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Deshojando la margarita (y mareando al personal)

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Aitor Arregi

Pocos trabajos de oficina deben de ser más estresantes que ser asistente de las huestes socialistas. Un día se tienen que estrujar la cabeza penando en argumentos para no apoyar el blindaje del concierto económico y al siguiente desdecirse y buscar en el baúl contrario. Y así con una infinidad de temas que tienen que llevar a los trabajadores de Ferraz, verdadera y única sede del PSOE y sus federaciones, a cotas nunca vistas de baja por estrés.

Primero ordenaron a sus delegados en Euskadi que votaran en el Parlamento de Gasteiz a favor de un texto que preveía los pasos necesarios para blindar el concierto. Es decir, modificar la Ley Orgánica del Poder Judicial y la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional.

Después, cuando el mismo texto fue presentado en el Congreso de los Diputados en Madrid en 2008, votaron en contra. Lo habían apoyado poco tiempo antes en Gasteiz, pero ahora tocaba decir no. También votaron que no Madina, Benegas o Buen por poner un ejemplo.

La cosa resulta más pasmosa aún cuando sabemos que en 2007 ya habían votado en contra en el Congreso de los Diputados de Madrid. En esa ocasión también votaron en contra los Madina, Buen y el resto de diputados socialistas por las “provincias vascongadas” de turno.

En resumen, que en poco más de un año, los socialistas votaron primero que NO  en el Congreso, luego que SÍ en el Parlamento de Gasteiz para acabar otra vez con un NO en el Congreso de los Diputados. De locos.

O tal vez no. A lo mejor los socialistas se limitan a votar en cada stio aquello que puede parecer electoralmente más rentable en ese lugar. Tal vez un poco incoherente, pero poco preocupante para quien basa toda su política en las fotos de galería y el apoyo de los medios de comunicación. Crear e insistir en mensajes para “borrar” los recuerdos y “crear” en su lugar unos nuevos. Ya saben, Patxi nunca dijo que no habría pacto con el PP; el PP siempre ha sido un partido modelo y socio preferente.

O también, por qué no, puede ser simplemente que dan por hecho que la función del Congreso de los Diputados es corregir los desmanes separatistas de los Parlamentos periféricos. Aquello de cepillar. Votar en las provincias lo que allá quieren oír por no retratarse como lo que en realidad son con la certeza de que el Gobierno Central, centro real del poder, está en sus manos y allí reconducirán la situación. Por el mayor engrandecimiento de la nación.

Y en esas andamos. Que sí, que no, deshojando la margarita. Y llegamos hasta hoy. ¿Y que pasa hoy que no pasaba hace un año? Pues que ahora en Lakua gobierna un fiel y en Madrid no consigue gobernar Zapatero.

Dos pájaros de un tiro. Patxi y los socialistas en Euskadi se llevan el mérito de que el Concierto se haya blindado bajo su gobierno (y de paso pueden decir que algo han hecho en el ámbito económico); y Zapatero salva los presupuestos y quien sabe si, quizá, también el pescuezo. Vamos, que por el interés te quiero Andrés. Y a Euskadi que le den. A lo más, caladero de votos.

Me imagino que ya estarán en Ferraz devanándose los sesos. ¿Y ahora que argumentamos? De momento, ya han ordenado a la novia coscojalesa que convenza al novio madrileño de que lo del blindaje mola para la noche de bodas.

Sería de ver, vaya si lo sería, que finalmente no lograsen los apoyos que pretenden en Madrid. ¿Entonces qué? ¿Dejaría de ser conveniente el blindaje del concierto? ¿O se inventarían alguna excusa en plan “nosotros queremos pero no se puede”? Sería, ciertamente, poco convincente. Ellos, que han podido crear leyes para llegar a Ajuria Enea con un apoyo de menos del 40% la población; que han podido crear leyes para cerrar periódicos; que pueden declarar la obligatoriedad del uso de un idioma en el Congreso de los Diputados al mismo tiempo que tachan de autoritaria la política del euskera en Euskadi (esto daría para un artículo entero); etc.

P.D.: Por si, todavía, hay quien se pregunta que es esto del blindaje del concierto y porque es importante, brevemente.

La elaboración de las normas tributarias es competencia de cada uno de los Territorios Históricos. En teoría, esas normas son leyes y obligan como tales. Pero como en el sistema legislativo español está previsto que las normas con rango de ley salgan solo de las Cortes Generales y de las asambleas legislativas de las Comunidades Autónomas, resulta que en la práctica las normas tributarias vascas pueden ser recurridas por cualquier persona ante los tribunales contencioso-administrativos de forma muy fácil, por lo que son muy vulnerables.

Las normas con rango de ley, y de hecho las normas tributarias que no son competencia de los Territorios Históricos, en cambio, solo pueden ser recurridas por unos pocos  sujetos y ante el Tribunal Constitucional.

Se trata, por tanto, de cambiar dos leyes, la del poder judicial y la del tribunal constitucional, para arreglar ese desaguisado y dar mayor estabilidad al concierto económico y fortalecerlo frente a posibles agresiones externas (como, por ejemplo, las habidas por parte de los socialistas de Comunidades Autónomas limítrofes).

P.S.: De paso, añadir que tal vez a unos cuantos consejeros e incluso a algún lehendakari le convendría aprender eso de que “La elaboración de las normas tributarias es competencia de cada uno de los Territorios Históricos”.

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