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Cuál debería ser el día para celebrar la Unión que constituye de Euskadi (1)

Iñigo Lizari

Con el objetivo cumplido este viernes de celebrar este 7 de Octubre de 2016 la efemérides del 80 aniversario del primer Gobierno Vasco en 1936, deberíamos pensar en consagrar también una fecha de consenso relativo a un momento anterior a cualquier ataque a nuestro autogobierno foral, como el que resulta de la la primera institucionalización de la Unión Foral a tres alcanzado el 2 de Noviembre de 1793 en Bilbao.

Dicho día se institucionalizaron las Conferencias entre los tres Territorios Forales bajo el lema de Irurac Bat, hoy Hirurak Bat, cuando aún no se había producido los devastadores ataques a la Foralidad originaria que se sucederían en el siglo posterior en los años 1839 y 1876, y cuando dicha Unión foral a tres constituía toda una aspiración surgida de un impulso ilustrada auspiciado por nada menos que la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País que tenía y tiene al Irurac Bat por lema.

Sin duda el día 7 de Octubre de 1936 es un día significativo, así lo manifestamos de 26 de Octubre de 2010 titulado ¿Por qué el 25 de Octubre, día del Estatuto de Gernika de 1979, no puede ser el día de Euskadi? Pero aquel 7 de Octubre 1936 fue simplemente el día en que se constituyó el primer Gobierno Vasco en una Euskadi que había votado favorablemente al plebiscito estatutario de 1933 de cuyos tres Territorios Históricos, dos se hallaban prácticamente ocupado por los sublevados. Distinta fue la realidad política en donde se consagró esta unión el 2 de Noviembre de 1793 donde corrían tiempos de paz foral, esperanza vasca y libertades que luego se verían frustradas.

Esta institución de las conferencias estuvo integrada por representantes de las tres provincias Bascongadas, nombrados por las Diputaciones forales del País y a veces por las propias Juntas Generales o Particulares. Sin embargo Hay que llegar a las Conferencias forales de Bilbao de 2 de noviembre de 1793 para encontrarnos con una reglamentación de la celebración de las mismas. Archivo General de Guipúzcoa. Tolosa. AGG. Secc. 1ª, Neg. 13, Leg. 47. Como señala Jose Luis Orella Unzue, en su trabajo “Las Conferencias Forales”, en estas conferencias forales de 1793 se acordaron las bases fundamentales de la organización, su funcionamiento, la misión y el carácter específico:

Se señala el calendario de sus reuniones que se celebrarían en el mes de mayo tras la celebración de las correspondientes Juntas en cada uno de los territorios. Del mismo modo se designa una rotación de territorios en la acogida a las Conferencias, señalándose Alava para 1794, Guipúzcoa para 1795, para volver de nuevo a Vizcaya al año siguiente. El orden del día de las Conferencias lo designarían las respectivas Juntas territoriales de Alava, Guipúzcoa y Vizcaya.

Las conferencias serían convocadas por los comisionados, de los cuales sólo asistían dos, correspondiendo la presidencia al territorio anfitrión de las Conferencias. De las conferencias que se celebraban se extendían actas por triplicado, una para cada provincia, se autorizaban las actas con el sello que llevaba el lema de Irurac-bat, como símbolo de la unión, concordia y confraternidad vascongada y las firmas de los concurrentes, turnando también las tres provincias en el orden de preferencias de firmas.

Los temas tratados en las Conferencias son muy variados: v. gr. el impuesto de medio real de vellón sobre el hierro y su exportación, la supresión del monopolio de tabacos de Alava, la introducción de la moneda, la libertad de comercio, la tasa del azúcar en Guipúzcoa, etc. No sólo se trataban temas económicos en estas conferencias sino también de índole política y jurídica, como por ejemplo las relaciones interforales, la reciprocidad en la entrega de reos y malhechores, la creación de una única audiencia de apelación para las tres provincias determinando “que los jueces sean naturales de las mismas provincias, porque el carácter, la educación, la lengua, las leyes, usos y costumbres de sus habitantes son muy particulares y no bien conocidos, sino es de sus mismos naturales, circunstancia que facilitará enterarse más pronto de las causas y fallarlas con más conocimiento”. Otras veces el tema que movió a estas conferencias forales fue la creación de servicios comunes a las tres provincias, como por ejemplo la instauración de la Universidad Vasca.

El año 1800 fue de gran importancia en el desarrollo y futuro de las conferencias forales. El corregidor pretendió impedir la reunión abusando de sus competencias. Los tres territorios cruzaron entre sí una serie de comunicaciones y decidieron acudir a la corte(ó) aportando el acta de constitución que con buen acierto supieron elaborar. Fruto de la acogida de la Corte es la real orden del 16 de julio de 1800 que lleva la firma de Mariano Luis de Urquijo en la que se afirma textualmente: “Desde tiempo inmemorial se juntaron comisionados de las provincias de Alava, Guipúzcoa y Señorío de Vizcaya a conferir y tratar sobre asuntos del Real Servicio y de interés común de las tres provincias. Este acogimiento serviría para frenar la pretendida prohibición”.

Esta la alusión al tiempo inmemorial que no quiere decir otra cosa sino que el uso y la costumbre son la fuente principal del derecho vasco y la que fundamenta el derecho a reunirse en conferencia foral como expresión del derecho de reunión consagrado en los fueros.

La supresión de las Conferencias forales viene decretada con la ley de 1876 en la que se abolía la soberanía foral. De la renovación de aquella habilidad política que hizo posible la institucionalización de las conferencias el 2 de Noviembre de 1793 dependerá nuestro futuro político. Es por ello que hablando de habilidad política, que uno firme y profundamente cree que en los símbolos se concentra y se realiza la consagración de los principios fundacionales fundamentales de un país.

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