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ABIAN (4): ¿Quiénes son nuestros enemigos y quiénes nuestros amigos?

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Imanol Arrizabalaga ORIXE taldearen izenean

Mao. Solo hay un determinismo para el materialismo dialéctico, el conflicto entre opuestos. Este determinismo se manifiesta, en el plano de lo social, como una lucha entre clases que se excluyen mutuamente. En el marco de la sociedad capitalista, la lucha de clases se produce entre la clase dominante formada por los detentadores del capital (la burguesía) y los agentes del trabajo (el proletariado), que son el colectivo subordinado. De acuerdo con el desarrollo histórico que Marx había pronosticado, el partido revolucionario que representa a los segundos lucha para derribar las bases materiales y culturales que sostienen el dominio del capital, y luchan también para llegar a imponer un régimen socialista.

Este es el componente estratégico básico de todo proceso revolucionario. Desde este punto de vista que alcanza a todo el recorrido del proceso, los revolucionarios combaten contra todos los que no comparten su meta política. Hemos dicho en un artículo precedente que los aspectos estratégicos y tácticos forman parte de la programación del proceso revolucionario. Y hemos añadido que actúan como unidad de opuestos en una relación compleja y dinámica. Podemos simplificar, sin embargo, diciendo que la estrategia planifica la lucha revolucionaria desde una visión de conjunto. La táctica son las acciones operativas que se realizan en ejecución de la estrategia.

A lo largo de todo el proceso de lucha, la pregunta clave es ¿quiénes son nuestros enemigos y quiénes nuestros amigos? [ya que] esta es una cuestión de importancia primordial para la revolución” (Mao. Análisis de las clases de la sociedad china, 1920). De la respuesta apropiada a esta pregunta dependen la fijación de la estrategia y la táctica adecuadas para que el proceso revolucionario se desarrolle con eficacia. Dice Mao que “nuestra ESTRATEGIA es enfrentar uno a diez, y nuestra TÁCTICA es enfrentar diez a uno…” (Mao. Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria, 1936). Procede citar a Mao Ze Dong, porque su escuela sigue siendo referencial en el itinerario doctrinal del movimiento revolucionario vasco.

Los enemigos estratégicos son blancos a abatir a lo largo del proceso revolucionario. Son enemigos del pueblo, entendiendo pueblo como la masa social que respalda consciente o inconscientemente el proceso revolucionario. Todos los ‘enemigos del pueblo’ serán destruidos más pronto o más tarde. Sin embargo, podemos añadir que los que son enemigos estratégicos de la revolución pueden actuar como amigos tácticos (pueden ser aceptados en el seno del pueblo) en determinadas condiciones. No se trata que, bajo el influjo de dichas condiciones, el antes antagonista estratégico realice una conversión al socialismo. Los revolucionarios se plantean la cuestión desde unos parámetros de eficacia revolucionaria: ¿hasta qué punto tal o cual adversario (que sigue siendo reaccionario en su proyecto estratégico) puede ser útil como aliado transitorio (táctico) al servicio del interés revolucionario ante una coyuntura concreta?

Glosario de ABIAN. Traigamos las citas de Mao al actual escenario vasco. El ‘Uno contra Diez’ del escenario estratégico se refiere a la lucha de fondo que enfrenta a la izquierda abertzale sola contra todos los demás, concluyéndose de esto que todas las demás fuerzas son enemigas en el plano estratégico. Aquí se revela la unilateralidad como condición estratégica fundamental, sin la que no podría aspirarse a la hegemonía política. El ‘Diez contra Uno’ táctico alude a la habilidad operacional de la izquierda abertzale para dispersar a sus enemigos estratégicos y vencerlos uno a uno, utilizando en cada ocasión a una buena parte de estos antagonistas como aliados tácticos contra el enemigo más importante, que en el glosario de ABIAN es denominado como ‘enemigo inmediato’.

¿Quién es este ‘enemigo inmediato’? Por de pronto, ya sabemos que la izquierda abertzale lo tiene por un enemigo estratégico. No hay, sin embargo, enemistad inmediata con todos los enemigos estratégicos. Lo que hace que este enemigo sea calificado de ‘inmediato’ depende de la definición de la llamada contradicción principal. La ‘contradicción principal’ es identificada en ABIAN como “el principal obstáculo de un momento político concreto” que hay que eliminar para que se produzcan el avance y desarrollo de los planes que la izquierda abertzale tiene para el tiempo concreto. El proceso revolucionario vasco es una larga carrera de obstáculos que hay que superar uno a uno para poder llegar triunfante a la meta. En cada momento de la carrera hay un obstáculo diferente, un ‘enemigo inmediato’ diferente. El documento que la IA debate en su proceso interno reproduce casi miméticamente el paradigma maoísta de la guerra revolucionaria: “es fundamental acertar en la definición del enemigo inmediato porque todas las fuerzas se han de aglutinar en torno a ese combate y todos los esfuerzos se han de encaminar hacia su derrota”.

Hay que aglutinar todas las fuerzas contra el ‘enemigo inmediato’, dice ABIAN. Deberíamos preguntarnos a qué fuerzas se refiere. La respuesta se encuentra en el mismo glosario que citamos: “es impensable creer que solo con las propias fuerzas se pueden alcanzar los objetivos”.  Se necesita, por lo tanto, una “adecuada política de alianzas”. Frente a la unilateralidad del enfoque estratégico, el despliegue táctico ha de ser necesariamente bilateral o multilateral. Para derrotar al ‘enemigo inmediato’ y a sus partidarios, habrá que asociarse (en un espectro de alianzas de diverso signo e intensidad) con aliados tácticos que estén dispuestos a “luchar contra un enemigo inmediato pero que no tienen una disposición a acompañar la lucha hasta el objetivo final”.

Polarización social. ABIAN describe la contradicción fundamental que se manifiesta entre las que llama fuerzas del capital y fuerzas de la vida. Las fuerzas de la vida y la representación de los intereses populares son reservadas siempre para los propios revolucionarios. A partir de la plasmación de esta lucha fundamental (capital contra vida) en el que ABIAN llama marco vasco se enuncian los enemigos estratégicos de su proyecto: “los estados español y francés y sus clases capitalistas”. Según estas definiciones, el ‘enemigo inmediato’ lo conformarían las visiones que son dominantes en los gestores de los citados estados: “el jacobinismo republicano y el constitucionalismo español”.

Para la izquierda abertzale, el desafío decisivo es liderar todo tipo de unidades de acción, alianzas y frentes en torno a la contradicción principal. Todas las sinergias son buenas, sean o no duraderas, de fuerte o débil cohesión orgánica, bajo acuerdos programáticos de mayor o menor significación. Todas son útiles mientras sirvan para acumular el máximo de fuerzas posible contra el ‘enemigo inmediato’ -el jacobinismo republicano francés y el constitucionalismo español- y derrotarlo. La ponencia ABIAN convoca precisamente a la realización de “alianzas amplias entre los diferentes sectores y clases sociales afectados por las políticas de las oligarquías de Europa/España/Francia –asalariadas y asalariados industriales, empleadas y empleados de los servicios públicos, pequeños empresarios y empresarias, precariado, trabajadoras y trabajadores domésticos, cooperativistas, agricultores y agricultoras, trabajadoras y trabajadores autónomos, intelectuales, pensionistas…”. El objetivo es que la contradicción principal que enfrenta a todos esos sectores sociales con el ‘enemigo inmediato’ polarice por completo la sociedad, de tal modo que solo quepa elegir entre un lado (el bueno, el popular, el que representa ABIAN) y el otro (el del enemigo y sus apoyos) del conflicto.

Volvemos a una cita de ABIAN: “Los procesos de polarización/movilización [son]  imprescindibles para las articulaciones hegemónicas”. Por eso, la izquierda abertzale prevé que EH Bildu (Frente Amplio) adquirirá, en un contexto de polarización y frentismo intensivos, una mayor fuerza electoral. EH Bildu sería el instrumento político-institucional de la lucha contra el ‘enemigo inmediato’, expresión del bloque popular en el marco de una sociedad polarizada “en dos bandos plurales”. Lo plural proviene del carácter táctico del Frente Amplio. “El Frente Amplio no se constituye en torno a acuerdos estratégicos, y mucho menos ideológicos comunes”. Se entiende que el atractivo político del Frente es precisamente la visibilidad de su pluralidad interna, mientras que una imagen monocromática dificultaría el apoyo social.

Conclusión.  La ponencia ABIAN delinea los componentes estratégicos y tácticos que corresponden a la visión que la izquierda abertzale tiene respecto de esta fase política. Los revolucionarios combaten siempre contra todos los que no comparten su meta política. Los revolucionarios y los que los ayudan se auto-nominan como representantes del pueblo. Los rivales a los que combaten son, por el contrario, los ‘enemigos del pueblo’.

Sin embargo, no se dejan cegar por su obsesión por la lucha contra todos sus enemigos estratégicos. Lo importante es la eficacia en el combate revolucionario. El maoísmo desarrolla la enseñanza de Sun Tzu: “si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas“. En cada momento, corresponde evaluar hasta qué punto tal o cual adversario puede ser útil como aliado transitorio (táctico) al servicio del interés revolucionario.

La izquierda abertzale quiere mostrar la suficiente habilidad operacional como para discriminar a sus enemigos estratégicos y vencerlos uno a uno, apoyándose en aliados circunstanciales que, en otro contexto, volverán a ser enemigos.  El avance del proceso revolucionario vasco se producirá a medida en que se vaya superando al ‘enemigo inmediato’ (expresión de la contradicción principal) que le bloquea el paso.

El objetivo es que la contradicción principal que enfrenta a todos esos sectores sociales con el ‘enemigo inmediato’ polarice por completo la sociedad, de tal modo que solo quepa elegir entre un lado y otro del conflicto. Ese es el significado de la que llaman confrontación democrática. La izquierda abertzale prevé que EH Bildu (Frente Amplio) adquirirá, en un contexto de polarización y frentismo intensivos, una mayor fuerza electoral. EH Bildu sería así un eficaz instrumento político-institucional del bloque popular en la lucha contra el ‘enemigo inmediato’.

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