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Los problemas de la unilateralidad

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Imanol Lizarralde

El último comunicado de ETA merece una reflexión serena, recordando primero que sin el tesón demostrado por el Pueblo Vasco durante todos estos años, los terroristas no se hubieran visto abocados a tener que declarar un cese definitivo como el que declararon ayer. Ese mismo tesón exige la responsable tarea de que el comunicado de ayer no quede en el futuro en papel mojado, por lo que es necesaria una lectura en profundidad del mismo. Entremos, pues, a analizarlo.

Pese a la llamativa declaración de “cese definitivo de su actividad armada”, nos encontramos tan sólo ante un inicio. Dice ETA que “se está abriendo un nuevo tiempo político”, estamos ante “una oportunidad política”, otra más. Nos encontramos ante un tiempo inconcluso que comienza en este momento. Todo depende de la otra parte, del Estado español, que tiene que tomar la decisión, como simple cuestión democrática, de “reconocimiento de Euskal Herria”. ¿Qué puede significar tal concepto? El respeto de “la voluntad popular” de los vascos por parte del Estado en los términos en los que la propia ETA interpreta tal respeto.

Resulta asombroso que un comunicado con una decisión tan trascendente sea de escaso medio folio. Algunos interpretaran que es la debilidad la que le obliga a cerrar su ciclo armado pero también se podría interpretar que ETA no se compromete realmente más que a no seguir cometiendo acciones armadas, cosa ya sabida desde enero de este mismo año.

Otra cuestión importante es señalar el hecho de que ETA declara el cese definitivo de su actividad armada antes que la propia negociación con los Estados. Declara el fin de la lucha armada a cambio de nada y propone una negociación que no está formalizada siquiera, en un momento en las cuales se juegan dos cosas, la jefatura del Gobierno español y la representación mayoritaria vasca. No estamos pues en una situación política asentada, con interlocutores fijados y agendas precisas, por lo que el comunicado de ETA es un factor que pretende influir tanto en los resultados electorales españoles como vascos. ¿Llegará el PP a la Moncloa con mayoría absoluta? ¿Será Bildu el primer partido de Euskadi? Si ETA propone al Estado una negociación… ¿esa negociación se va a dar realmente? ¿con quienes? ¿en qué condiciones?

Si ETA dice que cesa definitivamente la lucha armada y luego expresa que deben abordarse las “consecuencias del conflicto”, parece que propone que la negociación sea sobre presos y la victimas. A renglón seguido dice que deben abordarse estos temas para que se produzca lo que denomina “el final del conflicto armado” que sería como consecuencia de la negociación. ¿Qué diferencia existe entonces para ETA entre “cese definitivo de la violencia” que declara ahora y “final del conflicto armado” que deja para el futuro? No es una cuestión menor pues expresa una incongruencia que matiza de forma importante el anuncio del cese definitivo de la lucha armada.

El propio Diputado General Garitano ha expresado en ETB que deben salir todos los presos políticos del conflicto a la calle, aludiendo a la libertad que se concedió a Galindo y Vera, señalando que si hay voluntad los presos políticos pueden salir a la calle independientemente de la duración de las penas, tal y como sucedió con las penas del GAL, en las que el Estado impuso su visión política sobre la legalidad penitenciaria. Garitano ha añadido que deben salir a la calle no en función de la duración de las penas, sino en función de su condición de “políticos”, y como “políticos” son todos, todos deben salir. ¿Puede ser esta una condición que pueden cumplir de forma realista los representantes del Estado español, especialmente de la mano del PP? El Diputado General aprovecha la ola de la euforia colectiva para adelantar una exigencia ineludible que tensa la cuerda política de confrontación con el Estado.

Y es que la unilateralidad de movimientos por parte del MLNV en este actual proceso de paz puede tener sus inconvenientes. El más grande de ellos es que con su declaración ETA pretende con ello obligar a que el Estado se mueva en los términos que ETA le propone. Eso es lo que afirma un documento reciente del MLNV, Zutik Euskal Herria zehazten: “A pesar de que no podamos prever el tiempo largo de acuerdos con el Estado, dentro de la estrategia independentista tenemos que hacer planteamientos concretos para obligar al Estado a que negocie”. El comunicado de ETA es precisamente uno de esos planteamientos provocarán la respuesta del Estado, de ahí la intención del MLNV de “frente a la negativa de los Estados queremos oponer una mayoría creciente de ciudadanos”.

Ante una situación así, no es de extrañar que Ramón Zallo haya afirmado que él quiere creer en la voluntad definitiva de ETA pero que nos pueden venir momentos de gran tensión si el Estado no da pasos en la liberación de los presos. El problema añadido es que el ascenso de Bildu por un lado, y el del PP por el otro, constituye la gran polarización que puede generar una tremenda tensión. ETA proclama el cese definitivo de la lucha armada sin haber llegado antes a un acuerdo con el Estado acerca de los presos porque es la fuerza de esa declaración es necesaria para que el proceso pueda seguir teniendo credibilidad y otorgar un aval a Bildu/Amaiur para presentarse en estas elecciones con un nuevo impulso. Lo vimos en las elecciones pasadas y lo veremos en las próximas elecciones autonómicas, en las que una nueva declaración de ETA supondrá otro nuevo paso y otro nuevo impulso a la coalición del MLNV.

Sería un error contemplar la nueva declaración de ETA aislada del conjunto de la estrategia del MLNV pues es dentro de esta donde adquiere coherencia. El MLNV está planteando su propio modelo alternativo de construcción, basado en la combinación de la fuerza política, el poder institucional y la movilización popular. En este sentido, el citado texto del MLNV Zutik Euskal Herria zehazten, nos da la clave. Se trata de plantear la confrontación con el Estado desde una vía de hecho, construyendo una nueva dinámica y un nuevo conglomerado de poder alternativo, lo que el texto llamada “un nuevo sujeto político”. En este contexto, ETA se pone en la retaguardia, aguardando los avances de esta estrategia. que no será plácida ni pretende serlo. ETA planteará una doble vía (la que ahora mismo está poniendo en práctica), la de atenerse a las exigencias de fin de la confrontación armada y la de reorganizarse de forma paralela. ETA se constituye así en garante armado del proceso, contribuyendo a él con los gestos de paz que la Conferencia ha pedido.

En Irlanda el IRA llegó incluso a escenificar un desarme y se creó un grupo armado nuevo, el IRA auténtico, que se quedó con gran cantidad de sus armas. No es seguro que ocurra en Euskadi pero tampoco sería descartable pues las raíces de la cultura de la violencia persisten: son la indignación y el espíritu de confrontación que el MLNV alienta en su juventud que, en un momento dado, puede dar como fruto una nueva generación radicalizada de activistas armados. En todo caso, el camino es largo. Dice el documento: “Ahora la negociación no es un objetivo. No estamos luchando para alguna vez negociar con el Estado sino que estamos luchando negociando a la vez. Siendo las cosas así, tenemos que saber utilizar la negociación como un instrumento entre otros para favorecer nuestra trayectoria. Siendo otro campo de lucha”. Lo importante es conseguir una mayoría y una implicación cada vez mayor de la población vasca en esta confrontación con los Estados así como la creación de un modelo alternativo de orden sociopolítico, en las coordenadas del “socialismo identitario” que propugnan.

El problema de la unilateralidad, como su propio nombre indica, es que no es bilateral, y la otra parte, la del Estado, tiene una visión muy diferente del problema vasco y de sus soluciones. El nuevo tiempo político que según ETA debe traer el “reconocimiento de Euskal Herria” (en los términos que ETA interpreta su voluntad), no es la solución que el Estado entiende. ¿Dónde está el término medio entre las posturas de ETA y del Estado para una negociación? El problema que surge es digno de la casuística de Oscar Wilde cuando distinguía entre un amor eterno y una aventura. ¿Cuánto puede durar el cese definitivo de la actividad armada de ETA si el Estado no se mueve o se mueve de una forma no deseada? Es una constatación real que ETA ha seguido reorganizándose en Francia, de ahí que la policía francesa haya sido el actor más cauto en sus valoraciones. ¿Por qué lo hace si anuncia un cese definitivo de su lucha armada? Son preguntas que quedan en el aire pero que nos obligan a permanecer críticos, vigilantes y exigentes. Nos encontramos todavía ante los prolegómenos de un proceso que pese a su escenografía, no ha conseguido la entrada de su segundo actor principal, el gobierno español. Es preciso que desde la alegría de saber que miles de vidas dejan de estar amenazadas, es positivo, como muestran las últimas estudios de opinión de la sociedad vasca ante los acontecimientos de ETA, no caer en euforias desmedidas y afrontar el futuro incierto que se presenta desde una serena calma y sobre todo, desde la responsabilidad.

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