Derecho Español al que representa esa izquierda intelectual, no pueden permitir que crezca de nuevo el huevo de la serpiente nacionalista-abertzale bajo un frente lingüístico euskaldunconstruido AHORA entre los abertzales violentos de antes y los nacionalistas consentidores que tácticamente les han convencido de que se arrepientan”. O sea, “¡Vasco sedicente! defiende tu culo del euskera que te van a imponer”. Terrible, brutal, indecente; ya no distingo entre “judíos y ciclistas”. No quiero ni pensar qué papel salvador le adjudica el sr. Rivera en este nuevo escenario de frente lingüístico euskaldun al Estado de Derecho Español.

Es triste, pero tengo la impresión de que este “relato en dos tiempos” será del agrado al mismo tiempo de unos cuantos grupos perfectamente identificables:

La principal causa pendiente de Josu Ternera
El etarra fue una pieza clave en el abandono del terrorismo y también en una de las épocas más sanguinarias de la banda.

Así lo ven desde el equipo de ZP

LA HISTORIA Sin embargo, es evidente que sin ETA sería imposible explicar la historia reciente de Euskadi, lo que José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, finalmente su dirigente más conocido, lo ha verbalizado pro domo sua en las antenas de France 3.

Así lo ve el propio Josu Ternera

“Ternera, residente hoy en un convento en París, tiene dos causas judiciales pendientes en Francia y otras dos en España. Es posible que no tarden mucho en quedar zanjadas, como ha sucedido a otros dirigentes de ETA caso de su antecesor, Antxon Etxebeste, y su sucesor, Mikel Antza. Pero, como suele comentar Joseba Urrusolo, promotor de la vía Nanclares de reinserción y miembro del comando Madrid en la época de Ternera como jefe de ETA, le queda pendiente la principal causa ante la sociedad: el reconocimiento de que el terrorismo fue injustificable e injusto. Necesario para evitar su repetición.” “ETA nació cuando el País Vasco agonizaba, sofocado por los estertores del franquismo y asimilado por el estado jacobino. Y ahora, 60 años más tarde, un pueblo vivo existe y quiere decidir su destino. Gracias al trabajo realizado en distintas áreas y la lucha llevada a cabo por distintas generaciones. ETA nació del pueblo y ahora ella se disuelve en él”
Los “relatos” también tienen sus “relatos”. No sé si Rivera incluye a los ZP y Aizpeolea entre los exégetas del “Arrepiéntete”

Antonio Rivera.- Académico y exrector en la universidad vasca en su madurez. Exparlamentario vasco con el PSE-PSOE. Relator postETA para un tipo de Paz que compromete seriamente la Verdad y la Convivencia (por este orden). Para este fuego que hemos padecido, ¿Necesitamos bomberos o bombistas? En este Antonio Rivera ya no sabemos si aflora el anarquista de su histórica militancia ideológica, o una perversa “cuestión de Estado”. Porque no me cabe la menor duda de que este “relato”, Sr. Rivera, también gusta en la “Cuesta de las Perdices”.

A veces con innegable arrojo y otras como víctimas, que es lo que a la postre sale en los medios. Y el resto del tiempo en esa gris normalidad del día a día en la que la responsabilidad (O LA ACTITUD COMPROMETIDA) consiste en “decir que NO íntimamente y en tus actos, y que acompañas con BAI a las personas amenazadas que tienes como vecinas ”; esa gris normalidad que no sale en los medios, la de tantos vecinos y vecinas de todos los colores y que se elude maliciosamente en el best seller “Patria”.

En todo este “relato en dos tiempos”, que tanto gusta o puede gustar a “actores de trinchera”, no veo ganar a la mayoría social, no veo a ese cauce central de la sociedad vasca. Ese “cauce central”, esa “mayoría social” a la que se culpabiliza sectariamente, y que durante tantos años de plomo ha mostrado su voluntad contra la violencia ilegítima e injusta en la calle, en las urnas, en la sociedad civil y la vida cotidiana. A veces con innegable arrojo y otras como víctimas, que es lo que a la postre sale en los medios. Y el resto del tiempo en esa gris normalidad del día a día en la que la responsabilidad (o LA ACTITUD COMPROMETIDA) consiste en “decir que NO íntimamente y en tus actos, y que acompañas con BAI a las personas amenazadas que tienes como vecinas ”esa gris normalidad que no sale en los medios, la de tantos vecinos y vecinas de todos los colores y que se elude maliciosamente en el best seller “Patria”.

Terminamos como empezamos sr. Rivera. Le leo con gusto, cuando discrepo y cuando coincido. Pero hoy ud. me lleva del Respeto a la Preocupación. No le puedo espetar como su título “Arrepiéntete”, porque el arrepentimiento es personal y subjetivo. Ni le pido a ETA ni al movimiento político que todavía hoy la legitima “que se arrepientan”, porque también en este caso el arrepentimiento es personal y subjetivo. Tampoco soy partidario del trabajo estéril de pedirles que lo hagan ¡Allá ellos y ellas si no son capaces de entender la ilegitimidad e injusticia de su violencia ! Porque la sociedad -su mayoría social, su “cauce central”- debe conocer y conoce que hay una parte de su propia vecindad que cree que es o fue legítimo violentar a quien piensa diferente. Y el juicio social es inexorable, para bien y para mal.

Y también la sociedad reconoce -y yo el primero- a quienes han contribuido notablemente desde su propio viaje ético y sincero del arrepentimiento, del reconocimiento de sus víctimas, de su disidencia con su pasado. Por mi parte, por parte de quienes estuvimos contra la violencia ilegítima e injusta de ETA desde nuestros años más tempranos de conciencia política, tan importante puede llegar a ser en su contribución quien ha llegado a esta convicción a la vez que nosotros, que más tarde, que mucho más tarde, o que hace pocas fechas. Con su reconocimiento y con su responsabilidad. Todo viaje ético puede contribuir a la paz y convivencia si se hace de manera sincera.


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