Los alardes de Irún y Hondarribia: breve entrevista de Igor Zulueta (I)

Igor Zulueta nos remite a la redacción de Aberriberri esta autoentrevista acerca del problema de los Alardes teniendo en cuenta los acontecimientos que giran este año en torno al Alarde de Hondarribia. Zulueta considera en este caso que es una forma más clara y pedagógica para transmitir la información; además, es importante teniendo en cuenta posibles acontecimientos no deseados que pudieran ocurrir este año el día 8 de setiembre.

Al inicio del problema de los dos Alardes en Irún y Hondarribia, en los primeros años del enfrentamiento, no hubo ningún estudio o visión del conflicto con un análisis del aspecto antropológico y del matiz sociológico de la cuestión, que quizá hubiera facilitado las conversaciones a la hora de dirimir este asunto. A qué ha podido de deberse esto y cuál es tu opinión al respecto.

Todo asunto humano, sea problemático o no lo sea, hay que situarlo siempre en un marco concreto y un contexto específico. Cada marco y contexto estará sujeto en cada asunto particular a unas condiciones y especificidades concretas y particulares. De esta manera, en el Alarde Tradicional el marco es antropológico y el contexto el de un ritual. Y en el caso del Alarde Mixto el marco es ideológico y el contexto se encuadrará en la reivindicación de la igualdad de género. Con estas variables bien definidas y diferenciadas se presume casi seguro que los planteamientos, razones y respuestas de uno de los actos no coincidan ni encajen con los del otro, y viceversa. Es sumamente importante tener en cuenta esta premisa a la hora de analizar cualquier acto humano, y concretamente en este caso, para entender la disputa que se está dando y así poder llegar a una posible solución que tenga garantías de durabilidad, de permanecer en el futuro. Por decirlo de otra manera, aunque parecen dos actos similares, en el fondo son completamente diferentes porque sus respectivos marco y contexto no coinciden. El asunto se presenta como si habláramos de dos significantes idénticos, pero con significado distinto y contrapuesto. Los campos semánticos de los dos Alardes, el Tradicional y el Mixto, no tienen nada que ver el uno con el otro. Por lo tanto, estamos hablando de dos hechos y de dos conceptos totalmente diferentes, es por ello que son inmiscibles y no se pueden mezclar.

De acuerdo con esto las razones, planteamientos y respuestas de una visión de hacer el Alarde no sirven para el marco y el contexto del otro Alarde, las de uno no tienen sentido para el otro, y viceversa.

Además, hay tres razones fundamentales o de base que hay que tener en cuenta en este asunto: 1) La Razón Jurídica, que es la que dicta la Sentencia del Tribunal Supremo; 2) La Razón Antropológica, ampliamente desarrollada en el libro Reflexiones sobre los Alardes de Irún y Hondarribia de Mikel Arriaga; y 3) La Razón Natural de Convivencia, que es la que vela por la tolerancia y la cohesión social de la comunidad.

Estas tres razones están respaldando la solución de los dos Alardes, que cada uno se exprese por su lado de manera libre, con su marco y contexto respectivo inalterable. De todo lo desarrollado hasta ahora se puede deducir que es completamente falso que este sea un problema de género.

Todo aquel que intente encuadrarlo en un problema de género, está trampeando las bases fundamentales del análisis del hecho en sí. Está imponiendo de partida una ideología concreta, y esto no deja de ser aparte de erróneo y falso, completamente perverso y manipulador. Tengamos en cuenta los diferentes marcos y contextos para no caer en esta trampa que genera y generará discordia y disputa.

Desde el punto de vista histórico, lo que se rememora en sí, son los votos al santo en Irún y a la virgen en Hondarribia, y las milicias forales que se han venido celebrando anualmente desde hace muchísimos años. Para el Alarde Mixto o Alternativo esta es una cuestión puramente banal o digámoslo así, es una anecdotilla para ellos, ellas y elles. ¿Qué te sugiere esta actitud del Alarde Mixto y de Jaizkibel Konpainia?

Esta es una prueba más que deja claro que el marco del Alarde Mixto es ideológico, y que su contexto, reivindicativo. La rememoración histórica y el cumplimiento de los votos cívico-religiosos no tienen ningún sentido para el Alarde Mixto. Este Alarde no tiene ningún interés en el cumplimiento de los votos, lo único que busca es la reivindicación de la igualdad feminista que está imbuida en la ideología de género. Su fin último es hacer desaparecer el Alarde Tradicional. En cuanto consiga esto, si es que lo consigue, también desaparecerán los votos cívico-religiosos y la conmemoración histórica.

Desde las instituciones como son el Gobierno Vasco y la Diputación de Gipuzkoa, hay mucho interés sobre los asuntos que traten sobre la diversidad y hacen hincapié en esto para que se lleve a cabo. En cambio, en el asunto de los dos Alardes, tanto en Irún como en Hondarribia, la diversidad no es asunto que se premie, y qué decir de los medios de comunicación, nunca se recalca la riqueza de que pueda haber varias opciones para la población a la hora de desfilar en un Alarde o en otro, más bien todo lo contrario En este caso se sataniza la diversidad y se fomenta y empuja que haya un único Alarde (rememorándonos viejos tiempos del nacionalcatolicismo). Esto contrasta con la Ley sobre la Diversidad que hace unos años hizo público el Gobierno Vasco. Qué opinión te merece esta actitud flagrantemente contradictoria que aparece en prensa cada dos por tres sin tapujos y sin ninguna cortapisa.

Efectivamente, la diversidad que tanto proclaman los grupos feministas y pseudoprogres no la aplican en el caso del Alarde. No les interesa que haya una diversidad con dos Alardes, el Tradicional y el Mixto. Solamente buscan un único Alarde, como marca la ideología de género: Mixto y al estilo Jaizkibel Konpainia. Y lo de la prensa es de escándalo, casi mejor ni hablar. Solo se rige por lo políticamente correcto, incluso por encima de la ley, ya que hay una Sentencia del Tribunal Supremo que afirma que el Alarde Tradicional no es discriminatorio. Esto la prensa ni lo menciona, justamente lo contrario, aprovecha cualquier resquicio para tachar de discriminatorio al Alarde Tradicional y todo lo que circunda sobre este.

Últimamente, con la nueva corporación municipal de Hondarribia, se han hecho nuevos movimientos con las encuestas, con el folleto, algunas entrevistas en la radio, todo ello con la intención de fomentar un Alarde Mixto. ¿Qué opinión te merece?

El Ayuntamiento está jugando al despiste y al engaño, mareando la perdiz continuamente. Aquí hay un problema de convivencia, lo verifican los hechos. Sobran las encuestas, que se manipulan y engañan fácilmente, y sobran los folletos con sesgo ideológico dirigidos a un fin concreto, como es este caso.

También se han multiplicado en poco tiempo nuevas asociaciones que parece que giran en torno a la idea del Alarde Mixto como solución, y además fomentan el que sea esta la única fórmula que solucionará el problema. ¿A qué es debido esto? ¿Estás de acuerdo con lo que plantean?

Todo esto es parte de una estrategia. Multiplicar asociaciones y grupos sociológicos con un objetivo común para dar la impresión de cantidad y volumen de población, aunque en el fondo este objetivo englobe a una pequeña cantidad numérica o sea una tendencia ínfima en el cómputo global de la población de Hondarribia. Es fácil de demostrar, haciendo un referéndum. Pero esta opción es continuamente rechazada por Jaizkibel Konpainia y su entorno; evidentemente ya saben el resultado. No obstante, intentan una y otra vez dar el pego, y mostrar una amplia caterva de grupos, como si fueran una gran cantidad de individuos asociados en torno a una idea u objetivo común.

Sin embargo, esto no es nuevo, es un mecanismo de sobra conocido. Está basado en los sujetos interpuestos de Laclau. Una técnica revolucionaria para hacer caer a una mayoría significativa, que ya se explicó en el libro Reflexiones sobre los Alardes de Irún y Hondarribia, antes citado. Resumiendo, multiplicar grupos y asociaciones con un objetivo común o semi común para después hacerlas converger en el mismo objetivo y fin con la intención de empujar en la misma dirección.

Detrás de esto hay una clara intencionalidad ideológica, que en vez de solucionar el problema lo que hará es acrecentarlo; en el mejor de los casos promoverá un cierre en falso, y cuando vuelva a abrirse el melón quizá explote con más virulencia. Hay que plantear y fomentar la convivencia y la tolerancia, y esto solo se logra con un buen diagnóstico y con voluntad de consenso. Hay que empatizar con el que tiene ideas diferentes y, promover y respetar su planteamiento o visión de la realidad. Esto es justo lo contrario de lo que está haciendo la corporación municipal, y también está lejos del planteamiento de que es un problema de género. No es un problema de género, es un problema de convivencia. Simplemente hay diferentes visiones del acto antropológico, y hay que posibilitar ambas opciones, ni más ni menos.

Se ha hablado de que en el pueblo impera una visión de masculinidad tóxica que hay que deconstruir, lo expresaron varios concejales en un programa de radio. ¿Qué te parece esto?

Esta premisa es totalmente falsa. La masculinidad tóxica no se define en la visión de plantear una u otra manera de hacer un ritual o acto conmemorativo. La masculinidad tóxica, o cualquier actitud tóxica, se define en actos repetitivos en una cotidianidad habitual, en el día a día, en las relaciones diarias en todos los ámbitos familiares o sociales. Sí, conozco la entrevista a la que te refieres que les hicieron a unos concejales en la radio. Su planteamiento simplemente es una falacia, totalmente manipulador y tendencioso. Creo que no merece la pena comentarlo. En los artículos publicados en Aberriberri.com sobre el tema del Alarde se dan las claves para una posible solución, y sobre todo habría que tener en cuenta las opiniones y el análisis de Jenny Pearce, investigadora extranjera que vino a hacer un estudio y dar su opinión. Todo lo demás son versiones para intentar manipular a la opinión pública, acciones tendenciosas ideológicamente para manipular e imponer una idea. En algunos casos con una vuelta de tuerca más opaca, difusa, y a la vez más opresora. Hay que estar alerta.

Se hace poco caso a las directrices jurídicas y legales. ¿Qué nos dice la ley sobre este contencioso? ¿A quién debemos hacer caso?

La judicatura ya se ha pronunciado sobre este tema. Ha concluido que el Alarde Tradicional no es discriminatorio, a diferencia de lo que afirma Jaizkibel Konpainia. No entiendo por qué no se aplica la ley y se posibilitan dos Alardes, cada uno por su lado, y cada uno con sus peculiaridades y diferencias.

Está claro que la clave de bóveda es la Sentencia del Tribunal Supremo. Hay que aplicarla y respetar las diferentes opciones, nada más que eso.

Y el Ayuntamiento de Hondarribia, ¿sigue estas directrices? ¿Obedece la Sentencia?

No, el Ayuntamiento de Hondarribia no sigue la Sentencia del Tribunal Supremo, incluso diría yo que intenta incumplir esta sentencia siempre que puede con requiebros y subterfugios. Todo muy lamentable, y sobre todo ilegal.

La actitud del Ayuntamiento me parece vergonzosa. Es manipuladora, tramposa y faltando a la verdad continuamente. No lo entiendo, es increíble que de instancias superiores de la Administración no se les diga nada. De todas formas, también es comprensible. Cualquier acción en contra de lo que plantea la lucha e ideología de género es políticamente incorrecta, y enseguida te tachan, no solo de machista, sino de fascista. Con estos mimbres es difícil enfrentarse al problema en busca de una solución. Lo que no tengo ninguna duda es que la solución vendrá de abajo a arriba. Será lo que el pueblo de Hondarribia, o el de Irún, decidan sobre el tema. Pero tiene que estar convencido todo el pueblo, si no, será un cierre en falso.

Pero volvamos una vez más al choque de planteamientos y opiniones. ¿A qué es debido esta incompatibilidad en el planteamiento de las diferentes opciones para organizar y participar en un Alarde, sea Mixto o Tradicional?

Ya lo hemos comentado muchas veces, pero volvamos nuevamente a ello. Son dos concepciones del acto completamente diferentes, son inmiscibles, no tienen nada que ver la una con la otra. Lo primero es no hacer trampas y no manipular al personal. En todo asunto a tratar hay que definir y delimitar primero el marco, y después el contexto, para poder llegar a entender de lo que se está hablando. En el caso de los que defienden el Alarde Tradicional el marco es antropológico, y el contexto es de ritual, o si se prefiere étnico-simbólico. En el caso de los partidarios del Alarde Mixto el marco es ideológico -la ideología de género-, y el contexto es reivindicativo. Está claro que son dos planteamientos completamente diferentes, no se tocan ni se superponen, ni siquiera se acercan. Por lo tanto, la solución no puede ni debe venir de la asimilación de una postura sobre la otra. La única solución es el plantear la tolerancia y el respeto por parte de cada una de ellas, la una hacia la otra. Tiene que haber convivencia y entendimiento, y con el tiempo se lograría cierta cohesión social, mientras se respeten las dos opciones planteadas, sin que una pise a la otra. Simplemente eso. No entiendo por qué desde las diferentes administraciones no se promueve esto.

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