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Érase una vez la crísis (2): La crisis teórica y la crisis del paro

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Ion Gaztañaga

Comentábamos en el anterior capítulo las evoluciones de los mercados inmobiliarios y de valores en las diversas crisis bancarias, pero la ciudadanía en general sufre los efectos de la crisis a causa del aumento de desempleo que produce la crisis.  Y es que el empleo es uno de los mecanismos de distribución de riqueza más importantes de la sociedad actual y uno de los más afectados cuando sobreviene la crisis. Con el desempleo no sólo se desploma el consumo, sino que comienzan los problemas sociales y familiares. Las principales preguntas que deberían preocuparnos en estas circunstancias son cuánto aumenta el paro en las crísis y cuánto dura esta situación de destrucción de empleo. Veamos en el siguiente gráfico, cómo han evolucionado estas dos variables en las diversas crísis financieras que hamos vivido:

Podemos observar que los países emergentes y especialmente los asiáticos han sufrido menos desempleo que las economías avanzadas, aunque las causas (flexibilidad, red social, familia) no están claras. Además, el método de contabilizar el desempleo ha variado desde la gran depresión y si se usará aquella metodología, la cifra oficial aumentaría considerablemente. Los mayores aumentos de desempleo se han dado principalmente en las crisis de los países desarrollados (Finlandia 91, España 77, Suecia 91, por no hablar de la Gran Depresión que fue un auténtico desastre). En cuanto a la duración la crisis española japonesa se lleva la palma con 12 años de destrucción de empleo. Lo que sí podemos observar es que el incremento del desempleo ha sido históricamente de siete puntos porcentuales de media, y además esta situación ha durado casi cinco años, lo que nos indica que la crísis del ciudadano tiene unos plazos mucho más largos que la crísis de crecimiento.

Para demostrarlo, lo mejor es echar un vistazo al descenso del PIB en las diversas crisis bancarias y observar la diferente evolución de este indicador con respecto al desempleo:


El descenso medio real del PIB es importante, del 9%, pero este descenso se concentra en un relativo corto plazo de tiempo: menos de dos años. Este descenso del PIB ha sido menos abrupto en los países desarrollados, pero hay que tener en cuenta que las economías en vías de desarroollo dependen en gran medida del crédito extranjero y cambios en el mismo puede causar grandes alteraciones en sus economías.

Tambien se puede ver claramente que la caída del PIB es relativamente corta (2 años, aunque la crisis nórdica fue de casi 4 años) por lo que aunque se de por finalizada oficialmente la recesión por el aumento el PIB, el empleo tiene una inercia mucho mayor, y por tanto, la crisis  real de los ciudadanos no es una cuestión que se solucione cuando la economía deja oficialmente de estar en recesión.

Para cuando el ciudadano medio pueda sentir en sus carnes la recuperación de la crisis, los economistas llevarán años sin hablar de recesión y los políticos ya llevarán también tiempo hablando no de brotes verdes sino de abundante vegetación. En el caso de España, con una recuperación del PIB más lenta que la de sus vecinos europeos por las características de su economía, la duración del incremento del desempleo será también mucho más notable y duradera. La crisis numérica no terminará pronto pero la crisis real para el ciudadano medio durará mucho más.

Si miramos en nuestro entorno, observaremos que la situación del paro cuando la crisis no ha llegado a su ecuador en la economía española es realmente preocupante. Observemos la situación reciente por comunidades autónomas según los datos de la EPA y el INEM (que como sabemos, tampoco dicen toda la verdad debido a la economía sumergida en el primer caso y por las “ajustes” que se realizan para no computar como parados a ciertos colectivos que hacen formación, etc.):

Andalucía y Extremadura ya están en términos reales cerca del 30% de paro, Canarias en un 25% y sólo la CFN y la CAPV están en los puestos más bajos. La media española roza ya el 19% y ya ha pasado la ventaja estacional del verano y el turismo. La pregunta inquietante es que si la historia nos enseña que la destrucción del empleo dura más años que la caída del PIB, y en el caso de España, si el PIB va a decrecer durante 2010 (un -0,1% según el FMI), ¿a qué cifras puede llegar el paro en otros dos o tres años de destrucción de empleo?

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