Posteado por: aberriberri | julio 22, 2019

¡Garaikoetxea no es Monzon!

Joxe Martin Larburu

Es innegable que la historia de EA, desde su inicio hasta la actualidad, es indescifrable sin tener en cuenta la proyección personal y simbólica que en ese partido ejerce el lehendakari Garaikoetxea. A menudo, se atribuyen a éste un temperamento personal y una inclinación política análogos a los que caracterizaron a Telesforo Monzón, características que este último puso a total disposición de la izquierda abertzale. Sinceramente, creo que esta acusación no hace justicia a la trayectoria política del que fue el Lehendakari que, tras la dictadura, lideró brillantemente la reconstrucción político-institucional de la parte occidental del país.

Este inicio viene a cuenta de la gravísima crisis que, ahora mismo, está viviendo Eusko Alkartasuna. En apariencia, es una crisis de poder interno. Tras la dimisión inesperada del secretario general, Pello Urizar, tocaba la apertura de un proceso de primarias del que se debía concluir la elección de la persona que habría de sustituirle en el cargo. Sin embargo, este proceso se celebra en un marco de profunda división interna, derivada de un cierre en falso del último Congreso del partido (2017), que quedó marcado por el rechazo del sector garaikoetxeista, y la complacencia del grupo de Urizar, ante el interés de Sortu de apuntalar su supremacía política en EH Bildu. Tras la exigua victoria de Urizar y compañía, la presencia de EA en EH Bildu se ha diluido como un azucarillo.

La oportunidad de elegir al nuevo secretario general ha hecho aflorar la sintomatología de la crisis con toda su crudeza. La batalla es por la transparencia del censo de afiliados. Desde la época de los pactos de Lizarra, a partir de los que en EA se configura un sector crítico potente, todas las Ejecutivas nacionales han tolerado los censos de afiliados ‘inflados con afiliados ficticios’ de Bizkaia. Del engaño bizkaino se han valido todos los presidentes de Eusko Alkartasuna. Un caso ejemplar es el de Begoña Errazti, que pudo ganar con un censo manipulado el Congreso Extraordinario de 2007. Un Congreso que rechazó continuar con la coalición PNV-EA, y que dejó a EA al borde de la desaparición.

La lucha, sin embargo, no es por el censo. La crisis interna de EA tiene un trasfondo político e ideológico. La resolución de la lucha por quién dirige EA, tiene fuertes implicaciones en la organización de EH Bildu, y en la medida de la influencia de Sortu en esta ‘alianza’. El lehendakari Garaikoetxea quiere recuperar la función de contrapeso que EA ejercía hasta 2017. Por eso, advirtió del error que suponía convertir a EH Bildu en un ‘partido único’ y entregar a Sortu, “un partido marxista-leninista”, la dirección absoluta de EHB. Por eso, el lema que planteó el lehendakari, “coalición sí, partido único no”, es la línea que hoy divide a los dos sectores que ahora pugnan por la dirección de EA.

Carlos Garaikoetxea no es Telesforo Monzón. Los dos personajes tienen un valor personal y simbólico muy diferentes. La función institucional de Monzón es relevante en el primer Gobierno, pero subalterna. La de Garaikoetxea es fundamental, imprimió su sello personal y político a la apuesta de la recuperación del Estatuto y del Gobierno. Fascinado por Argala, Monzón quiso unir la historia política derivada del 36 con la ruptura que propugnaba ETA en el 79. Garaikoetxea personificó la continuidad de las instituciones del 36 con las del 79. Por eso, la ‘makilla’ de lehendakari la recibió del segundo lehendakari, Jesús María Leizaola.

Por lo tanto, el lehendakari Garaikoetxea representa la apuesta democrática del 79, y el fracaso del análisis de la izquierda abertzale de esa fecha. Hace no mucho que ha dicho que “el autogobierno potencial que contiene el Estatuto es muy superior al que se ha producido… pero haber hecho una política menos realista o haber vuelto a la involución absoluta habría sido una catástrofe. Si en EH Bildu no se pudiera defender el acierto de aquella apuesta, creo que el lehendakari estaría muy incómodo. Entiendo perfectamente que este temeroso de que, bajo la absoluta hegemonía de Sortu, EHB vaya a optar por el enaltecimiento del inexistente ‘acierto’ estratégico de ETA y la izquierda abertzale en la encrucijada de aquellos años.

Algo más sobre Garaikoetxea y Monzón. Este último también tuvo un papel en los años críticos de la restauración democrática vasca (1977-1980). Años que pusieron a prueba la solvencia ética y política de todos los protagonistas de la política vasca. Se deben confrontar las tragaderas de Monzón durante los años más sangrientos de ETA con el liderazgo político y social contra el terrorismo del lehendakari. El simbolismo de la ‘makilla’ que el primero entregó gratuitamente al servicio de la estrategia político-militar de ETA contrasta fuertemente con el empeño del lehendakari en que ETA cesara o, más tarde, con su posicionamiento favorable al pacto de Ajuria-enea.

En la medida en que no es un lehendakari arrepentido de su trayectoria institucional, Garaikoetxea es una anomalía grave para el relato histórico de la izquierda abertzale. Es un personaje que había que enviar al rincón, arrebatando a EA la capacidad de condicionamiento de la línea política de EH Bildu que tuvo hasta 2017. En este sentido, parece que EA se encuentra ante su última batalla. Goenaga, López de Aberasturi y Aranoa se enfrentan al caballo de Troya de Urizar, Gezu(r)aga, etc… Son la avanzada de Sortu, que ha ido penetrando en EA a lo largo de años. Los más descarados de entre ellos ya defienden abiertamente la disolución en EH Bildu de ese partido que fundamos miles de vascos. De esta manera, EHB como organización está evolucionando hacia un formato cada vez más cercano a aquella Herri Batasuna de los 80, en los que la presencia o el recuerdo de Monzón era un simple objeto de adorno.

Los que le hemos visto actuar y le respetamos, aunque mantengamos con él grandes diferencias en torno a lo que debe ser la política actual, sabemos que el lehendakari Garaikoetxea no es un monigote y que nunca arroja la toalla. Si el sector garaikoetxeista gana las elecciones internas en EA y pelea por sus posiciones, Sortu tendrá que adaptar sus pretensiones a la nueva realidad o se extenderá la crisis en el conjunto de EH Bildu.


Responses

  1. “La vida es esperanza permanente, siempre se espera algo mejor. Las dos claves de la vida son esperanza y libertad” (Carlos Garaikoetxea)

  2. ruptura democrática de unos

    vs.

    apertura democrática de otros

    Ojalá EA sepa / pueda colocar a los boltxes en su sitio.

  3. Monzón tendría makila, sombrero y lo ke kerais. Pero makila de lendakari, no.
    No hay manera de konparar.
    Garaiko puede kantar misa, pero su papel de blankeador de la izkierda no le kita nadie.
    Nadie ha ayudado a esa gente a ke parezkan demókratas ke el ínklito Garaiko.

  4. Muy bueno el artículo de Larburu.
    Descubre el verdadero problema que se esconde en la crisis actual de EA.
    Muy acertada la utilización del ejemplo negativo de Monzón y muy bien calibrado el incomparable significado político de Garaikoetxea.

  5. Es cierto, Garaikoetxea no es Monzon, pero también ha caído en su trampa.

    La diferencia es que, mientras el primero les siguió el juego, Garaiko parece que se resiste a ser el socio útil.

    No creo que lo críticos consigan mucho, pero al menos a Urizar le han puesto a trabajar en algo de provecho.

  6. Interesante analisis sobre la crisis en EA. Es evidente que la situacion es compleja. El papel de un partido o de una coalicion es responder certeramente a la sociedad donde se ubica su accion transformadora en la realidad presente y futura. Seria imprescindible conocer el Proyecto de EA y qué puede aportar a una coalicion que tiene sus serias lagunas. Eso daria nueva savia a unas izquierdas con necesidad de renovacion e ilusion a un pueblo que esta a la espera. Son demasiados los problemas que se cronifican, sin que nuestros gobernantes respondan. Hay pues esperanza, pero aun falta confianza porque carecemos de ese Proyecto alternativo, que deje atras lo caduco para afrontar el nuevo paradigma de un mundo inestable y en cambio. Ojala en EA se pueda contribuir a ese modelo de vida que nuestro pueblo ya reclama.

  7. JELen agur

    Pues yo deseo que EA recupere su identidad. Los valores nacionalistas y de socialdemócratas humanistas con los que se creó y, que si de incorporarse a un movimiento se trata, lo hiciera como plataforma autónoma dentro del PNV, evitando el trágala de la incorporación al MLNV de ideología opuesta y totalitaria que solo está interesada en diluir EA como una azucarillo utilizando sus dirigentes como herramienta propagandística.

  8. La rebelión ante el engaño, nos lleva muchas veces a posturas excluyentes. Se nos hace insoportable ver como, a pesar de las advertencias, algunas personas caen en la trampa que les tienden los viejos de Sortu. Consiguen que sus aliados circunstanciales queden ciegos y sordos, pierdan el juicio.

    En el caso de EA, también, debemos de saber quienes son los victimarios; señalando, al tiempo, que trampeando la democracia, desoyendo sistemáticamente a las bases lo único que se consigue es la huida de las mismas.

  9. Conociendo historicamente el percal nadie ha venido a disolver EA. Los q la vienen disolviendo son toda esa peña de vagos, parásitos y vividores que se autodenominan guardianes de los principios fundacionales y ni trabajan ni dejan trabajar

  10. EA ha construido su modelo social político y económico en su breve pero intensa historia… historia escrita por sus militantes con su compromiso institucional. La defensa y reconstrucción del Estado del Bienestar en nuestro país no se entenderían sin la acción política de EA: La defensa de los derechos sociales, políticos, económicos y culturales de nuestro pueblo, la defensa de los derechos humanos y sobre todo el derecho a la vida han dirigido nuestra acción y compromiso político, por todo esto, es imposible pasar página…olvidarnos o ignorar lo que somos porque nuestra historia ha construido nuestro modo de ser, nuestro modelo, por ese motivo podemos colaborar como partidos de izdas, pero nada más.

  11. Para muchos de nosotros Garaikoetxea es el eslabón de legitimidad que nos une con el carácter fundacional que tuvo el gobierno de José Antonio Agirre. Símbolo de la unión vasca.

    Con la creación de EA, hay una división histórica y orgánica del nacionalismo histórico vasco. Pero la colaboración continúo durante años; la verdadera ruptura se dio en el congreso extraordinario del 2007, hasta ese momento la trayectoria era fundamentalmente compartida. A partir de ahí comienza la supeditación de EA a la IA, Ehbildu es cada vez más Sortu. Los históricos de EA protestan, pero los de Otegi ya han conseguido dividir la organización.

    Trabajo muy difícil el que tienen aquellos que quieren recuperar la autonomía de EA, que tengan suerte!

  12. Aquí debemos recordar lo de “o estas conmigo o contra mi”, no valen medias tintas.
    El MLNV, cuya locomotora es Sortu lo tiene muy claro, lo llevan ejercitando así hace ya muchísimas décadas.
    Los vagones tipo ANV, EA, seguirán amarrados a la locomotora en su viaje con objetivos claramente totalitarios, boltxes, anti nacionalistas vascos y por lo tanto patriotas / abertzales. Condición sine qua non para un marxista leninista moista que lucha por la independencia de clase.
    Está escrito, lo de los duros y los blandos, “ambos sectores son útiles mientras coman de mi mano…”
    A estas alturas de la película o EA se define claramente como Nacionalista Vasco y pueda desarrollar alianzas estratégicas con partidos como EAJ-PNV y Geroa Bai o bien claramente asuma su decisión de comulgar con las tesis españolistas / de lucha de clase y por lo tanto se adhiera a los designios de la locomotora.
    Ojalá EA pueda hacer una ziaboga en ese camino tan peligroso y reconducir la cuestión.

  13. En las coaliciones con el PNV era facil: Sabin Etxea untaba bien de cargos, liberados y puestos y todos calladitos pisando moqueta con 3.000 laureles al mes. EH Bildu esta en la oposición y no tiene esos recursos, ni la intención de comprar voluntades como los jeltzales. Y ahí vienen los problemas, que hay mucho aspirante a mamandurria pero pocos cargos a repartir. Ni más ni menos

  14. La diferencia es que con el PNV EA era un partido con cantidad de parlamentarios y presencia en todas las instituciones. Ahora que se ha jibarizado hasta el extremo, como consecuencia de su deriva bildutera, hay poco que repartir porque EA es muy poco y los de Bildu son Sortu los cuales tienen el monopolio de la mamandurria bolivariana.

  15. JELen agur

    Ya está el materialismo deplorable intentando explicar erróneamente las cosas.

    El tema es que la deriva de EA es ideológica, traicionando en la dilucion en Bildu sus principios fundacionales, mientras que se mantenían íntegros en su relación con el PNV. Eso lo hacía muy interesante. Era un contrapunto, pero manteniendo ese sello propio. En el MLNV ha perdido cargos, influencia, sello y sentido.

    La mamandurria es muy buscada por la izquierda, más si es radical, y mantenerse en el poder timando al trabajador al que desprecia.

  16. Sortu, no tratara de la misma manera a los “EA” que entienda se hayan pasado al otro lado. En el comentario de Mari lo prueba, comienza la caza, “hay mucho aspirante a mamandurria”. A los que se queden a su lado como aliados dentro de su “frente nacional”, les trataran con formas suaves, pero su acción siempre estará dirigida a resolver la contradicción principal, a la eliminación efectiva de la burguesía.


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