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Ernai, la nueva organización juvenil del MLNV (1)

Imanol Lizarralde

Dado que el MLNV pretende sustituir la propia sociedad en la que esta inserto, sus organizaciones sectoriales tienen también la función de encarnar la realidad a la que representan. Jarrai, Segi, Haika y ahora Ernai, no serían una organización juvenil entre otras sino que son “los jóvenes”. ¿Cuál es su labor? Combatir, desde su ámbito, al orden establecido. Así lo dice el resumen de la ponencia fundacional de Ernai, con un lenguaje que no deja lugar a dudas a sus raíces ideológicas:

“Para desarrollar la estrategia, hace la apuesta de articular un Poder Juvenil. La concienciación y el empoderamiento de los jóvenes son elementos imprescindibles en frente del sistema, para construir un contrapoder fuerte. Todo joven que tenga conciencia de opresión es sujeto revolucionario”.

Del mismo modo que el MLNV es el contrapoder general, Ernai es el contrapoder particular dentro del campo juvenil. Su labor es canalizar a todo joven, con conciencia de opresión, (que esté en paro, trabajando en precario, o que posea alguna insatisfacción determinada) a las filas del MLNV por medio de Ernai. Ya que, “la organización juvenil es una organización dentro de la izquierda abertzale”. Así Ernai tendría la identidad de representar a la juventud rebelde; y es, a la vez, un factor añadido dentro del conjunto de la estrategia del MLNV.

Lo realmente remarcable de Ernai no son sus pretensiones de rebeldía y de alternativa al modelo de sociedad en el que vivimos, sino, sobre todo, la obediencia y disciplina que refleja esta ponencia a su organización matriz, el MLNV. Obediencia y disciplina que exige a sus propios miembros: “por encima de las apetencias de cada uno, se primarán las necesidades del colectivo”. Digamos que Ernai reproduce la vieja concepción característica de la izquierda revolucionaria tradicional, en la cual lo individual-personal se encuentra subordinado a un colectivo que a la vez está subordinado al colectivo de colectivos que es el MLNV. Esto es también proyección de un sistema de valores en el cual las personas valemos (o no) por el colectivo en el que estamos conectados. Un joven “vale” por ser de Ernai –es decir, por ser un “sujeto revolucionario”. Los jóvenes no inscritos o no poseedores de las características decretadas por Ernai, son directamente entes alienados o instrumentos del poder, por tanto, no valen.

Frente a la situación de crisis económica, Ernai plantea que sólo existe una alternativa única, la de ellos:

“En el momento en el que el sistema ha llegado al colapso, no hay lugar para alternativas intermedias. Ha sido el Estado del Bienestar esa experiencia intermedia en las últimas décadas y este ha quebrado. Hay dos posibilidades sobre la mesa: profundizar en el actual modelo neoliberal (…) o construir un modelo popular basado en los principios del socialismo, el feminismo y el ecologismo”. 

Notemos que frente a un “actual modelo neoliberal” Ernai propone “construir” otro modelo, inexistente en la actualidad. ¿Dónde se encuentra la “alternativa” de Ernai? En el planeta virtual de las promesas, las intenciones y los futuribles. Eso no significa que tal alternativa no exista, pero el elemento esencial de la misma es la lucha, el antagonismo con lo existente, a lo que se opone la construcción de algo mejor, pero que siempre debe de encontrarse más allá de esta realidad. De esta forma, las propuestas de Ernai podrán criticar a fondo los males de nuestra sociedad, oponiendo un modelo, que a su vez no puede ser criticado, por existir en ese plano de la pura proyección de una situación ideal.

A pesar de todo, e interrogando a lo que hay tras las palabras de esta ponencia ¿cuáles serían las trazas realmente existentes del modelo de Ernai? Así se nos dice: “La revolución empieza desde ahora y se hace de día en día. Sin esperar a los Estados, tenemos que poner en marcha proyectos de nuevos modos de vida, construyendo el Estado Vasco desde ahora”. Como hemos dicho al principio, es el propio MLNV el modelo o alternativa a la actual sociedad. La función de Ernai es impulsar ese modelo dentro del ámbito juvenil.

Para proponer su modo de vida, Ernai critica los actuales modos de vida de la juventud. Son cuatro los enemigos que se topa en el camino: la cultura del desfase, la opresión de la mujer, el amor romántico y la opresión a los homosexuales y otras formas no normalizadas de opción sexual. Respecto a la cultura del desfase, Ernai señala que este se basa en los ritmos de producción capitalista (“a lo largo de la semana nos obliga a trabajar y los fines de semana nos da permiso para desfasarnos”) y sus consecuencias son “el consumo irresponsable, masivo e incontrolado de todo tipo de drogas, impulsando la desactivación de la juventud”.

Los otros tres factores están relacionados entre sí, tienen que ver con las relaciones entre los géneros y con el sexo como actividad social y recreativa. Según Ernai, la división de genero entre el hombre y la mujer es “una construcción social” impulsada por el “patriarcado”. La división entre hombre y mujer es derivación del sistema capitalista “para que uno sea el opresor y el otro el oprimido. Entendiendo que hay más de un sexo y que se pueden construir miles de identidades, el sistema patriarcal oprime a todas ellas”. Ernai muestra también su preocupación por la constancia “de la fuerza que tiene el amor romántico entre los jóvenes. El amor romántico sostiene el modelo de pareja fiel de siempre”, obstaculizando “los modelos libres de relación”.

La ponencia, sin embargo, indica algunas contradicciones propias al dibujar la panorámica de la sociedad consumista y capitalista y sus modos de control y opresión. Por de pronto, no puede menos que señalar que “el modelo de fiestas impulsado por el movimiento popular muchas veces ha sostenido la cultura del desfase, sobreponiéndose el consumo de las drogas y el alcohol frente a otros modelos”. En otros tiempos, Jarrai sostenía, como por ejemplo en la ponencia Orreaga de 1998 que:

“El consumo y el consumismo son entre los mecanismos de integración del sistema de los más importantes (…) Con todo esto, tenemos que sacar partido del consumo que hacemos los jóvenes, pues por medio de ese consumo tenemos que sacar adelante cosas y logros”.

Conscientes del poder que ejerce este tipo de actividades, el MLNV ha creado sus propias pautas de consumo, de modas y de desfase juveniles, junto con un circuito particular donde ponerlos en práctica. No hay más que acercarse a cualquier txozna o eventos populares en alguna de las fiestas de nuestros pueblos y barrios para observar que incluso tal desfase es más abierto y masivo que en otros ámbitos. Del mismo modo que la sociedad capitalista impone sus ritmos, el MLNV quiere imponer los suyos con el noble propósito de “sacar adelante cosas y logros”. Para el MLNV, denunciar la alienación no significa que no haya que instrumentalizar dicha alienación a beneficio propio.

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