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Lehendakari Agirre (8): El juramento

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Jon Inchaurraga

(Contitución del Gobierno de Euskadi, 7 de Octubre de 1936)

Jaungoikoaren aurrean apalik
Euzko – lur gañian zutunik
Asabearen gomutaz
Gernikako zuaizpian
Nere aginduba ondo betetzia
Zin dagit

(Juramento de Agirre, redactado por Juan de Ajuriaguerra)

El juramento del Lehendakari es uno de los símbolos más importantes del autogobierno vasco. Es la toma de posesión del máximo representante de los vascos. Que sea en Gernika no es casualidad, como tampoco lo que se jura. Patxi López quizás no comprendió como lo hizo Aguirre la importancia de aquellas palabras “improvisadas” por Juan de Ajuriaguerra en plena Guerra Civil. Habría que situarse en el tiempo para entender la grandeza de este juramento. Euzkadi estaba en guerra contra el fascismo y el tradicionalismo español y el País estaba parcialmente ocupado. Sin embargo, la provincia de Vizcaya seguía aún libre del yugo franquista y albergó el nacimiento del primer Gobierno vasco, que simbolizaba la restauración parcial de las “Lagi-zarrak” o derechos históricos del Pueblo vasco. Unos derechos que fueron abolidos de golpe y plumazo por la “España liberal”.

El juramento no es casual. El árbol de Gernika simboliza las libertades tradicionales de Vizcaya y, por extensión, también de los vascos. Era el lugar donde se reunían las Juntas Generales de Vizcaya y donde el Señor de Vizcaya juraba respetar las libertades vizcaínas. La alusión a los “antepasados” tampoco es casualidad y podría interpretarse como un “homenaje” del Monumento a los Fueros de Iruña En su parte euskaldun, el Monumento reza “Gu gaurko euskaldunok gure aitasoen illezkorren oroipenean, bildu gera emen gure legea gorde nai degula erakusteko” (“Nosotros, los vascos de hoy, nos hemos reunido aquí en inmortal recuerdo de nuestros antepasados, para demostrar que queremos seguir manteniendo nuestra ley”).

Como tampoco es casualidad que el Lehendakari sea “humilde ante Dios” (Jaungoikoaren aurrean apalik) y no “humillado”. La figura de Dios, es evidente, que hace alusión a la religiosidad. Al igual que en Estados Unidos en los billetes está escrito “In God we trust” (Confiamos en Dios) en Euzkadi también tenemos una fuerte tradición cristiana. Sin embargo, también alude a la vieja idea foral de que “sólo Dios está por encima de los vascos”. Esto tiene su razón: los vascos rechazaron la servidumbre al darse a ellos mismos la nobleza universal, para así, ante la ley, ser iguales. Por eso, afirmaban que “sólo Dios”, que en su versión laica podríamos entender como la Ética, el Bien, era superior a ellos. Algo que el Lehendakari actual no ha entendido o no ha querido entender.

José Antonio de Aguirre y Lekube juró “cumplir fielmente” su mandato, pero también juró lealtad a EAJ-PNV en la Basílica de Begoña. Hoy en día esto sería impensable. Como es también impensable que se haya “laicizado” el juramento por capricho de un Lehendakari que parece incapaz de comprender qué significado intrínseco tienen las palabras escritas por Juan de Ajuriaguerra. Además, resulta inconcebible la confusión entre “laicización” y “ateísmo”, ya que la laicización exige un respeto hacia las diferentes religiones, mientras que el ateísmo es no creer en Dios. Y es más doloroso cuando miembros de su partido visitan a Obama en una misa o juran sus ministerios ante una cruz. Pero parece que todo vale para borrar el legado real, el tracto histórico desde foralismo del Lehendakari Aguirre, porque resulta inválido concederle un premio cuando se borra su legado más utilizado; el juramento de Lehendakari que escribió Juan de Ajuriaguerra.

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