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Crónica de un “rechazo”

Ion Gaztañaga

Ayer pasó lo que todo ya sabíamos que pasaría, la presentación del nuevo partido del MLNV, con toda la parafernalia y el “acontecimiento histórico” que se le presuponía. Una vez más, y después de una larguísima campaña que comenzaba en el 2009 con la declaración de Alsasua, el MLNV ha conseguido, con la ayuda de todos los demás agentes y partidos políticos que consciente o inconscientemente han colaborado, centrar todo el debate político en las diversas fases que su “Proceso Democrático” requería. Las reacciones, como todos esperábamos, han sido variadas, desde el rechazo del PP hasta el éxtasis de EA, Alternatiba, etc. pasando por la declaración del PNV afirmando que Batasuna había roto con su pasado.

Lo que conviene analizar son los hechos y las palabras que ayer sucedieron en el Euskalduna, y para ello nada mejor que leer las palabras exactas de Rufi Etxeberria y también las de Iñigo Iruin. El primero se reafirmó en los 3 objetivos que se había marcado el MLNV en su “reflexión estratégica”:

  1. (…) la apuesta por un Proceso Democrático que cierre un ciclo de confrontación violenta adoptando una posición clara y firme por las vías exclusivamente políticas y democráticas. (…) Tal como se recoge en el acuerdo de Gernika (…):  No hay proceso de diálogo y negociación sin un escenario de ausencia de violencia con garantías y restablecimiento de mínimos democráticos.  La asunción de los principios Mitchell (…). La asunción que la única garantía y tutelaje del diálogo político recae en la propia sociedad vasca y sus agentes políticos, sindicales y sociales. El impulso de un proceso de diálogo, negociación y acuerdo que integre a todas las culturas políticas (…).
  2. En segundo lugar, cambiar la cultura política en el ámbito soberanista, independentista y progresista impulsando la convergencia y la acumulación de fuerzas como instrumentos para incidir en el cambio político y social. (…) Es decir, apostamos por una política de alianzas amplia y eficaz para hacer efectivo el cambio político en la senda independentista.
  3. Y en tercer lugar, impulsar un nuevo proyecto político y organizativo marcando un punto de inflexión y superación de modelos anteriores.

Lo cierto es que en estas palabras de Rufi Etxeberria no hay demasiadas novedades con respecto a anteriores declaraciones, ni siquiera con respecto a anteriores procesos. Desde la Alternativa KAS/Democrática, en Lizarra y en procesos posteriores el MLNV ha abogado por iniciar un proceso que llevaría “al fin de la violencia, de todas las violencias” y a una auténtica “democracia”. La novedad es que en este Proceso Democrático, es que la interlocución del MLNV debe verse reforzada mediante la “nación organizada”, cuyo reflejo electoral sería el “polo soberanista”, y para formar dicho Polo, es más que evidente que Batasuna ha puesto toda la carne en el asador.

En este momento, y a la espera de la respuesta por parte del gobierno español, que de momento dice que no hay mus, EA y Alternatiba están dispuestos a ayudar a la conformación de este sujeto electoral. La novedad que aportaba Etxeberria estaba en el anuncio de que en los estatutos del nuevo partido “la Izquierda Abertzale rechaza y se opone al uso de la violencia, o la amenaza de su utilización, para el logro de objetivos políticos y, eso incluye la violencia de ETA”. Una mención a ETA que es novedad, y que debido a la expectación que había generado en los últimos tiempos, requería de las explicaciones pertinentes.

Y la explicación de este rechazo, lo explicaba Iñigo Iruin desde el punto de vista jurídico:

En clave  jurídica,  la pregunta  a  la que teníamos que responder era: ¿Qué exigen  los Tribunales españoles a  la  Izquierda Abertzale para ser legalizada? A partir del año 2003 la Sala Especial del Tribunal Supremo ha ido estableciendo los criterios jurisprudenciales de aplicación de la Ley Orgánica de Partidos Políticos; tanto sobre las conductas que pueden conllevar una declaración de ilegalización, como sobre las pautas de valoración y apreciación de esas actividades. (…)

Por tanto, a la vez que se reconoce el derecho de la Izquierda Abertzale a constituir un nuevo partido político, se plasman unas exigencias y requerimientos ineludibles, para la redacción de los Estatutos del nuevo partido político. La toma de postura frente a la violencia de ETA se ha convertido así en un problema constituyente para la Izquierda Abertzale que ha de resolver para adquirir personalidad jurídica. Y lo hace coincidiendo temporalmente con su reflexión estratégica.

Iruin indica claramente las razones para los nuevos estatutos. Ya hemos dicho que el proceso democrático requiere de una acumulación de fuerzas que lleve a un “marco democrático” y para ello, es necesaria la legalización de la antigua HB. Los tribunales españoles han dejado claro que es necesaria una postura clara frente a ETA para poder pasar el filtro electoral y esa jurisprudencia “coincide” temporalmente con la reflexión estratégica del MLNV, lo que no indica necesariamente que el proyecto estratégico del MLNV contemplara dicha postura ante ETA. Y en una explicación clara, Iruin desgrana los artículos de los estatutos del nuevo partido que hacen francamente dificil que ilegalicen el nuevo partido político del MLNV con la jurisprudencia actual:

Capítulo preliminar: Por eso, mostramos nuestra voluntad y deseo de contribuir con el resto de agentes políticos, sociales y sindicales: a la definitiva y total desaparición de cualquier clase de violencia, en particular, la de la organización ETA.

Artículo 3.-  (…) El nuevo partido desarrollará su actividad desde el rechazo de la violencia como instrumento de acción política (…); rechazo que, abiertamente y sin ambages, incluye a la organización ETA (…).

El propio Iruin nos recuerda que según la nueva ley electoral no exige “condena”, sino “rechazo”, lo que lleva a Batasuna a incluir el término literalmente en sus estatutos. Esta fórmula, de “rechazo de la violencia” hace que sus Estatutos, según Iruin, “estén protegidos por una presunción de constitucionalidad”. Así parecen sugerirlo los portavoces oficiosos de los socialistas, en el Diario El País de la mano de Gastaca: “Batasuna ha puesto muy difícil su ilegalización al Gobierno y a la Justicia.  (…) la izquierda abertzale se ha ajustado, por fin, a las exigencias que el Tribunal Supremo ya le reclamó en 2007 cuando vio desbaratada la oficialidad de su enésima marca electoral ASB.”

La visualización de una “ruptura” con los modelos organizativos anteriores es una necesidad para el MLNV para no ser considerado legalmente “sucesor” y para evidenciar que no es “dependiente” de ETA. Lo cierto es que el modelo de partido tampoco garantiza esta no-subordinación, pues hace años que la estructura que comenzó con KAS y luego con EKIN era absolutamente alegal, con una independencia orgánica, pero fomentaba una “unidad en la lucha” los diferentes organismos del MLNV. Pero este modelo organizativo es un reto hacia el gobierno español que debe “justificar” la “dependencia” del nuevo partido Sortu (nombre también es indicativo de esa “discontinuidad” con el pasado en lo formal y nominal) respecto de ETA.

Una vez observadas los hechos de la declaración “solemne”, es hora de hacer las interpretaciones políticas pertinentes. Partiendo del hecho de que es evidente que la ilegalización de Batasuna fue impulsada por motivos políticos y que era evidente que Batasuna, integraba, junto con otras tantas organizaciones, un movimiento interconectado, cabe pensar si estos estatutos, el formalismo que el MLNV ha aceptado, es un cambio “histórico”, o es una acomodación de las estrategias del MLNV a las circunstancias actuales de la “lucha”.

El “proceso democrático” no tiene visos de continuar con mucho éxito a corto plazo, tal y como lo ha planteado el MLNV. Es probable que esta apuesta se mantenga por un ciclo de 3 años electorales, a la espera de si el Polo Soberanista puede convertirse, como pretende, en el nuevo referente que desplace al PNV de la interlocución con el Estado.  A eso hay que unir el hecho de que sea posiblemente el PP el ganador de las próximas elecciones españolas, con todo cambio de interlocución que ello supone y de la nula receptividad que puede tener para propociar una negociación política con los partidos o una “técnica”, con ETA. El proceso tiene, como es evidente, muy pocas visos de prosperar con los parámetros que el MLNV se autoimpuso hace pocos meses.

La legalización de Sortu es y será una decisión política, de la misma forma que ocurrió con la semi-ilegalización ANV y no nos cabe duda de que formará parte de los contactos y negociaciones que indirectamente han llevado a cabo el gobierno español y el MLNV. Porque todos sabemos que en esencia y en espíritu Sortu es la continuación de Batasuna de la misma forma que lo fue ANV, con todos los principales dirigentes de Batasuna (Permach, Iruin, Rufi Etxeberria, Rafa Díez, Tasio Erkizia) certificando esta continuidad en la “ruptura”.

¿Es o no es histórica la decisión del MLNV? Al firmar el acuerdo de legislatura con Ibarretxe en el 1998, Batasuna también apostó por las vías democráticas y afirmó que rechazaría cualquier expresión violenta. En esta ocasión, y Rufi Etxeberria lo ha dejado claro, habrá condena de ETA y eso es un aspecto positivo. ¿Pero va a pedir la disolución unilateral del ETA? ¿Seguirán los jóvenes de Segi formándose en ese revolucionarismo juvenil y seguirán recibiendo y aceptando invitaciones para unirse a ETA? ¿Seguirá existiendo una coordinadora general del MLNV como lo es Ekin para coordinar los difererentes organismos del MLNV, incluyendo Sortu? ¿Es posible mantener un partido con condena de ETA oficial mientras la práctica siga alimentándola? ¿Si el Polo Soberanista no logra reemplazar al PNV como referente, y el proceso democrático no avanza, cuáles serán los activos del MLNV para proseguir su camino?

La prudencia debe ser un valor esencial en la práctica política. Tenemos que defender el derecho de la autodenominada “izquierda abertzale” a presentarse a las elecciones, una alteración del mapa electoral que también ha tenido sus grandes afecciones en la práctica política de los demás partidos. Sin embargo una defensa del derecho de participación no equivale a jalear cualquier anuncio y presentación engordando la conformación de un proceso de acumulación de fuerzas que pretende sustituirnos. Poco tiempo les queda a algunos ya en el nacionalismo histórico, para ver que la presencia de Batasuna / Sortu hará inviable la estrategia de querer ocupar parte de ese hueco electoral, y cualquier desplazamiento de la centralidad en estos años hará que el nacionalismo se vea achicado electoralmente desde ambos lados, desde el lado españolista y desde el lado del MLNV. Las aguas volverán a su cauce, y veremos el caudal real que le queda al “cauce central” que popularizó Ibarretxe.

Después de esta larguísima campaña publicitaria que vivimos desde hace meses, y que continuara en estas y en las próximas elecciones, con declaraciones altisonantes sobre la “importancia” de los pronunciamientos o defendiendo que algunas palabras quieren decir lo que no dicen, Batasuna/Sortu estará de forma directa o indirecta en las elecciones, con fuerza en algunos herrialdes y pueblos y todos debemos alegrarnos de ello, porque será la hora de una confrontación ideológica y electoral necesaria y debiera acelerar una clarificación ideológica en el seno del nacionalismo histórico. Si el pronunciamiento ha resultado ser histórico o no, es mejor no hablar demasiado pronto, pues sólo lo sabremos dentro de bastante tiempo, cuando podamos volver la vista atrás.

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