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Manuel de Irujo (10): Democracia Cristiana (I)

Ivan Larraza

De izquierda a derecha : Iñaki Lizaso, José Antonio Aguirre, Manuel de Irujo y Ollo. Euzko Etxea de Londres hacia mediados de los años cuarenta del siglo XX (tomado de Euskonews)

Don Manuel de Irujo escribió en 1958 una magnífica serie de artículos sobre la Democracia Cristiana.  En ellos, Irujo analiza los orígenes, historia e ideología de la DC con el fin de que sirvieran de apuntes para la formación y estudio de las juventudes nacionalistas vascas.  Dividiré esta reflexión en cinco breves capítulos que nos podrán servir de guía por el pensamiento del león de Estella, continuando esta introducciión con los capítulos “Enciclicas: Graves de Communi y Rerum Novarum”“Aplicación práctica a través de Irujo de la DC en Europa (Belgica, talia, Francia, Alemania)”, el “PNV y Democracia Cristiana” y como resumen el capítulo “Conclusión de Irujo sobre la DC”.

Para el breve capítulo de hoy, me dispongo a mostrar algunas definiciones que Don Manuel daba a la juventud vasca, especialmente importante hoy que cuesta encontrar espacios de formación en los partidos. Y especialmente hoy que parece que nos avergonzamos de parte de nuestra propia ideología, apartando el nombre  “democracia cristiana” de todo lo que tenga que ver con oficial, me permito rescatar una de las muchas joyas escritas por un patriota jeltzale  para la juventud.

“La democracia cristiana, más que un partido político, es un movimiento, una orientación, una doctrina y un temperamento político. En definitiva, y en palabras de Irujo, es un ensayo de incorporar a la vida pública el espíritu del Evangelio y los principios del cristianismo.

En cuanto a la designación de los grupos o corrientes más o menos democristianos, Irujo nos indica que …han sido muy varias:

Social cristianos, populares, populistas, católicos liberales, católicos de izquierda, centro católico y más. La democracia Cristiana, nace como corriente de opinión política en el período liberal para llegar a su pleno desarrollo en lo social.

El movimiento demócrata cristiano se va forjando impulsado por sus sucesivos valedores.(Leon Hermal…Karl de Vogelsang, Conde de Chambord, Wilson y LLOyd George…). La democracia Cristiana posee una especie de carta fundamental, señalando sus derechos y sus límites, y posterior a los esfuerzos de sus incidiadores; la encíclica Graves de Communi.

Una definición válida sintetizadora de lo que supone la Democracia Cristiana es para Irujo la de Toniolo:

“la ordenación de la sociedad civil, donde todas las fuerzas sociales, jurídicas y económicas, en la plenitud de su desarrollo jerárquico, cooperan proporcionalmente al bien común, logrando, finalmente, la mejora y acrecentamiento de las ventajas para las clases inferiores”.

Como podemos comprobar, a pesar de que dentro de la democracia cristiana convergen diferentes sensibilidades, esta tiene un marcado carácter social, en el que se busca el pleno desarrollo social, y mejora de las ventajas de las clases inferiores. Resulta conveniente recordarlo ante tanta desinformación y cliché.

Desde el humanismo radical que rezuman los textos de Don Manuel, y desde la convicción que expresa en ellos, queda meridianamente claro que no necesitamos inventar ningún nombre ni utilizar ingeniería dialéctica para no decir lo que somos; ni socialdemócratas, ni conservadores, ni liberales, ni verdes;  Demócrata–Cristianos.

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