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Paz Vasca desde Navarra. Borrador abierto (2): La Vía Nanclares y la Gestión de la Memoria.

Mikel Aranburu, Mikel Armendáriz, Juana García, Fernando Mikelarena, Koldo Martínez, Jesús Viana, Juan Pedro y Antton han colaborado en este trabajo, y son los zabalkides de la Comisión de Paz y Normalización de Geroa Bai

La consecución de la Paz Vasca, a pesar de que consiguiéramos la mejor Gestión de la Memoria de la Violencia, va a dejar secuelas y heridas que necesitarán muchos años para salvarlas. Serán futuras generaciones, en el mejor de los casos, las que puedan convivir en Valores.

Y son las Víctimas y Presos, así como familiares de ambos, quienes más van a padecer heridas y secuelas. En ambos Colectivos anidan reivindicaciones, necesidades, actitudes y expectativas de carácter diverso, y no todas alcanzables a plena satisfacción.

La Gestión de la Memoria incluye a Víctimas y Victimarios, proyectando al conjunto de la sociedad sentimientos y realidades hacia la integración, y sobre la base de la verdad, el reconocimiento del daño causado y la consideración de la injusticia e ilegitimidad de la violencia ejercida. La Sociedad debe ayudar, escuchar, participar y, en su caso, reparar al menos moralmente para construir una convivencia en Valores.

Víctimas y Victimarios (no Víctimas con Victimarios) en la construcción de la Memoria. Recomendamos el siguiente vídeo en el que participan el hijo de un asesinado con altas probabilidades de que se cierre sin culpables, y un expreso de ETA de la Vía Nanclares. “La verdad no puede ser la perdedora de todo esto”Iñaki Gª Arrizabalaga, hijo de asesinado

Es un camino duro en el que, al final y de manera natural, habrá Víctimas y entornos que elegirán otro camino y Victimarios (fundamentalmente los presos) y entornos que se nieguen a reconocer que la violencia que ejercieron o ampararon era ilegítima e injusta. Y también el conjunto de la sociedad debe prepararse para saber que esto puede suceder.

La oposición a la aplicación de leyes españolas y europeas que favorecen la excarcelación supone una trinchera para una parte de las Asociaciones de Víctimas, así como una correspondencia política por parte de determinados medios de comunicación y de la Derecha. Dicha correspondencia política es utilizada por el Gobierno del PP para mantener una política de alejamiento y dispersión que es aplicada al conjunto de la población reclusa, incluidos los presos de ETA (aunque haya un gran sector de nuestra sociedad que las políticas penitenciarias de alejamiento son sólo para presos de ETA). Una política penitenciaria de carácter excepcional que penaliza a los presos y sus familiares, y que hoy no tiene sentido desde un punto de vista de Gestión de la Memoria encaminada a la Paz y la Normalización.

La utilización de las víctimas, la laxitud con responsables policiales y parapoliciales, la prolongación de políticas penitenciarias excepcionales, la no transposición de normativas europeas, o la utilización de la Fiscalía son herramientas de una política sectaria que no podemos aceptar desde un punto de vista ético de Gestión de la Memoria. De tal manera que la exigencia del cese de dichas políticas penitenciarias de excepción debe formar parte del discurso de las organizaciones democráticas que apuestan por la Paz.

Mis Presos, tus Presos. Los Presos

La situación y la eventual excarcelación de los Presos ha pasado a constituir una de las trincheras de quienes creen en un proceso dirigido (tutelado) y pautado como es el Acuerdo de Gernika ¿De todos los Presos? Rotundamente NO. SORTU, organización hegemónica y dirigente en la Izquierda Abertzale, lo deja claro en la siguiente entrevista audio en Radio Euskadi (minuto 4:40):

¿Uds no se preocupan de los presos que no están dentro del colectivo del EPPK?.

“SORTU tiene compromiso con el colectivo de presos que se sitúan en la misma línea que la IA, en el mismo proyecto que la IA y que quieren para este país el mismo futuro que desea la IA. No es cuestión de apreciar a unos presos y despreciar a otros, sino de colocarnos con los que están en nuestro mismo proyecto”. Amaia Izko, portavoz de SORTU

Por si quedaba alguna duda, existe “el proceso de la IA (Acuerdo de Gernika como marco)”, así como “los presos de la IA (EPPK)”. No negamos legitimidad a que la IA y su dirección (SORTU) tengan y puedan desarrollar su proyecto, su proceso y sus presos. Pero no nos pueden pedir a los demás unidad de acción para favorecer “su proceso y su proyecto”. La Gestión de la Memoria de Violencia en la que creemos no puede sujetarse a un proceso de parte, y debe aspirar a trabajar con todas las víctimas y todos los presos.

La Vía Nanclares incluye hoy a un número de presos y presas de ETA que buscan la reinserción de una manera auténtica y ejemplar:

“Al contrario de lo que se hizo en Irlanda, aquí no se han pactado unas condiciones de reflexión crítica del pasado y de no volver a la violencia para poder acogerse progresivamente a los beneficios penitenciarios. Eso es precisamente lo que están haciendo los presos de Nanclares. En el escrito firmado por ellos no han pedido perdón, aunque sí han podido hacer una reflexión personal y privada que puede interpretarse como perdón. Por eso creo que el camino andado por estos reclusos se merece un reconocimiento, ya que han abierto una vía sincera que va a marcar el camino de salida de los presos. Ahí es donde cabe un acuerdo político que dé cobertura política y social a objetivizar esas condiciones para los presos. El IRA como organización pidió perdón a las víctimas y aquí ETA no lo ha hecho” Aintzane Ezenarro

Desde Zabaltzen y Geroa Bai nos hemos situado desde el primer momento apoyando la actitud y el trabajo de la denominada Vía Nanclares, porque expresa de manera real lo que significa la Gestión de la Memoria de la Violencia por causas políticas:

1.-Los presos que han elegido la Vía Nanclares reciben la espalda del Gobierno, cuando no el trato extremista por parte de determinados medios de comunicación, y el ataque de una parte del colectivo de víctimas.- Una parte minoritaria de las Víctimas que orientan su dolor frente a esta Gestión de la Memoria persigue individualmente a cada preso con permiso, que, a su vez, es aireado de manera sectaria por determinados medios.

El Gobierno del PP, en un alarde de poca visión de futuro y falta de valentía, está llevando a dique seco la Vía Nanclares. Una gran oportunidad para una Paz Vasca en la que no encontraría problemas de acuerdos con la mayor parte de los partidos españoles y vascos.

El preso Joseba Urrusolo Sistiaga –Vía Nanclares- ha sido un caso paradigmático de esta esquizofrenia. Una entrevista de gran audiencia en la Cadena SER en la que se señalaban las mejores actitudes para una Gestión de la Memoria ha devenido en sanciones por parte de una política penitenciaria especialmente limitativa en la relación de los presos con los medios. Merece la pena escucharla

Es duro, pero hemos de aceptar que hay Víctimas y Victimarios que no van apearse de sus posiciones y no van a colaborar en una Gestión de la Memoria de la Violencia Política orientada a la Convivencia de diferentes.

2.- Los presos que han elegido la Vía Nanclares reciben la conspiración del silencio cuando no la estigmatización por parte de SORTU.-

La Vía Nanclares se inició de manera discreta; en parte porque los presos se la jugaban al actuar al margen de la dirección de ETA, y en parte porque las fuerzas políticas que podían coincidir con su valentía se movieron entre la discreción (PNV, PSOE, EB) y el silencio cómplice impuesto como socios de SORTU (Aralar o EA).

La no aceptación por parte de Sortu y de “sus presos” (EPPK) del “suelo ético”, y la consideración de que la “Vía Nanclares” puede ser políticamente nocivo para el “Proceso” que tiene pensado esta dirección política de la IA, lleva aparejada la consideración que los presos de la Vía Nanclares “son utilizados por parte del PP y de las políticas de venganza y dispersión”. Una consigna de “prietas las filas” que contrasta con la aceptación del suelo ético que históricamente han defendido Aralar y EA.

Iñaki Rekarte, el más explícito de los presos de la Vía Nanclares, y que ya ha cumplido su pena, hacía unas polémicas declaraciones a El Mundo en las que, al margen de las descalificaciones personales y adjetivas que no suscribimos, señala cuestiones sustantivas que merece la pena leer. Descalificaciones que han sido respondidas por 6 compañeros, y demostrando que entre ellos también hay pluralidad de visones.

Por muy bien que se desarrollara la Gestión de la Memoria debemos asumir que al final van a quedar dramas de difícil salida:

En este marco cada vez más personas nos planteamos si desde la dirección de la IA y del EPPK no pesa más “lograr la victoria política por otros medios”, dejando a los presos como paganos del proceso. Quienes apostamos por una Gestión de la Memoria como la que hemos definido creemos que la dirección de la IA deben abrir la puerta a que presos y presas puedan libremente elegir un camino no sometido al “prietas las filas”, como han denunciado reiteradamente desde el colectivo de Nanclares.

Más duro ha sido Andoni Unzalu en su carta “Arnaldo Otegi y los presos”, en la que da detalles de esta denuncia, y de la que entresacamos dos párrafos (el primero y el último):

“Los presos de ETA han sido siempre para la izquierda abertzale como las tropas auxiliares para los romanos; herramientas humanas para usar en beneficio de las legiones. Los presos y sus familias nunca han tenido libertad para decidir, nunca. Es hora de que hablemos claro. No han podido elegir el abogado de su confianza para que les defendiera de forma seria y legal. Las estrategias de defensa no se construían utilizando las posibilidades legales, eran ‘políticas’. Los terroristas de salón, que siempre han estado a cubierto (bueno, al final, cuando se han visto en riesgo han mandado parar), primero les enviaron al frente y, una vez detenidos, los han utilizado como mansas tropas para la propaganda política.”

“Pero este paso a la reinserción solo lo pueden dar ellos, los presos –no pueden pretender que los demás asumamos la responsabilidad que ellos no asumen–, pero la mayor responsabilidad es la de las personas que durante tantos años han aplaudido el terrorismo y les han controlado con mano de hierro en las cárceles. Hay muchos presos esperando a ver la mano que corta el candado que les atenaza, esperando a ver cuando bajan la bandera. Aunque no es la única, quiero mencionar una persona: Arnaldo Otegi, preso él mismo, que ha cumplido los 3/4 y que no está en tercer grado, que no está en la calle, porque se niega a asumir la vía establecida de la reinserción. Podría estar en la calle, el que no esté es su propia decisión. Y de esta decisión depende también que muchos otros cumplan cientos de años más. Esta sí sería una gran aportación para ayudar a los presos: ser la mano que baja la bandera y reivindica la reinserción de todos, sin el oprobio del colectivo abertzale. Y no es complicado, sería suficiente un tuit, un simple tuit de Otegi que diga: «Acabo de firmar una solicitud pidiendo un permiso ordinario de fin de semana». Pero no lo va a hacer, prefiere estar dos años más en la cárcel a correr el riesgo de que le llamen traidor. Debiera quitarle el sueño saber que está en sus manos reducir cientos de años de cárcel a los penados y, sin embargo, se niega.” (la negrita es nuestra)

Existe una  Decisión Marco 2008/675/JAI, del Consejo de la Unión Europea, de 24 de julio de 2008, que permite descontar las condenas pronunciadas por otros países comunitarios, en los procesos penales que se pudieran seguir por hechos diferentes contra una misma persona. En este marco no es entendible que el Estado español no haya hecho nada por cumplirla, y la pléyade de abogados que rodean a esta dirección de la IA no la hayan utilizado a favor de “sus presos” ¿O sí es entendible y denunciable? Lo cierto es que ha sido precisamente por un recurso de Joseba Urrusolo de la Vía Nanclares como se va a aplicar la contabilización de cumplimiento de pena a los presos que han cumplido pena en Francia.

3.- Los presos que han elegido la Vía Nanclares son la mejor expresión de la aceptación del “suelo ético”, y de que la integración de víctimas y victimarios arrepentidos marcan el camino de la Gestión de la Memoria.

Así lo ven los presos de la Vía Nanclares.

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