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Lluis Companys, 77 años

José Manuel Bujanda Arizmendi

“A todos los que me han ofendido les perdono, a todos los que haya podido ofender pido perdón. Y si he de morir lo haré serenamente”. Lluis Companys a sus allegados poco antes de ser fusilado.

Un año después de finalizada la guerra civil en España, el 15 de octubre de 1940, hace 77 años, Lluis Companys Presidente de la Generalitat de Catalunya fue fusilado al amanecer en el foso del Castillo de Montjüic, no quiso que le vendaran los ojos y descalzo por voluntad propia al querer tocar con la planta de los pies directamente tierra catalana estalló en un ¡Per Catalunya! antes de recibir la descarga mortal. En el mismo sitio, 31 años antes caía también fusilado el profesor y pedagogo Ferrer i Guardia. Lluis Companys fue detenido poco antes por la Gestapo de Hitler en la Francia ocupada con la complicidad del gobierno francés colaboracionista de Vichy y entregado  en la frontera a la policía de un Franco victorioso contra la II República.

Eran tiempos en los que la II. Guerra Mundial asolaba todo lo que encontraba por delante. Tiempos de totalitarismos y de oscuridad para los Derechos Humanos más elementales. Franco sometió a Companys a un trato denigrante, lo encarceló, torturó, lo condujo a una comedia de Consejo de Guerra y fusiló por lo que era y por lo que representaba. Fusilaron a la persona pretendiendo borrar de Catalunya a la máxima representación que él encarnaba, la legalidad republicana y la Generalitat. De todas maneras, es cierto, la opinión sobre la gestión de Companys es tan discutible como la de cualquier otro dirigente que hubiera vivido tiempos de duras turbulencias sociales y políticas.

Lluis Companys reposa en una tumba en el Fossar de la Pedrera junto a otras víctimas de la represión franquista. No fue la primera vez que conoció detención, cárcel ni persecución. Lluis Companys i Jover hijo de Josep Companys i Fontanet y de Maria Lluisa de Jover nació en Tarrós, Lleida, en 1882 en el seno de una familia de agricultores. Desde muy temprano mostró sus inquietudes favorables a la República militando desde joven en asociaciones y organizaciones republicanas y catalanistas. Estudió Derecho en Barcelona. Ciertamente hoy en día en Catalunya casi todos lo hacen suyo, algunos por nacionalista, otros por progresista en la defensa de las capas populares, y hay quien lo hace suyo por republicano o por independentista.

Recién acabada la carrera de Derecho destacó por su incondicional apoyo y defensa de los obreros y sindicalistas, fue Director de la “La lucha” en 1916 y un año más tarde elegido concejal del Ayuntamiento de Barcelona por el Partido Republicano Catalá. Lluis Companys era sensible con la problemática social que imperaba en Catalunya y actuó profesionalmente como abogado de obreros, cuestión por la que fue deportado a Mahón. El ambiente era duro y complicado, turbio y confuso. Es más a partir de 1919 se iniciaron las grandes movilizaciones obreras presididas por la CNT y apareció el pistolerismo con el consiguiente incremento de la represión gubernamental. Lluis Companys fue uno de los cofundadores de ERC y el 14 de abril de 1931 proclamó la República desde el balcón del Ayuntamiento de Barcelona. Diputado en las Cortes y también en el Parlamento de Catalunya que presidió, gobernador civil de Barcelona y brevemente ministro de Marina en tiempos de Azaña. En 1934 sucedió al fallecido Francesc Maciá como Presidente de la Generalitat.

El 6 de octubre de 1.934 y como respuesta a la entrada de ministros antirrepublicanos de la CEDA en el gobierno de Lerroux, proclamó el Estado Federal Catalán en plena huelga general y durante la insurrección minera de Asturias sofocada a sangre y fuego. Lluis Companys fue detenido, juzgado y condenado a 30 años aunque rápidamente recuperó la presidencia de la Generalitat después de la amnistía consecuencia de las elecciones de febrero de 1936 con la victoria del Frente Popular.

El 18 de julio de 1936 Companys consiguió abortar en Catalunya la sublevación militar, preservó las instituciones catalanas y logró integrar en el Gobierno de la Generalitat incluso a la propia CNT. A partir de 1937 abundaron sus enfrentamientos con el gobierno republicano de Negrín y ya en 1939 con los sublevados entrando en Catalunya y pisándole los talones huyó a Francia cruzando la frontera a pie acompañado del primer Lehendakari del Gobierno Vasco José Antonio Agirre que se encontraba en Catalunya. Un año más tarde Lluis Companys fue apresado por los nazis  y entregado a la policía de Franco. El Lehendakari José Antonio Aguirre, al contrario, tuvo mucha más suerte y pudo escapar desde el propio Berlín camino de Sudamérica a duras penas y después de una rocambolesca huída. Muchos le dieron por desaparecido.

La guerra civil fue un auténtico fracaso colectivo, de la política y de la capacidad de diálogo del ser humano. Pero algunos, hay que decirlo, fueron muchísimo más culpables y muchísimo más responsables que otros. Ya en democracia y en justa aplicación de la Ley de la Memoria Histórica el Tribunal Supremo proclamó nula de pleno derecho la sentencia que condenó a Lluis Companys a muerte basándose en el carácter ilegítimo de las instancias que lo juzgaron, manera de proceder equiparable a los planteamientos de la actual Alemania respecto a las sentencias de los tribunales nazis. Ojala que no lleguen a cortarse los hilos de la historia. Recordar es fundamental. No, nunca jamás.

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