Iñigo Lizari
Dijimos hace tiempo que el camino emprendido por algunos significados miembros del partido no llevaba a ninguna parte y que lo alejaba de la sociedad, que era necesario posponer las pretensiones de alcanzar nuevas metas en términos de soberanía formal y centrarse en cuestiones de soberanía material y en cuestiones de cohesión social y territorial de los países vascos asumiendo su pluralidad y su realidad jurídico-administrativa fraccionada.
Dos son los vectores que han impulsado el nacionalismo el de la soberanía y el del territorio. Lo cierto es, que estos dos vectores no son susceptibles de aplicarse a la vez porque se repelen, a mayor soberanía menor territorio, a mayor territorio menor soberanía. Hoy sabemos además que a mayor pretensión de soberanía menos voto incluso sobre el reducto territorial más nacionalista como son los TT.HH de Bizkaia y Gipuzkoa. Los jaques soberanistas provocan tensión y vivimos en una sociedad que, tensionada aún por el cansancio acumulado de tantos años de violencia, lo que necesita es distensión y solución para el día a día.
La normalización política ya lo apuntábamos no va por la consulta, que la normalización política es algo mucho más profundo, de mayor calado y que, en cualquier caso, tiene en esta sociedad dos interlocutores imprescindibles, el PSOE y el PNV. El año 2001 le pasó factura al PSOE por mirar al PP. Y el 2008 le ha pasado factura al PNV por mirar a HB. Ya los dijo Don Vito Corleone: Hay que cuidar de nuestros amigos, pero hay que cuidar también de nuestros enemigos. Nuestros amigos como PNV no están ni pueden estar en HB, ni los amigos del PSOE están en el PP. PNV y PSOE que somos adversarios políticos y que en situaciones de normalidad política habríamos de disputarnos abiertamente el poder, tenemos que mirarnos los unos a los otros y mimarnos. Juntos tenemos que sentar las bases de la normalización política y no habrá normalización política al margen de cualquiera de los dos.
Lo sucedido en estas elecciones lo ha resumido inmejorablemente la comentarista de este Blog TXIRI: “La cosa es muy sencilla. Ziarreta ha dicho que si no hay independencia, los vascos se mueren. Los vascos se han hecho independientes de EA, y EA se muere. Ibarretxe y Egibar han dicho ‘consulta’ para normalizar. Los vascos han sido consultados y han normalizado el voto al PSOE. Toma castaña…”
Apuntábamos que la misión del nacionalismo vasco no tenía que ser la perpetuación del poder sino que el hecho de la asunción de la nacionalidad vasca y su defensa resultará indispensable para que un partido de la oposición como PSE-PSOE alcanzase el poder. El PSE-PSOE está a puertas de poder hacerlo sin que tal asunción se haya dado y sin que todavía nuestro Estatuto, que fue el primero en aprobarse, está aún por completarse, y esto es algo que no nos lo podemos permitir. Tenemos que regenerarnos, ganarnos la confianza que tuvimos de la gente y recuperar la capacidad de generar ilusión. Y tenemos poco tiempo.
Frente a un soberanismo errático y maximalista que por irrealista resulta inmovilista que sólo produce frustración en un sector del nacionalismo y desafección en el otro, frente a un pragmatismo circular de andar vueltas con los que hay que, si bien sí se mueve a nivel de gestión, es luego incapaz de avanzar a otro nivel y produce insatisfacción, existe una tercera vía, un pragmatismo lineal dirigido a la construcción nacional que combina la gestión diaria con la consecución de objetivos alcanzables que la gran mayoría social los puede asumir como una conquista de todos y para todos. Dicha tercera vía, entre otros aspectos, se basa en una planificación que no sólo sepa ultimar los recurso de su autonomía política pública, sino que además sepa aprovechar los recurso de una autonomía política privada, lo que nos permite poder pasar de las estrategias tendentes a la constitución pública, que nos dejan casi siempre de vacío, a las estrategias tendentes a la declaración pública de lo constituido privadamente.
Frente a un derecho a derecho de decisión que puede servir para decidir que tenemos derecho a decidir, y sin entrar en la cuestión del juego de paradojas, propongo la posposición de su debate por un mínimo de 30 años, para una vez cumplimentado el estatuto y reformando del mismo posteriormente lo que se entienda necesario, seamos capaces de centrarnos en la consecución de una Eurorregión vasca o vasco-navarra, aunque dicha Eurorregión inicialmente sea material y su formalización en Derecho sea posterior a su constitución de hecho ver (www.goizargi.com nº 43) Se trata de que podemos estar cerca los habitantes de los distintos países vascos sin perjuicio de la divisiones administrativas existentes y las respectivas soberanías de los estados. Tenemos que generar un espacio en donde nuestra frontera aún mental desaparezca y nuestros niños crezcan aprendiendo Euskera, Castellano y Fránces como sus tres lenguas nacionales y dominen el Inglés y se desarrollen en un entorno pujante de prosperidad compartida y gobernanza cooperativa que vive con esperanza mirando al futuro y conciliando el pasado con el presente.
No es el tiempo para el soberanismo formal a lo Estado Libre Asociado visto el resultado, sino el tiempo para el soberanismo material (industrial, financiero, energético, educativo, tecnológico, cultural). No es el tiempo para la unidad orgánica impuesta Laurak Bat, sino el tiempo de la unión funcional (funcionar como uno superando las limitaciones administrativas siendo orgánicamente varios). Es el tiempo, insisto para la cohesión social y territorial desde la asunción de la pluralidad de sensibilidades de nuestras gentes y la asunción de las divisiones jurídico-administrativas existentes. Asumir la realidad es el primer paso para transformala.