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Unidos en la autodefensa

Aitzol Pagoeta

El ataque sufrido por dos militantes de ATA en el barrio del Antiguo de Donostia el pasado 21 de enero, en el  que, según ellos, se vieron rodeados por una veintena de militantes de Sortu -que luego arrancaron los carteles que habían pegado los primeros- y donde uno de los miembros de ATA quedó herido, muestra lo duras que pueden ser las relaciones dentro de un movimiento revolucionario.

Este ejemplo de lo que el articulista de GARA Iñaki Egaña denomina como “tensiones o contradicciones secundarias” (es decir, contradicciones en el seno del propio movimiento) demuestra que la violencia sigue siendo un instrumento de lucha, que en esos momentos fue utilizado para mostrar a los miembros de ATA quienes eran los que realmente mandaban.

La manifestación de Pamplona, dado lo general de la consigna convocante (“Errepresioari autodefentsa” “Frente a la represión, autodefensa”), parecía más bien un acto para probar fuerzas en el territorio navarro, que se había visto bastante libre de los incidentes de violencia callejera que habían ocurrido en el resto de Euskalerria. La manifestación que reunió a ATA, la peña futbolística Indar Gorri e Ikasle Abertzaleak (que está siendo punta de lanza en el ejercicio de la violencia alternativa) planteaban otra cuestión como es la relación de la acción de estos grupos con el resto de la izquierda abertzale: si bien Sortu dice “no compartir” la estrategia de esos incidentes, exige la impunidad de los actos cometidos por los miembros de ATA (“exigimos la libertad de las personas detenidas y reivindicamos la salida de la Policía Nacional de Euskal Herria”). Ernai va más lejos todavía, recalca el clima de “represión” y se centra en la condena exclusiva de la acción de la policía así como en su expresión de solidaridad con los detenidos.

¿Qué es lo que ha pasado entre los palos de enero y la solidaridad de este mes? Es simplemente que podemos contemplar el trazado de la estrategia del nuevo ciclo político que la izquierda abertzale decretó en las ponencias Abian y Zohardia. El líder histórico de la izquierda abertzale y miembro de Sortu Joseba Alvarez, recalcaba en Gara (“Autodefentsa”, 2017-03-14) que “tenemos que habilitar entre nosotros dinámicas de convergencia, procesos unificadores. La característica de la izquierda, como la de la naturaleza, es la diversidad y no sólo tenemos que aceptarla sino considerarla como algo honroso”. El líder, además de mostrar su solidaridad respecto a los detenidos, plantea un concepto, el de “autodefensa” que comparte con la consigna de la convocatoria de manifestación de Pamplona.

Alvarez remarca el aspecto constructivo de la autodefensa (“gurea eraikiz, beraiena desegin” “construyendo lo nuestro, desharemos lo de ellos”) y subraya que tal concepto se tiene que materializar principalmente fuera de la reacción antirrepresiva. Otra cosa es que la acción de Pamplona sirva para hacer emerger un nuevo cuadro de la izquierda abertzale, en la que, más que nunca, se plantea la unidad en la lucha contra la represión.  Así lo indican también otros múltiplos del MLNV: “El Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión no tiene duda del lado de la barricada en el que está, exactamente en el de siempre, a favor del movimiento popular y en contra de la represión

Nos encontramos ante un proceso de legitimación mutua dentro de las diversas facciones de la izquierda abertzale. Unos, Sortu y Alvarez, proponen la eficacia de la acumulación de fuerzas “a partir del empuje de los sectores transformadores”. Los otros claman la acción “por el movimiento popular y en contra de le represión”. Estos últimos reivindican el uso de la violencia revolucionaria: “mientras haya represión habrá respuesta”. Y tengamos en cuenta que la “represión” es fruto de la pura vigencia de las diversas fuerzas policiales en el monopolio legal de la violencia. Eso significa, por partida doble, (ya que la izquierda abertzale exige la impunidad de esos actos) la legitimación, por la vía de los hechos, del sagrado principio de violencia revolucionaria. Ambas facciones auguran un nuevo ciclo. Dice Alvarez:

“Para construir nuestro pueblo libre tenemos que inventar formas y caminos nuevos y ponerlos en práctica, crear territorios liberados funcionales y territoriales, poner en marcha lugares de respiro para el euskara, implementar proyectos comunitarios, desarrollar proyectos transformadores, activar luchas desobedientes basadas en el compromiso, buscar la confrontación, tener prácticas políticas abiertas, empujar sin miedo dinámicas participativas, reivindicar la autogestión como gestión, garantizar la igualdad, saber crear y comunicar la ilusión, transmitir emociones, construir una nueva épica…”.

El viejo paradigma lucha múltiple de la Guerra Popular queda así actualizado para las actuales circunstancias. Dicen los convocantes de la manifestación de Pamplona en relación a los detenidos en la misma: “Hoy se han creado nuevos presos políticos”. De este modo se dibuja la complementariedad entre el multifacético y unificado movimiento de masas y la épica de los “nuevos presos políticos” que seguramente seguirán produciéndose en el fragor de las batallas por venir.

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