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El transfuguismo político-ideológico de EA

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Imanol Lizarralde, Iñaki Arratibel

Cada vez son más las evidencias que demuestran que EA ha abandonado sus postulados originales y sus valores fundacionales. Como ejemplo de ello, lo mejor es contrastar lo que son las ponencias fundacionales de EA, y su visión respecto al MLNV.

La Ponencia fundacional  de EA (elaborada por Carlos Garaikoetxea) sostiene que la teoría y práctica del MLNV ha buscado expresamente:

“vincular la lucha nacional a la solución socialista revolucionaria de la lucha de clases, combinando la lucha armada con las movilizaciones populares e integrando las diferentes formas de lucha con las diversas reivindicaciones entre las que se asume como fundamental el derecho de autodeterminación con toda su capacidad de movilización”.

Sobre una base política y social variada, en la que caben diversos sectores, existían, según esa Ponencia, unos “sectores dirigentes” ideológicamente homogéneos “inspirados en el marxismo-leninismo” que, según denuncia la Ponencia fundacional de EA, proponían

“que el problema nacional vasco deba ser utilizado para la confrontación radical con el Estado en forma de ruptura a través de la utilización efectiva de todas las formas de lucha y su interrelación: lucha armada, lucha de masa y utilización de la lucha institucional, para destruir todo estado o autonomía de contenido burgués ya que, según insisten,…sólo en la sociedad socialista es posible la paz”.

El proyecto originario de EA probaba que “estas formulaciones revolucionarias suelen ignorarse en los propios medios nacionalistas, a pesar de la claridad meridiana con que aparecen en los textos publicados por la vanguardia dirigente del movimiento”. Y el ponente Garaikoetxea añadía que estos planteamiento

“constituyen un dato esencial a tener en cuenta al estudiar el problema de la violencia y las posiciones de los sectores rupturistas porque, con frecuencia, se simplifica la visión de dicho problema a una mera cuestión de familias ‘abertzales’, lo que explica la inconsistencia de muchas conversaciones e intentos negociadores entre sectores nacionalistas”.

La denuncia de la EA original era contundente. Es decir, el mundo de ETA y Batasuna utiliza la autodeterminación y la soberanía como herramienta de pura movilización y como señuelo de confrontación con el Estado, en el marco de un proyecto cuya máxima aspiración es destruir las instituciones vascas por ‘burguesas’, debido a que sólo habría paz en el socialismo.

En estos momentos, somos testigos de todo lo contrario. A pesar de la advertencia de la ponencia fundacional, EA ha hecho caso omiso de la existencia de ‘estas formulaciones revolucionarias’ que Garaikoetxea entendía que eran ‘un dato esencial’ para no caer en la simplificación de creer que las diferencias entre el MLNV y EA pudieran ser tomadas bajo un concepto de familiaridad o parentesco ideológico.

EA ha remodelado su proyecto político en función del lenguaje y la ideología política del MLNV. Y en vez de tratar de atraer a los elementos abertzales del MLNV al proyecto de EA, es el proyecto de EA el que va a sumarse al del conjunto del MLNV por medio de la operación del llamado “polo soberanista”. En estos momentos, podemos afirmar que EA ha traicionado tanto su diagnóstico originario acerca de la naturaleza del MLNV como su objetivo de tratar de canalizar a los auténticos abertzales del MLNV a un proyecto nacionalista ético y democrático.

Las declaraciones del Parlamentario de EA, Jesús Mari Larrazabal no dejan espacio para la duda:

“en EA si tenemos la firme determinación y la clara voluntad de confluir en un espacio político y electoral común con la izquierda abertzale y con otras fuerzas sociales, sindicales o políticas siempre y cuando en Batasuna tengan claro y asuman, sin ningún género de duda, compromisos firmes y definitivos con el uso exclusivo de vías pacíficas y democráticas”.

Al contrario de lo que afirmaba la ponencia fundacional de EA, Larrazabal nos habla de “un espacio político y electoral común” con “la izquierda abertzale” y, concretamente, con Batasuna. La petición de un compromiso sobre el uso de las vías pacíficas constituye una petición retórica ya que Batasuna apuesta, en estos momentos, por la exclusividad de estas vías. Lo que no es incompatible con que ETA siga matando y siga compartiendo con Batasuna el mismo proyecto estratégico de derribo de las instituciones nacionales vascas.

La acogida positiva, por parte de los dirigentes de EA, del último comunicado de ETA, donde la organización, sin renunciar al uso de todos los medios de lucha, daba un espaldarazo a la operación del “polo soberanista”, así como estas afirmaciones del parlamentario Larrazabal, dan cuenta de que el proceso de transfuguismo ideológico de EA camina lentamente hacia su culminación. Un proceso en el cual tan malo es que EA se integre dentro de una alianza con la llamada “izquierda abertzale” como que compatibilice su acción política con la persistencia de la amenaza armada de ETA.

Como ex militantes de EA, y como actuales defensores de su proyecto originario que vemos conformado en Hamaikabat, consideramos nuestro deber denunciar el fraude de la actual dirección de EA. Un fraude a sus electores presentes y pasados, un fraude a sus actuales militantes, la mayoría de los cuales creemos no comparte el ideario de engrosar la llamada “izquierda abertzale” en una operación en la cual ETA no renuncia, además, a la vía armada.

De todo esto se derivan dos cuestiones de importancia general para la política vasca. La primera de ellas también afecta a las señas de identidad de EA y es la contraposición que hace actualmente el partido entre el autonomismo y el independentismo. Así, en el texto llamado “Propuesta base de Eusko Alkartasuna para la activación de un acuerdo soberanista a favor de la independencia de Euskal Herria” (noviembre 2009), señala que “es el tiempo de superar el autonomismo que ha impregnado durante años la política vasca”, asumiendo literalmente la tesis rupturista del MLNV, de que “este pueblo ya no puede esperar más. La soberanía total resulta indispensable para garantizar la supervivencia y desarrollo de Euskal Herria”.

Euskal Herria sobrevive en gran parte gracias a la lucidez de quienes hace tres décadas apostaron por recuperar las instituciones nacionales (el Gobierno Vasco de Agirre) frente a los que planteaban una vía de sufrimiento y terrorismo como alternativa.  Con lo cual, la contraposición entre autonomía/independencia fue entendida por el pueblo vasco como improcedente, como una disyuntiva tramposa que siempre termina debilitando las apuestas concretas por la “supervivencia y desarrollo” del pueblo vasco.

El diagnóstico de este documento de EA es un diagnóstico de carácter apocalíptico y es negativo respecto a los logros indispensables para la supervivencia de la nación vasca que acarrea el Estatuto de Gernika. Esto nos introduce en la segunda cuestión. El diagnóstico de la actual EA pretende colocar a la mayor parte del nacionalismo vasco, representada por el PNV y Hamaikabat, en el bando “autonomista” del PP y del PSOE. Mientras que, en la práctica, la conformación con el MLNV del “polo soberanista” representa un peligro para la convivencia, ya que EA, asumiendo las tesis del MLNV, queda sumergida y subsumida en una dinámica de polo (soberanista) contra polo (autonomista), mientras ETA sigue actuando y el Estado sigue en su ofensiva antinacionalista. Es una dinámica que pone en peligro la convivencia civil vasca y es una vergüenza que EA, haciendo dejación de su ideario originario, se esté encauzando por ese camino, traicionando su ser y sus principios. Eso es auténtico transfuguismo, auténtico fraude y nosotros lo denunciamos como tal.

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