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ETA apuesta por el polo

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Imanol Lizarralde

No es algo que nos haya pillado de sorpresa. Pero es bueno que ETA nos refresque la memoria (GARA, 17-1). Frente a la desvergonzada exhibición de gestos y movimientos que pretendían mostrar contradicciones de tipo antagónico dentro del MLNV, ETA anuncia en este comunicado su apoyo más pleno a la operación política del llamado “polo soberanista” y reafirma la unidad esencial del MLNV:

“Esto es lo que vimos en Altsasu, la izquierda abertzale plural de siempre, diferentes orígenes, generaciones, tendencias y personalidades unidos en la colaboración. Ese ha sido uno de los secretos de la Izquierda Abertzale, intensa en el debate y firme en las decisiones unidas”.

Tanto los voceros mediáticos socialistas como algunos nacionalistas han insistido en la teoría de la división antagónica dentro del MLNV. Y la organización armada nos viene a recordar una verdad verificada en los treinta años de su existencia: que la división interna del MLNV es funcional. Y que las decisiones estratégicas se toman y se llevan a cabo unidas todas esas organizaciones y personas.

La imagen de división es la forma para trasladar al otro campo, en este caso el campo del Estado, esas divisiones como teorías diferentes sobre como solucionar el “conflicto vasco”. La aparente división del MLNV entre “duros” y “blandos” presupone, dentro de los aparatos del Estado, la división entre aquellos que consideran que hay que llevar a cabo una solución policial o los partidarios de la teoría de que negociar con una ETA derrotada. Ambas teorías son compatibles, pues, en 1989, fue el mismo gobierno socialista que montó el GAL el primero que negoció públicamente con ETA.

ETA reafirma asimismo el camino tomado en Anoeta en el cual los “políticos” del MLNV son aquellos que elaboran y proponen las líneas estratégicas del conjunto del movimiento. Pues refiriéndose al manifiesto de Alsasua, dice:

“La izquierda abertzale, motor de la lucha de este pueblo, ha hablado y ETA hace suya sus palabras”.

ETA recoge las “palabras” de los responsables políticos del MLNV y las pretende aplicar a su ámbito de lucha, como es el de la lucha armada. El comunicado comienza diciendo que si las cuestiones presentadas por la propia ETA en Gudari Eguna de 2009 fuesen contestadas de forma positiva, acabarían “la situación que vivimos hoy en día de negación de derechos y la consiguiente lucha”. Es parecida a la propuesta que hizo Argala en Txiberta de que si se atendían sus exigencias, dejarían al minuto la lucha armada y llevamos así 30 años y habrá que decir que este tipo de ofertas son un factor más que adorna, de forma paradójica, la prolongación de la lucha político-militar de ETA.

Aquellos que ponen en práctica la espiral acción-represión-acción, aquellos que pretenden una respuesta del Estado desde la cual reforzar la iniciativa de nuevas acciones armadas, son los que también dicen (arrogándose, de paso, la representación de los vascos):

“Los vascos cuando abrimos la mano nos dan leña como respuesta, cuando se ofrecen propuestas para acercar la paz, a la vuelta tienen más guerra”.

Es evidente que ETA en sus comunicados tiene que activar la segunda pata de su estrategia, la del discurso. Por medio de la reafirmación de su voluntad de paz, de la posibilidad que una vez aceptadas sus condiciones la lucha armada decaería al siguiente minuto, ETA puede plantear la legitimidad armada de su lucha, inserta en el contexto del MLNV y del propio pueblo vasco que pretende representar:

“En estos momentos en los cuales el enemigo nos dirige los ataques más duros no podemos quedarnos en la pura resistencia. Teniendo claro que hay que responder a la represión, (…) tenemos que responder con la capacidad de la iniciativa que quieren ahogar”(..)

Y a esa iniciativa tiene que ajustarse la lucha armada:

“Es verdad que más que en aguantar la represión, nuestra fuerza mayor la tenemos en la lucha política”(..) La IA es la única que propone un marco político que interioriza la opción de que todos los proyectos políticos puedan defenderse y desarrollarse libremente. Eso es algo a lo que no se puede hacer frente en el debate político”.

El “nuevo marco político” es el fruto del “proceso democrático” planteado por enésima vez en la propuesta de Alsasua con el papel esencial del llamado “polo soberanista”.También cabe incidir que tal propuesta “que interioriza la opción de que todos los proyectos puedan defenderse y desarrollarse libremente” es perfectamente compatible con poner a los cargos políticos bajo el punto de mira. Son los gajes de la lógica del materialismo dialéctico.

Nos encontramos ante un “proceso” de largo aliento: “ahora estaríamos en la primera fase del proceso democrático”. ¿Qué es para ETA ese “proceso democrático”?

“En la IA tendremos de cara al futuro el proceso democrático como eje de la lucha. El proceso democrático es un proceso para democratizar una determinada situación de opresión jurídico-política”.

El llamado “proceso democrático” es, sobre todo, un proceso de lucha múltiple, en diversos campos. Este “proceso democrático” se caracteriza más que por lo que afirma sobre todo por lo que niega:

“El proceso democrático tendrá en frente los marcos autonómicos forales agotados y todos los intentos de actualización de los mismos”.

Es la aceptación-asunción de estos marcos los que caracterizan la línea de antagonismo que el MLNV pretende imponer para esta etapa, marcando la divisoria de amigos y enemigos: “Tenemos que luchar contra esas opciones con todas nuestras fuerzas”. La contradicción entre autonomismo-independentismo/autodeterminismo tiene que ser la contradicción principal, la línea divisoria entre las fuerzas políticas. Y la alternativa que propone el MLNV es una alternativa única: “el proceso democrático no es sólo la mejor alternativa para nuestro pueblo sino la única, y eso lo tenemos que dejar bien claro”. La idea del agotamiento del marco autonómico vigente tiene que darse, así, mediante su destrucción práctica. ¿Cómo se consigue eso?

El comunicado de ETA lo plantea claramente: “la máxima garantía del Proceso Democrático es nuestro propio Pueblo”. Un “pueblo” que se define con mayúsculas y que, evidentemente, no es lo mismo que la representación electoral de los territorios que componen actualmente Euskal Herria ni el mapa de sus fuerzas políticas. ETA rescata un viejo término del diccionario del MLNV, el Pueblo Trabajador Vasco, por medio de una cita de José María Beñaran Argala, y lo convierte en sinónimo del sujeto “pueblo” que quiere definir para este “proceso democrático”.

Es aquí donde tenemos que profundizar en la naturaleza de “pueblo” pues la definición que nos trae el comunicado de ETA, recogida de unas últimas declaraciones dichas por Argala en magnetófono, es la siguiente:

“Ni ETA ni todo KAS ni HB ni ninguna formación política por amplia que sea puede solucionar los problemas de la clase trabajadora vasca, del pueblo trabajador vasco. Únicamente el mismo pueblo trabajador vasco puede solucionar sus problemas (…) Sólo un pueblo organizado puede conseguir los objetivos a los que aspira”.

ETA rescata así la concepción marxista de “pueblo”, la propia definición de MLNV (que es lo que ETA llama “un pueblo organizado”) y su ampliación al campo del “polo soberanista” junto con ELA, EA y otras organizaciones. Este “sujeto”, enfrentado a los partidos, fuerzas e instituciones que sostienen el “marco autonómico-foral”, debe, desde la base, la movilización y la lucha, destruir los mecanismos del actual marco:

“Para saciar las ansias del pueblo hay que superar la actual legalidad y las instituciones y para crear una nueva situación democrática hay que montar focos de debate y de negociación”.

Es a esto lo que ETA llama “activación popular”, que es una de las patas del proceso, la pata principal sin la cual “este proceso no iría adelante”. Por otro lado, “el Proceso Democrático no puede llevase sin que el Estado tome parte”. Junto con el proceso de “activación popular”, “en otro ámbito de negociación ETA y el Estado tendrán que hincar el diente sobre las consecuencias del Conflicto”. El MLNV nos dibuja una estrategia en la cual la tarea principal es crear un conglomerado de fuerzas, no sólo ni principalmente políticas, que actúen como catalizador de la idea de “pueblo trabajador vasco”, que extiendan un proceso de negociación y debate en la base de la sociedad, y que culmine en una negociación ETA-Estado en la que los negociadores políticos del MLNV puedan señalar a ese “pueblo” como el sujeto al que representan.

El “pueblo” que define ETA son los “soviets”, es la apelación que hace toda cúpula político-militar a los poderes de la base de la sociedad, en la que se encuentra inscrito el “partido revolucionario”, en este caso el conjunto de las organizaciones políticas y sociales del MLNV, encargado de activarlos. ETA da por segura la negociación con el Estado, y la considera como un factor posterior a la creación del propio polo-pueblo. ¿Por qué? Porque en otros “proceso de paz” esta interlocución ya se ha dado; lo que faltaba entonces, y pretende conseguir ahora, era una representación popular suficiente para que el MLNV pudiera apelar a ella.

La estrategia del MLNV se centrará pues en engordar lo máximo posible las filas del “polo soberanista”, con el nacionalismo histórico como enemigo, ya que es defensor del marco autónomico. Ni siquiera un alto el fuego de ETA será garantía de la existencia de un “proceso democrático”, con lo cual ETA confirma su opción por los “parones tácticos” para ayudar la tarea de “activación popular” impulsada por MLNV. El elemento que lo unirá todo será el de la “lucha”:

“Este momento, y el que venga a continuación también, será caracterizado por la lucha, crearemos con la lucha las condiciones del Proceso Democrático y por medio de la lucha conseguiremos que esas condiciones florezcan y den fruto”.

Esa lucha será múltiple y también será una lucha político-militar. “Por la guerra de la negación creando la afirmación”, dice ETA citando un texto de Xabier Lete. Este usa la frase con una acepción inversa, pues Lete no dice aquí quién niega. Mientras que todos sabemos que el marxismo como lo entiende el MLNV es principalmente lucha-negación. Negando los marcos autonómicos, negando el sistema de partidos, negando la libertad de grandes sectores de la sociedad vasca, negando la vida de las personas, afirman ETA y el MLNV su ideario.

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