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Ekonomiaren txokoa: El punto de vista chino

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Sixto Jiménez Ekoberrin

Es opinión dominante que China mantiene su moneda en un bajo nivel de valor para seguir siendo competitiva en las exportaciones a países desarrollados gracias a las cuales va desarrollándose. Qué difícil nos resulta abandonar el punto de vista exclusivamente occidental cuando juzgamos asuntos globales y qué caro podemos llegar a pagar en el futuro esa insuficiente objetividad.

Cuanto antes hagamos el esfuerzo mental de ver, pensar y sentir un mundo con centro para los próximos siglos en Asia, antes sintonizaremos con la realidad y una visión correcta de la realidad es la única base sobre la que puede construirse algo sólido.

China es ya la segunda potencia económica de un mundo globalizado. Su PIB medido en paridad de compra fue ya en 2010 de 9,8 billones de dólares frente a 14,7 de USA y 14,9 de la Unión Europea según datos del World factbook de la CIA (www.cia.org). Añadan ahora un crecimiento del 10% anual frente al 2%, por ejemplo, de las dos potencias occidentales y verán que su liderazgo es inevitable en unos pocos años. Sumemos el resto de países de Asia y comprobaremos que ellos son cada vez más el centro y nosotros la periferia.

Cuando pruebo a intentar ver las cosas desde China caigo en la cuenta de que el mercado interno chino es el de mayores expectativas de crecimiento del mundo. Cuentan con una enorme población, con la progresiva entrada en capacidad de consumo de cientos de millones de sus habitantes y con la probable suavización de su exagerada propensión al ahorro a medida que el sistema extienda una mayor protección social y aumente la reserva patrimonial de sus habitantes para prevención de necesidades. El resultado es un enorme mercado a la vista, el mayor que el mundo haya visto; un tesoro que un yuan con baja cotización protege al encarecer las importaciones. Mientras el yuan sea barato nuestros productos serán caros para el ciudadano chino, salvo que los produzcamos en su país, y nuestras empresas solo podrán participar en las sobras de la gran fiesta económica china.

Tratemos de seguir viendo el mundo desde China y descubriremos que el país cuenta con grandes poblaciones de emigrantes repartidos por el mundo. En Asia suelen ser los emigrantes chinos los comerciantes por antonomasia de casi todos los países de su entorno a excepción de Japón. Esas masas de emigrantes mantienen una fuerte cohesión interna derivada de la fuerza de su civilización común. Después de todo, hace ya más de 2.000 años que China es una gran civilización bajo una misma organización estatal y un espacio geográfico coincidente con el actual si exceptuamos el oeste del país. Si a esa cohesión cultural añadimos el orgullo por su civilización que siempre han sentido y una creciente confianza en sí mismos, en su capacidad de lograr, el resultado es una potencia mundial. Durante muchos siglos fueron la mayor potencia económica del mundo, pero poco nos influía ese hecho en un mundo con escasa relación comercial y cultural entre países distantes. La revolución industrial colocó a occidente a la cabeza, pero ahora que China e India se suman al desarrollo económico, retoman inevitablemente la cabeza del ranking, con la diferencia de que esta vez sí que ese hecho influye muchísimo en nuestra economía, política y, más adelante, cultura.

Situemos una vez más nuestra mente en Asia y nos veremos rodeados de grandes masas de población ya ricas como los 125 millones de japoneses, cerca de ese nivel como Corea del Sur con sus 48 millones de habitantes o envías de serlo como los más de 200 millones de seres humanos que suma el sureste asiático, los 1.300 de China, los 1.173 de India, los 243 de Indonesia o los 100 de Filipinas. El centro demográfico del mundo.

Nuestros hijos mirarán hacia China en busca de noticias sobre la dirección del mundo como nosotros lo hicimos hacia USA y como el mundo entero lo hizo antes hacia nuestros antepasados europeos.

Nuestra industria se ha abierto en gran medida hacia el exterior pero muy preferentemente hacia Europa e Iberoamérica. Buenos son esos pasos pero no exportamos aún lo suficiente y muy poco hacia Asia y no hemos internacionalizado suficientemente nuestra presencia. Conocer desde dentro el que va a ser el centro económico del mundo; estar en él, ser conocidos en él y abordar el mundo desde él, es la asignatura pendiente de aprobar, escasamente preparada y cuya fecha de examen se aproxima.

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