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Bildu con los dictadores Castro (1)

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Imanol Lizarralde

La funcionaria de la Biblioteca Nacional de Cuba y representante del colectivo Euskadi-Cuba, Rosa Cristina Baez, responde a una comunicación aparecida en el blog de Hamaikabat de Astigarraga, referida a la moción de apoyo de Bildu a cinco agentes castristas encarcelados en los EEUU. Entre otras cosas, en referencia a mi intervención en un pleno del ayuntamiento, me atribuye un “discurso anticubano, populista y reaccionario, muy cercano a los sectores más ultras del Partido Popular o de UpyD”. Quisiera empezar por esta acusación y apelo a la fotografía que encabeza este artículo. ¿Qué vemos ahí? A Fidel Castro y Manuel Fraga Iribarne, fundador del Partido Popular, departiendo alegremente en el ceremonial de una queimada. El dictador comunista y el ex ministro de Franco tuvieron excelentes relaciones. ¿Cómo es posible semejante cosa? Esto responde a la lógica de lo que se ha venido en llamar una “política de manos tendidas sangrientas”. El dictador más longevo de América Latina y el ministro del interior de Franco, en cuyo periodo seis obreros fueron asesinados por la fuerza pública en Vitoria y cientos de personas fueron torturadas en las comisarías, se tapan mutuamente las vergüenzas.

Y es que es un hecho que por poco conocido no es menos real. La admiración que Fidel Castro tenía por el dictador español Francisco Franco y viceversa. El propio Manuel Fraga afirma, en un programa televisivo, el apoyo de Franco en los años 60 a la dictadura castrista. Francisco Franco desobedeció el mandato de los EEUU de embargo a la Cuba de Castro, en una versión caribeño-española del pacto Molotov-Ribbentrop, que unió a comunistas y a nazis. Por eso dijo Fidel en una entrevista al diario El País de 1985, “Franco no se portó mal, hay que reconocerlo. Pese a las presiones que tuvo, no rompió las relaciones diplomáticas y comerciales con nosotros. No tocar a Cuba fue su frase terminante. El gallego supo habérselas. Que se portó bien, caramba”. Cuando Franco murió, el gobierno castrista, en un acto de insólito homenaje, decretó tres días de luto oficial y las banderas ondearon a media asta en todo el territorio cubano. Que después de eso, le acusen a uno de lo que el Gobierno castrista y su máximo representante no han dejado de hacer –dar cobertura a otra dictadura sanguinaria, a sus representantes y descendientes políticos ultraderechistas- realmente clama al cielo.

Pasemos a revisar las respuestas de Rosa Cristina Baez.

1) Los Cinco recabaron información en grupos terroristas de ultraderecha de Miami, jamás espiaron ni al gobierno de EEUU ni a la población civil.

Se refiere a los cincos agentes cubanos enviados a territorio de los EEUU. Hay que reconocer que Baez admite el hecho que los agentes castristas eran agentes e iban a “recabar información”. Desde luego, estas personas no son presos de conciencia, como es el caso de los tres hermanos Vargas Martín, dos de ellos menores de edad, detenidos en 2012 por el castrismo por motivos puramente políticos y todavía en prisión a la espera de juicio. Digamos, también, para aclarar un poco las razones por las que las personas pueden ser encarceladas bajo el régimen castrista, que el periodista Calixto Martínez Arias fue detenido y liberado sin cargos durante un año, entre 2012-13, por informar acerca de la epidemia de cólera y del uso de cinco toneladas de ayuda humanitaria, que se pudrió en el aeropuerto de La Habana. El control político-policial es férreo y los opositores o simples discrepantes se arriesgan a ser víctimas de las algaradas del régimen, de agresiones, amenazas o de condenas de prisión injustificadas.

Hay que recordar que el gobierno castrista convirtió a la isla en un paraíso para grupos armados y guerrilleros de todo el mundo. El PLO, las Brigadas Rojas, los Tupamaros, los Montoneros, el comando Boudiaf, las FARC y también ETA han sido algunos de los grupos acogidos por el régimen castrista. Comprendo que este apoyo es, para Rosa Cristina Baez, una expresión de “solidaridad revolucionaria”. Pero en términos reales significa exportar lucha armada a otros países. Que el gobierno castrista y Rosa Cristina Baez digan que los cinco agentes castristas iban a los EEUU a impedir acciones terroristas es un razonamiento esperpéntico. Los agentes castristas son espías pillados por un gobierno enemigo, no son presos de conciencia ni mártires por la libertad, son títeres de un gobierno dictatorial indignos de cualquier campaña de solidaridad internacional. A estos agentes del gobierno dictatorial castrista apoya Bildu, mostrando toda su “solidaridad”, dejando en el olvido a los verdaderos presos de conciencia. Y no es de extrañar teniendo en cuenta los favores que el régimen ha hecho a la organización armada ETA y a la afinidad ideológica del MLNV y el castrismo.

Quisiera matizar otra afirmación de Rosa Cristina Baez: “Desde la ignorancia, IL convierte la emigración económica cubana en EEUU –similar a la de otros países de la región- en emigración política”. El castrismo no se priva de nada y además de una emigración económica por las penosas condiciones del país también generó una emigración política innegable, que, entre otras maneras, se manifestó en 1965 en Camariocas, con 30.000 personas o en Puerto Mariel en 1980, con otros 125.000 cubanos que abandonaron la isla por razones políticas. Es también difícil distinguir una emigración económica y otra política cuando el castrismo ha impedido durante décadas que el cubano pudiera emigrar libremente. Cuántos miles de cubanos, queriendo salir de la isla en chalupas improvisadas, los famosos “balseros”, se han ahogado o han sido devorados por los tiburones gracias al celo del gobierno castrista en convertir a Cuba en una cárcel flotante. No olvidemos que ese mismo gobierno ha derribado algunas avionetas de los Hermanos del Rescate, aviadores cuya labor era localizar a los cubanos que flotaban en el Caribe con intención de salvarlos. Durante muchos años, el castrismo ha preferido un cubano muerto a un cubano emigrado. Cuando Rosa Cristina Baez dice que “existe un proceso de normalización de relaciones entre Gobierno cubano y su emigración en todo el mundo” está reconociendo que hasta ahora, por razones obvias, no ha habido “normalización” alguna entre la emigración cubana y el gobierno castrista.

En cuanto al desarrollo económico de Cuba, si hiciéramos lo que dice que hagamos Rosa Cristina Baez, es decir, compararlo con los países de alrededor, saldría que Cuba está mejor que Haití, un poco mejor que Jamaica y por debajo de Puerto Rico y las islas Bahamas, lo que no resulta especialmente aclarativo. Para eso lo mejor es acudir a un escritor de la isla, Leonardo Padura, que nos describe gráficamente la estampa de dos hechos calamitosos, por un lado, la progresiva depauperación de los servicios sociales, “la fuga de maestros hacia otros sectores más rentables, o de médicos que abandonan el país, representa una pérdida invaluable de talento especializado e, incluso, se refleja en la baja de la calidad de los servicios y producciones que todos podemos haber sufrido”; y, por otro, esta tristísima realidad cotidiana, común a la mayoría de los cubanos:

“También sabemos, según los datos de la Oficina Nacional de Estadísticas, que el salario mensual promedio en las entidades estatales y mixtas del país andaba hace un año por los 448 pesos, aunque también sabemos que, por miles de vías alternativas, este promedio de lo que “ganan” los cubanos es de los más engañosos, aunque no para todas las personas, pues hay ciudadanos que viven de su salario… En fin, que, como promedio, muchos cubanos ganan 448 pesos mensuales, lo que equivaldría a disponer de 15 pesos para cada día del mes en un país donde un aguacate vale 10 pesos y un solo metro de pared repellada el salario de entre ocho y diez días de un trabajador. Entonces… ¿cuál es la relación entre la verdad y los promedios?”.

Sueldos de miseria, necesidad de trabajar en “negro” (o en los sectores turísticos privilegiados), mentira estadística entre la verdad y los promedios, un retrato inmejorable de la situación económica cubana, que es la situación del día a día de la mayoría de los cubanos, que tienen que comer y tener un techo en condiciones. Este es un artículo del 2011 y quizá Rosa Cristina Baez nos podrá informar acerca de alguna mejora, aunque sea en el campo de la adquisitividad de los aguacates. Una comparación, que Baez elude, la principal, es la de comprobar si Cuba está mejor ahora que hace 55 años, es decir, si la dictadura castrista ha mejorado la vida del cubano medio. La Cuba anterior a los Castro era el país más próspero de esa zona y tenía niveles de desarrollo comparables a los de la Italia de entonces. Nada que ver con la comparativamente paupérrima situación actual.

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