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Kale Borroka social en la Universidad

Imanol Lizarralde

Los disturbios ocurridos en el campus de Vitoria-Gasteiz de la UPV, promovidos por la agrupación estudiantil del MLNV, Ikasle Abertzaleak, demuestran que el MLNV no hace renuncia de la Kale Borroka, esa forma histórica de violencia, que tanto sufrimiento trajo a nuestro pueblo a partir de la década de los 90. Nos encontramos ante su replanteamiento para las nuevas circunstancias. Es una “kale borroka social” que si bien últimamente era de atribución difusa (aunque para cualquiera era evidente que provenía del MLNV, por no existir otra fuente ideológica y práctica posible) ahora se relaciona con la acción de los aparatos juveniles del MLNV, tanto Ernai como Ikasle Abertzaleak. ¿A qué puede obedecer tanto la acción como lo claro de la atribución?

El pretexto de estas acciones era la LOMCE y su aplicación en nuestra comunidad. Una prueba piloto, que según la Consejera de Educación del Gobierno Vasco, Cristina Uriarte “no tiene ninguna repercusión en el expediente académico del alumnado” desató la denuncia de la Hezkuntza Plataforma Topagunea, integrada por miembros de la comunidad educativa vasca contrarios a la LOMCE que hace apenas un año anunciaron “un plante” frente a su aplicación. Ello supuso la desobediencia al cumplimiento de dicha prueba por parte de muchas familias que secundaron el llamamiento de la confederación de asociaciones de padres de la escuela pública vasca Ehige, sindicatos y la asociación de la escuela pública Sarean.

Según la crónica de El Mundo, en Vitoria mismo, “hace doce meses, los radicales infiltrados en la movilización estudiantil acumularon cientos de kilogramos de piedras y llegaron a herir a un joven que se manifestaba pacíficamente. Meses después, en el mismo recinto, se organizó un tiro al fatxa en el cual encapuchados arrojaron objetos contra imágenes como la del lehendakari, Iñigo Urkullu”. Por tanto, los hechos no son casualidad y cuentan con precedentes, además de la cobertura de un amplio movimiento, que asimila la acción institucional del Gobierno Vasco a la acción del Estado y plantea una dinámica de desobediencia que es una de las claves del MLNV (concretamente de la ponencia Abian, donde se apuesta por la desobediencia y la polarización social como objetivos deseables en el ámbito de las luchas sectoriales). A la desobediencia le ha seguido, como es la dinámica habitual, la promoción de actos de Kale Borroka.

Los piquetes actuaron desde las ocho y media de la mañana tratando de cerrar institutos y facultades de Vitoria, acción que venía prevenida de la pintada en un autobús urbano y el cruce de contenedores. Luego se organizó a las doce y media una marcha desde la plaza de la Virgen Blanca, encabezada por pancartas en las que se leía “Contra el capital, el poder organizado de los estudiantes” y “Tenemos por lo que luchar”.  A partir de este momento, los huelguistas comenzaron a efectuar daños en el mobiliario urbano y en al menos dos cajeros automáticos de Kutxabank, rompiendo las lunas del banco Sabadell-Guipuzcoano de Vitoria.

En el campus universitario de la UPV los piquetes cerraron el acceso a varias facultades en las que se impidió dar clases además de encerrar en sus clases a los alumnos que habían entrado y no querían secundar la llamada de lucha de Ikasle Abertzaleak. Dentro del campus, los huelguistas realizaron pintadas, vaciado de extintores, rotura de puertas, produciendo daños en el mobiliario de facultades como la de Farmacia y la de Letras, además de cruzar contenedores y cortar el tráfico. Frente a la Delegación de Educación del Gobierno Vasco hubo duros enfrentamientos entre la Ertzaintza y los huelguistas.

La interpretación de estos hechos no deja lugar ninguna duda. La escalada que comienza en la protesta de algunas agrupaciones y sindicatos que luego pasan a la insumisión de los mandatos del Gobierno Vasco en los propios centros y que termina en una explosión de violencia múltiple, con enfrentamiento con la Ertzaintza, es un clásico que por repetido no deja de funcionar. Una lucha sectorial, en el sector de la enseñanza, madura a lo largo del tiempo, lo suficiente como para que el MLNV pueda poner en marcha sus aparatos coactivos que, no olvidemos, actúan también en contra de los estudiantes y profesores insumisos a sus consignas. Nos encontramos ante una experiencia de socialización de la violencia que sirve, también, para que nuevas generaciones de jóvenes del MLNV se enganchen y entrenen en la “acción directa” y puedan proyectar con su práctica el odio contra la Policía Vasca.

El MLNV no tiene la menor intención de desactivar la Kale Borroka que es parte de la Herri Borroka o Lucha Popular, sino todo lo contrario. La experiencia de un Frente Amplio de diferentes sectores demuestra que este puede ser el escudo perfecto para que las acciones violentas puedan producirse. El objetivo es la normalización de estas formas de actuar. Lo ocurrido en Vitoria demuestra que ahora bajo la consigna de la lucha contra el capitalismo o sus agentes (ya sean el Gobierno español o el Gobierno vasco) el binomio desobediencia/Kale Borroka va a seguir funcionando.

Podemos añadir otros factores a este relato. El MLNV está testando los niveles de admisión social y de reacción institucional de la Kale Borroka para estas circunstancias. Frente a las críticas de sectores del MLNV respecto a la supuesta blandura de la dirección, estos actos sirven para establecer que el monopolio de la violencia sigue en sus manos junto con la llave de la radicalidad de la lucha. También es una manera de dar la bienvenida a Arnaldo Otegi, recién salido de la cárcel, que podrá contemplar con indudable satisfacción que los ánimos de sus filas no decaen y hacen florecer nuevos escenarios y niveles de “confrontación democrática”.

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