Gabriel Otalora

La situación de los saharauis es insostenible. Llevan treinta años de alto el fuego en unas condiciones de supervivencia muy precarias y arrinconados por Marruecos en la zona más pobre de su territorio. La gota que ha colmado el vaso –un incidente en torno a las obras de una carretera– ha precipitado que el 13 de noviembre el Frente Polisario anunciara por boca del presidente de la República Árabe Democrática Saharaui, Bahim Ghali, la declaración del estado de guerra que pone fin al acuerdo firmado con Marruecos en 1991 bajo la supervisión de Naciones Unidas.

Esto ha sido el colofón a los constantes abusos de poder marroquí, empezando por el más sangrante, el saqueo ilegal de las materias primas (gas natural, uranio, fosfatos, pesca…) que explotan empresas de la Unión Europea (algunas españolas), Estados Unidos, Rusia y Marruecos, claro. La represión marroquí se refuerza con varios muros de la vergüenza que suman más de 2.600 kilómetros de longitud impidiendo el libre acceso de los saharauis a las tres cuartas partes de su territorio.

Tampoco se ha podido realizar el referéndum de autodeterminación previsto y auspiciado por la ONU. Marruecos lleva años practicando una ofensiva de asimilación nacional a base de incentivar el asentamiento de marroquíes en el Sáhara Occidental con vistas a ganar dicho referéndum maniobrando con éxito para posponer la consulta, a pesar de que Naciones Unidas haya rechazado todas sus dilaciones. Lo cierto es que Rabat no acepta la legalidad internacional derivada del acuerdo firmado de tregua. Para el rey Mohamed VI es fácil seguir soñando con el proyecto del Gran Marruecos que viene de lejos. Solo Estados Unidos le ha vendido armamento por doce mil millones de dólares durante el mandato de Trump.

Los saharauis forman una nación pequeña traicionada por la dictadura franquista que, tras la invasión militar marroquí del Sáhara Occidental, cedió la administración de este territorio a Mauritania y Marruecos. A pesar de que el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya había rechazado las pretensiones anexionistas de ambos países y se ratificase en el derecho de autodeterminación saharaui.

España interrumpió su proceso de descolonización en 1976 al firmar los Acuerdos de Madrid, pese a que estaba comprometido con la ONU para llevar a cabo dicha descolonización. Esta fue la espoleta que activó los enfrentamientos armados en 1976 entre el Frente Polisario por un lado, y Marruecos y Mauritania por otro. Ante estos varapalos, el rey Hassan II autorizó la Marcha Verde como aparente medida de presión contra España, que a su vez lo aprovechó para dejar aquellos territorios sin cumplir su papel descolonizador en favor de sus legítimos dueños.

Poco después, Juan Carlos I, como jefe del Estado en funciones (Franco todavía agonizaba), firma los acuerdos tripartitos de Madrid en los que España cedía la administración del tercio sur del territorio saharaui a Mauritania y los dos tercios septentrionales a Marruecos. Mauritania acabó abandonando su parcela del botín después de las continuas derrotas frente el Frente Polisario, salvo una parte para resguardar a Nuadibú, su capital comercial. Desde entonces, los saharauis no han cesado de exigir a España que cumpla con las responsabilidades derivadas de su colonialismo para que puedan ser reconocidos como la república soberana que quieren ser y pueda regresar una parte considerable de saharauis que ahora viven refugiados en campamentos argelinos.

El 6 de septiembre de 1991 se produjo el alto el fuego y ambas partes aceptaron la propuesta de Naciones Unidas de celebrar el referéndum de autodeterminación en enero de 1992. Después de tanto tiempo, la solución política, ya legalizada, no llega. Mientras tanto, se vienen produciendo violaciones constantes de los derechos humanos por la parte marroquí: bombardeos de napalm sobre los civiles, desplazamientos masivos forzosos hacia campamentos de refugiados en el desierto argelino, torturas, expolio… Pero los gobiernos españoles han privilegiado las relaciones con Marruecos. Como dijo la lideresa saharaui Aminatou Haidar, candidata al Nobel de la Paz el año que lo recibió Obama, «se han tolerado las violaciones de los derechos humanos y permiten que se nos masacre».

Todo depende de la voluntad política en forma de tres grandes desafíos mientras un manto de silencio cubre este drama: que se aplique la legalidad internacional. Lograr una solución política mediante un referéndum de autodeterminación. Y la supervisión inmediata de los derechos humanos en la zona. Ojalá sea pronto.

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15 comentarios en «Silencio en el Sáhara»

  1. Vergüenza, hastío, lo que se está haciendo con el pueblo Saharaui con el «laissez faire» de principales potencias mundiales.
    Muros y más muros por todas partes del planeta, por suerte el covid-19 puede con todos los muros.

  2. Estas ententes judiciales de «La Haya» y sus funcionarietes, tan sacralizadas incluso por la IA, y en general por los pueblos y naciones considerados debiles u oprimidos del mundo entero, realmente de que les viene ese halo?

  3. Como tantas otras cosas lo del Sahara es el resultado de los intereses imperiales desde Franco. Los EEUU confiaron en Franco y no confiaron ni en Carrero Blanco ni en Suárez. Ambos salieron de la foto.
    Para la defensa de sus intereses usaron a Felipe González que nos metió en la OTAN. Hoy tienen ambos lados del estrecho bastante bien controlados. En España cuenta con aliados fiables en el PSOE, Podemos y el PNV.
    La sombra de inestabilidad es el riesgo del Islamismo en Marruecos –gran potencia militar, de momento– y que las circunstancias de España aceleren la evidente deriva bolivariana por quienes ya lo hicieron en Caracas.
    Esta última situación la creen controlable tras la experiencia griega.
    Uno no está tan seguro de ello y no me entusiasma que la solución griega vaya a ser la nuestra.
    Al final, lo que la abuelas decían llorando durante la guerra civil: «Gobierno de rojos, miseria y piojos.

  4. Por su interés histórico, con detalles poco conocidos sobre esta cuestión del Sahara, les adjunto un vídeo de un acto de uno de los grupos que difunden pensamiento desde la Fundación Gustavo Bueno. Uno de los foros de ideas más importantes de Europa y proscrito por el Poder Socialdemócrata y el «Pensamiento Alicia».

    https://www.youtube.com/watch?v=txPmhhAdQNE

  5. MARCA ESPAÑA: 16 cazadores españoles matan a 540 animales, principalmente venados y jabalíes, en una montería en Portugal.
    El ñordo es un ser vil, cruel y criminal; su existencia es lo peor que le ha pasado al planeta Tierra. Al no ser nunca nación, conviven dentro de España seres rencorosos sin estirpe. Linaje bastardo construido a base de expoliar, esquilmar y exterminar.

    Los animales fueron acorralados en una finca amurallada y ejecutados cruelmente.

    Aquí el link de la noticia (blogger no permite poner fotos de muertes).
    https://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/sociedad/monteria-donde-matan-mas-500-animales-indigna-portugal_1262489.html

  6. Anasagasti, pero qué cansino y pesado eres, porqué no te callas ?

    Usted debería dejar de intoxicar las relaciones entre nuestros pueblos y favorecer el interés bilateral

    «Sopa de letras de la más extrema radicalidad», «mundo marginal vasco», «sector de inadaptados», «miserables apoyando una dictadura»: así definía el exsenador Iñaki Anasagasti, en dos textos recientes, a los colectivos que el pasado 1 de enero celebramos el 62 aniversario de la Revolución cubana y reivindicamos el fin del bloqueo económico, comercial y financiero de EE UU contra Cuba, con un barco que recorrió la ría de Bilbao.

    La Asamblea General de Naciones Unidas, por 187 votos contra tres (EE UU, Israel y Brasil), condenó el pasado año, por 28ª vez, el citado bloqueo. Pero la comunidad internacional está engañada, nos dice Anasagasti, porque «se trata de un boicot, no de un bloqueo», ya que «Cuba puede comercializar con todos los países del mundo, pero le viene muy bien eso del imperialismo yanqui».

    Lo explicaremos: Cuba, un país pobre del Sur, sufre pérdidas anuales de cinco mil millones de dólares debidas a sobreprecios en sus importaciones, seguros, préstamos y fletes, al no poder acceder (ni ventas, ni compras, ni tecnología, ni turismo) al enorme y cercano mercado de EE UU, y al tener vetado todo crédito al desarrollo en los organismos financieros internacionales, controlados por la Casa Blanca. El comercio con otros países, aún en condiciones de sobreprecio, también es afectado de manera extraterritorial por persecuciones, listas negras y amenazas. La ley Helms Burton, en su actual aplicación íntegra, ahuyenta las inversiones y, además, la Isla tiene cerrados importantes mercados internacionales. Un solo ejemplo: si el sector electrónico japonés adquiriera níquel cubano, sería vetado en EE UU.

    El bloqueo ha sido reforzado con 130 nuevas medidas en la era Trump, más de 40 en tiempo de pandemia: las sanciones a las navieras han logrado desabastecer a la Isla de manera periódica de petróleo y diesel venezolano; la prohibición de viajes, cruceros y compras han reducido los ingresos por turismo; el cierre al envío de remesas y la congelación de visas limitan las aportaciones familiares de la emigración; y la persecución de los convenios médicos internacionales reducen los fondos con que se sostiene el sistema cubano de salud.

    Pero para Iñaki Anasagasti es un simple «boicot» que impide, por ejemplo, a las niñas y niños cubanos con tumores cerebrales, recibir temozolamida, un tratamiento de patente estadounidense. O a las 80 mil personas diabéticas que en EE UU cada año sufren la amputación de su pie, ser tratadas con el efectivo medicamente cubano Heberprot-P.

    Por cierto, ¿sabía Iñaki Anasagasti que este producto es fabricado por una empresa vasca en Vitoria-Gasteiz, y que Cuba es el segundo comprador extranjero en la Comunidad Autónoma Vasca?

    Sr. Anasagasti, usted debería dejar de intoxicar las relaciones entre nuestros pueblos y favorecer el interés bilateral. Y dejar de repetir el rosario de embustes de la ultraderecha cubanoamericana: que en Cuba «los artistas no pueden exponer ni decir lo que quieren», «la Iglesia no puede predicar», «los ciudadanos para ir de una ciudad a otra tienen que pedir permiso», «no pueden salir del país», o que «la iniciativa privada está proscrita»… Nuestro libro “Cuba: verdades y mentiras” responde a estas y otras sonrojantes mentiras.

    Al exsenador solo le faltó decir que el barco que recorrió la ría el 1 de enero lo pagamos con una subvención pública, tal como aseguran, en redes sociales, algunos cubanos partidarios de Donald Trump residentes en nuestro país. A los que el exsenador seguro no llamará «marginales», «inadaptados» o «miserables», aunque hagan apología del «boicot» de la mayor potencia mundial contra su propio pueblo.

  7. JELen agur

    Es inaceptable en el siglo XXI seguir defendiendo dictaduras de la ideología que sea.
    Si estaba justificado enfrentarse a la dictadura de Franco, ¿por qué no a la cubana?
    Y no solo no enfrentarse, sino incluso a los que la promueven y justifican.
    Porque el bloqueo es una herramienta de lucha contra la dictadura. ¿La mejor?¿la mas apropiada?¿da argumentos a los pro-dictadura?
    En mi opinión, Anasagasti ha dicho poco y con educación, lo que debería realmente decirse de esa masacre humana cubana.

    Los manifestantes del otro día, no han mostrado mas que una apego a las dictaduras de cuño antiguo, retrogradas, y que son cuatro gatos, sobre todo si No contamos a los desorientados y snobs.

  8. De hecho, uno de los casos más sorprendentes, que es algo de lo que no se te permite hablar en Estados Unidos, es Cuba. Existe algo llamado la unión de la Unión Europea. Por ejemplo un país rico, como Alemania, que ha sido capaz de contener el virus, más o menos, porque tiene medios extra, más capacidad de diagnóstico, etc. Ha conseguido una tasa de mortalidad muy baja, porque es un país muy rico. Y luego está otro país al sur, no muy alejado, que sufrió una terrible pandemia en el norte: Italia. El norte de Italia. ¿Has visto médicos alemanes en el norte de Italia? Quiero decir, si los había, lo han mantenido en secreto.

    Pero sí ves médicos cubanos, el único país internacionalista del mundo, que una vez más, ha enviado miles de médicos a los lugares que se han visto más afectados, y que trabajan en las situaciones más difíciles, al igual que hicieron tras el devastador terremoto de Haití y de Pakistán. Este es un país, no hace falta que lo diga, que EE.UU. ha pisoteado durante 60 años. Estados Unidos ha intentado aplastarlo con terrorismo, guerras económicas, etc. Son tan rigurosos que si una empresa sueca quiere enviar equipos médicos a Cuba, no puede hacerlo porque podrían despertar la ira del señor de la mafia. Así que terminan por no enviándolos. Y es Cuba, que para empezar tiene al virus en gran medida controlado, quien envía ayuda a otros países, y la ironía de todo esto supera cualquier descripción imaginable. Y eso es otra cosa que no verás en los titulares de la prensa.

    …y que el ínclito Anasagasti ignora o lo que es peor, oculta alevosamente.

  9. JELen agur
    ¿Que Cuba tiene el virus controlado?
    Debe ser una broma pesada.
    A Cuba le pasa como a Corea del Norte. Decreta que no hay virus y ya está.
    Alemania ha tenido un grandísimo problema con el virus. Y eso que la gente no tiene la costumbre de alternar como en Italia o España.
    El Norte de Italia es tan rico (si no mas) que la mayor parte de Alemania. Así que otra falsedad que nos intentas colar.
    USA tiene un gravísimos problemas con el virus. Pero no ha querido confinarse. Estrategias globales económicas hay detrás.
    Cuba envía médicos porque supone una gran fuente de ingresos al estado y los médicos pueden vivir (sin sus familias que las tienen secuestradas como rehenes en el pais) unos meses en un país libre, aunque vigilados por comisarios del régimen, aportando el 80%-90% del salario acordado con el país anfitrión a las arcas del estado.
    Es, pues, una trata de seres humanos encubierta.
    USA no quiere pisotear al pais, sino al régimen que tiene sometido al pueblo. Régimen que le encantaría pisotear a USA si pudiera.
    Pero la cosa es que no se dejan.

    Así es que Anasagasti, creo, ha sido muy comedido con lo que verdaderamente se debería decir, no de Cuba, sino de su régimen de terror.

  10. En un acto que refleja su desesperación ante el escándalo sin precedentes desatado por el asalto al Capitolio instigado y respaldado por Donald Trump, su Secretario de Estado, Mike “Al Capone” Pompeo anunció ayer que Cuba fue una vez más incluida en la lista de países patrocinadores del terrorismo. La pandilla de gangsters que gobernará Estados Unidos hasta el 20 de enero sostiene que esta decisión se fundamenta en el hecho de ser Cuba un “Estado Patrocinador del Terrorismo por brindar apoyo repetidamente a actos de terrorismo internacional al otorgar refugio seguro a terroristas.” La resolución oficial del Departamento de Estado dice además que “el régimen de Castro debe poner fin a su apoyo al terrorismo internacional y la subversión de la justicia estadounidense”. Cuba fue incorporada a esa lista por primera vez durante el gobierno de Ronald Reagan, en 1982, pero en el 2015, próximo a finalizar su mandato, Barack Obama la removió de la lista. Ahora, el gobierno más gangsteril en la historia de Estados Unidos la ha vuelto a incluir, acusándola entre otras cosas de “albergar las conversaciones de paz entre la guerrilla del ELN y el gobierno colombiano en 2017”. ¡Nada menos que eso: promover la paz entre bandos beligerantes! Pero sigamos: también aduce que La Habana ha otorgado refugio a «a varios fugitivos estadounidenses de la justicia buscados o condenados por cargos de violencia política», entre los que cita a la autora del crimen contra un policía en Nueva Jersey en 1973, otro que segó la vida de 8 personas en las Islas Vírgenes Estadounidenses en 1972 y un tercero, autor de la muerte de otro agente en Nuevo México en 1971, entre otros.” La justificación de esta nueva agresión en contra del digno gobierno cubano es irrisoria -una bufonada propia de bribones como Capone y su jefe que debería avergonzar al pueblo de Estados Unidos y sus juristas- si no fuera por los daños que tal decisión inflige al pueblo de la isla. Lo que los rústicos gobernantes de Estados Unidos ignoran es que, en el supuesto caso de que esas acusaciones sean ciertas los delitos ya prescribieron hace tiempo, las pruebas desechadas, víctimas y victimarios muy probablemente hayan muerto y otras menudencias por el estilo. No se conoce ningún país en los que crímenes de este tipo no prescriban después de quince o veinte años salvo, claro está, en el caso delitos de lesa humanidad que son imprescriptibles. Pero éstos no están contemplados en la acusación del Departamento de Estado. Por lo tanto, ignorantes y ridículos en su acusación.

    Hierve la sangre ante la prepotencia y el cinismo de la declaración del gobierno norteamericano, cuyas acciones terroristas en contra de Cuba ocasionaron la muerte de 3.478 de cubanos y cubanas y ocasionaron graves e irreparables lesiones a otros 2.099. En este trágico reino del revés los terroristas acusan a sus víctimas de ser como ellos. El país que perpetró los dos mayores atentados terroristas de la historia de la humanidad, Hiroshima y Nagasaki, se siente con la autoridad moral y jurídica para acusar a terceros países de ser terroristas. Pero, ¿por qué lo hacen, por qué ahora esta decisión de incluir a Cuba en esa lista? Respuesta: porque a los matones que habitan en la Casa Blanca y sus inmediaciones la heroica resistencia de Cuba -a la que pensaban poner de rodillas con sus políticas de “cambio de régimen” y con su interminable cantidad de sanciones y agresiones- sigue en pie, firme como una roca, demostrando al mundo una superioridad moral y política que saca de quicio a sus agresores. Porque en medio de una pandemia feroz el pequeño país agredido ha demostrado saber cuidar muchísimo mejor a su ciudadanía que el grandote descerebrado que la ataca sin respiro. Mientras que en Estados Unidos la tasa de mortalidad debido al Covid-19 es al día de hoy 1.172 fallecidos por millón de habitantes en la acosada y bloqueada Cuba es de 14 por millón. La aritmética política es terminante: Cuba es 83 veces más justa, más ética y más democrática que Estados Unidos. Y a los matones de Washington esto les resulta absolutamente intolerable, les enciende las entrañas y los impulsa a hacer cualquier cosa. Como condenar nada menos que a Cuba por ser un santuario de terroristas. Y lo hacen enceguecidos de rabia, a los borbotones, mientras se precipitan velozmente a las cloacas de la historia contemporánea.

  11. JELen agur

    No solo se mide la criminalidad por el número de muertos que pueden ser provocados o no, sino por la falta de libertades, el control del ciudadano y la falta de servicios mínimos.
    Cuba es infinitamente mas criminal de lo que pudiera ser EEUU. Es un régimen patrocinador del terrorismo en los paises vecinos donde interviene y asesora a criminales de su misma ideología. Toda una empresa criminal internacional.
    En EEUU el ciudadano no tolera que ni dentro ni fuera se lleven a cabo actos criminales que no estén sobradamente justificados y aún así se valoran con lupa. Y si el gobierno de turno lo hace mal, se cambia. Y el ciudadano en EEUU tiene esa capacidad.
    En Cuba, el ciudadano es un muñeco del imperialismo socialista tiránico. No hay COVID porque ni interesa cuando el cubano medio escasamente come mas de una vez por día, con cartilla de racionamiento y ni llega. Está para preocuparse por el COVID.

    Las estadísticas cubanas no son creíbles porque forman parte de su estrategia de lucha. No son fiables.
    Pero nada de que tenga mas ni mejores medios ni mejor gestionados.
    Eso es propaganda para sus huestes, y para el que se lo quiera creer.

  12. El último golpe de Trump a las vitales remesas a Cuba
    El presidente de Estados Unidos termina con las operaciones de Western Union en la isla antes de dejar la Casa Blanca, Biden dice que revertirá las sanciones

    Como cientos de miles de cubanos, cada mes Wendy Hernández recibe una pequeña cantidad de dinero de su familia en Miami. No es mucho, entre 100 y 150 dólares, a veces menos, pero es una de las principales fuentes de sustento del hogar. En su casa entran dos salarios estatales, cerca de 1.500 pesos cubanos equivalentes a 60 dólares para tres personas, que dan para poco. Al principio recibía las remesas a través de viajeros u otras vías informales, pero desde que Western Union estableció una red de 407 oficinas en la isla al calor de la apertura aprobada por Barack Obama, esta era la opción principal que utilizaban sus parientes para mandarle ayuda. “Ahora la cosa se jodió, otra vez a inventar”, dice con santa resignación Hernández, tras conocer que la compañía anunció el cierre de sus operaciones en Cuba a partir de este lunes debido a una última sanción del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

    El último golpe de Trump a La Habana data del 27 de octubre, una semana antes de las elecciones en EE UU. Pero sus consecuencias se ven ahora. La Administración de Trump incluyó entonces en la Lista Restringida de Cuba a la empresa financiera cubana Fincimex, contraparte de Western Union, con el argumento de que pertenece a la corporación empresarial militar cubana GAESA, con la que ninguna entidad estadounidense puede contratar. La nueva medida estableció un plazo de 30 días para su aplicación, y hasta la semana pasada Western Union intentó hallar una solución.

    Hemos estado trabajando en todas las posibles alternativas para mantener abierto nuestro servicio entre Estados Unidos y Cuba mientras reorganizamos este canal vital para nuestros clientes. Desafortunadamente, no lo hemos logrado en este plazo reducido”, señaló Western Union en un comunicado dirigido a sus clientes cubanos, en el que lamenta “profundamente esta situación”. “Sabemos que el dinero que usted envía a sus seres queridos a Cuba sirve para el pago de alimentos, rentas y otros gastos o para apoyar a microempresas. Le aseguramos nuestro compromiso de que continuaremos explorando todas las alternativas posibles en busca de una solución”, expresó la empresa, que despacha a Cuba cientos de millones de dólares al año.

    La cifra de a cuánto ascienden las remesas que envían los emigrados no es precisa porque un gran número llega a Cuba por vías informales. Un informe de la firma Havana Consulting Group (HCG) estima el monto anual en unos 3.600 millones de dólares (aproximadamente 3.040 millones de euros), más que el aporte de todo el sector turístico a la economía cubana (alrededor de 3.000 millones de dólares), y más que la suma de los principales rubros de exportación, incluidos níquel, azúcar y derivados, tabaco y productos biotecnológicos. Cerca de dos millones de cubanos viven fuera del país. Según HCG, alrededor del 95% de los que envían remesas lo hacen una vez al mes y el promedio de cada transacción está entre 180 y 220 dólares.

    Cada mes, la Western Union realiza 240.000 transferencias a Cuba desde EE UU. Son 2,4 millones de dólares al día, 72 millones al mes, 864 millones de dólares al año —sin contar los envíos desde otros países como España o México—. La consultora plantea que alrededor del 45% de las remesas llega por vías informales mientras que otros economistas cubanos consideran esta proporción mayor del 80%, y el volumen total de lo enviado entorno a los 4.000 millones de dólares. En cualquier caso, mucho dinero, y dinero fresco.

    Sin duda, el último zarpazo de Trump a quien más afecta y hace la vida difícil no es al Gobierno sino a las familias que recibían estas ayudas, dólares empleados no solo en la supervivencia diaria, sino también como fuente de financiación: más de 60.000 cubanos regentan hoy restaurantes privados o cafeterías y cerca de 40.000 alquilan habitaciones, y muchos de estos negocios han contado con la inversión inicial de familiares o amigos que residen en el exterior.

    El presidente electo, Joe Biden, criticó durante la campaña la medida adoptada por Trump alegando que los cubanoamericanos tienen derecho a ayudar a sus familiares. Christian Ulvert, uno de los principales asesores de Biden en Florida, aseguró que Western Union era “el mayor servicio de remesas” en Cuba y que su cierre era “doloroso para las familias cubanas, especialmente para los más mayores y vulnerables”, adelantando que levantarían las restricciones contra las remesas, como hizo Obama.

    Varios economistas cubanos confían en que esta podría ser una de las primeras acciones de Biden para empezar a desmontar el andamiaje de sanciones trumpistas —más 130 medidas en cuatro años—, antes incluso que restablecer los vuelos directos a 15 provincias cubanas —ahora las compañías estadounidenses solo pueden volar a La Habana— o flexibilizar la política para que sus ciudadanos viajen como turistas.

    Lo que haga Biden con las remesas y sobre todo “cómo lo haga” y a qué ritmo, puede servir de termómetro para ver la prioridad que tendrá Cuba para la nueva Administración, señalan otros analistas. El presidente de U.S.-Cuba Trade and Economic Council, John Kavulich, ve “improbable” que Biden vaya a restablecer las operaciones de Western Union porque Fincimex ya se encuentra inscrita en la lista negra del Departamento del Tesoro. Esta consultora también ve difícil, al menos a corto plazo, que se “elimine o modifique la prohibición a los estadounidenses de alojarse en hoteles o comer en restaurantes propiedad de las Fuerzas Armadas de Cuba, se reanuden las operaciones de los cruceros y se renueven los permisos para administrar hoteles en la isla”.

    Esta sería la visión pesimista, sustentada en el hecho de que Biden tendrá muchas prioridades antes que Cuba cuando acceda a la Casa Blanca, pese a ser favorable al acercamiento. El sector optimista, en el que se incluye el embajador de la Unión Europea en La Habana, Alberto Navarro, piensa que el nuevo presidente estadounidense lo tiene fácil para deshacer los entuertos de Trump con cierta rapidez, pues dispone de la Directiva Presidencial para la Normalización EE UU-Cuba, aprobada por Obama en octubre de 2016, que contiene todas las instrucciones para promover esa llamada “política de compromiso”. “A Biden le bastaría con aplicar esa directiva, que ya está hecha y bien pensada”, indica Navarro.

    Pero entre lo que el palo va y viene, Wendy Hernández y su familia en Miami son prácticos. Después de ocho meses de cierre de fronteras debido a la pandemia, hace una semana reabrió el aeropuerto de La Habana —el primer día llegaron más de 20 vuelos de Miami—, y ellos ya buscan la fórmula para enviar el dinero como antes (con una mula). “Ojalá Biden lo resuelva”, dice ella, sin demasiadas esperanzas. “Acuérdese cómo es esto: los de abajo siempre somos los perjudicados. El que pa sardina nace, del cielo le cae la lata”.

    Lo leerán los Anasagastis de turno ?

    Puede que sí pero no lo querrán entender

  13. JELen agur

    El castigo es al régimen cubano.
    Todo lo demás es literatura barata.
    Cuba necesita un cambio hacia la democracia ya y que los criminales que les gobiernan desaparezcan y sean sustituidos por ciudadanos elegidos por el pueblo, con la confianza del mundo democrático en el respeto a los derechos humanos, a la propiedad a la inversión extranjera.
    Y que desaparezca el abuso y la corrupción de los ladrones que llevan 60 años viviendo como jeques, abusando del pueblo cubano.

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