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El proceso como folletín por entregas

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Imanol Lizarralde

El MLNV está poniendo toda la carne en el asador en lo que se refiere al bombo mediático que quiere alcanzar con su puesta en marcha del llamado “proceso”. La estrella, en su conjunto de agentes políticos formales e informales, la que causa mayor expectación, es casi siempre ETA. En breve espacio de tiempo la organización armada nos ha deparado dos comunicados. El primero constituía el anuncio del cese de sus acciones ofensivas. El segundo estaba conformado por la interpretación-respuesta de la organización armada a la Declaración de Bruselas.

La Declaración de Bruselas, avalada por numerosas personalidades internacionales de prestigio, constituye uno de los frutos más apreciados de la diplomacia del MLNV. En este sentido, el asesor de Batasuna (tal como lo define el socialista Eguiguren), Brian Currin, ha efectuado un brillante trabajo. Es una declaración de intenciones que tiene como objetivo otorgar credibilidad al llamado “nuevo compromiso de la izquierda abertzale con los medios exclusivamente políticos y democráticos (…) en total ausencia de violencia”. Batasuna consigue el logro de que estas personalidades internacionales elogien y den convicción externa a esa apuesta. El otro logro es que la Declaración también supone una interpelación al Gobierno español, ya que además de pedir a ETA que “apoye este compromiso, declarando un alto el fuego permanente y completamente verificable” plantea que “tal declaración” tiene que ser “debidamente respondida por el Gobierno español”.

La respuesta de ETA llega seis meses más tarde. ETA considera en este comunicado que la Declaración de Bruselas, “se ha convertido en una referencia innegable en Euskal Herria”. Y repone: “como es sabido, ETA  durante estos seis meses no ha efectuado acciones armadas”. ETA obedece la Declaración pero no hace pública su obediencia, y el alto el fuego que viene aparejado con ella sino un tiempo más tarde. ¿A qué puede deberse esa discreción? El suspense, ese elemento narrativo necesario para captar la atención del público, puede ser una de las razones. Y, como se vio en el 2006, la posible existencia de contrapartidas tácticas como fruto de las conversaciones con los interlocutores socialistas. La organización armada es consciente de la cantidad de especulaciones que podía ocasionar esa Declaración y la posible respuesta de ETA frente a la misma. A eso se le podría llamar publicidad inducida y gratuita de un hecho que ya estaba planificado.

Es, quizá, este aspecto uno de los más importantes: el de que tenemos que tener la impresión que nos encontramos dentro de un “proceso”. La buena voluntad de estos actores internacionales constituye, así, un factor importante de la escenificación del mismo. Este vals de comunicados, peticiones, propuestas y respuestas pretende producir el clima atmosférico en el que el MLNV tenga la oportunidad de socializar el perfume inconfundible de un “proceso” con esperanzas. Para este fin, es más importante la forma que el contenido. Este último se reduce a la existencia de un alto el fuego de cara a que el MLNV pueda maquillarse frente a unos comicios electorales cercanos. Por tanto, nos vamos a ver sometidos a los jalones de una gradación planificada de mensajes por entregas por parte de los estrategas del MLNV con el objetivo cercano de promocionarse de cara a las próximas elecciones y el de más largo plazo de plantear la activación social continuada del “polo soberanista”.

La actuación de ETA y sus comunicados suponen una ayuda imprescindible para la consecución de esas dos cuestiones ya que las palabras de ETA son un factor determinante para que pueda visualizarse un proceso de paz. Otra cosa es que esta política de gestos y de mensajes constituya, por sí misma, una garantía del éxito futuro de la paz.

La declaración de alto el fuego sirve a ETA para poder hablar en nombre de la mayoría del pueblo vasco: “en estos meses se ha encendido la ilusión en Euskal Herria, con las ganas de comprometerse con el reto de la articulación del cambio político, con la intención de hacer visible y actuante la voluntad de la mayoría”. La organización armada introduce en esta frase la fusión deliberada entre la voluntad (mayoritaria) de la población vasca de conseguir la paz, y el cambio político que propone la izquierda radical. La existencia de un “proceso de paz” diseñado por el MLNV es el factor que permite esa fusión, ya que, desde esta perspectiva, sin “proceso democrático” no hay “proceso de paz”, es decir, sin “cambio político” no callaran las armas, nos indica ETA. Este es el precio de la paz, aunque todavía (en esta fase tan temprana del “proceso”) no esté dibujado en una propuesta política concreta. Así lo anuncia ETA en una de sus observaciones a los firmantes de la Declaración: “Por ello, para superar el conflicto, más allá de pasos parciales, es necesaria una propuesta configurada para llegar a las raíces del conflicto y desatar sus nudos”. Por ahora estamos muy lejos de esa fase, con lo cual la novela por entregas podrá ir alargándose a la conveniencia del tiempo político planificado por el MLNV.

ETA habla también de una negociación futura y de una bilateralidad, es decir, una respuesta positiva por parte del Estado, incluyendo sus contrapartidas (“necesitamos una solución sólida que se tiene que construir con un compromiso de varias de las partes y mediante el diálogo y la negociación”). En definitiva, el actual comunicado de ETA pretende exponer al público europeo su visión de la historia vasca (que analizaremos en otro artículo) y congraciarse con el listado de personalidades internacionales que firmaron la Declaración, mostrando su buena voluntad. El problema sigue siendo el mismo: ¿existe la posibilidad de un acuerdo político entre el Gobierno español y Batasuna? Eso es algo que no necesita ni tiempo ni interminables conversaciones, que se puede comprobar mañana mismo. Lo que pasa es que tanto a los socialistas como al MLNV les conviene seguir dando aire a esta escenografía de contenidos escasos.

El MLNV tocando sus diversas teclas quiere mantenernos en un suspense Hitchcokiano, con gestos y comunicaciones diversas. Es necesario captar la atención de la opinión pública por que hay mucha gente que es escéptica por todos los procesos de paz fracasados anteriormente. Esto lo saben tanto ETA como el Estado. Y por eso la escenificación se produce ahora en cuentagotas y por episodios.

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