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Bildu baila sola

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Koldo San Sebastian

Lo acertado de la estrategia aprobada por la Asamblea Nacional del PNV quedó demostrado en la segunda edición del informativo de ETB del pasado martes. Apareció primero Bildu advirtiendo/acusando a los nacionalistas de llevar la “pancarta anti-Bildu” con el PP y el PSE. Sin solución de continuidad, el portavoz del PSE acusó a EAJ de exactamente lo contrario. Es decir, de mantener  un pacto “vergonzante” (sic) con Bildu. Lo dicho: un acierto.

Pero, hay algo más importante en la situación derivada de los últimos comicios locales y forales: Bildu solo lidera a Bildu y, fuera de la coalición, solo parece que puede llegar a acuerdos sólidos con Aralar. Con nadie más. La coalición parece tener fecha de caducidad: la marcada por la legalización de Sortu. Basta ver como han desaparecido de todas las declaraciones los representantes de EA y Alternativa. Mandan ellos.  Bildu no es vanguardia de nada y muchísimo menos del movimiento abertzale. Aun lo queda mucho camino por recorrer en el fondo y en la forma (las amenazas de Elorrio, Bera de Bidasoa, Vitoria o Bermeo, las acomplejadas reacciones de los miembros de EA en esos municipios y otras convocatorias no contribuyen a crear el mejor clima). Txiberta fracasó. También Lizarra (y no solo por la acción de ETA), sino por esa tendencia enfermiza de la autodenominada “izquierda abertzale” de marcar el camino a los demás, de no entender que la esencia de la democracia es la discrepancia y la construcción desde ella de proyectos compartidos. Y no tiene pinta de que se produzca el entendimiento (de comprensión) en un espacio breve de tiempo

Bildu va a recorrer los próximos cuatro años en medio de la soledad más absoluta. El PNV no comparte con Bildu ni medios, ni fines, ni ideología. La Euzkadi libre de hombres libres es radicalmente incompatible con el proyecto chavista que se desprende de algunas declaraciones y una praxis conocida y que Bildu debe repudiar para siempre. Vamos a ver si la coalición es capaz de atraer riqueza e inversiones. Vamos a ver cómo promueve el empleo, qué actitudes adopta para fomentar la internacionalización y si supera su antieuropeísmo militante plasmado en no pocas actuaciones de sus antecesores políticos en el Parlamento vasco. O, dicho de otra qué aporta para generar empleo y bienestar.

Al PNV le queda un largo trabajo en los próximos cuatro años: Mantener su trayectoria de gestión e incorporar notas de ilusión a ese buen hacer que explica su primacía electoral hace ya 30 años. Además reforzarse en los lugares que gobierna, recuperar lo perdido (a través de una oposición rigurosa y firme) hacer autocrítica y obrar en consecuencia dónde los resultados electorales lo exigen y organizarse allí donde nunca ha estado o ha dejado de estar. Bildu (y el PP y el PSE) debe tener claro que allá donde gobierne, el PNV será oposición y no monaguillo.

Sobre Bildu penden, además, algunas hipotecas. Van a cumplir las leyes, supongo, lo que implica asumir que su electorado les acusará de las mismas enormidades que ellos aplicaron a otros  por cumplir sentencias judiciales (que no se llame a engaño). Todo lo que haga (incluido en qué se gasta el dinero) va a ser mirado con microscopio, con el mismo rigor con que se controla a todos los demás. Ya verá como la cosa no es tan fácil como cuando veía los toros desde la barrera. Y, desde luego, a ETA no puede ni escapársele un pedo. Entonces, sí que sería el acabose.

Como diría Adrian Monk, este país nuestro tiene un don y una maldición: nos conocemos todos de toda la vida y sabemos lo que cada uno puede dar de si. La cosa es sencilla: sentarse al lado de la ventana con una buena botella de patxaran de Espinal y esperar a que pasen los restos del vecino. La clave está en el patxaran, en el trabajo y en la paciencia. Además, bailar sola solo es entretenido al principio.

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